martes, 6 de diciembre de 2011

El árbol de los pájaros

Es un enebro y es un árbol importante del jardín. No es espectacular, ni luce en un sitio privilegiado; lo que le hace especial para nosotros es el nombre que le pusieron mis hijos cuando eran pequeños:

           "El árbol de los pájaros".


Se encuentra en la parte trasera del jardín, en la zona libre, apenas domesticada y es el preferido de los pájaros de los alrededores porque es allí donde, desde el primer momento, les hemos dado de comer en invierno y primavera.
Elegimos éste por su proximidad a la cocina que lo domina desde su medio primer piso y desde donde les podemos observar y poner nombres, los auténticos... y los motes.

Recuerdo con cariño al "Pirata"... era un herrerillo cuya pata derecha se veía seccionada y le quedaba sólo... la pata de palo, sin garras. Lejos de dejarse abatir por sus circunstancias, el "Pirata" era el más atrevido, el más glotón, el rey del barrio que se peleaba por la mínima migaja e imponía los turnos en el comedero.

En el comedero del "árbol de los pájaros", nos visitaron también de forma muy asidua una pareja de carboneros de comportamiento preocupante: no paraban de picotear, volar, volver a picotear y vuelta a empezar; los pobres habían incubado en un seto próximo y estaban alimentando a un intruso: un cuco. Daba pena verles en su afán por criar a un pájaro voraz y más grande que ellos. Hasta nos parecía que tenían ojeras.

Allí también son habituales los rabilargos tan hermosos y de grito tan desagradable; llegando en bandadas de ocho, diez o más, dejan el comedero limpio en un pispás y hasta se atreven a mirar por la ventana por si hubiera algo más.

 
Y sus primas las urracas, tan útiles como antipáticas y escandalosas.
Y los mirlos, muy madrugadores y muy voraces también, a cualquier hora.
Algún petirrojo tímido que nunca sube al comedero por no ser el menú de su gusto, salvo cuando el hambre aprieta en los días nevados, sino que se limita a picotear por el suelo los restos de los banquetes. Vamos... el pariente pobre del jardín.
Y multitud de capuchinos con desparpajo que hasta vuelan del árbol al poyato de la ventana reclamando que se les llene el plato, picoteando en el cristal.
Sin olvidar a los gorriones ruidosos y juguetones y algún pinzón que desdeña la comida casera y rara vez se acerca.
Y por el suelo, pero no atraídas por mi menú especial sino por los insectos y larvas de este jardín sin química, unas raras abubillas tan esquivas que todavía no he conseguido retratarlas.
Y algunas palomas que antes no se acercaban (mi perra les tenía manía...) Y algunas tórtolas que me encantan, tan dulce su arrullo...

 El "árbol de los pájaros"... disfrute mutuo.

Pompita para ellos .... " ¡Chicos! ¡ Menú de hoy:  grasa del jamón con pan duro y manzana! "

martes, 29 de noviembre de 2011

¡Ya estoy aquí!

Está sentado en la orilla de la cama, cabizbajo, pensativo, mirando sin verlos sus pies calzados de marrón oscuro, las perneras del pantalón, marrón más claro, los puños de la chaqueta del mismo marrón y el archipiélago marrón apagado que mancha el dorso huesudo de sus manos.

La cama sin deshacer, sus esquinas blancas bien rectas, paralela a la ventana que da a una calle tranquila donde acaban de encenderse las farolas.
Oye pasos al otro lado de la puerta que se abre rápidamente con un "¡Ya estoy aquí!" risueño.

Se levanta y sonríe a la figura delgada y animosa que acaba de interrumpir sus pensamientos.

"¡Qué joven!" constata otra vez, suspirando.
Así, vestida de blanco y azul pálido, chaqueta fina azul marino, con una cinta blanca en la muñeca y su pelo rubio donde ha plantado un bolí que medio sostiene un pequeño moño, le recuerda a una niña.
Y su familiaridad, su manera de tutear a todo el mundo, con desparpajo.
Y el chicle que no deja de mascar ni para hablar, con esta voz cantarina y a la vez algo chillona que le enternece y a la vez le irrita.

