martes, 31 de diciembre de 2013

Para mirar por encima de las nubes


Algunos conocéis ya estas jirafas raritas.
Son las que hago cada fin de año, con el alambre del champán o el cava que tomamos en casa.
Las hago desde hace años: no puedo ver un alambre de esos sin tener los dedos impacientes por deshacerlo y luego moldearlo de nuevo pero dándole siempre forma de jirafa. (un hipopótamo sería más complicado y no me serviría)
Cuando eran pequeños, me las pedían mis hijos y sobrinos; ahora no me las piden porque saben que las haré, sí o sí. Cada año las hago.

Una costumbre familiar de hace... años, ni lo recuerdo.
Para mí, tienen mucho significado:
quien me enseñó a hacerlas me contó que son jirafas especiales para mirar por encima de las nubes, estirando el cuello.
Y me gusta hacerlas como forma de empezar el Año Nuevo con impulso.
Dejando los nubarrones atrás...
"Grilladas" opinan unos, sonriendo y pensando (con razón o no) que estoy siempre en las nubes pero...  lo más gracioso o significativo, es que, algún año que otro, he contaminado a otros "raritos" a mi alrededor.
Lástima no haber hecho fotos de todas sus obras, año tras año...
Tenía una colección de montones de bichos de "artistas alambriles".
Entre tantos, recuerdo otra jirafa, un poco cojitranca, y también un nacimiento entero y muy elaborado.
También me regalaron un caballito muy original, con una diminuta pinza de la ropa (pinza de juguete, roja) en lugar de cabeza.
Se me olvidó hacerle una foto... y lo perdí. Una pena... Era muy mono...

También, para ampliar mi zoológico y mirar más arriba aún,
intenté hacer unas grullas como lo dije en una ocasión
pero no las he visto tampoco este año, ni las he oído siquiera,
ni desayuno con champán todos los días y así... es más difícil.

Vale... Lo sé... Me estoy enrollando, como siempre, y se os va a calentar el cava o champán por mi culpa. Así que termino y os explico:
Estos animalitos raritos que comparto con vosotros hoy
son para desearos, a pesar de las nubes, unas bonitas vistas
desde lo alto de vuestras copas alzadas.
Para desearos un....

                        ¡¡ FELIZ  AÑO  NUEVO !!


PS... Esta noche, no bebáis más de la cuenta con la excusa de practicar...
con pensar en estirar el cuello, como jirafas,
con fuerza para mirar hacia arriba, por encima de las nubes,
a veces funciona...
Y por intentarlo, no se pierde nada.

Soplando con fuerza siete docenas de pompitas,
                  cada una con un beso y una sonrisa.


martes, 24 de diciembre de 2013

Corazón a corazón

                                 http://www.youtube.com/watch?v=B_qkgsyV56k

Si yo fuera amiga del buen Dios,
si conociera las oraciones,
si tuviera la sangre azul,
el don de borrar y rehacerlo todo,
Si fuera reina o maga,
princesa, hada, gran capitana
de un noble regimiento,
si tuviera los pasos de un gigante,

convertiría del mísero cielo
todas las lágrimas en ríos
y haría florecer esas arenas 

de donde huye hasta la esperanza.
Sembraría utopías, 

doblegarse estaría prohibido,
ya no se desviarían más las miradas.

Si tuviera dinero a espuertas,
el talento, la fuerza o los encantos
de los amos, de los poderosos
si tuviera las llaves de sus almas,
si supiera coger las armas,

desde el fuego de un ejército de titanes,
iluminaría con llamas
los sueños apagados de los niños.
Llenaría de colores
las penas,
inventaría edenes
para los desafortunados, para los sin estrella, 

para los don nadie.
Pero no tengo sino un corazón hecho harapos
y dos manos, como ramitas erguidas, 
una voz que el viento borra por la mañana.
Pero si nuestras manos desnudas se reunen,
con nuestros millones de corazones juntos,
si nuestras voces se unieran
¿Qué inviernos se resistirían?

Un mundo fuerte, una Tierra alma gemela,
construiremos en estas cenizas,
poco a poco, migaja a migaja,
gota a gota y corazón a corazón.


Poco a poco, migaja a migaja
gota a gota y corazón a corazón...


......................................................................

Es lo que quería compartir con vosotros hoy.


Gracias Zaz por prestarme tu voz.

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martes, 17 de diciembre de 2013

Buen menú de Navidad

 Comida... comida... comida... 
Llevo unos meses hablando a menudo de comida...
Una de las principales preocupaciones del ser humano, 
por no decir la principal.

Fuente, cada día más abundante, de angustia y sufrimiento
cuando falta o escasea...

Fuente de placer para algunos, al pensarla, al prepararla, al compartirla:
sinónimo de reuniones cálidas alrededor de una mesa. 

Pero también, para otros, obsesión en estas fechas de despilfarro, 
bombardeo desmesurado que se convierte en mal cuerpo en cuanto se pisa cualquier supermercado... y nos deja con mal sabor de alma...

Algunas veces, sobre o escasee, hasta se sueña con ella, se fantasea... 
y esto no es nuevo, aquí o allí:


"Viaje a la Isla de Los Placeres" de Fénelon (1651-1715)

Después de haber navegado por el Pacífico, divisamos a lo lejos una isla de azúcar con montañas de compota , rocas de azúcar candi y caramelos, ríos de sirope que corrían en el campo. Los habitantes que eran harto golosos, lamían todos los caminos y se chupaban los dedos después de haberlos mojado en los ríos. Había también, bosques de regaliz y grandes árboles de los cuales caían gofres que el viento llevaba hasta la boca de los viajeros a poco que la tuvieran abierta.
Como tanto dulce nos pareció soso, quisimos pasar a cualquier otro país en donde se pudiera encontrar viandas más especiadas. Nos aseguraron que existía, a diez leguas de allí, otra isla donde había minas de jamón, de salchichas y de guisos con pimienta. Las escarbaban como se escarban las minas de oro de Perú.
Encontramos también allí ríos de salchichas encebolladas y los muros de las casas eran de corteza de pâté. Allí, llueve vino cuando el cielo está encapotado y , en los mejores días, el rocío de la mañana es siempre vino blanco semejante al vino griego o al de San-Lorenzo.....


Esto no es nuevo, antes y ahora.
Unos escriben su obsesión y otros la cantan.

Os pongo la letra para que no se os olvide nada a la hora de pedir... cantando vosotros también.

  Buen menú, señor...

