domingo, 1 de julio de 2018

Cuando la luna ...

Cuando la luna se columpia entre los pinos,
Cierra los ojos y escúchala:
Habla del olor del monte y sus secretos
Escribe en el mar y sus caracolas
Susurran su lengua desconocida
Que mece con tonada de salvia.
Sonríe en tu silencio y tu frente acaricia...

Cuando la luna resbala entre rocas,
Cierra los ojos y respóndele:
Descubre su aliento que trastabilla
En el vuelo de las aves cantarinas.
Trinan para ti en cada brizna de aire
Y pintan de añil caminos de cielo.
Enciende estrellas sin nombre...

Cuando en los tejados se extravía
Saborea su melodía:
Emborracha a las lechuzas
Y canta en su lengua discreta
Colúmpiate con ella en el arrayán
Y graba sus misivas perfumadas
En los senderos de piedra...

Si crees que se burla de ti cuando se va de puntillas
Espérala cual raposo inquieto
Que huele a ajedrea, pino, agua
Y alhucema que todo lo cura
Hasta el dolor de cabeza
Que te dejan las mareas de la luna esquiva.
Siempre te acariciará su sonrisa ambarina...

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Pompita de luna aciana
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martes, 19 de junio de 2018

Examen a la vista


Desfilaban las diapositivas en la oscuridad, esperando ser identificadas...
En mitad de la sorpresa general pues no solía hacerlo, levantó el dedo tímidamente y preguntó ...
               "...¿Fuegos artificiales?... "

Se hizo un silencio denso (salvo por los cuchicheos de sus vecinos de pupitre)
Pero el viejo profesor de botánica inesperadamente sonrió, le guiñó un ojo y le contestó:
"Pues sí, en efecto... Aunque los entendidos la llaman en realidad
Thapsia villosa.     Y es bueno saber todos sus nombres."

Se quedó callado un momento y añadió con los ojos semicerrados,  como absorto en otro mundo...

                    "Es tan poco el trabajo de la hierba,
                      esa esfera de simple verde:
                      sólo criar mariposas
                      y entretener abejas." 

Es bueno saber todos sus nombres pero... ¿quién nos asegura que las mariposas y las abejas no saben de poesía?... Como Emily Dickinson..."

Seguían los cuchicheos... Preocupados.

Alejando un insecto inexistente con la mano, añadió suspirando:
"Bien... Volvamos a lo nuestro: os recuerdo que la semana que viene tenemos los exámenes."

Todos los alumnos se miraron, aliviados. Le temían a la poesía.

Pero ella apuntó el nombre y el apellido de la escritora en su mano izquierda, a la vez que repetía en otro rincón del cerebro:
 "Thapsia villosa, para una mariposa. Thapsia villosa, para una mariposa. Thapsia villosa, mariposa. Ya no se me escapa."

Pero de repente, una mariposa traviesa se escapó por la ventana en busca de fuegos artificiales. Y ella la siguió, sonriendo.


Mientras, su mano derecha seguía tomando sesudos apuntes automáticos entre las flores que dibujaba en los márgenes del cuaderno...

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Pompita mirando una mariposa 
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martes, 12 de junio de 2018

Sin más...

                       ... porque ella lo dijo muy bien...
... Una canción cada día más de actualidad; y seguimos durmiendo...

                                                       https://www.youtube.com/watch?v=r7Gvv1xNWAA

... Pero hay otros padres que no tienen cantos,
sólo tienen el miedo a la muerte y al miedo
son los más ofendidos por guerras y hambres,
son los siempre ofendidos por la fuerza del fuerte...

 
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Pompita...
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martes, 5 de junio de 2018

¡Cotillas!

Empezando por los perros...


Y por los gatos...


¿Vosotros también?...


¿A qué vienen estas sonrisitas?... 
Esto ya es el colmo...



Y ¿ qué miráis, cotillas?... No sólo a los perros, gatos y demás bichos de cero, dos o cuatro patas les gusta...
                                               ... la primavera.


                                   A nosotros también, ea!

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Pompita cotilleando (un ratito nada más) por detrás del cristal...
... que se quedó ese día sin limpiar... por discreción.
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martes, 29 de mayo de 2018

Y el viaje continúa... 4

... Un grupo de hadas bajó en busca de algún pasadizo secreto o cualquier rendija para escapar de este sitio de ensueño, espectacular pero algo opresivo, semejante a un teatro abandonado lleno de secretos... 

