martes, 9 de junio de 2020

Gramática

Mi gramática de lo imposible.................. de Yves DUTEIL

En mi gramática de lo imposible
Todas las palabras podrían concordar
Desde las más frágiles a las más sensibles
Del plural al más singular.

Quisiera que el masculino
Concordase con el femenino
Que la razón gane por fin
Entre las palabras del genero humano.

Que ninguna se quede al margen
Y que en este mundo imperfecto
Se conjuguen en el tiempo más amplio
Los derechos humanos y su respeto.

Que se conceda el derecho de asilo
A todos los verbos irregulares
A todas estas palabras sin domicilio
Que nos convierten en extraños,

En gente sin esperanza, sin recursos
sin refugio y sin ilusiones,
Sin voz ni ley y sin amor
Fuera de nuestras casas.

A todos los nombres cuyo origen
Se ha perdido en la noche de los tiempos
Y cuyas ramas han echado raíces
En la tierra de sus hijos.

Que se borren de los diccionarios
Las reglas injustas y los acuerdos
Que traen fuego y hierro
Hasta el articulo mortis.

Que nuestros idiomas tan diferentes
Aprendan por fin a escucharse
Y se unan en la tormenta
Hasta los confines de la Humanidad.

Para romper los muros del silencio
En las miradas y los pensamientos,
Que se abran las puertas de la infancia
de par en par al verbo Amar.

En mi gramática de lo imposible,
Donde se pesarían las palabras,
Las mentiras serían expuestas 
A la pena que habrían causado.

Y las sentencias inaceptables
Serían declaradas nulas,
Marcadas con un sello imborrable
Y desterradas hasta la eternidad.

Se acabarían las salidas de tono,
Los fraudes del pensamiento,
Las palabras engañosas que ponen barreras
Al camino de la verdad.

Para mi gramática de lo imposible
Elegí escribir lo mejor
Pero sin esconder nada de lo peor
Ni las lágrimas ni el dolor.

Y sueño con la portada
Del gran libro del porvenir,
Con el capítulo de la aventura
Que nos queda todavía por escribir

Con palabras que nos inspiren
Más allá de los diccionarios
Para empezar a construirnos
En la lengua del universo. 





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Pompita para cantar
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martes, 2 de junio de 2020

Rompiendo una lanza

Me cansan los juicios globales todos y en particular los del estilo de esos antiguos:
"Si ves un coche mal aparcado, seguro que es de una mujer."
 O este otro : " La edad es fuente de sabiduría "
El sexo no tiene nada que ver para el hecho de conducir bien o mal, ni la edad tampoco a la hora de ser o no responsable.

Según podríamos deducir de lo que se ve y oye en los telediarios y más sitios, (con no alcanzo a entender qué fin oscuro), los jóvenes son unos irresponsables, los de la tercera edad unos angelitos y las residencias privadas de la tercera edad un medio de acortar calendarios antiguos y de ahorrar pensiones al estado.

Y no estoy de acuerdo. Me cansa la estigmatización  sistemática por culpa de unos individuos que no representan a la mayoría.
Porque la mayoría de los jóvenes que conozco y trato son responsables con las normas necesarias para luchar contra muchas cosas como el virus y luchar a favor de otros temas como la protección del medio ambiente o la erradicación  de la pobreza y etc...
Cosas que muchos añejos obvian, como si con ellos no fuera la cosa, (cuando no gruñen por el incordio que les suponen las manifestaciones o los pobres que solicitan su ayuda en un semáforo... )
No todos los jóvenes dan este espectáculo penoso de los botellones que preocupa y mucho...
Ni tampoco todos los maduritos o muy maduritos han respetado la distancia de un kilómetro de su domicilio habitual en la fase 0, invadiendo con egoísmo y sin miramiento los pueblos de los alrededores de sus ciudades, ni respetan las distancias de seguridad ahora, ni siquiera para proteger a sus propios hijos o nietos, ni les da la gana a muchos ponerse mascarillas incluso, porque son incordiosas... O las tiran en cualquier sitio,,,
Los miro a todos en mis excursiones a la calle y me asombra que un colectivo vulnerable  (como se les (nos) llama ahora) se salte las normas así por las buenas (por las malas, diría yo).
Deben de pensar: "Con lo que me queda en este convento..."