Camarero...
Señor...
Camarero...
Señor...
¿Qué hay para hoy?
Señor, un buen menú.
Solomillo asado con patatas fritas,
sesos huecos, hígado, liebre, ‘chateaubriand’.
Sopa de albondiguillas, caldo de tortuga, sopa húngara,
consomé de almejas, gran cocido parisién, huevos al gratén.
Tenemos pollo asao, asao, asao, asao, con ensalada,

buen menú, buen menú, buen menú, señor.
Frescos calamares, gallo, pescadilla frita, salmonetes,

barbos, bacalao a la vizcaína, atún,
besugo, almejas, truchas, sábalo, langosta a la americana.
Y faisán relleno, pavo asao, asao, asao, asao,

buen menú, buen menú, buen menú, señor.
Tenemos pavo asao, asao, asao, asao con ensalada,
buen menú, buen menú, buen menú señor.
Frito de espinacas, berenjenas fritas, 
habichuelas, fríjoles y tortilla al ron
crema, tocino de cielo, mazapán, natilla, hojaldre, franchispán,
flan de avellanas, frutas, queso roquefort y también gruyère.
Y después, buen helao, y café.

Buen provecho le haga a usted.
Buen provecho le haga a usted.


 
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¡Que os sean leves las compras y la elaboración!
Pero que disfrutéis compartiendo estos momentos
              alrededor de la mesa.
Sea esta mesa espartana o digna de Pantagruel,
              gran parte del placer de la comida consiste en compartirla.

Pompita como aperitivo de lo que se avecina...

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 :) Nuestro amigo diego debió de pensar que faltaban manjares en esta mesa y ha traído postre sabroso. Aquí está:

 
Gracias, murcianico. :))) )

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martes, 10 de diciembre de 2013

La sartén de las castañas


Me gustan las castañas cuando están en su abrigo de pinchos,
cuando se entreabren para enseñar coquetamente, como quien no quiere la cosa, su piel morena y brillante.


Me gusta acariciarlas, tan suaves.
Me gustan cuando después de contemplarlas las preparo
                                      para la sartén de las castañas.
Mi sartén es muy especial: parece un colador.


Una sartén con solera, viejuna, con historia familiar, heredada de mi abuela que la heredó de su madre... que ¿la heredaría de la suya?... no lo sé pero me la regaló mi madre cuando su última mudanza sabiendo que desde niña le tenía yo un cariño especial ...
Es que ella es especial... es "La Sartén de las castañas ", la que sale pocas veces del fondo del cajón de las sartenes, donde convive con otras más modernas; ella sale pocas veces al año, sólo en otoño....

Me gusta cuando la pongo encima de las brasas,
llena de castañas rajadas que empiezan a cantar, a silbar, a bailar al calor que se cuela por sus agujeritos ...



Y por sus poros salen efluvios olorosos.
                   Añoranzas... recuerdos...

Pompita al amor de la lumbre y asando castañas.
Y con su sabor,  me ha venido la niñez a la boca. *
                                 * de JL. Sampedro en "El río que nos lleva"

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martes, 3 de diciembre de 2013

¡Pajaritos! ¡A comer!


Hace unos cuantos años, mi padre -a quien le gustaba mucho el bricolaje-  hizo un comedero para pajaritos para nuestra casa nueva.
Un comedero de los clásicos, sin lujo, pero fuerte, práctico, sobrio.
Y gustó. Y recibió muchas visitas invernales de pequeñitos y grandes, proporcionándome buenos ratos de observación y momentos de fotografía (con resultados dispares, todo hay que decirlo).

También hay que decir que en este restaurante, se cambiaba el menú a diario con el fin de atraer más clientela.
Y corrió la voz en el barrio y aparecieron los rabilargos.
Guapos y numerosos pero chillones, sin los buenos modales que se podrían esperar de unos comensales tan elegantes y sobre todo...
iguales de voraces y peleones que sus primas las urracas.
Y lo que se veía venir ocurrió: lo tiraron al suelo a ver quién se llevaba lo que quedaba dentro y el pobre comedero tenía muchos años como para aguantar eso... unos veinte años más o menos; lo que en la vida de un comedero es mucho... y más con este trajín.

Muy ocupada en otros menesteres y estando el comedero bastante estropiciado, lo guardé para el hipotético momento (que no llegó) de ver cómo arreglarlo; y para que mis amiguitos alados no se quedaran sin sustento, me puse a buscar algo en Internet y encontré una idea...
... cutre pero de realización inmediata:


Vale... lo sé... Muy cutre.
Pero pensé:
"¿Qué importa la forma del plato mientras haya comida dentro?"...

Ya... pero mis invitados, muy listos ellos (gourmets campestres no acostumbrados a la comida bajo plástico) opinaron de forma distinta porque lo único que comieron fue... la manzana del postre.
Primero pensé que se irían acostumbrando... Pero no. Habían sido muchos años de comedero familiar.
Pasaban los días y hacía frío; necesitaban el complemento habitual pero no se acostumbraron.
Se acercaban, desconcertados, dudaban, venían, miraban, se lo pensaban pero no se decidían.
Ni siquiera los gorriones, normalmente tan atrevidos.
Me faltó ponerles un cartel con una flecha que les explicara cómo picotear para hacer caer la reserva de la botella en la cuchara...
Total... ellos no sacaban la comida y yo, lo único que saqué en claro del artilugio ése es que:
"No porque lo veas en Internet, sirve." (aplicable también a otros temas)

Bueno... en realidad, mi comedero cutre sirvió...¡Vaya si sirvió!
Sirvió de inspiración a un guasón de ésos que no dejan escapar oportunidad de reírse malvadamente de mis inventos de aficionada. Soy una incomprendida.
(Os pondría el enlace porque el texto era divertido y los comentarios también pero... no los encuentro...)


 En este país, la investigación recibe poco apoyo y con esto ha quedado patente una vez más... bueno, quizá "patente" no sea la palabra adecuada precisamente...

Tuve que darle la razón al pajarólogo burlón: nadie venía a comer.
Pero nadie, nadie... Y eso que era invierno.
Y como no podía dejarles la comida en el suelo, al pie del "árbol de los pájaros", teniendo cazador peludo y experimentado rodando cerca (entiéndase: gato) y como no quería que se quedaran mis pajaritos en los huesos ni yo quedarme sin el placer de observarlos pues... en busca de inspiración, me fui a una macro-tienda de los chinos (donde se encuentra absolutamente de todo, hasta cosas que, a pesar de tener imaginación, te dejan perpleja pensando en "para qué" podrán servir ya que "cuánto tiempo" servirán... lo intuyes)
y encontré esto:


Más mono y más práctico para rellenarlo... y vaciarlo.
Gustó. Y mucho.
Y sigue gustando a todos, regalándome momentos fotográficos muy gratificantes como éste de un herrerillo capuchino. (en esta foto, ojeando el menú antes de lanzarse a comer compulsivamente: es increíble el apetito de estos pequeñajos)
Y mirlos, petirrojos, carboneros, curriquitas, gorriones y otros muchos cuyos nombres desconozco y que no siempre posan complacientes.

