martes, 8 de noviembre de 2016

Y el viaje continúa...


...Luego caerán, una tras otra, en la tierra donde les espera otro viaje,
no menos largo y emocionante.
Pero esto es otra historia que te contaré... otro día.

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- "Plic, plic. ¿Me recibe? ¿Me recibe? Objetivo a la vista. Listas para el desembarco. Corto."
En ese momento empezaba la segunda etapa de su viaje. Según el sitio del aterrizaje, su misión prometía ser más o menos movida; más o menos sombría también. Pero esto lo sabían desde su último vuelo. Y lejos de amedrentarlas, las llenaba de orgullo por la importancia de su cometido.
La capitana Plic nº 0411/H2O y su escuadrón de azules hadas trotamundos habían tenido la suerte de caer en un paraje seco y requemado por el sol donde era de suponer que los indígenas las recibirían con la sonrisa, la boca y los brazos abiertos, como agua en mayo. Y así fue.
Deslizándose ágilmente por tejados y canalones, por ramas y troncos, pronto encontraron entre la maleza reseca el camino que las llevaría al mundo subterráneo donde se desarrollaría la primera parte de su misión. En un tramo del angosto túnel que rodeaba un hormiguero, se toparon con multitud de cadáveres de insectos y no menos raíces sedientas que acabaron rápidamente con sus reservas portátiles de agua. Pero las valientes hadas de la lluvia, en un vaivén incesante que duró todo el día, consiguieron traer alimento en cada rincón.
Para algunas plantas de ese jardín agostado y castigado por un verano largo y despiadado, llegaron tarde: ya no podían hacer nada por ellas salvo ayudar a su descomposición y después de compostar sus restos, arrimarlos al pie de las plantas más débiles.
Para otras, fueron una salvación y muchas recobraron color y olor y pronto, entre dos chaparrones, los elaeagnus y los madroños se llenaron otra vez del zumbido de insectos rezagados y golosos.


Cuando las hadas comprobaron que en las copas semidesnudas de los árboles los pájaros cantaban con alegría renovada, ellas, reagrupándose cerca del camino de pendiente suave que llevaba al riachuelo, dieron por terminada esta etapa de su trabajo y se adentraron más profundamente en el oscuro túnel...          continuará...                                                                                                    
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Pompita de un día de otoño por fin lluvioso .

12 comentarios:

  1. He leído tu entrada y releído la anterior: un motivo más para amar la benefactora y vivificadora lluvia.
    Poética y graciosa manera de revelarnos ese repetido milagro de la naturaleza.
    Un beso.

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    1. Los milagros de la Naturaleza son infinitos... el único fallo en ella es la naturaleza humana :(
      Perdona, Juan, hoy no me he levantado muy optimista... A ver qué aguas nos salpican :(
      Un beso.

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  2. MUY BUENAS Y FRESQUILLAS tardes-noches, Fram!!! Pues mire vos, además de ser un texto chulísimo, concuerdo con eso del peaso trabajo que se curran las haditas de la lluvia, ¡que además del frío, a ver si se dejan caer también por estos lares! ¡Mujer!, que para que llueva por aquí casi casi tendremos que subirnos a una Cesna y tirar de regadera, jajajajajaja... Por cierto, que sí que pasan con avionetas para deshacer los núcleos de precipitación cuando estos amenazan con caer en serio: echan un compuesto fundamentado en nitrato de plata... y todo para que las aseguradoras no tengan que cubrir los gastos de aquellos agricultores que ven afectada su cosecha por piedra...¡IMPRESENTABLE!

    Un besazo de nuestra parte!!!

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    1. Sí, mucho trabajo tienen esas hadas y con las trabas que les ponen no es de extrañar que a menudo nos eviten... cuando no se transforman en Ploc asquerosas. :(
      Ya ha dejado de llover y este otoño cortito ha dejado paso al invierno: esta noche, caldito de cocido y chimenea. :)
      Y menudo "cambio climático" nos espera... :(
      Besote, tabernero.

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  3. Me gustan estos viajes de Plic nº 0411/H2O y todo su regimiento!!
    De momento las hadas nos dan una tregua, nos gusta que salgan a menudo porque dejan todo reluciente y con ganas de renacer.
    Estoy por lo Madriles, bueno en Pedrezuela,que es donde vive, con mi "niño chico" resolviendo un asuntillo que tenía pendiente. Si puedemos nos harémos un escapadita a la capital que a los del pueblo siempre nos gusta ver gentío en las calles :)) y afotar, que allí hay buenas vistas por todos laos.
    Besos.

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    1. ¡¡Pedrezuela!! Pero si estás al ladito mío! (a tiro de piedra :D)
      Disfruta de tu "niño" y del entorno. Y afota, afota, aprovechando el cielo despejado, sin hadas Plic. Pero abrígate bien que ya hace fresquito por esta sierra igual que por la tuya :)
      La próxima vez, nos avisas y nos vamos con el amigo Diego a degustar un corderito ¿vale? ;)
      Besos, viajera. :)))

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  4. Pedrezuela... ¡buen cordero, Laura!, he ido a comer allí varias veces. Miraflores pilla cerca. Fram, espero los avatares futuros de tu gota de agua, pero deseo que se dé una pasadita por mis resecos terrenos y deje allí parte de su humedad:) Plic!

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    1. Ya sabes Diego, mis hadas necesitan (o "nesesitan" :D) circunstancias óptimas para dejarse caer... Ya veré lo que puedo hacer (o "haser") para convencerlas de darse un paseito encima de almendros o albaricoqueros. :) Plic, Plic :)

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  5. ;))) Framboise, te cuento que aquí, los señores del Tiempo amenazan con ¡¡Ploc!!, y si cae un ¡¡Plic!!...¡¡Ya podemos poner unas velitas a la Virgen de la Cueva Santa!!...jaja.
    B7s

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    1. :((( ¡Ojala poner velitas o sacar al santo de la ermita fuese la solución!
      Mari, me parece que cada día son más esquivas las Plic y más vengativas las Ploc :( Algo hacemos mal, está claro. :(((
      B7s

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  6. Madre del amor hermoso, que eficientes tus hadas, las mías ahogan a mis plantas de tanta preocupación por que no les falte el agua. Siempre están tocando las hojas y diciendo quieres un poquito de plic plic.

    Lo árboles de Madrid estaban mustios, hacía mucho que no llovia, y por fin - Plic, plic, ploc, las hadas se tuvieron que pasar una semana entera sin parar.

    Me has hecho sonreír imaginado el trajín en ese jardin agostado, y eso vale mucho en estos tiempos raros que estamos viviendo. Gracias por pasarte por mi loco Almacén.

    Un beso,

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    1. A ver si nos visitan más a menudo estas hadas de la lluvia, son tan útiles y tienen tanto encanto...
      No me extraña que estuviesen mustios los árboles de la capital, con su boina gris de contaminación calada hasta los ojos. :(
      Me ha encantado descubrir tu loco Almacén, Tesa, y volveré: las risas y sonrisas son en efecto tan necesarias hoy en día, la mejor medicina.
      Un beso plic, plic.

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