No podemos generalizar ni para bien ni para mal; ni todos los deportistas son gente sana y respetuosa. Ni todas las residencias privadas son un mero negocio lucrativo donde dejan a los abuelitos tirados de mala manera. Ni mucho menos.
Tres o cuatro cosas entre muchas, sólo ésas y de las cuales no se ve (o no se quiere ver) más que un aspecto y no precisamente el más bonito.
Me cansa este deporte que consiste en fijarse en lo malo del genero humano y sobre todo en tirar piedras al otro sin recordar lo propio.
Hay tantas personas mejores en cualquier sitio y de cualquier edad...

No, una vez más, la edad no tiene nada que ver.

Y como siempre que me encuentro a disgusto con lo que leo, veo u oigo, siempre que me duele el alma, me refugio en las sabias palabras de Brassens.
Y por esto hoy os traigo una de sus canciones, de las mejores.
Siempre lúcido y mordaz, el Maestro Brassens.  Y con sus guiños de humor.
Y más contundente en su vocabulario original ("con" = gilipollas, con todas sus letras) que en la traducción (tonto) demasiado suave a mi gusto.
(traducción que no obstante agradezco al autor de la misma pues por experiencia, sé lo difícil que es el traducir a un genio como él.)


                                  https://www.youtube.com/watch?v=_LoRmD89NmM

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Pompita rompiendo lanzas
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martes, 12 de mayo de 2020

Mi heroína

Yo tenía unos seis años. Ella, unos once.
Yo estaba en una cama blanca cerca de la suya. Ella estaba en una cama blanca cerca de la ventana que daba al patio y desde donde veía el cielo y el jardín.
Yo acababa de llegar. Ella llevaba ya cuatro años en este rincón de la habitación de seis camas blancas del hospital.
Yo esperaba que me quitaran una hernia y el apéndice en las horas siguientes.
Ella esperaba salir un día.
Iba a ser mi primera excursión a un quirófano y estaba nerviosa.
Ella era una veterana que ya llevaba el cuerpo lleno de intervenciones de todo tipo.

La cocina de su casa ardió, envolviéndola en llamas que se ensañaron con su cuerpecito que unas horas antes estaba saltando a la comba, sus trenzas largas bailando en su espalda, rozando el vestido nuevecito de nailon y la rebequita de lana que se le pegaron al cuerpo como una piel, comiéndose la suya.
Perdió a su padre en el incendio. Perdió su infancia y su adolescencia entre la prisión de vendajes, de inmovilidad y de sufrimiento casi constante.
Se llamaba Anne-Marie.
En los pocos días que pasé yo en la cama a su lado, hablamos mucho, como las niñas que eramos.
Ella me preguntaba mil cosas y yo le contaba. Como era mi clase. A qué jugaba en el patio de recreo con mis amigas. El nombre de todos mis compañeros y de la maestra. Quería saber si me gustaba leer y dibujar. Me decía que ella echaba de menos la plastilina y las canicas. Me enseñaba orgullosa sus cuadernos de caligrafía y de cálculo pues seguía estudiando gracias al empeño de unas enfermeras que se turnaban para darle clase.
Ya sabía bordar cojines de tela blanca a pesar del roce hiriente de la lana y la aguja en sus pequeños dedos quemados y de piel sensible...
Con ella aprendí también a recortar mantelitos de papel blanco que luego ella regalaba a todas las enfermeras en sus cumpleaños. Recuerdo su torpeza con las tijeras y la tenacidad de sus dedos sin huellas...
Yo la admiré desde el primer momento. Y fue mi modelo de la infancia cada vez que me dolía algo o sufría un contratiempo en mis caprichos.
Mi abuela que trabajaba en ese hospital y precisamente en el ala de los niños, siempre me decía cuando me quejaba de algo: "Acuérdate de Anne-Marie."

Y me acuerdo mucho de ella en estos días en que todos, todos sin excepción, nos quejamos poco o mucho, de mil cosas... de estar encerrados, de no poder hacer lo que nos apetece, de desear futilidades...
¿Qué son dos meses?... ¿Qué pasa si nos castigan con más semanas de confinamiento?...
Ella que fue una pequeña heroína, se extrañaría al oírnos... Dos meses...
Ella que no sólo se quejaba apenas de su cuerpo dolorido, sino que encima nos animaba a todas a cantar todo el repertorio infantil... hasta que llegaba mi abuela o su alter ego con alas blancas y sonrisa dulce, Soeur Marie-Madeleine y nos hacían callar con una galleta... Siempre me lo recordaba con un guiño cuando iba a verla, en los domingos de guardia de mi abuela...