Pero, vista la creciente afluencia alada y no descartando ampliar el negocio, pensé que ya que tenían un restaurante chino, podría ponerles también uno de cocina francesa para que tuvieran una dieta variada.
Y aprovechando un viaje a París, saqué unas fotos para inspirarme:


No sé si serán prácticos pero son monos ¿verdad? (la relación precio-calidad no era mala pero seguía yo con la idea del bricolaje casero y no me veía en el avión con esto en la mano... Me gustan mucho los pájaros y mimarlos y verlos volar pero... cuando se trata de volar yo... bastante tengo con ocuparme de mí misma y de las necesidades de mimo de mis neuronas alteradas.)

Y había también casitas coquetonas, niditos de amor para todos los gustos. Y desde hace meses, me ronda la idea de hacerles uno (o dos... o tres incluso si me sale bien el primero) para la primavera...
Y tengo el material... y sé también donde encontrar un paso a paso...
Quizá me ponga a ello un día de esos... cuando termine con todo lo que tengo ahora entre manos...
Con lo cual... cualquier día os sigo contando (con todo lujo de detalles, cual cotorra) cosas de mis pajaritos.

Pompita pió, pió dedicada a todos los amantes de los pájaros:
a los que saben mucho y de los que aprendo tanto
y a los que, como yo, sólo intentan ayudarles a pasar
un invierno menos difícil..

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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Relato juevero en el cementerio

Noche tensa de miércoles a... Jueves de relato
 y respondiendo temblorosa a la convocatoria de Charo... y su hijo.
 http://charocort.blogspot.com.es/2013/11/este-juevescementerios.html

 Aquí os dejo mi divagar sobre la palabra

                                                  "Cementerio"
 


"Vive cerca del cementerio y noche tras noche, recorre sus senderos, olisqueando sin tregua, entre las hojas y los árboles.
Lee cada estela con detenimiento en busca de ayuda. Sabe que tiene que cambiar cosas en la compleja estructura de las conexiones de un cerebro, en las arterias de una vida.
Se lo han suplicado con lágrimas en los ojos...
Y dispone de poco tiempo... sólo unas horas. Las nocturnas.
Apartando ratas y ratones, revuelve concienzudamente entre los montones de cadáveres en busca de esto o aquello que necesita con urgencia: se ha comprometido con varios clientes impacientes.
Un sudor frío corre por su frente pero no le queda más remedio a pesar del sueño letal que le acecha:
Es su medio de vida. Negro.
O más bien, lo único que le queda para sobrevivir desde que...
Noche tras noche, como vampiro desesperado, vaga por las angostas calles del cementerio de los "cacharritos" muertos por mal uso.

Es el ex-técnico de la (ahora cerrada) tienda de la esquina:
                                              "Reparación de ordenadores"

Pompita nocturna con ulular de lechuza asustada.

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martes, 26 de noviembre de 2013

Cuento de terror de otoño invernal



Habiendo agotado su interés por el monopoly y diluido los colores del parchís, no sintiendo especial inclinación por los sencillos y alegres dados, fichas o cartas, ignorando deliberadamente el juego de la Oca y el solitario, según ellos, aburridos, ni sabiendo ya a qué jugar,
sacaron el tablero de los 64 escaques.
(Cualquier cosa antes que repasar el inglés de cursos pasados... o leer... o mirar las nubes componiendo églogas y sonetos)

Mientras las hadas azules del invierno ya araban el campo y mimaban la tierra, unas retorcidas brujas de dientes grises urdían sus fechorías en la oscuridad desde la apertura del mercado central de la gran urbe.
Los genios malignos pronto las convencieron de que, para matar esas interminables jornadas de época glaciar que ellos mismos habían engendrado, lo mejor era sentarse alrededor de una mesa
y jugar todos reunidos o mejor aún, todos contra todos.

Pronto se intuyó que la retransmisión televisiva del torneo iba a ser...
                          ... tensa e interminable.

Como en una gigantesca y dantesca partida de ajedrez de final azaroso, el movimiento del Universo, apurado de tiempo, no era sino el indicio de una batalla campal anunciada.
Situados en la primera fila, los pobres duendes camineros, caían como moscas. Ni los más atrevidos conseguían una promoción, repelidos por cuchillas ponzoñosas.
Flanqueaban el temible y gélido cuadrilátero unas altas torres doradas, imponentes e impasibles, desde donde locos arqueros oteaban un horizonte en blanco y negro.
Siniestros relinchos de corceles de cartón-piedra zigzagueaban el cielo plateado de las tardes invernales, transportando munición de efecto retardado.
Los supuestos reyes de la galaxia, andaban pasito a pasito, ahogados por su apetito desmesurado y el de su prole.
Las reinas del cotarro, maullando como gatas en celo, con lenguas y uñas afiladas y atacando a la descubierta, segaban a diestro y siniestro y sembraban sus posos de café mohoso y leche agria más allá del tablero of the sumisa plaza mayor.
El suelo cuadriculado de adoquines medio levantados dejando entrever la utópica playa, estaba cubierto de putrefactos cadáveres inocentes y el aire puro azul celeste del otoño-invierno se tornó irrespirable por la contaminación.
En cada movimiento del cronómetro se oían los eructos malolientes de un chapapote invasor y vomitivo.
Las arcadas se sucedían entre los asistentes mareados.
..................................

Como lo suyo era, en cualquier estación, jugar en la calle, al aire libre,
a las canicas, el pañuelo o las tabas,
con su bocata de pan con chocolate en la mano,
los niños, aburridos, terminaron por apagar la caja de Pandora.
Y tumbados en la hierba, preguntaron a las nubes a qué hora pasarían las próximas bandadas de aves que les llevarían de vuelta al asteroide B 611 (vecino del 612 ya habitado.)

De pompita en pompita y tiro porque me toca...
              porque me tocan las narices muchas cosas ultimamente.

Sí, prefiero seguir jugando a la rayuela o la Oca,
y sigo sin saber jugar al ajedrez y cada día me gusta menos la tele y....


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martes, 19 de noviembre de 2013

Sé que te acercas...