... Al amparo de la luz plateada de la luna llena que se deslizaba entre las ramas de los fresnos, Ondina y sus amigas salieron despacio, intrigadas con lo que iban a descubrir fuera de la cueva. 
Se instalaron entre los brazos inclinados de un viejo sauce dejando sus hatillos colgados de los amentos: cada una de ellas llevaba uno; hatillo lleno de regalos para despertar el manantial todavía aletargado de invierno, equipaje repleto de provisiones para nutrir las plantas que cerca empezaban a brotar, para el disfrute de los animales que al abrigo de la noche primaveral se acercaban allí: el zorro esquivando a los jabalíes, la comadreja escurridiza en busca de ratones, las ranas que tímidamente ensayaban sus cantos de amor rivalizando con los ruiseñores cuyo eco rebotaba de un extremo al otro del paisaje azulado...

Para orientarse antes de seguir su viaje, se quedaron prendidas en el musgo reverdecido que cubría parte de un tocón de enebro, aspirando los sutiles efluvios mezclados del tomillo y de la efímera flor de jara que se abrían a la primavera incipiente. 
La noche era fresca, la tierra aún sobrecogida por la última granizada.
Las ninfas cambiaron su atuendo ligero por unas escamas de reflejos metálicos verdes y azules y poco a poco el manantial adormilado se desperezó llenándose de vida susurrante y música...

A primera hora de la mañana siguiente, el sol las deslumbró entre los majuelos y descubrieron maravilladas el lecho de un riachuelo entre rocas orladas de liquen apergaminado y quebradizo; sólo se oía el leve zumbido de los primeros insectos que se afanaban en busca de frágiles florecillas. 



En algunos de los tramos del arroyo, unas cascadas en miniatura las esperaban para unir su voz a la de los pajarillos silvestres: multitud de carboneros, mitos y lavanderas alegres que las invitaban a zambullirse con ellos en la arena fina de unos recodos donde ya crecían frágiles lentejas de agua de un verde tierno. 



Allí trenzaron en su pelo las flotantes espirales de perlas negras de los sapos de canto melancólico; allí pintaron sus ojos con los reflejos irisados de un cielo de guiños intermitentes; allí acariciaron la piel jaspeada de los tritones que las rozaban tímidamente; allí aprendieron a bucear entre las raíces golosas de los marrubios olorosos que invadían las orillas...

Eran de entre las hadas, las más afortunadas: en el reparto de tareas de las Hadas trotamundos, les había tocado cuidar de la Naturaleza libre, alimentando con los secretos que la tierra subterránea les había entregado, al pequeño arroyo y la exuberante vegetación que lo escondía a los ojos de los mortales .
Y las ninfas, entusiasmadas con su suerte, se pusieron manos a la obra...      Continuará...                                  
  
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Pompita de agua nueva teñida de luna llena
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martes, 22 de mayo de 2018

Retazos extraviados de lecturas viajeras


                                                fotoRoma, verano 2014

Todo empieza en un anfiteatro cercano (o un circo), de piedra gris, antaño concurrido, hoy olvidado, abandonado; salvo por los gatos que allí pululan como payasos tristes, algún que otro pájaro cantor solitario, extraviado, hierbajos varios sin nombre y florecitas silvestres sin olor, de vida corta, sin apenas color, cubiertas de polvo gris .
Y se intuye la sombra de los hombres grises, ladrones de tiempo, que se deslizan entre las adelfas sin flor.
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“-¿Por qué tienen la cara tan gris? - preguntó Momo, mientras seguía mirando.
-Porque viven de algo muerto – contestó el maestro “Hora”-. Tú sabes que viven del tiempo de los hombres. Pero ese tiempo muere literalmente cuando se lo arrancan a su verdadero propietario. Porque cada hombre tiene “su propio” tiempo. Y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo.”…
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Veo un gato; negro, flaco, pelo hirsuto. Un animal sin brillo; salvo por las uñas, negras también. Alimentándose de restos en los cubos de basura. A veces manjares desechados, otras veces ratones desprevenidos y si no hay, pues bichos rastreros, lo que caiga: lagartijas, culebrillas, hasta babosas o caracoles, o incluso pequeños insectos, de ésos llamados pececillos de plata creo. De ésos que salen en los lugares húmedos y con los cuales juega a ratos para engañar un hambre que no consigue engañar.
Cerca hay una grieta de agua turbia, estancada, debajo de unas rocas del anfiteatro (o circo; no me queda claro) y donde viene también a intentar aplacar su sed un cuervo cojo, negro, con plumas de apagados reflejos azules, carne seca, ojos y pico brillantes. 
Primero pienso que esta sombra, oscura, escurridiza, casi fantasmal, es un gato. No es nítida la imagen que da, desde lejos. Podría ser otra cosa. Por momentos desaparece dentro de una sabina de sombra fría que crece allí entre dos escalones y los trozos inservibles de una vieja mesa redonda moteada de glaucas manchas de verdigrís, como cardenillo de russulas creciendo en su círculo tóxico.
 Lo imagino, lamiendo sus heridas de pellejo polvoriento sobre huesos puntiagudos. Sólo se oye a veces, a media voz, un sonido lastimoso, maullido prolongado y pedigüeño seguido pronto de un bufido desafiante, recobrando orgullo. Destino de gato sin hogar.
Pero, por un movimiento característico de su cuerpo, descubro que es gata. Se alarga el mes de febrero, el mes del celo gatuno. Y me da aún más pena.
El cuervo viejo de alas medio desplumadas, aprovecha su estado febril, le grazna desde el montón de escombros, encaramado en un manillar oxidado. Y le roba hasta los pececillos de plata, urajeando. Bufidos. Graznidos insistentes, provocadores. Maullidos agudos, insistentes.
Un descolorido oso de peluche, desmembrado, yace cerca, dejando ver su relleno vegetal enmohecido.
A lo lejos, se oyen las notas cristalinas de un ruiseñor, esperando eco o respuesta.
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Desaparecen todos en la pantalla de la noche...
El decorado ha cambiado... Un jardín amurallado. Una puerta custodiada por las zarzas. Una casa medio abandonada, cerca de un acantilado, rezumando secreto.
     