Con unos diecisiete años, conoció a un joven pintor de brocha gorda que estaba de paso en el hospital para cambiar el color de su prisión... Ella seguía en una cama que alternaba con durísimas sesiones de rehabilitación, algunos paseos por los pasillos o el jardín y no pocos pasos por el quirófano para atenuar en su rostro y todo su cuerpo, las huellas del incendio...
Y por fin consiguió salir, de la cama, del hospital, del sufrimiento y del encierro que le robaron su infancia y su adolescencia...
Se casó con su pintor. Uno de los médicos que siguió sus progresos desde el primer momento, la llevó al altar en la capilla del hospital que resultó demasiado pequeña para tanta gente que la acompañó en ese momento feliz como lo había hecho en su anterior vida de cárcel.

No la volví a ver, nuestros caminos se separaron y perdí su pista cuando murió mi abuela... Pero para mí, será siempre la heroína de mi infancia.
Anne-Marie, la niña que no se quejaba nunca...

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Pompita para ella.
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martes, 5 de mayo de 2020

Mayo o la vida de otro color


OXALIS: De sus bulbos enterrados desde hace años y soportando estoícos el largo invierno, empieza en mayo su floración que durará meses. Alegre, resistente.



ROSA: Es su estación y no falla nunca a la hora de alegrar con su perfume, pase lo que pase. Ni las plagas de bichos ocasionales, ni el frío pueden con ella. Resistente.



JARA: Siempre puntual también. No le importan ni la lluvia ni el granizo ni el viento. Ninguna tormenta puede con ella. Y a pesar de su aparente fragilidad, resistente.



CANTUESO: Humilde, discreto y alegre sinónimo de paseos en libertad que atrae a las primeras abejas con su penacho y tiñe el monte de color tranquilo. Todo terreno.



PEONIA: Indecisa, entre sol y sombra. No sabe qué hacer... ni que Plinio el Viejo la recomendaba contra las pesadillas.



ALTRAMUZ SILVESTRE: Siempre erguido y rodeado de sus hojas que parecen frágiles estrellas. Florece donde menos te lo esperas.



PENSAMIENTO: Otro que supo esperar, como nosotros, con sus semillas diminutas, extraviadas, desorientadas, aprisionadas entre baldosas.
Enternece su admirable fortaleza.


Todas nos han dado una lección de resistencia, esperando pacientemente su momento para salir ... Y en mayo, por fin vemos la vida de otro color.

Y no faltará nunca aquí en mayo esta brizna de MUGUET de mi tierra al que le cuesta vivir fuera de su ambiente húmedo habitual pero resiste también como puede.
Símbolo de trabajadores luchadores y amuleto de la suerte para compartir con familiares y amigos.

Os deseo a todos mucha salud desde ahora hasta el próximo mes de mayo  (por lo menos;)                                     
 


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Pompita de un mes de mayo muy ansiado y con recompensa .
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martes, 28 de abril de 2020

Rosquillas o Manualidades 2

Como parece que por fin se nos va a levantar el castigo también a los maduritos (siempre y cuando los papás de los niños se acuerden de nosotros y no se pasen de listos en su lógico y comprensible pero también peligroso deambular al aire libre que nos podría penalizar a todos...) y como no me sé quedar quieta y visto el exitazo internacional de mi mascarilla-paraguas, llevo unos días pensando en más temas de protección de fabricación casera...

Después de un intento fallido de confeccionar guantes con bolsas de basura (idea no original mía sino vista en la red donde florecen esta primavera las ideas más peregrinas... como las mías ...pero que siempre serán más sensatas que el coctail de lejía y no sé qué más, sólo apto para cierto payaso)

Después de mucho bucear en el divertido mundo DIY, matando las horas largas, copié sin pedir permiso un artilugio genial para sustituir a la mascarilla generadora de vaho en las gafas de quien las lleva constantemente.
El artilugio se asemeja a una visera protectora de soldador pero que vemos a algunos profesionales de la salud también.
Es sencillísima de hacer y es muy apreciada en mi casa.
Os pongo el enlace por si os interesa:
https://www.youtube.com/watch?v=bCde5lE7aXw

Podremos salir quizás pero habrá que seguir respetando las distancias de seguridad... Los que tienen perro grande o agresivo lo tendrán fácil pero... no es mi caso: mi gato es muy cariñoso y nunca ha paseado con correa.