Las aves me avisaron hace unos días deletreando tu nombre en el cielo. Pero no hacía falta: ya sabía que te estabas acercando. Nos conocemos desde hace años y aunque algunos días me dejo engañar con falsas sonrisas de primavera, sé que nunca tardas en volver, provocador, implacable. Te temo. Ya mis manos se descontrolan, se abrazan compulsivamente para darse valor, se acarician mutuamente para consolarse de la impotencia de sus ruegos en suplicar clemencia. Desde la misma planta de mis pies me sube un rumor sordo, arrítmico, lento o punzante que me hace trastabillar. Noto tus dedos largos en mi pelo, tu soplo en mi nuca. Mi piel se estremece, se eriza al recordar tus manos grises, insistentes e insidiosas que escarban hasta mis huesos. Te cuelas por todo mi cuerpo. Ni una parcela de mi ser se libra. Mi cerebro se embota, paralizado de terror ante su depredador. Sé que no tengo escapatoria por mucho que haya aprendido a luchar contra ti. Nada me sirve. Todos mis esfuerzos son parches. Ya estás aquí. Cerca. Muy cerca. Me asustas. Te intuyo en mi estómago que se encoge, que rechaza tu aliento desapacible. En mi espalda contraída, atemorizada. Me acechas, lo sé. Me parapeto trás espejismos de cosas y actitudes que otrora me servían. Arenas cálidas. Sol de pleno verano. Pero cada día me engaño peor. Cuanto más te acercas, menos me encuentro. Tengo frío. Me vuelvo torpe. Me achanto. Me bloqueo. Mis rodillas se doblan y mis hombros se inclinan como pidiendo perdón por no sé qué pecado. Resucitas viejas heridas y creas nuevas. Hurgas en ellas sin miramientos. Todo mi cuerpo cruje, lastimoso. Sé que pronto me harás llorar de dolor y de rabia. Mis mejillas entumecidas se quedarán sin sangre. Mi nariz, insensible a otros perfumes. Mis orejas se tornarán de cristal. Y mis labios se congelarán en el escudo irrisorio de una mueca tonta, sonrisa crispada. Mis labios, frágiles, resquebrados, dolidos por tus besos como sanguijuelas ávidas, como vámpiros alterados que se alimentan del poco calor que me costó acumular. Cada día te temo más. Ya estás aquí.
Soy friolera y llegas, a paso de cierzo.

Llegó el frío.

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martes, 12 de noviembre de 2013

Mantenimiento



Después de pasarse meses sin reparar en ella por culpa de la playa y sus atractivos, cuando empezaron a caer las hojas se acordó de que tendría que averiguar lo que le pasaba: como todos los años, la iba a necesitar para trasladar árboles pesados de un sitio a otro.

Una primavera florida y un verano frutal se gestan en un otoño de mimos a la tierra y sus cosas. Cualquier buen jardinero lo sabe y más si pretende disfrutar a tope de su vivero particular.

Cuando la compró, muy barata por cierto, funcionaba de maravilla con sólo engrasarla de vez en cuando. La rueda giraba alegre y dócil al más mínimo empujoncito. Cargaba sin rechistar con los tiestos de flores, los ladrillos, el estiércol o lo que le echara. Las empuñaduras eran suaves al tacto. Su pintura nueva alegraba el rincón de la parcela... una ganga de carretilla que le había llamado la atención desde el escaparate.
Y durante un tiempo, vió justificado su impulso al comprarla y deshacerse de la anterior.
Pero ella llevaba rebelde desde la primavera: cuando no era el eje torcido, era un pinchazo y cuando no, el óxido producto de las noches olvidada a la intemperie o las abolladuras debidas a la sobrecarga de arena, de piedras o de leña.
¡Qué dura es la vida de la carretilla en ciertas tierras!

A final de primavera, él creyó que con una manita de pintura y unas gotas de aceite, solucionaría el problema... pero la pintura resultó ser de mala calidad y por no se sabía qué razón, hasta las gotas de aceite chirriaban entre ellas y se le soltaban tornillos que ni sabía para qué servían.
Como no se resignaba a tirarla al contenedor, la seguía utilizando aunque echaba pestes de ella a menudo a la vez que sentía a ratos mala conciencia por el poco cuidado que había tenido con ella.

Desde la estantería del invernadero, la estatuilla china protectora de las cosechas que le habían regalado cuando la compra, esperaba, callada y enigmática, preguntándose con qué moneda había pagado la carretilla en el macro vivero de las afueras...


Pompita desde el almacén de bricolaje y jardinería
                         buscando pintura, aceite y más cosas.

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martes, 5 de noviembre de 2013

Calabazas

A veces pasan cosas raras entre mis sobres de semillas... ¿Será por mis despistes o porque hay un duende de otoño sembrando desorden en mis estanterías?...
No lo sé pero...
Érase una vez una semilla de calabaza normalita que, no se sabe porqué, se encontró con gente sorprendente, exótica, con verrugas, con pinta de sombrero, con vocación peregrina o con colorines de body-paint.


Al verse ella diferente, se le hinchó el ego y empezó a fantasear con un futuro más alentador que ser simple decoración.


Miró por encima del hombro a las tomateras agonizantes que se concentraban en chupar las últimas gotas de sol de un otoño que no se resignaba a abandonar el verano.
En su rincón, el perejil soñaba con asados; la mata de apio no dijo ni mú pero pensó:"Ya nos veremos tú y yo. Ya nos veremos..."
Las patatas ni se enteraron del asunto, las zanahorias tampoco.
Esto es lo que pasa cuando vas a lo tuyo, en tu mundo subterráneo:
no te enteras de nada.


Empezó la calabaza a engordar y engordar y ya se veía como a su prima del cuento, transformada en carroza tirada por ratones.
Pero ratones quedaban pocos por arte del gato negro y ella era moderna y decidió volar.
Y empezó a trepar. A volar por encima de las demás gente del huerto.
Tenía ideas vagabundas. De titiritera, de volatinera, funambulista, equilibrista sobre el trapecio de las estacas que apenas sostenían su peso.


A ratos decidía ser burla de Samhaín en la noche de Difuntos
o soñaba con hacerse famosa en la tele.
Y así pasaba sus días... soñando, engordando, soñando, engordando y mirando las musarañas (las que quedaban)
Y sin estudiar otras posibilidades de futuro...
Sin estudiar... ¡Ay! calabaza, calabaza...

Hasta que...¡zas! Cayó y terminó en la olla donde se encontró con viejos conocidos: el apio, la patata, la zanahoria y el perejil ya troceaditos y dorándose a fuego lento bajo la atenta mirada del azafrán esperando su turno.