Al principio de la tarde, hablaron del chicle... "que nos hace parecer rumiantes aburridos" dijo él bromeando; él, aficionado también al rumiar... de muchas formas y por varias razones.
Y Rita le confesó que, ella también, lo utiliza como sustituto del tabaco. Desde entonces, él la llama (en su fuero interno) " la ternerita sana".

Ella deja unas cosas en la mesilla de noche y pasa al cuarto de baño. Él oye el chocar de unos frascos sobre la repisa blanca colgada entre el espejo y el lavabo... y el tintinear de las anillas de la cortina blanca de la ducha sobre la barra metálica... y su canturrear al que no consigue poner título.

Ella, sonriente, se acerca. Levanta la mano izquierda imitando un saludo algo burlón delante de su cara y enarca las cejas como preguntando.
Le entrega algo con la mano derecha. Y le sonríe, medio seria, medio tierna; y él, desliza, turbado, una mano en su axila, debajo de la chaqueta .
Está algo incómodo y más incómodo aún por sentirse tan tonto al sentirse incómodo por algo tan tonto.
Y se da la vuelta...
Y durante un buen rato, mira la calle donde no pasa nadie. Ha empezado a llover y unas lágrimas corren sobre los cristales, sin ruido.


Ella sigue trasteando entre las cosas de la mesilla y al cabo de un rato se vuelve hacia él y acerca una mano exigente con la palma hacia arriba, tarareando, con los labios entreabiertos, algo muy rítmico que él desconoce... y le molesta su desconocimiento.
Y ella sigue masticando... "ternerita".
No hace globitos con el chicle: tiene miedo de que exploten y se le queden pegados en la nariz... esto se lo contó también esta tarde, riendo como una niña traviesa.

 Apunta algo y le dice, con la mano ya en el picaporte:

  "Dentro de un rato, pasará tu médico y luego vendrán a buscarte para bajar al quirófano. No te preocupes. Es cosa de poco y mañana me lo cuentas. "

No ha tenido tiempo de contestarle o darle las gracias por los ánimos.

La oye entrar en la habitación de al lado con su alegre

                            "¡Ya estoy aquí!"

Sigue lloviendo.

martes, 22 de noviembre de 2011

El baile

Llevaba poco rato flotando despreocupadamente en la penumbra de esa cálida cueva, cuando empezó a oír hablar de números...

5... 7...  9... 10... días... y un número de teléfono ...
Y más días.
Y más números: "... colesterol, hierro, calcio... bien."...
Se entera de que la cueva es sólo suya y para unos 266 días más o menos...y que será el nº1 o la nº5 en llegar al baile.
Despues de x días entre bastidores (ya ha salido de cuentas), le empujan, le animan... y como no sabe lo que le espera, sale a la pista entre gritos y aplausos.

Y al son que le tocan, empieza a bailar el corro patatero de los números.

Talla, peso, peso, talla... Y los cinco lobitos de las abuelas y una para papá y otra para mamá.
Ayudado (o ayudada) por un abuelo (o dos), sopla velas, cada vez más velas.
Se le atraganta su fracción de pastel pero le regalan un ábaco... y algunas velas más tarde, una calculadora.
"Un diente, dos dientes, tres dieeentes... la Tierra es un diente donde vivo yo" cantan en la tele....
¡Ah! ... no... era "Un globo, dos globos, tres globos"
Bueno, es igual... con soniquete machacón, bolero de Ravel, siguen metiéndole los números en la cabeza ...

La tabla del 5 es facilita, la del 7 se complica, la del 9 tiene truco, la del 10, está "chupao".
Pensando en su futuro, también le marean con el ritmo endiablado de los números en otros idiomas....


 

¡18 años!... Por fin puede votar... y le siguen mareando con pronósticos de porcentajes con sus variables e incognitas, encuestas o en-bajadas de quinielas, resultados resultones o no, ecuaciones y reglas de tres (y de muchos más) de "números 1".

¡18 años!... Por fin, con un número x de clases a x monedas la hora, a la primera o a la segunda, le autorizan a memorizar la matrícula del coche.
Apunta el nº del seguro y del taller; tiene en mente el de la tasa de alcoholemia y el de la velocidad permitida y el precio de la gasolina (número x...)