Así que hoy voy a hacer rosquillas... de las de la abuela no!!! (cómo sois ... siempre pensando en comer...)

                                            Rosquillas de distanciamiento.

Primera opciión.
Podríamos usar un flotador... ya lo sé... a todos nos han salido ya flotadores muy monos y de varios tamaños pero yo pienso en otra clase de flotador: uno de playa,  de tamaño kingsize, tipo cámara de aire de rueda de camión al que podríamos fijar tirantes de los que usan todavía algunos abueletes o algunos dandies a la última moda.
Presentaría la ventaja de rebotar contra la rosquilla ajena en caso de acercamiento excesivo por descuido y/o intención cariñosa aún prohibida...
Otra ventaja: se podría llevar encima de cualquier prenda o estando desnudo como en la añorada playa si, a la llegada del calor, seguimos aún con uno de los muchos  castigos de este puñetero virus: el no poder abrazarnos...
Sería una cosa así:

                                           https://es.wikipedia.org/wiki/Salvavidas

Inconveniente mayúsculo: ¿Dónde procurarnos esta cámara de aire salvavidas? ...Yo no tengo ni camion ni tractor...entonces descarto este proyecto...

Segunda opción:  el miriñaque...
Tampoco estaría mal este cambio de look... pero supongo que las tiendas de ropa seguirán cerradas  y los talleres ocupados en la fabricación de mascarillas...


Miriñaque descartado también .

Pero (a la tercera va la vencida) de repente  ¡me acuerdo del hulahoop de mi infancia y
 el aro de las posteriores clases de gimnasia! 

Así que os dejo por hoy para entretenerme en fabricar unos aros-rosquillas de distanciamiento...  
A ver si encuentro el material necesario en el triángulo de las Bermudas del garaje... 
Solo con bucear allí se me pasarán unas horas ¡¡¡genial!!! 

¿Me servirán un trozo de tubo rígido de riego 
y como tirantes, un pulpo? (a la gallega, ¡¡¡no!!.. Insisto: lo vuestro se está volviendo muy preocupante... ¿o soy yo?... )

Lo dejo a vuestra imaginación: la mía ya no da más de sí... 

Pero recibiré muy agradecida vuestras sugerencias ;)

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Pompita divagando un día más... 
que en realidad cuando me leáis será un día menos.
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martes, 21 de abril de 2020

El pequeño hamster 2

... De repente, el niño se puso a reír ... le dio un beso a su madre y le dijo que iba a hacer los deberes: ya sabía lo que iba a escribir... Algo sobre hamster.
 Y su familia era como una familia de hamsters: amontonaban la comida en un rincón, se protegían bajo un mullido edredón de papel higiénico, daban vueltas sin parar durante una hora cada día, en chándal como cuando iban al gimnasio, metidos en su rueda particular recorriendo todo el piso y cantando viejos himnos para resistir. Hacían una pausa para aplaudir desde la terraza como si estuviesen en el teatro, bajando la vista a través de los barrotes, turbados, hacia el parque donde ya no se movían los columpios... y luego seguían con la rutina de "baño, cena, cama"... la cama donde él intentaba dormir mientras sus padres se tomaban una copa virtual con los amigos hablando de cine, de libros o de política... O de los mofletes de hamster que les empezaban a crecer con tanto picoteo fuera de horas...

El mundo de los adultos se había vuelto demasiado raro para él y por mucho que se lo habían explicado... no lo entendía. No le gustaba. Nada de nada.
Y estaba harto.
Así que a toda prisa copió descaradamente en la Wiki y mandó a la seño un texto sobre el hamster que no tenía. Ni quería ser...

Luego, con la intención de reunirse con el abuelo en el campo para observar caracoles y lagartijas, preparó su mochila: el libro que habían empezado allí los dos, el disfraz de Peter Pan que le había hecho su madre, una vieja navaja de explorador que había sido de su padre y para festejar su cumpleaños unas galletas de limón y una vela, de ésas divertidas que no se apagan nunca por mucho que sople el viento...
Justo antes de salir de la jaula, añadió un rollo de papel higiénico "por si acaso" como decía siempre su madre cuando se iban de excursión.