-"¿Cuántos cucharones quieres?"
- Tres, por favor. Me encanta esta sopa.
- Ahí van: Un, Dos, Tres."
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Pompita de sopa de Ruperta... hum... ¡qué rica!
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miércoles, 30 de octubre de 2013

Un apretón de manos


                            http://www.youtube.com/watch?v=2983kJvYG4E        
             
La rosa, la botella y el apretón de manos    

Esa rosa había caído del ramo
que un héroe decrépito
llevaba al Monumento a los Muertos.
Aprovechando que todo el mundo levantaba
la mirada para ver izar los colores,
la recogí sin remordimiento.
Y me puse de nuevo en camino, buscando,
a la buena de Dios, un corpiño para ornar
porque es una de las peores perversiones que existen
el guardarse una rosa para si mismo.
La primera a quien se la propuse
giró la cara con desprecio.
La segunda huyó y corre
todavía gritando: "¡Socorro!"
Si la tercera me dio
un sombrillazo en la nariz,
la cuarta, esto es peor,
fue en busca de un agente.
Porque hoy en día, es absurdo
pero sin ser sospechoso, no se puede
regalar flores a bellas desconocidas.
Hemos caído, muy bajo, muy bajo...

Y ese pobre capullito de rosa
 fue a florecer en el ojal
de cualquier cabrón de comisario.
¡qué pena!

Esa botella había caído
de la sotana de un abad
saliendo de misa con cogorza.
Una botella de vino del bueno,
añejo, bendecido, divino:
la recogí sin remordimiento.
Y me puse de nuevo en camino,
buscando esperanzado,
un bonachón con gaznate seco 
para ayudarme a beberla
porque es una de las peores perversiones que existen
el guardarse vino bendecido para uno mismo.
El primero rechazó mi vaso
mirándome severamente.
El segundo me dijo, burlón,
de irme a dormirla a otro sitio.
Si el tercero, sin dilación
me tiró el néctar a la cara,
el cuarto, mucho peor,
se fue en busca de un agente.
Porque hoy en día, es absurdo
pero sin ser sospechoso, no se puede
celebrar con desconocidos.
Hemos caído muy bajo, muy bajo...

Con la botella de vino,
añejo, bendecido, divino
los maderos se han regado el gañote
¡Un verdadero escándalo!

Este pobre apretón de manos
yacía en el camino, olvidado
por dos amigos enfadados a muerte.
Algo desconcertado,
estaba allí, en la cuneta:
lo recogí sin remordimiento.
Y seguí mi camino con la intención
de hacer circular la viril efusión
pues es de las peores perversiones que existen
el guardarse un apretón de manos para uno mismo.
El primero me dijo:"¡Largo de aquí!
No quisiera mancharme los guantes!"
El segundo, muy devotamente,
me dio dos reales (falsos, dicho sea de paso).
Si el tercero, cavernícola sin clase,
en mi mano tendida escupió,
el cuarto, aún peor,
se fue en busca de un agente.
Porque, hoy en día, es absurdo,
pero sin ser sospechoso, no se puede
dar un apretón de manos a desconocidos.
Hemos caído muy bajo, muy bajo...

Y el pobre apretón de manos,
víctima de un destino inhumano
fue a terminar su carrera
en el calabozo...                                      de Georges Brassens

http://laplacenta.clandestinodeactores.es/georges-brassens-la-calida-voz-de-la-anarquia/ 
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Pompita-apretón de manos para para todos en general 
              y para los "brassensianos" en particular.
Un guiño agradecido hacia el Maestro por encima de los años sin su arte. 

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martes, 29 de octubre de 2013

Estamos tomando café

"Tomando café"...  ¿Os suena?..
Yo no suelo tomar y no porque no me guste (que me gusta mucho y me gusta el saborcito que me deja en la boca) sino por el tema del sueño esquivo. Y no me entusiasma el descafeinado salvo para desayunar.

Sin embargo tomo café de vez en cuando: por ejemplo, me encanta el café con hielo en verano.
Pero lo mío son las infusiones. De toda clase.

Y desde hace unos días, tomo mi infusión en una taza muy, muy especial:



Un regalo-sorpresa y además personalizado.
Y menuda sorpresa y... en cuanto a la personalización, no sé lo que motivó su elección... ¿gatitos? ¿¿por qué??... jajaja

Venía Mi Taza en una caja bien bonita y acompañada de una libreta-pretexto muy especial, también personalizada: una libreta con mi nombre y el recuerdo de otra taza bonita (la preferida de mis desayunos) que se ve en mi foto y la firma de otra taza preciosa, que no se ve, pero que se me antoja inspiradora de un salón especial.
Libreta donde ya hay algunos renglones pegados: otro regalo de letra bonita y letras bonitas que acompañaban a la taza y a la libreta y que tenían que quedarse en su sitio natural: en la libreta.

Y le añadí una hoja de otoño, recogida sin sospechar nada, paseando la víspera de la esperada llegada del cartero, en un barrio con aires buenos y con muchos nombres evocadores, como por ejemplo...
Cenicienta (sin calabaza ni carroza pero con Fantasía diligente)...
Un recorrido curioso que sólo las brujas conocen.


¿Verdad que son bonitas las tres? Y todo gracias al número 7 que me tocó en un sorteo y que salió premiado.
Es que el número 7 es especial también.

Como especial es Jara, la anfitriona de "Tomando café" que nos organizó una fiesta de aniversario por todo lo alto donde no faltó detalle. Y hasta hubo regalos para invitados: una fiesta con un lujo añadido al de compartir su salón.
http://tomandocafe04.blogspot.com.es/2013/09/un-ano-tomando-cafe.html  y siguientes.

Vamos... me emocioné tanto cuando arranqué el papel que casi, casi que creo que voy a...
... Volver a empezar a tomar café de taza en casa.

Digo "café de taza en casa" porque al café de tu salón, Jara, ya sabes que me he enganchado y me tienes a cualquier hora "tomando café"
entre tus libros, excursiones con acertijo, poemas, fotos bonitas, recuerdos entrañables y contertulios amigos.

Gracias Jara. Muchííísimas gracias por tantos detalles bonitos.
De esas cosas que entran por la ventana como un rayo de sol mientras tomas café (o infusión) con una amiga.


Pompita cantando... 
    "Y uno es feliz como un niño cuando sale de la escuela."         