Pierde el dni pero se acuerda del número... y también del número del carné de la biblioteca...
Lee... capítulo nº x, página nº x... y le quedan x asignaturas para terminar la carrera.
En la entrevista nº x, el puesto es suyo (pero ¡ojo! sólo para un nº x de meses) con número de horas (trueque con otros números en el banco.)
Menos mal, no trabaja en la Bolsa...Y, tic-tac, tic-tac, mira los números del reloj dividiendo su vida y se empeña en la prueba del nueve.

Se casa con el enésimo novio o con la primera novia y memoriza cumpleaños y aniversarios por si acaso la suma dura más de x días con sus x noches.
Se multiplica y cambia de vivienda... nº de calle (con fecha histórica y perpendicular a otra con nombre de rey y números romanos... pero ¡menos mal no vive en Nueva York!)... bloque nº x, portal nº x, piso nº x..... ¡qué bien! la puerta tiene una letra (memoriza o apunta el número del código de seguridad)
Y se multiplca y se divide para seguir bailando el tango del nº de la cuenta del banco, el vals de la tarjeta de crédito y el rock de los números que cuadran o no.
Compra lotería y durante x días le baila en la cabeza un número terminado en x... que no toca porque no es bonito.

Y sigue bailando, un, dos, tres, un, dos, tres... "La valse à mille temps" de Jacques Brel.

Se sabe de memoria números suyos y de los suyos: el teléfono de casa, del móvil, número de zapatos, talla de pantalones o sujetador, recibo de la comunidad o precio del aceite... y así hasta el infinito...
Y apunta el nº de serie del portátil o de la cámara de fotos por si se los sustraen.

Gana volumen (XL o XXL) y los números de sus días se escurren cada vez más veloces por la cintura cada vez más ancha de su reloj de arena... y calcula calorías y se pasa al queso al 0% y reduce la cerveza  al 0,00.
Hace deporte: ... ¿dorsal con número quizás?... o quizá nade en la pecera-piscina, pero sólo en la calle nº x... o bien cuenta las vueltas corriendo en el perímetro del parque.... y sigue contando las calorías y sus pulsaciones.
Cuando pide hora en la consulta, no le hacen repetir x veces su apellido dificil de escribir: directamente a la segunda (o incluso a veces a la primera), le piden el nº de teléfono o del dni o de la tarjeta sanitaria.

Los años se convierten en x decenas... Se siente igual pero le hacen sentirse diferente (reducción x para entradas de cine o en el transporte público)

Muchos, con más experiencia de números, le dan la lata con su fecha de caducidad y un día, toma conciencia de la fecha propia y descubre que, al igual que los guisantes que se conservan tan verdes al abrigo de su fragil bote de cristal, tiene la equivalencia de un código de barras... encima de los labios.
O ¿será el nº del nicho o del hoyo sobre el cual grabarán sus dos fechas... como dos corchetes [.......] ?...pero sin añadir sus gustos en el medio...

Y sus gustos y sus sueños, se suman en una nube...y siguen bailando, agarraditos, indivisibles... como puntitos olvidados en el plano del séptimo cielo....
....."Fly me to the moon"....
....................................................................................................................................................

No los he contado pero obviamente en este escrito hay más letras y palabras que números. Menos mal...
Es un consuelo para los aritmofóbicos.

Bueno... es tarde y necesito mis x horas de sueño para rendir al 100 por 100.

1ºPS Es lo que pasa cuando se calcula la cantidad exacta de agua y jabón... sale una laaaaarga ecuación de pompitas cuadradas... o cúbicas :-)

2ºPS Siento si ha sido tedioso leer hasta el final pero... tediosas eran para mí, las clases de mates y desde el instituto, tenía una cuenta pendiente con un profe. :D

3ºPS..... ¡¡no hay!!  :D  Ya está bien de números ¿no?

