martes, 18 de octubre de 2016

Recorrido vegetal

  Con toda la sofisticación de un castillo renacentista
 

la exuberancia de las plazas de pueblo



lo agreste del sendero que bordea el mar




los tactos y olores de playas



Flores, colores y alegrías varias en vez de cañones en unas  murallas
 

la paz, el verdor y el colorido de los impresionistas




la tenacidad de los humildes frente al mar





o entre adoquines


Y los árboles, domesticados


o silvestres



Pompita de un recorrido vegetal
.


martes, 11 de octubre de 2016

Recorrido pétreo


Hitos de piedra que dibujan un mapa...
Mineral y celestial


Mineral y regio

Mineral y modesto

Mineral y genuino

Pompitas del camino .


martes, 4 de octubre de 2016

La meta del vagabundeo

Venciendo problemas técnicos (habituales en mí ya lo sabéis y más después de tanto tiempo de retiro), aquí os traigo por fin la meta de mi vagabundeo de septiembre.
Digo "vagabundeo" porque no fue de línea recta el recorrido de 15 días en mi tierra sino todo lo contrario... Una especie de peregrinaje en unos lugares ya conocidos pero siempre añorados.

Y la meta del viaje era sobre todo el Mont-Saint-Michel
             y estar allí en unas fechas concretas.

Desde lejos se aprecia, entre la bruma de una tarde algo nubosa...
Parece insignificante... Un montículo sin más en la llanura...
 

Pero cuanto más te acercas, más te invade la admiración por su ubicación, el respeto por el atrevimiento arquitectónico, el impacto del lugar en su conjunto...

 
Y ahora más que nunca; ahora que se han remediado errores pasados (la construcción de un dique de acceso desde el continente que propició la acumulación de sedimentos del río Couesnon y la progresiva invasión de prados salados que hacen las delicias de unos corderos... deliciosos también)

Desde hace un año, gracias a la supresión del dique y la construcción de un puente que permite la circulación del agua bajo sus pilares, se le ha devuelto más o menos su estado primitivo: rodeado de mar, como le corresponde a una isla.
 

Rodeado cuando sube la marea; y más en esas fechas de equinoccio cuando el coeficiente alcanza los 10 o 15 metros, siendo las mareas más importantes de Europa; y con sus horarios variables por supuesto. 
Este año, hubo que madrugar algo para ver cómo el agua lo abraza como antaño, sin olas espectaculares pero sin pausa, hasta anegar el camino sobre el puente nuevo e imposibilitar tanto el entrar como el salir del lugar.


Y se aprovecha para subir y subir y subir las empinadas escaleras que nos llevan hasta la abadía.
Haciendo altos en el camino para admirar el paisaje ...


y recobrar aliento antes de adentrarnos en el edificio que nos depara otros motivos para asombrarnos y entender su nombre de "Maravilla".

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Pompita de unos días en Saint-Michel. (Normandía)
PS. En el enlace que puse sobre las mareas, la foto última no es del Mont-Saint-Michel, sino de la ciudad de Saint-Malo que se encuentra a pocos kms (ya en Bretaña)