Pero sin calabaza: las calabazas son para la sopa
                                           (que se está cocinando ;).
Y para broma, la curiosa y recurrente "línea" nuestra con chispitas ;)

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miércoles, 23 de octubre de 2013

Un rinconcito de paraíso



El paraguas 


Llovía con fuerza en la carretera,
Ella caminaba sin paraguas,
Yo tenía uno, robado seguramente
Esa misma mañana a un amigo.
Entonces, corriendo en su auxilio
le propongo algo de resguardo.
Al secar el agua de su carita
muy dulcemente me dijo: "Sí"

Un rinconcito de paraguas
a cambio de un rincón de paraíso.
Tenía un algo angelical.
Un rinconcito de paraíso
a cambio de un rincón de paraguas
Yo no perdía en el trueque, ¡vive dios!.

Andando el camino, ¡cuán tierno fue
oír juntos el bonito cantar
del agua del cielo
en el techo de mi paraguas!
Yo habría querido, como en el diluvio,
ver caer la lluvia sin parar,
para guardarla en mi refugio,
cuarenta días y cuarenta noches.

Un rinconcito de paraguas
a cambio de un rincón de paraíso.
Tenía un algo angelical.
Un rinconcito de paraíso
a cambio de un rincón de paraguas
Yo no perdía en el trueque, ¡vive dios!

Pero tontamente, incluso en una tormenta,
Las carreteras van hacia países.
Pronto, el suyo puso una barrera
al horizonte de mi locura.
Tuvo que dejarme,
despues de decirme "Muchas gracias"
Y la vi, muy pequeñita,
irse alegremente hacia mi olvido.

Un rinconcito de paraguas
a cambio de un rincón de paraíso.
Tenía un algo angelical.
Un rinconcito de paraíso
a cambio de un rincón de paraguas.
Yo no perdí en el trueque ¡vive dios!

................................................................

Hacía mucho tiempo que no os traía algo del Maestro
 y la lluvia me hizo elegir hoy una
               Pompita con sonido de Brassens en su versión tierna.
Pronto os traeré algo de su otra faceta ;)
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martes, 22 de octubre de 2013

Una velita

                                               
Unas velas. Una para cada comensal. Todas distintas.
Por su forma y su color. Cada color según cada uno.
Con un nombre dibujando una sonrisa en la orilla del platito que recibe la velita de cada uno en la mesa navideña. O en la mesa de la vida.
Unas velas. Una para cada año vivido...
En la última celebración familiar, me asaltaron a traición los recuerdos. Como a menudo me pasa ...
Recuerdos de otra vela. Normalita. Blanca, natural.
De ésas de emergencia que siempre están al alcance de la mano por si se va la luz.
Y que, de tanto usarla, va menguando, su cera agotada y su pábilo sin fuerza, torcido.
Dando lo que puede de su luz suave y socorrida y que se va apagando... sin ruido ni chisporroteo.
Con un leve soplo de aire, al empezar el verano, tu luz se apagó Pepa: sabías que habías cumplido con tu papel y dejaste tu sitio en la mesa.
Y te fuiste. Discretamente. Tal como viviste.
Tú, que tanto ayudaste, te fuiste sin esperar ayuda para apagar
las 99 velas que te esperaban al final del verano.
Y al cortar la tarta de fiesta familiar, otra vez me acordé de ti.
De ti y del platito sonriente donde lucía tu vela.
Me sobró un plato con tu trozo de tarta. Me faltó tu velita.

Te he echado de menos, Pepa...Tu luz sonriente, dulce y golosa.



Pompita para ti, "TíaVieji".

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miércoles, 16 de octubre de 2013

Hoy es jueves... ¿verdad? (2)


Respondiendo a la convocatoria juevera de Pepe  http://desgranandomomentos.blogspot.com.es/
os dejo aquí lo que se me ocurrió sobre el tema

                                                                       CELOS


Rehén. Rehén de sus sospechas, de sus preguntas, de las mil vueltas de su cerebro, del mareo de su inseguridad. Rehén de su vértigo al mirar el edificio de espejos y cristal que sus celos rompen

                            en mil pedazos cortantes

         que se clavan en sus ojos,

                                         hiriéndole el alma

               y nublando su vista.

Mira la espalda confiada. Sus manos se acercan.
La espalda se da la vuelta y le mira a los ojos, sonriendo.

Con un último grito de dolor, suelta la barandilla y el carrusel endiablado que no consiguía parar le despide: su cuerpo se estrella contra el suelo.

Sus labios sin vida sonríen: mató al verdugo antes del asesinato.

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martes, 15 de octubre de 2013

Manos



Me lavo las manos y las miro...
Son feas mis manos.Siempre me han parecido feas, desde lo más lejos que recuerde.
Y todavía, a mis años, tengo este reflejo adolescente de esconderlas a ratos en las mangas del jersey.
Porque no me gustan.
 ("¿Tienes frío?" - "No... Es... es una manía")

Es una manía... 

Esta fijación crítica sobre mis manos, la tengo también con las manos ajenas. Hablan tanto las manos...
A veces, hablan tan claro como (o más que) los ojos.
Algunas personas me han resultado antipáticas de forma instintiva, epidérmica... sólo con "mirarlas a las manos".
No me gustan las manos cerradas.
No me gustan las manos fatuas, las que se exhiben.
Ni las que exhiben lo que tienen más que lo que son. Bueno... en realidad, al hacerlo, exhiben lo que son aunque quieran engañar.
Las manos blandas, sin hueso.
Las manos huecas, sólo hechas para recibir.
Las manos que se escapan como una mirada huidiza.
Todo eso es instintivo, poco generoso: puede que haya otras cosas detrás de esas manos... no sé.
Y un poco tonto también pero... es así.

...Y otras personas me han caído muy bien, así, de entrada, sólo por sus manos también, que rara vez me han engañado.
Y me resultaron atrayentes no por ser bonitas, elegantes y conformes a unos canones de aspecto estereotipado propios de salones de belleza.
No. Esas no me gustan.
Me gustan las manos toscas que conservan la forma
y el calor de la herramienta,
las tormentosas, creativas, de artistas y artesanos,
las cuidadas, sanas, pulcrísimas, hechas para aliviar fiebres y males,
las manos finas, ágiles, nerviosas, comunicativas, de donde brota música,
y las sufridoras, deformes, ancianas o enfermas, que dan ganas de proteger y mimar,
y las manitas de los niños, rosaditas, calentitas, con sus hoyuelos y la avidez de sus dedos curiosos.
Las que, con su calor, acompañan a las palabras o las sustituyen, bailando, ofreciéndose, acercándose, susurrando, revoloteando. Espontáneas. Generosas.
Agarrando a otra y tirando de ella. O agarrándose a otra. Confiadas. Abriéndose.
La mano sobre el hombro. Ayudando. Consolando.
Las manos que aplauden, que animan, que alientan.
Las manos que acarician el cuerpo y el alma.
.....................................................
Me disgusta el aspecto de mis manos pero en el fondo les tengo cariño por todos los verbos que han pasado por ellas y las han moldeado... tantos verbos.
Por fin me he reconciliado con ellas y ahora las mimo un poco.
Y me pregunto... ¿Qué haría yo sin ellas?...