"El olor a polvo y tiempo estancado en el interior era intenso. Cassandra dejó que la vista recorreria la hilera de lomos de los libros, rojos, verdes y amarillos, y esperó a que un título la atrapara. Una gata atigrada estaba repantigada en el tercer estante, balanceando el rabo entre los libros, bajo un rayo de luz solar. Cassandra no la había visto antes y se preguntó de dónde habría salido y cómo habría entrado en el apartamento sin que lo adviertiera. La gata, notando que estaba siendo examinada, extendió las patas delanteras y miró fijamente a Cassandra con aires de reina. Después dio un salto en un prolongado y fluido movimiento, se dejó caer al suelo y desapareció bajo la cama." 
       ..............

El acantilado se tambalea: distorsionado se torna de nuevo circo. El cielo, una espiral de jirones de niebla grís que se escurren entre las ruinas.
La gata, flaca, deslucida, recelosa, intenta arañarle los ojos al cuervo pero sus garras negras, sucias y enloquecidas, sólo rozan un poco una piel dura de donde no brotan más que unas gotas de sangre oscura, de sabor indefinido. Y que ella lame al limpiarse la punta de las patas, ronroneando.
Será su alimento de hoy. Hasta que vuelva a hurgar en otro cubo de basura o a engañar el hambre con lo que le echen.
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Abro los ojos. Miro el reloj de la mesilla. Sus dígitos rojos marcan las cinco de la madrugada.
Unos gatos maullan desesperados fuera. Fuera de febrero, mes del celo gatuno que este año se alarga.
Me despierto con mal sabor de boca. Algo me ha sentado mal...
Habrá sido esta receta de caracoles con ajo que me ha producido ardor de estómago con sólo leerla, ayer noche. Caracoles picantes mezclados con lecturas sobre gatos , jardines olvidados y relecturas sobre las ruinas de Grecia y de Roma.
 Roma: amoR en los espejos, dicen. Roma, Ciudad Eterna de las peleas de los gatos abandonados y hambrientos, los gladiadores sin futuro y los ladrones de tiempo, ladrones de vida.

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Hoy tocó pompita de noche sin luna...
                     ... y con pesado concierto gatuno primaveral. :D
A ver si se calman de una vez y me dejan dormir... hasta la próxima luna llena, que también me quita el sueño a veces....

.¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿................??????????????????????????

Amig@s lectores, 
A veces entre mis dedos el lápiz toma el mando y me inspira cosas que hasta a mí, me cuesta entender :D
Y otras veces, quien toma el mando es mi torpeza recurrente con el "cacharrito" 
Hace poco, Laura me preguntó por mi entrada del día 15 que no aparecía... y la explicación es que, al responder a Juan, me percaté de una falta de ortografía en mi texto, la corregí y... en vez de darle a Actualizar le di seguramente a Borradores. Y me fui de viaje tan tranquila, desconectada del mundo bloguero :D No tengo remedio: soy una torpe :( 
O mis textos también necesitan viajes a veces :D
Gracias, Laura, atenta lectora amiga por señalarme el fallo. 
Ah! y no te preocupes con este divagar ;) Los gatos de mi barrio ya se han calmado y los que retraté por ahí eran normalitos :D (salvo uno, negrito como el mío y muy cariñoso, que era sordo de nacimiento y por ello se perdía a menudo nos contó su amo. Pobrecito :( )
Besotes y besotes.
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martes, 1 de mayo de 2018

La noticia

Llegó la noticia tan esperada por correo alado:
El carbonero se lo contó al rabilargo que se lo comunicó al herrerillo al le faltó tiempo para llevar la noticia al gorrión que siempre se lo pía al pinzón que a su vez manda mensaje a la abubilla que repite y repite "upupa, upupa" para el picogordo que por su parte...