Dejó también al lado del ordenador, una carta para los dos, cuidando su caligrafia y su ortografía para que vieran que había crecido y ya podría tener un perro y cuidarlo y pasearlo a diario como hacían sus amigos antes y ahora los padres de sus amigos.
"No me busquéis. Estaré bien. Me voy al País de Nunca Jamás donde no hay tele con coronas que matan, ni espinacas, ni sardinas en lata, ni deberes tontos.
Te Kiero, mamá. Te Kiero, papá."
Sabía que no se escribía así pero había visto a un chico mayor escribirlo en el muro del cole y le parecía muy chulo. De chico mayor.
Y salió.
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De madrugada, lo encontró, acurrucadito entre el seto del parque, el vecino del segundo que se había levantado al alba como siempre, para repartir alimentos de tienda en tienda. Como siempre, para que no faltara de nada.
Antes de llevarlo a su casa, para que no faltara nada tampoco en la mochila añadió un album nuevecito de colorear animales y con un guiño por encima de la mascarilla, una nota para sus padres:
      " Hoy habrá harina y levadura para el bollo de cumpleaños de vuestro chico."

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Pompita para todos estos niños que no tienen la suerte de un jardín donde seguir siendo niños. Y para todos los mayores y pequeños con jardín o sin.

Y en particular pensando en Pedro mi sobrinieto que cumple añitos pronto ;)
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domingo, 19 de abril de 2020

El pequeño hamster 1

La seño debía de estar muy cansada pues era la segunda vez en un mes que les ponía:
"Redacción: tema libre. Mínimo, 200 palabras."
La primera vez, redactó algo sobre el libro que le había regalado su abuelo para su cumpleaños del año anterior. Pero hoy, no sabía qué escribir... O más bien no sabía cómo escribirlo...
No podía contarle a la seño que estaba contento y a la vez harto de estar en casa...
Contento porque al no ir al cole escapa de Raúl, su maltratador, el que le robaba la merienda día sí y otro también.
Contento porque tenía a su padre en casa a todas horas gracias al teletrabajo a pesar de oírle protestar al dos por tres "¿Cómo quieren que saque esto en tiempo con esta conexión de...?"
Menos mal lo alternaba con juegos de magia y sombras chinescas y más mimos de lo habitual; un poco pegajoso pero lo pasaban bien, como si estuvieran de vacaciones. Era divertido.
Contento porque su madre, al no poder ir a trabajar en la peluquería, se dedicaba más a la cocina rica en vez de traer tantos sustitutos que recalentaba al microondas . Y además, descubrió que cocinaba muy bien, y cantando, como lo hacía la abuela, sólo preocupada de lo que faltara en la despensa, murmurando para sí misma :"A ver si traen harina mañana y por lo menos le hago al niño su bollo favorito.. Pobre...sin fiesta de cumpleaños con los amiguetes este año..."
Y ya puesta, añadía a la lista de su compra semanal:
levadura, huevos...yogures...vinagre, lejía...espinacas y tomates... y a ver dónde encuentro unos globos de colores (este año. nada de confettis, son una lata a la hora de limpiar...) ah! latas varias también...
Al principio, se reían todos cuando se disfrazaba con la mascarilla casera y los guantes de goma: su padre decía que parecía un atracador de banco pero él pensaba que era como la veterinaria del pueblo donde hacía meses había acompañado al abuelo y su perro que estaba malito .

Y otra vez le preguntó esperanzado: " ¿Me vais a regalar un perro para mi cumple?"
Pero la respuesta fue la de siempre:  "No, cariño. Un perro no es un juguete, no se le puede obligar a vivir encerrado en un piso todo el día, necesita correr al aire libre..."
Dejó de escucharla pues siempre que surgía el tema, su discurso era siempre el mismo; ni un gato ("arañan los muebles porque se aburren"), ni un pez de color ("se deprimen en su acuario") ni un hamster ("¿Te imaginas su vida encerrado en una jaula?")

Su argumento definitivo e inapelable era siempre el mismo: la libertad.