Pompita de jabón lavándome las manos con ojo crítico.

(¡Pufff!... Mucho destape. Creo que me voy a poner otra vez los guantes.
Pero primero la crema hidratante.)
... (Y ahora... todos estarán mirándose las manos.)
.....................................................

Por estos destellos que ocurren a veces en la blogosfera,
Clara , la reina del bricolaje y la decoración,
 http://muyclara.blogspot.com.es/2013/10/sencillamente-feliz.html
publicó ayer un texto precioso sobre manos con una foto no menos preciosa. Os animo a visitar su casa. :)
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miércoles, 9 de octubre de 2013

Hoy es jueves... ¿verdad?



Pues sí, hoy es jueves... entonces me estreno en este juego que nos proponía  Lucía, el pasado domingo. :)   http://lucia-m-escribano.blogspot.com.es/

TEMA JUEVERO . " ESCRIBAMOS UN ACRÓSTICO DIVERTIDO " 

JUEVES DE OTOÑO

 

Jugaba
Un
Elfo
Vertiendo
Exuberancia
Sobre
Dominguero
Espíritu
Otoñal.
Tarea
Ocurrente:
Ñus
Okupando... (...mi discoteca habitual).

Bueno... no sé si os ha resultado divertido leerlo
pero yo me divertí componiéndolo. :)

Tampoco sé si era requisito poner música pero como iba de ñus... :D :D

                              http://www.youtube.com/watch?v=UWmAtG0i89o 

Pompita con risa de miércoles juevero. :D:D:D:D
 ..................................................................................

Me llevo mi regalo. Gracias Lucía. :)))
Lo pongo aquí porque con mi acostumbrada pericia con el "cacharrito" :(, hice hace poco tonterías en configuración y .... Buuuuuaaaa!!!! Blogger no me deja añadir más etiquetas :(((

Pero más que el regalo, me llevo sobre todo una gran sonrisa y la alegría del calor de vuestra acogida: intentaré estar a la altura de tan simpático y nutritivo grupo y seguir participando en los "JUEVES".

Besos y sonrisas para todos. :)

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martes, 8 de octubre de 2013

Este año... Sí.



Pues sí. Este año hay tarta de peras. Como casi siempre.
Y este año, la he disfrutado especialmente.
He recordado las veces que la he hecho (y han sido muchas) y las bromitas gastadas.
¿Bromitas?..
Ésta:
- Mamá...¿Por qué le pones judías a la tarta este año?... Me gusta más la de peras...
- Es que como no tengo peras y a tu hermana no le gustan los garbanzos... Bueno, si quieres podemos ponerle unas piedrecitas del jardín... o canicas...
- ...

Vale. Luego os lo explico. Empecemos con la receta.

Vamos a necesitar o bien masa quebrada o bien masa de hojaldre.
Ya empieza otra broma (para mí): la del tiempo que no voy a tener para hacer la tarta con masa quebrada ya que nos vamos a
la Feria del libro viejo y antiguo,



Después  llevamos a unos amigos a una exposición de láminas curiosas pero que nos son muy familiares puesto que son obras de nuestra hija. (Otro día, os pongo algunas.)
Y luego nos vamos a comer a mantel puesto con los amigos.

Pero... tiene que haber tarta para la tarde...

Así que me precipito a ojear en el congelador y... ¡tengo masa de hojaldre congelada! De las compradas...
La masa de hojaldre, la hice una sola vez en mi vida de lo liosa que es y me juré no volver a hacerla nunca más: todo el día doblando y esperando, doblando y esperando.
Quien la sabe hacer, me entenderá. Y sinceramente, la masa de hojaldre congelada sale muy rica.

Bien.
Este fondo de tarta tiene que ir medio-horneado antes de recibir su relleno. Así que...
de ahí la bromita gastada varias veces a mis hijos y sus amiguitos.
Se llena de "algo" que haga peso para que no se levante la masa, puesto que nos impediría luego rellenar la tarta. Este "algo" puede ser... garbanzos, judías o... lo que sea pero sobre papel de horno.


Mientras está el fondo de tarta en el horno, se pelan las peras. Mejor pequeñas y de las llamadas "conferencia" muy perfumadas. Se parten por la mitad, se despepitan y se dejan en la sartén a fuego lento con algo de mantequilla y azúcar. Se pinchan para ver si están tiernas.
Y mientras se hacen las peras, se hace un flan.

Luego se colocan las peras en el fondo de tarta
(quitando los garbanzos y el papel obviamente)


Se  medio cubre con el flan apenas cuajado. 

Y se vuelve a meter en el horno suave hasta que cuaje el flan perfumado con esencia de vainilla y hasta que esté dorada la orilla del hojaldre.
Se deja enfriar en una rejilla (para que no se humedezca en el fondo)
Y ya.

Y una vez fría la tarta, se puede salpicar con hilos de caramelo líquido casero... o de bote.(el tiempo, el tiempo...)

 Ha salido muy rica... Bueno, creo... porque no ha sobrado nada.

Pompita de cumpleaños con tu tradicional tarta de peras. ;)
Este año, SÍ, ha habido tarta de peras.

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martes, 1 de octubre de 2013

Un cuento de otoño




¿Os acordáis de las hadas del otoño? *... Pues, lo que no os conté el año pasado es que van siempre rodeadas de duendes: muy activos, muy inquietos, muy trabajadores, y todos entregados y concienzudos ayudantes... bueno... casi todos porque... Escuchad:

Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, en el fondo de un bosque apartado, negro de tan verde y tan escondido, un duende travieso.
- ¿Por qué "travieso"?
- Pues porque éste nunca hacía lo que de él se esperaba.
- ¿Y qué se espera de los duendes?
- En otoño se supone que los duendes del bosque tienen que ayudar a las castañas tímidas a salir de su refugio de púas de erizo.
También se espera de ellos que recorran cada rincón probando bayas y setas para luego pintarlas según el avisador código de colores.
Ya sabéis: rojo peligro por ejemplo o... color avellana de senda tranquila... o color de dulce caramelo tostado.