Sobre un fondo verde de hierba tierna, entre perfumes y música estaba escrita la misiva que tanto ansiaba:

"Escuchad, escuchad, gritó la urraca:
Temprano esta mañana, una nube blanca de ribetes rosa se quedó prendida entre las ramas del manzano.


Luego el sol de mediodía bailó con la mimosa que se irguió hacia el cielo con su canto oloroso, repiqueteó el pito real. Yo los vi. Yo los vi. Yo los vi.


Pues yo olí cómo el atardecer encendía el alhelí liberando su perfume, silbó un mirlo.


Y al anochecer la pasión explotó entre las flores del membrillo japonés, canturreó el ruiseñor.


 Yo estaba cerca la noche que el lilo dibujó ramilletes de estrellas en las esquinas del papel vegetal, señaló el mito.


 Y una vinca solitaria firmó el mensaje de la primavera con su gran sonrisa, dijo el capuchino."



Extasiada al terminar tal lectura, levanté mi mirada inquisitiva hacia el cielo silencioso...
Pero bajo su frente de pizarra, negra y atormentada, refulgían unos ojos grises de donde manaban densas gotas heladas y brillantes, sembrando incertidumbre grisácea en el suelo de hierba tierna...

Me quedé absorta en el dibujo del reverso del mensaje: el pie de un arcoiris incompleto donde buscar un tesoro de primavera.



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Pompita en busca de colores primaverales
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martes, 27 de marzo de 2018

El árbol friolero...

- Ha llegado la primavera.
- ... Si tú lo dices...
- Que sí. Dentro de nada, así estarán las florecitas en las charcas...


- Y los narcisos en el jardín... A puntito están.



- Y los pájaros... Ya sabes que éste aparece siempre a fecha fija; no se equivoca nunca...


-  Mira los...
- ¿Sí...?
- No, nada...
- ¿Qué ibas a decir?...
-... Mira los arbustos con sus brotes nuevos a punto de florecer...



 -Y los árboles con su paleta de pintor preparada...



- Ya... Y ¿éste?...


-  Jajajaja  A éste, ni caso. Es un exagerado. ¿No ves que no ha soltado su bufanda desde el otoño?...  Es el árbol friolero. Ni caso te digo. Ya llegará la primavera. Muy pronto.
- Sí, te creo pero...  ¿cuándooooo?...

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Pompita de friolera.
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martes, 13 de marzo de 2018

El niño poeta

Este niño albergaba en su cabeza
un poeta, un gran erudito:
escribía versos a escondidas.
Y un día, ya no lo hizo:
sus padres, la iglesia y el maestro
poco a poco le enseñaron todo.
Casi todo, salvo a conocerse,
a encontrar su felicidad en sí mismo.
Al querer acotar su camino
descubre cada día menos
las sendas que se abrían sin duda
en el hueco de sus propias manos.
Este niño crecerá sin embargo
y quizás vivirá muchos años,
pero sin descubrir el poema
que le faltaba para ser feliz.

Este artista de la ternura
componía canciones tan verdaderas
que la gente tarareaba sin cesar.
Pero un día ya no cantaron:
en la pantalla para que la gente le quisieran
también había maquillado
su talento, su lado bohemio,
su amor y su libertad.
Al querer hacer entrar su sueño
por un tubo en la tele,
de ello había perdido la savia
y roto el encanto secreto.
El cantante mucho tiempo todavía
cantará, sin saber por qué
el público aplaude menos
sus bonitas canciones de antaño.

Cada uno de nosotros, a su modo,
participa según su corazón
en la gran aventura humana
con su búsqueda hacia la felicidad.
Es el ideal de nuestra infancia
el que nos lleva a soñar más alto,
a cultivar nuestras diferencias,
para edificar un mundo más hermoso.
Pero si uno tuerce y aplasta
en unas casillas y en unas pizarras
a todos los que molestan o sobresalen,
para que entren en el rebaño,
¿para ser un Hombre
habrá que aceptar que nuestro destino
consiste en entrar en "lo normal",
en quedarse en el camino recto?