martes, 15 de noviembre de 2011

Sopas

 
La sopa de puerro-patata, la más humilde, la más sencilla y rápida de hacer pero no por eso la menos sabrosa.
La sopa de berros, crema fina verde-pradera con su flor blanca de nata líquida que la cuchara no se decide a cortar.
La sopa de setas, con recuerdos de paseos por el bosque o la de espárragos silvestres, tan untuosas las dos y con el contraste de sus picatostes crujientes.
 ................ las sopas..............
La sopa de calabaza de alegre color, festiva y sofisticada, coqueta perfumada de azafrán.
La sopa de cocido: caldo nutritivo por excelencia, con sus fideos, sus hojas de menta y su chorrito de fino para los mayores, o con el alfabeto desordenado de sus letritas en el poema líquido de los niños aprendices de escritores que buscan su firma.
La sopa de leche con tapioca, muy socorrida y suave, para estómagos delicados, y que hay que vigilar sin cesar por su caracter desbordante.
 ................las sopas...............
La sopa de ajo de la abuela castellana, plato completo, contundente, alegría del pimentón.
La sopa de cebolla: primero, complemento humilde, y pronto, lujo de trasnochadores, al abrigo de sus capas de queso gratinado o derretido, según los gustos.
La sopa de no-se-sabe-exactamente-qué-ingredientes, oasis de sabor y textura reconfortantes y potentes, de otros países, su nombre sonoro evocador del desierto a la luz de la hoguera y de la media luna o de la luna llena.
...............las sopas................
La sopa de pescado de la abuela francesa, de sabor atlántico o mediterráneo (vino blanco o "pastis"), siempre a merced de la faena marítima, siempre distinta y sorprendente, tomates y romero, tomillo y punto de azafrán, hilos de queso y tostada de pan de campo frotada de ajo...  paladeado sinónimo de los reencuentros  familiares a orillas del mar...

El ritual de los ingredientes... pasear por el mercado o la huerta, examinar, sopesar, comprar o recolectar, lavar, pelar, trocear, dorar, pochar, sazonar, probar, rectificar, colar, triturar, calcular cantidades con generosidad y tiempos con amor.

El agua y la sal, las hierbas aromáticas y el arroz, el marisco y las cabezas de pescado, las verduras variadísimas y el hueso de jamón... formas, colores, texturas, aromas, recuerdos...

El recipiente donde se elabora y madura la alquimia de la mezcla, olla lenta o rápida que destila y conserva la magia de la esencia de los ingredientes y susurra música de hogar.
El recipiente donde llega a la mesa: cacerola de diario o sopera de porcelana fina de los días festivos.

Y precedidos por su aroma insinuante y prometedor, el plato, el tazón o la cazuela de barro en los cuales, por fin, la sopa se acerca de forma tentadora al comensal...
... y el hechizo de la primera cucharada... los labios soplando un beso... los labios que se abren a la vez que los ojos se cierran de puro placer...
... y el sentido que se pierde en la cresta de las olas gustativas...
... y el suspiro de satisfacción...
... y la sonrisa agradecida hacia la cocinera...

                         "¡Qué sopa más rica!"

La sopa: alimento ancestral, primitivo, básico en la primera edad  y de deleite a cualquier edad... si gusta.

La poción mágica de las cenas otoñales e invernales de mi casa.

Pompita para mis compañer@s del
           "Círculo de los Soperos Empedernidos" ;)

martes, 8 de noviembre de 2011

Jueves... o... ¡Bendito congelador!

Los jueves, día de Júpiter y Thor, de rayos y truenos, son días de zafarrancho de combate.
Presenten ¡Armas!

Tranquilos... soy pacífica y las armas son aspirador, fregona, plumero y demás... y los enemigos, diminutos y aparentemente inofensivos (siempre y cuando no se les deje demasiada libertad)  los enemigos son: el polvo y las arañas (éstas últimas se han hecho comodonas y prefieren la casa acogedora al campo, más incierto, y deciden invadir el terreno e instalarse en los rincones sobre todo en primavera....)

Los jueves son días de cine también... ¿Por qué de cine? Pues porque en mi casa se les llama "DorisDay" por el nombre de esta chica tan maja y hacendosa  que me ayuda a mantener esto más o menos decente ya que mis lumbares se niegan a ciertos menesteres (yo tengo claro que mi verdadera edad no está en mi zona lumbar pero ella, erre que erre, no da sus vértebras a torcer)

Pero me estoy alejando del tema...Hoy :
" El congelador:  pilar de mi salud mental y física."
...con su apartado:  "Pon un congelador en tu vida"

¿Cuál es el mayor descubrimiento o logro de la Humanidad?... ¿el fuego?... ¿la rueda?... Sí.... vale....
Pero el mejor amigo del ama de casa es, a mi parecer.... el congelador.