De repente el niño se puso a reír...
                                                                       Continuará...

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Pompita de confinamiento
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martes, 7 de abril de 2020

Ternura

Un eslabón de mi cordón umbilical musical.
Una canción de los años sesenta pero tan popular en Francia que,  a pesar de sus muchos años, vuelve a ser muy cantada estos días...
 La cantaron muchos... como Marie Laforêt sobre todo o más recientemente Zaz y muchos más, y muy bien por cierto.
Pero para mí la mejor versión es la de su primer intérprete,  André  Raimbourg  más conocido como    Bourvil,
Es un cantante y actor recordado sobre todo por sus personajes cómicos, y a la vez  tiernos e ingenuos, y fue una persona sencilla y entrañable, vecino y muy amigo de Brassens que decía de él que era el ejemplo de  "l'honnête homme", expresión antigua para "hombre culto".

Un hombre culto y lleno de sensibilidad y pudor, como muchas de las personas que nos rodean y que, a diario con su buen humor a pesar de la procesión que va por dentro, con sus sonrisas, con su sentido del humor también, nos hacen sonreír o reír,  para recordarnos que la vida puede ser bella, incluso en sus peores momentos... si sabemos apreciar y repartir alrededor nuestro, uno de sus ingredientes básicos. La ternura.

                                          https://www.youtube.com/watch?v=fcaIamIU8U0

Podéis encontrar muchas versiones de la canción y recientemente me mandaron una, via WhatsApp,  grabada hace poco por varios artistas, conocidos o no, que se juntan virtualmente para tocarla y cantarla , para insuflar cariño hacia todos...
Preciosa iniciativa.

                                Yo, os traigo ésta, llena de recuerdos para mí.

Os dejo con él y su precioso mensaje:

La tendresse:   La ternura

Se puede vivir sin riquezas,
casi sin un duro
Señores y princesas,
no quedan muchos,
pero vivir sin ternura,
no se podría.
No, no, no,
no se podría.

Se puede vivir sin la gloria 
que no es prueba de nada,
ser un desconocido en la Historia
y encontrarse muy a gusto.
Pero vivir sin ternura, 
esto es inconcebible.
No, no, no.
esto es inconcebible.

¡Qué dulce debilidad!
¡Qué hermoso sentimiento!
Esta necesidad de ternura
que nos viene al nacer,
Verdaderamente, verdaderamente, verdaderamente....

El trabajo es necesario,
pero si hay que quedarse
semanas sin hacer nada,
pues se adapta uno.
Pero vivir sin ternura
el tiempo se hace largo,
largo, largo, largo, largo
El tiempo se hace largo.

En el fulgor de la juventud,
nacen los pláceres,
y el amor hace proezas 
para deslumbrarnos,
Sí, pero sin la ternura
el amor no sería nada.
No, no, no, no,
el amor no sería nada.

Cuando la vida sin piedad 
se nos cae encima
No somos más que pobres diablos,
machacados y desilusionados.
Entonces sin la ternura 
de un corazón que nos sostiene,
No, no, no, no,
ya no iríamos más lejos.

Un niño nos abraza
porque le hacemos feliz
todas nuestras penas se borran,
nos afloran las lágrimas a los ojos.
Dios mío, Dios mío, Dios mío... 

En vuestra inmensa sabiduría, 
inmenso fervor,
haga llover sin cesar
en el fondo de nuestros corazones
torrentes de ternura
para que reine el amor 
hasta el fin de los días.

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Pompita para agradecer a tanta gente cuyo cariño y cuya ternura nos ayudan tanto...
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martes, 24 de marzo de 2020

Quédate en casa o Manualidades 1

Quédate  en casa si puedes, si tu trabajo te lo permite. Pero si no te queda otro remedio que salir, no por capricho sino por un motivo importante, recuerda...



Despues de la lectura, la tele, la gimnasia, los crucigramas, la cocina y etc...

Hoy toca:            Manualidades caseras



Se trata de un modelo exclusivo , unisex,  muy económico y al que sólo me falta coserle la etiqueta con mi marca  (no-registrada  pues espero que se me plagie.)