El susurro de lo imaginario
contiene también nuestro porvenir,
pero si se le obliga a callar
y el manantial llega a secarse,
se verá germinar la ira
y fenecer todas las esperanzas
de esos brotes que todos esos inviernos
habrán preparado para florecer.
La libertad madura sin cesar
en las almas y en las mentes,
se necesitan siglos de ternura
para coger un día el fruto.

Pero si el niño se hace Poeta
ya nos ofrece el que
en su corazón y en su cabeza
para siempre habrá recogido.

                https://www.youtube.com/watch?v=iWBXEJTfwDo

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Pompita con música
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martes, 6 de marzo de 2018

Murphy en mi cocina... y en "mi cocina"

No falla... invitas a alguien a comer o cenar a tu casa y aparece sin avisar.
Sí, él: Murphy.
Éste que no has invitado ni piensas hacerlo en la vida porque te cae mal.
Y porque vas escarmentada de tantas tostadas estrelladas por caerse precisamente, por el lado de la mantequilla...
Y aunque intentas esquivarlo, poniendo buena cara, él, el Rey Murphy El Temido, ignorando los mensajes subliminales que le mandas, tus plegarias mudas y toda tu buena voluntad para suplir tus escasos recursos en ciertas artes que te sobrepasan (aunque a veces suene la flauta por casualidad), pues nada... Se instala a veces, se incrusta más bien, disfrutando de tu ignorancia... De mil maneras y aunque no lo vea nadie.
Dejándote con toda la responsabilidad de sus fechorías. Y puede que tenga razón pero hay que reconocer que esto joroba y mucho...

Si los invitados son casi desconocidos, te pones aún más nerviosa y él se cachondea aún más en su rincón... Y por mucho que te esfuerces... algo saldrá mal. Matemático. Lo sabes. Por experiencia.
Y no es que seas pesimista pero te conoces y le conoces...

Según le dé ese día al "bicho", serán las afamadas alitas de pollo crujientes que estarán a punto de salir volando por estar casi vivo el ave todavía, a pesar del calor del horno...
O será la mayonesa especial que de costumbre te sale de rechupete, la que se cortará sin remedio (menos mal que siempre puedes recurrir a la de bote que con tu ingenio, puedes tunear con un añadido secreto haciendo trampa)
O será el arroz que a pesar de haber doblado el tiempo de cocción establecido, no consigues hacer comestible por tan firme, tan "al dente" (¿será que sigue esta moda reciente que le obliga al medio-crudo tan indigesto?...)
O será el soufflé de queso que normalmente te granjea aplausos, el que decidirá no subir (para bajarte los humos, está claro). (y esto sí que no hay arte cocineril que lo arregla... salvo quizás tu sonrisa algo crispada comentando: "No sé lo que le pasa al horno ultimamente..."  y la buena educación de los comensales que te dicen: " Está riquísimo de todas formas.")

Pero si los invitados a comer o cenar son amigos de siempre, con su humor y su amistad a prueba de bombas (hasta las de tu cocina), te entienden, te aplauden igual, terminan los platos e incluso repiten hasta dejar la fuente limpia.  Te quieren de verdad y vuelven en cuanto les propones: " ¿Nos hacemos una cenita en casa este finde ?"
Algunos de mucha confianza, hasta te dicen: "Traemos el postre."
Y no es porque se les indigestó tu tarta de manzana o la crema de limón que resultó espesa como para unir ladrillos o el strudel sorpresa (tu último experimento con estómagos ajenos), sino porque se apiadan de ti que cada día te estresas más cuando sales de la dieta facilona diaria a la que los años te han llevado (de la mano de tu digestivo). Y también porque, como tienen tus mismos años y tus mismas experiencias con el "enemigo invisible", (sí, él, el Murphy ése), se anticipan con empatía y te quitan un tema de preocupación. Así son los amigos.

Por eso hoy, tengo un postre especial que me han traído amigos de años, compañeros de descubrimientos (no sólo en la mesa) y de fatigas arrastrando maletas por muchos caminos o esperándolas en el aeropuerto.

Un postre de lujo para ilustrar muy bellamente el final de mis "espectáculos celestiales", ya que el mío se chafó por mi incompetencia con la máquina de fotos.
(hay que ser honrados y no de todo va a tener la culpa el tal Murphy ¿verdad?...)

Había tantas maravillas, que me costó elegir, os lo aseguro :)



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Pompita de Gracias mil a Fernando por su arte y su generosidad.
 Y a Piedad por todo lo demás. (y la riquísima tarta de arándanos ;)
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