¿Quién tiene ganas de ponerse a elaborar menús equilibrados y platitos ricos después de estar toda la mañana librando batallas contra los elementos, por mucha ayuda de Doris, Mister Proper, doña Cris Tasol y demás?
Pues, yo no. Así de claro.
Los años me han hecho muy comodona a mí también, como a las arañas (que también tienen despensa ...)
Y es cuando aparece la Estrella de mi despensa precisamente... mi congelador.


En realidad tiene 4 estrellas y es de clase A y muy bonito, todo blanco salpicado de imanes viajeros y cómodo en su forma de armario, que no de arcón (mis lumbares lo agradecen y por una vez estoy de acuerdo con ellas) y sobre todo, bien surtido gracias a mi trabajo de otros días de la semana. 
Surtido de "titos" (llamados también "sobras") de....vamos a ver... cocido madrileño para 2 (lo pone en la etiqueta) o ... raciones de albóndigas para 6 o 10 o más... (es que cuando me lío con las albóndigas, me lío, me lío y ...) ... o bien... pisto para 1 (¡qué rico el pisto recalentado!) 
Y mi congelador me los entrega puntualmente los jueves (o los días de pereza), según tenemos acordado él y yo, con sólo pronunciar las palabras mágicas:
         "¡Ábrete, Sésamo!"

Y por esto, no quería dejar pasar ni un día más sin dedicarle una pompita agradecida.

PS Ah!...A mis hijos también les encanta mi congelador-cueva de Ali baba, sobre todo si los "titos" vienen individuales y en "tupper" que viajan llenos, de mi casa a la suya y vuelven (¡cuando vuelven! grrr...) vacios desde la suya a la mía.

martes, 1 de noviembre de 2011

Ni contigo ni sin ti

Amanece en el espejo con reflejos de atardecer...
Y despues de una noche larga, de pelea y silencio tenso, retoman el hilo de la conversación de la víspera... y de  la semana anterior... y de hace un mes...
Antes tan cómplices... y ultimamente, ya no están de acuerdo en casi nada.

C:  Lo tuyo tiene delito, guapa.

A:  No... si la culpa va a ser sólo mía, no te digo.

C: Ya me lo habían avisado mis amigos: mira que no te conviene, mira que hay otras más dulces y tranquilas.
Lo tuyo es un maltrato sin reconocer por la ley. Tus caprichos, tus fobias y tus filias, tus...
A ti te debo mi úlcera, mis dolores de espalda, mis insomnios.

A:  Y si no es la úlcera son los pies... ya me sé la canción.
Y a mí, me tienes en vilo con tus múltiples manías y tus excesos y tus exigencias y...
Y de los insomnios, mejor no hablemos: estamos empatados.
Además...no siempre te has quejado de mis insomnios.... ni del trote que te dieron... o ¿ya no te acuerdas?

C:  Sí, me acuerdo... Sí... lo hemos pasado bien tú y yo, hay que reconocerlo. Muy bien incluso...

A: Y podemos seguir pasándolo bien... te prometo que... si haces un esfuerzo tú también...

C: No prometas nada... nunca cumples tus promesas y yo... yo, estoy mayor y cansado para más esfuerzos...
...Y como última afrenta, me descuartizarán los tuyos y echarán los restos a la hoguera, porque estoy seguro  que se lo has dicho... o escrito incluso... Te pega.
Eres así desde que te conozco... y mira que hace tiempo... No tienes arreglo.

A: No te metas con mi familia

C: ¡¡¿Cómo no me voy a meter con tu familia, si a ellos les debo todo lo malo?!!... y lo bueno también, hay que reconocerlo.

A: Y no grites tanto que la vieja bicha antipática de al lado, todo lo oye, siempre al acecho.