-Y ¿qué más?
- También tienen que ayudar a las hadas pelirrojas a almacenar granos y semillas, por ejemplo. Y también vigilar el cielo para anunciar el paso de las aves migratorias. Y más cosas.
-Y ¿qué hacía este duende travieso?
-Como era tan rebelde, hacía todo a su manera: esparcía las semillas en cualquier sitio, tiraba las castañas a la cabeza de los mortales para hacerles rabiar, limpiaba sus calcetines verdes de trovador en los musgos como si fueran felpudos, amontonaba arena, piedras y pedruscos en los riachuelos para desviar su curso e inundar los hormigueros...
Y mil cosas más...
Os aseguro que era un verdadero trasto. Un auténtico tormento.
- Y ¿qué le pasó?
- Nada.
-¿¿Nada??
- No. No le pasó nada porque era a ratos tan gracioso que todos, a pesar de regañarle, se reían a menudo con sus travesuras.
Pero sobre todo, las hadas se daban cuenta de que con su desorden y su alegría, crecían y florecían cosas raras y divertidas en los sitios más oscuros y recónditos del bosque:
Por ejemplo: las setas que debían ser rojas con lunares blancos como las esperaban los ratones gruñones, bajo la paleta de pintor inconformista de nuestro duende, se transformaban en paraguas de encaje azul con estrellas verdes de papelitos de caramelos (que no protegían nada del granizo pero eran originales y alegraban la vista.)
Y las castañas terminaban en la sartén de los humanos golosos que organizaban banquetes interminables.
Y las hormigas, obligadas a emigrar por culpa de las riadas y buscando donde recomponer su despensa, descubrían recovecos y rincones hasta ahora ignorados.

Y así les pasaba a todos los moradores del bosque y sus aledaños.

Y por esta razón, todos los animales se reunieron para deliberar porque, si bien la mayoría estaba a favor del duende, unos pocos estaban en contra de esa actitud jamás vista en ese bosque profundo.

Y en esa reunión variopinta, algunos tomaron la palabra:

La comadreja dijo que le daba lo mismo un paraguas rojo con lunares blancos o verdes que otro azul con estrellas: a ella le encantaba refugiarse en su cueva profunda desde donde disfrutaba de la balada romántica de la lluvia... con lo cual, no usaba setas-paraguas.


  Las ranas opinaron - croac, croac- que les gustaba tanto el agua que la encontrarían a su gusto, hiciese lo que hiciese el duende.


El tímido erizo, impertérrito, siguió su camino: con él no iba la cosa; bastante tenía con librarse de sus propias pulgas. Y además, el duende no se metía con él... o poco.
                                           http://paradeladecoles.blogspot.com.es/

En cuanto a los sufridos caracoles, sólo se quejaron de las agujetas que les ocasionaba el duende malicioso pues les obligaba a correr constantemente con el fin de despistar a los mortales voraces.
Y lógicamente, un caracol corriendo...termina agotado por la falta de costumbre.

La lechuza, que desde siempre estaba a favor del duende que la ayudaba en su caza de ratones, lo ululó repetidas veces. Pero luego no votó, por despiste, muy ocupada ella en ensayar una nana para la luna llena.


Los ratones, como era de esperar,
fueron los únicos en protestar:


"¡Esto no es vida ratonil! ¡Esto no es vida ratonil!
Ya no sabemos bajo qué seta refugiarnos cuando pasea el gato negro.
Y los colores de las flores de primavera, ya no nos informan claramente del tráfico de los depredadores en los cruces de los claros del bosque.
Y circulan las culebras fuera de sus senderos y nos atropellan...
Y ya no sabemos donde esconden sus tesoros las ardillas...
Y... Y...
Y... ¿habeís pensado en el posible contagio de los demás duendes?...
Cundirá el mal ejemplo, ya lo vereís...
¡No podemos seguir así! ¡Esto no es vida ratonil!"

Pero como eran los únicos en estar disconformes y eran unos incordiosos en cualquier tema, el ciervo, cuya potente voz se hacía oír y respetar en todo rincón del bosque, zanjó el asunto declarando que durante un período de prueba de cien años y un día se dejase actuar al duende a su antojo pues según un informe exhaustivo de las hadas de cualquier estación, el bosque resultaba más atractivo con este feliz desorden que pintaba flores multicolores y frutos sabrosos en cualquier lugar.
Y luego, pasado el plazo acordado, ya se reunirían otra vez
en este mismo claro, si fuese necesario...

Y así fue como nuestro duende siguió sembrando sus burlas, recortando hojas de formas extrañas y derramando sabores dulces y perfumes exóticos en el bosque del otoño.
Y todos dejaron de contar los años...
..................................

Pompita para duendes de otoño.
................................
¡Esperad! no había terminado:...

 Y todos dejaron de contar los años... Y hasta los humanos grises se dejaron contagiar por la alegría del bosque y sus duendes y llenaron las tabernas de su música. ;)
Y si no me creeis, escuchad. :)
                                             http://earendil-jordi.blogspot.com.es/
                                                 Regalo de Jordi, un duende medio escocés. ;)

* El rumor .

domingo, 29 de septiembre de 2013

Lluvia en el parque...

                                                                                                             de la red

Una niña con botas de agua está sentada en un columpio,
comiendo el bocadillo de crema de cacahuete envuelto en papel de plata.
Ha dejado la pequeña cartera en el banco cercano.
Espera.
Sola.
Espera.

Canturrea una canción que se inventa y cuyo ritmo crece
con el movimiento del columpio de madera.
Se da impulso, con fuerza,
hacia atrás y hacia delante estirando los brazos.
Canta.
Está aprendiendo a navegar sobre pentagramas.
Brota la risa muda de sus ojos hacia el sol.
Una mariposa blanca vuela y libera su pelo.
El pelo suelto, moreno y lacio le tapa la cara al ir hacia atrás.
Y se escapa por la espalda de su rebequita blanca al ir hacia delante.
Cierra los ojos sonriendo al aire que le acaricia la cara
y da un impulso mayor pisando el suelo:
Está aprendiendo a volar entre dos nubes.

Abre los ojos.
Grita.

En la arena gris que rodea el banco, una carterita roja.
En el césped, una bota de goma, roja.
Roja como las hojas muertas que salpican la hierba verde.
Anochece. Empieza a llover...
Los perros olisquean.
Entre los matorrales, se refleja la luz fría de una linterna sobre un trozo
de papel de plata manchado de barro.
El agua cae ahora con fuerza torrencial.

Se llamaba Asunta o María o...

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