Y para mis amigos blogueros aquí tenéis la lista de materiales:

*Un paraguas o un chubasquero, viejos (pero de comprobada impermeabilidad) o nuevos (lo siento pero a veces hay que hacer sacrificios y elegir...),

*Tijeras para cortar un rectangulo de más  o menos  equis centímetros  (de oreja a oreja en su lado largo) y otros equis centímetros en su lado corto (del puente de la nariz a la barbilla)

*Cinta elástica (si no tenéis, es inútil aprovechar la excusa para salir a la mercería que de todas formas estará cerrada) Podéis usar la cinta del bañador que no vais a poder poneros cuando se levante el castigo, porque tendréis que comprar otro de talla mayor, por las inevitables excursiones a la nevera en busca de distracción.

*Para los valientes, añadir aguja e hilo (a juego con la tela o de color contrastado tampoco queda mal).

*Para los y las que no saben coser, es buen momento para aprender...
o buscar  grapadora,  cinta americana  o unos imperdibles para fijar la cinta debidamente medida según el tamaño de la cabecita de cada cual.

Ah! Se me iba a olvidar algo... necesitaréis también

* un poco de tiempo ( no es problema ni excusa ya que ahora nos sobra)

Y también un poco de maña y sobre todo, de civismo.


¡Hala! Manos a la obra , amigos todos. Merece la pena.

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Pompita con sonrisa, abrazos y besos (guardando las distancias), y un monton de buenos deseos para todos.
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martes, 4 de febrero de 2020

Y el viaje continua... 8

...Mientras la carpa se alejaba en busca de algo para saciar su apetito voraz, unos diminutos seres acuáticos se sacudían el barro de los meses pasados y agarrados a las burbujas de aire que a ratos salían del fondo del lago, empezaron a subir a la superficie, atraídos por un rayo de sol que tímidamente acariciaba el paisaje exterior...

Al terminar su paseo en el fondo del pantano, las hadas Plic, aburridas de tanto lodo y con curiosidad por descubrir nuevos horizontes, se acercaron a la presa de rocas donde unas algas les habían contado que su viaje podía seguir.
Y al acercarse se encontraron llevadas por un remolino potente que las dirigió a través de diferentes túneles ruidosos en una carrera desenfrenada.
Después de resbalar y rebotar entre las rocas al bajar todas juntas, Ondina y sus hermanas siguieron un rato por el arroyo saltarín que pronto las llevó cerca de un pueblo tranquilo y alegre. Era tan agradable que se demoraron unos instantes bajo los puentes de piedra antigua orlada de musgo y trinos de pájaros desconocidos.


Con el fluir de los meses, la corriente se hizo caricia de espejo para los árboles que la acompañaban, tiñendo su soledad y su profundidad de calma, y dejando en ambos reflejos de esperanza apenas enturbiados por leves círculos de lluvia, apenas arrugados por las tormentas de verano.


Algunas se quedaron ancladas en las orillas, atraídas por los juncos y su vida rumorosa de insectos, aves y anfibios y por los pequeños humanos juguetones cuyas risas estremecían la piel transparente de brillos azul verdoso que las revestía ahora.

Muchas siguieron en el centro del lecho, embriagadas por el juego de medir su fuerza con nadadores, barcas de recreo y barcos cada vez más grandes que navegaban de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad en un apacible viaje que según parecía no tendría nunca fin...

Inesperadamente, al cruzar aglomeraciones más grandes e inhóspitas, rodeadas de chimeneas malolientes y de ruidos agotadores, pronto se sintieron cansadas, sucias y desilusionadas, chocando inútilmente contra infranqueables muros de cemento, contra metálicos puentes hirientes y oxidados, y sobre todo, sorteando plásticos y más plásticos y restos de cloacas.
Algunas, engañadas por el canto de un monstruo fluvial susurrante, penetraron a su pesar en frías tuberías que las llevaron a sitios extraños de los cuales no consiguieron escapar... Allí, sin miramientos, las limpiaban a su gusto, quitándoles su sabor genuino para mezclarlas con substancias agresivas que les picaba los ojos e uniformaban sus trajes de escamas ya desprovistas de destellos de vida.

Pero, al final de una noche de luna creciente, unas hadas más privilegiadas se encontraron sin saber cómo, frescas, renovadas y descansando en una acequia donde, con los primeros rayos del sol, flotaron hacia cultivos y jardines que les recordaban el perfume del riachuelo de su infancia...

                                                                                                     continuará...

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Pompita  de agua limpia.
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