C : Tienes razón. Esto es algo entre tú y yo...  y nadie más.
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Cuerpo : Es la hora... ¡hala! ¡qué te vaya bien! ... ahí arriba... en tu nube.
Alma : Y a ti, qué te vaya bien también... ¿sin rencor?
Cuerpo: Sin rencor.
Alma : Gracias por haberme aguantado tanto.
Cuerpo: Y tú a mí.
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Alma: Por favor, no te vayas, no me dejes, no soy nada sin ti.
Cuerpo: ¡Mira que has tardado en entenderlo!... y admitirlo.

Alma : ...¿Y si lo intentamos otra vez? ... Otro ratito y veremos.
Cuerpo:  Ya me conozco tus ratitos... Y luego a la primera de cambio, estarás de nuevo con tus cosas raras que me quitarán el sueño y me harán rechinar los dientes y crujir todos los huesos

 Alma: Te prometo que...
Cuerpo : Déjalo ya... me conozco tus promesas...
... Anda, ven... Acércate...
...¿Qué le voy a hacer?...... Yo tampoco soy nada sin ti.
Alma : Tú también has tardado en reconocerlo... ( y la muy tramposa piensa para sus adentros:"Yo, sí, sobreviviré... creo...")

Y se van otra vez abrazados... y la Vieja Maligna de al lado tendrá que esperar... hasta el próximo susto... la próxima pelea...
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"...quand mon âme et mon corps ne seront plus d´accord que sur un seul point: la rupture... "  cantaba el inolvidable poeta cuyo cuerpo se fue...  hizo 30 años el pasado 29 de octubre.
"... cuando mi alma y mi cuerpo ya no estén de acuerdo más que en un solo punto: la ruptura..."

http://www.youtube.com/watch?v=vUbUEUhHe1U&feature=related

Esta humilde pompita para él, el maestro, mi admirado Brassens, cuya alma sigue viva en sus canciones y el recuerdo.

martes, 25 de octubre de 2011

Viernes

Todos soñamos (o ¿no?) con encontrar una isla desierta, lejos de todo y de todos, perdida, sin más fronteras que la línea del horizonte, sin más cercado que la espuma depositada por las olas en la orilla, con sus tesoros de conchas donde escuchar los cuentos submarinos.

La isla de Robinson Crusoe... las horas de lectura de un verano largo, donde, en el refugio-isla del fondo del jardín, desaparecía con delicia y de donde salía a duras penas al oír la campana avisadora de la cena ( recurso familiar para llamar a los niños desperdigados por el campo donde no alcanzaba la voz.)

No era la isla de "Naúfrago" con sus cajas repletas de cosas prácticas, ni la de "Perdidos" tan inquietante.
No. Era una isla de sueños, de soledad... pero poblada de héroes y sonora de las palabras de los innumerables libros que me llevaban lo mismo en compañía de Viernes que del capitán Nemo o de los Cinco, de Alicia o de Scheherazade.




Esta isla de ensueño, que no consta en ningun mapa, ni tiene su club de submarinismo, ni su poblado de falsas chozas, esta isla existe...
Existe cada vez que abro un libro y me zambullo entre sus páginas.

Pompita dedicada a mis amigos-libros de la infancia: Sophie, Aladino, Mamou, Colmillo-Blanco, las hermanas March, Viernes, Crin-Blanc y .... muchos más.


martes, 18 de octubre de 2011

Paralelas

Desde hace unos días, me machaca el cerebro la cancioncita pegadiza de un antiguo anuncio de bolígrafos.

"Bic, Bic... Bic, Bic, Bic... Bic naranja, Bic cristal"

Es de los 60 o 70 creo ... y el anuncio mostraba dos bolis escribiendo, dibujando a la vez y de forma paralela.

"Bic naranja escribe fino, Bic cristal escribe normal"

Normal... normal... habría que saber lo que es "normal"... De todas formas, lo que ya no es tan normal es soñar con esto:

Dos bolis que se persiguen sobre una hoja blanca sus dos trazos paralelos si uno se acerca el otro se aleja y si uno dibuja una curva el otro también y siguen corriendo todo recto y se vuelven gigantes y a punto estoy de quedar aplastada por una marca negra que me deja un doble tatuaje recto encima de las manos como las huellas paralelas de las ruedas de un coche asesino e intento huír pero me envuelven unos rizos de tinta que bailan juntos...
"Dos escrituras a elegir . Bic, Bic... Bic, Bic, Bic..."
Y me despierto... uufff!!!

