martes, 9 de octubre de 2012

Respuesta

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(Vuelve de una breve estancia en una diminuta isla ya conocida:
Arenas blancas, aguas turquesa, una hamaca entre tres palmeras... Inmovilidad...
Buena temperatura...Comida diferente... Inmovilidad...
Personal amable... Flores... Olores... Inmovilidad...)
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Sube al coche. En el asiento del conductor.
Cerrar la puerta, clac. Abrocharse el cinturón, clic.
Rectificar el espejo retrovisor, el asiento.
Contacto. Canta el motor.

Los manos se demoran, acariciando el volante, amorosamente.
Y sonríen por el reencuentro.

Primera, retenida. Intermitente.
Mirar atrás. Delante. Volver a mirar atrás. Y delante. Sonrisa.
Levantar suavemente el pie izquierdo a la vez que el pie derecho presiona, suavemente también, el pedal del acelerador. Salir. Segunda, tercera, cuarta. Quinta.

Sonríe. Pulsa un botón y suena la música...

Y sigue su camino. El que sea. Adonde sea.
Agarrando el volante... y cantando.

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               "Pies ¿para qué os quiero?"
Pues, no para huir como invita la expresión, sino para seguir el camino.

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12 comentarios:

  1. GE
    NIAL !!!!!

    ¿Sabes una cosa? De tu blog me gustan dos cosas: una la manera tan fresca y grata que tienes al decir. Y la otra el optimismo y la magia que pulsan en tus letras.

    No, no te estoy haciendo la pelota, te digo lo que siento. Exactamente.

    Un besazo!!!

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  2. Despues de unas vacaciones en esa isla y con tanta inmovilidad, no sólo no reconozco mi coche, no reconozco ni mi casa.
    Un abrazo.

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  3. No me hablo con mi coche.... lo he sacado hoy del taller.... me quiero ir a tu isla, conduces tú la lancha fueraborda? Tiene volante!
    Besos

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  4. Valaf, :D te has pasado un pelín pero te lo perdono... por ser Libra ;)
    El optimismo es algo que se cultiva poniéndose gafas de colores. (y no te vayas a creer... algunas veces, no sé donde las tengo :D )

    Tetealca, islas de ensueño, las hay en todas partes... con un poco de imaginación ;) y con sólo visualizarlas te entra mucha paz... y esta isla puede ser tu propia casa también ¿no?

    mientrasleo, :) esto de la lancha fueraborda suena muy bien :D suena a mar :D... pero donde esté mi cochecito que se quiten todos los demás medios de transporte.
    Yo sí, hablo con él: es muy majo.

    Besos, abrazos y sonrisas para los tres.

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  5. hablando de coches, a mi hija le han puesto hoy un pedazo de multa. Mejor habernos quedado en el lugar de vacaciones para siempre.
    Mi resfriado algo mejor. Muchas gracias.

    BESOS.

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  6. Fram, pronto volverás a hacer ese viaje que nos describes. Tus pies volverán a dirigirte donde tú quieres que te conduzcan, son nuestros amigos más fieles. Nunca (bueno, casi nunca) fallan :)

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  7. Ana... lo de la multa pues... una piedra en el camino y sabes lo que opino de las piedras en el camino ;)
    El año pasado por estas fechas, a mi hijo le pusieron TRES por el mismo motivo y en el mismo sitio y como le dolió tanto en el bolsillo pues desde entonces se levanta más pronto para llegar puntual: ha aprendido la lección ;)
    Si te quedas en el sitio de vacaciones, ya pierde la magia... y tienes que buscarte otro sitio ;)

    Diego, no veo el momento de sentarme en el asiento del conductor :( pero bueno... con paciencia llegará. :)

    Besotes a los dos.

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  8. Un escrito conciso, descriptivo y lleno de frescura para una acción cotidiana.

    "Pies ¿para qué os quiero?" Yo, como tú, también los quiero para caminar, aunque algunos días uno de ellos se haga el remolón en busca de cuidados, mimos, y a veces un "pastillajo"

    Viento de lebeche

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  9. Cierto, se hacen los remolones de tanto como les exigimos y de lo poco que los mimamos. Asi que ya sabes... ;)

    Besotes :)

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  10. Para caminar... pero el que camina es el coche ¿no?
    Bueno lo importante es el camino y con tu buen humor se hace mejor.

    Besos





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  11. Los pies están parados pero la inmovilidad da alas: estoy notando que el lapiz-tigre se agita y los omoplatos me empiezan a picar. :D

    Besos para ti, Jara. :)

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  12. ¡Mis pies no han tenido la culpa de llegar tan tarde aquí! Quiero que lo sepas... Han sido mis dedos y mi reloj, que, nada, que no logro que sus horas tenga 120 minutos...
    Una vez aquí te diré que lo único que no comparto con tu historia es el ¿amor? al coche. No tengo ni carné de conducir... Pero me quedo con cómo lo cuentas. Lo mismo si lo leo más veces me voy a la Auto-escuela de la esquina a matricularme...
    ¡Un besazo Framboise!

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