"Bic, Bic..."

Se vuelve repetitivo, rayando ya lo preocupante. Rayas del pantalón, paralelas finas en la camisa, paralelas gruesas del trapo de cocina. Estaba planchando, tan tranquila y volvió la musiquilla.

"Bic, Bic..."

Y sigue la obsesión: mire por donde mire, veo paralelas por doquier: hileras de hortalizas en su bancal, soldados desfilando, las vías hermanas de la autopista, las rayas del paso de peatones, los hilos pegados del cordón de alimentación, las paralelas trópico de Capricornio, ecuador, trópico de Cáncer, un pentagrama, el código de barras de la lata de guisantes, las huellas de unas suelas en el paseo campestre...

"Bic, Bic..."

 Y en mi insomnio, me siguen y me persiguen, dibujadas en el techo de láminas de madera, obsesivas rayas paralelas como en la película de Hitchcock "Recuerda" donde a un amnésico (y atractivo) Gregory Peck le cruza la mente algo muy importante gracias a los dibujos paralelos de un tenedor encima del mantel o las rayas de la colcha.
A media tarde, me llegan más detalles de la película: paralelas en el tejado blanco, un hombre se esconde detrás de la chimenea, una pista nevada en la sierra, una rara rueda de bicicleta... Gregory Peck se va acordando ...

 
¿Tengo que acordarme de algo?... No veo...
Tenedor... tenedor... Ya tengo la comida preparada...
Colcha... colcha... La cama está hecha también...
No veo... No se me da bien interpretar los sueños.
No veo...

"Bic, Bic..."

Me obsesiona esta musiquilla pero en realidad, me gusta: es divertida, fresca, alegre, sencilla, tierna en comparación con los anuncios actuales.
Y como ha venido, se irá.... y hasta la echaré de menos.
Pero de momento, me deja preguntas; no preguntas vitales pero preguntas sin respuestas y molestas como una chinita en el zapato:

¿Hay paralelas naturales? Quiero decir: ¿hay paralelas en la naturaleza? ¿Paralelas que no sean obras del hombre?... No veo...
En la naturaleza, veo curvas algodonosas en el aire, arabescos vegetales, puntos en el cielo nocturno, manchas en los animales, remolinos líquidos, espirales de semillas, líneas minerales casi rectas que se juntan y se cortan... pero no veo paralelas.
En la naturaleza, todo se mezcla, se enreda, se enmaraña, se cortan los caminos sinuosos, se unen durante un tramo y se vuelven a separar para volverse a unir más lejos o alejarse definitivamente.

No encuentro paralelas en la naturaleza y llego a la conclusión que es otro invento humano engañoso.
Para que las líneas no se crucen, como imanes que se atraen y se pegan o se repelen siempre a la misma distancia, para que las líneas se eviten sin perderse de vista, para que se observen guardando las distancias y no se encuentren más que en la ilusión óptica del punto de fuga... allí lejos... en el infinito.


"Bic, Bic... Bic, Bic, Bic...."

Espero no haberos contagiado la musiquita... y dejo esta "rayada"... perdón, quería decir: esta pompita rayada de preguntas para los expertos en geometría.

martes, 11 de octubre de 2011

Acuarela

Tarde de otoño... Para su décimo cumpleaños, su tío le ha regalado una caja con frasquitos de tinta de diferentes colores (algunos con nombres raros), varios pinceles, platitos blancos de plástico y unas hojas de papel con dos caras distintas que evalua con la punta de los dedos... una cara más lisa y otra más rugosa.

Trae un vaso de agua y sobre la mesa, coloca una hoja, apaisada y por el lado rugoso.
No sabe qué pintar... mira a su alrededor buscando una idea... le gustan los colores de un cuadro que tiene su padre y decide inspirarse en él...


Elije el frasco de tinta azul, su color preferido. ("El azul cobalto se llama así porque es el azul de los duendes de las minas" le explicaron. No lo entendió del todo pero le gustó la explicación: él está aún en la edad de los duendes.)
Deja caer unas gotas en uno de los platitos blancos y moja el pincel nuevo en el vaso de agua, dando vueltas al líquido transparente, pensativo...

Acerca el pincel, dibuja tímidos arabescos con la tinta, en el lateral del platito... Duda un momento y luego, empapa bien el pincel, respira hondo y despues de unos segundos de indecisión, se atreve y empieza a acariciar la hoja.

Y en la hoja blanca, nace un mar de un color cobalto suave que le da confianza. Tras cada caricia del pincel, crecen las olas.
A cada momento, más seguro de sí mismo, el niño se entusiasma con el resultado.

Moja de nuevo el pincel en el vaso de agua y observa cómo ésta se tiñe de azul celeste.
Aparta el dibujo, deja el mar a medio subir y se entretiene jugando a añadir más y más gotitas azules al agua que se va tornando más y más color cielo... y hace volar el pincel en lo alto de la hoja blanca.

Le gusta su acuarela y decide añadir una duna verde, cubierta de vegetación difuminada. Coge otro plato, vierte unas gotas de tinta verde y ya con paso firme, pasea el pincel con un movimiento amplio, verde pradera, verde oliva, verde musgo, color esperanzador, sedante, hipnótico...
Y enjuaga el pincel en el vaso de agua azulada.

Quiere añadir un tono más cálido, más alegre y elige el frasquito de tinta anaranjada. Otras gotitas en otro plato y moja el pincel en el vaso de agua azul verdoso.
Y da vueltas en el plato blanco con el pincel manchado de azul y verde.
Y mira decepcionado cómo la tinta ocre brillante se vuelve "sienna".
No le gusta este color, no recuerda porqué se llama así, lo ve apagado y le parece aburrido a pesar de su calidez.
Frunce el ceño con fastidio y termina tirando el vaso de agua sucia al fregadero.
Pero se tranquiliza: sus enfados nunca duran mucho tiempo. Reflexiona.

A pesar de su habitual templanza y su constancia que raya a veces con la obstinación, se ha dejado llevar por un impulso excesivo que le ha traido desilusión.

Se ha dejado llevar por la aparente y engañosa facilidad de la acuarela.

Cree entender lo que hizo mal: hay que cambiar de vaso y de pincel y usar cada color con tiento y mesura para obtener la luz transparente y delicada de una acuarela....

Lo intentará otra vez...Ya tiene otra imagen en la mente...
No tira el dibujo esbozado a la papelera, lo aparta de momento...
Y acaricia otra hoja de papel con la punta de los dedos...

martes, 4 de octubre de 2011

La chaqueta-de-estudiar

Es una chaqueta de lana fina, gris, suave, amplia, desgastada en los puños, clareando en los codos, suave, con su cuello alto, con su cremallera que se atasca... suave...


Suave... como los recuerdos dulces que evoca...

El sitio donde se compró, la mueca mía poco convencida por su mala calidad, la sonrisa interior para con el entusiasmo que despertó...
Las manchas de la Nocilla de las meriendas del estudiante-goloso-concentrado...
Las tretas mías para raptarla y lavarla de vez en cuando... su olor a suavizante de lavanda cuando lo conseguía o a ... olor corporal, cuando no.
Las manchas de tinta negra de la pluma anacrónica del estudiante-poeta-soñador...

Recuerdos agri-dulces de los días de morriña cuando me la ponía... ilusión de acercamiento cuando el estudiante estaba lejos...

Intentos míos absurdos y equivocados de "jubilarla".
Intentos felizmente infructuosos gracias a tu empeño :

  "¡La chaqueta-de-estudiar, ni tocarla!"

Y te la seguiste poniendo cada noche al terminar la carrera y empezar a trabajar, tan ilusionado.
Y te la llevaste a tu casa, iniciando una nueva página de tu libro.
Y te la sigues poniendo, fuente de inspiración en tus nuevos caminos, "glorioso guerrero" ;-)

Por muchas chaquetas nuevas que te compres, no la jubiles nunca.
¡Qué te siga arropando e inspirando la chaqueta-de-estudiar!

Esta pompita para ti ..... con agua y woolite y ...
PS ... Por cierto... ¿cuánto tiempo hace que no la lavas?...