martes, 26 de junio de 2012

Érase una vez.... (2ª parte y fin... creo...)

 

(...¿Por dónde íbamos?...)

 ¡Ah! sí...Suena el teléfono :

"¿Sí?... Ah! muy bien... ¿Me puede dar el número de la referencia, por favor?... Sí, apunto...
Cuatro, cero...Cero, siete, ocho, uno, siete... Uno, cero, cuatro, cinco, ocho, tres. Muy bien. Muchísimas gracias. Hasta luego."

Bien... ahora sí que se acabó.
Ahora sí que han huido mis duendes... asustados por el escandaloso ruido terrestre.

"No toque el hombro del jinete que pasa, se daría la vuelta y caería la noche, una noche sin estrellas......" escribió Supervielle."... y tendría que esperar que un segundo jinete, tan potente como el primero, decidiera pasar."

Tendré que esperar que el jinete de mi inspiración vuelva a pasar... con un duende (cítrico) en la grupa de su caballo.
Y tendré que amordazar el teléfono con el trapo de limpiar los cristales en cuanto me huela a cuento infantil detrás de la oreja.

Bueno... pues... seguiré con mis guantes de goma y mis tareas caseras...

 .....................................

"Al descolgar el teléfono, le sorprendió que la voz de su interlocutor oliese a mandarina pero pensó que sería por el nuevo producto de limpieza que había usado esa misma mañana...
 mas... el olor a cítrico revoloteó desde el aparato gris hasta el techo, donde una pequeña jirafa, colgada boca abajo, escupía entre hipos una cinta de seda tornasolada, verde, amarilla, anaranjada y...
...y la cinta se hizo ovillo, una irisada nube-cidra parecida a... a un genio de lámpara...
...un genio de lámpara, sonriente como una naranja en su árbol... un genio de lámpara que... que al crecer, empujó y derrumbó las paredes de la casa y se volvió pomelo gigante... cuyo olor... cuyo olor atrajo los 4007817104583 ojos verde-lima, redonditos como gominolas, de media docena de duendes .. que tomaban el sol en una terraza... del barrio 6/06 de las afueras del planeta Venus, bebiendo refrescos de gaseosa azul de la marca Cuca-Luna, donde flotaban hielitos de bergamota con forma de estrellas. Aquel día, los duendes..."

Aquel día, el lápiz-tigre se comió los guantes de goma y se quedó la casa sin barrer..



Y colorín colorado, el frotar se va a acabar... perdón ...   y colorín colorado, este cuento se acabó. FIN.
.....................................

Y ahora os dejo:
EAN*, voy a seguir de safari-tertulia con la araña-jirafa que está en el techo de mi desván y a sacarles brillo a las lámparas... a ver si sale un genio y me concede unos 4007817104583 deseos.

Bueno, con un par de ellos, me conformo. (pero mejor si son siete)

Pompita limpia con perfume de cítricos, soplada hacia todos mis duendes...
... y un gran vaso de zumo de naranja dulce
                                            para uno en particular.
* Nota de la autora:
 EAN = "Estudiando A Nostradamus"  (expresión muy usada en ciertos ámbitos extraterrestres.)

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martes, 19 de junio de 2012

Erase una vez...4007817104583 (1ª parte)



 Érase una vez... No...
Éranse dos veces... No...
Éranse 4007817104583 veces... No, tampoco... demasiadas veces... seguro que los niños no se lo creen. Son tan listos los niños de hoy en día...
Los adultos, puede que sí se lo crean pero...

Empiezo de nuevo: "Había en mi jardín... (¿Por qué en mi jardín? ¿por qué no en el jardín del vecino?...)

Vamos a ver... vamos a ver.
Miro el techo... busco... y no veo nada.
(Sí... una pequeña araña... "une araignée au plafond")
Mordisqueo el extremo naranja de mi lápiz-tigre (así llamado por sus rayas amarillas y negras... made in Germany... Staedtler Noris 2B)...

Con esta forma de empezar, no me saldrá un cuento para niños...
Un cuento para niños no se escribe con esto.
Un cuento para niños se escribe con... con gatos que hablan (pero que hablan sólo con niños; con adultos, no: los adultos no entienden a los gatos).
Se escribe con flores de formas y colores impensables y que también hablan (pero sólo entre ellas: las flores son muy suyas... ya lo dijo George Sand hace tiempo).
Se escribe con un niño malo que se vuelve bueno (o al revés) o con una niña cursi o preguntona o con un empacho de piratas, de gominolas o de hadas, o con... extraterrestres (sí... esto me gusta... con extraterrestres... gominoláfagos)

La idea está aquí. Me ronda...
Pero se hace la interesante, la coqueta. Va. Viene. La veo. Se esconde...
La idea es como un duende.
Un duende malicioso que lleva días, justo detrás de mi oreja, como una gota de perfume.
Un duende que me sopla en voz baja, palabras, frases... habla tan bajito que no oigo bien lo que me dice: sólo huelo su perfume, fresco (cítrico como dicen los entendidos en perfumes).

Este duende que revolotea a su antojo, me persigue desde hace días (desde que compré las gominolas...) pero siempre cuando tengo las manos ocupadas, no con lápiz-tigre sino con guantes de goma, ocupadas en limpieza casera (cosa que no interesa para nada a los niños ... y para ser sincera, a mí tampoco)

Entonces, apunto los susurros del duende en la "Carpeta-del-rincón-del-cerebro-reservada-para-susurros-de-duendes" (sí, aquí, detrás de la oreja derecha, porque soy diestra... supongo que para los zurdos será al revés) Donde la idea, decía, unas veces termina por germinar sola y se desliza su aroma desde la oreja hasta la punta del lapiz y otras veces termina por volatilizarse como la colonia fresca... y pierdo el oloroso hilo cítrico de tinta invisible de un cuento que (creo recordar) empezaba así:

 "Érase una vez, un jardín habitado por unos duendes que cantaban a voz en grito: ".4007817104583" haciendo juegos malabares con naranjas de la China y limones del Caribe..."

 (¡Ah! Parece que mis gafas especiales para oler-leer la "Carpeta-del-rincón-del...etc...etc...", funcionan de nuevo)...
(Sí... pero...este número 4007817104583... no sé qué hacer con él... un número muy grande para unos niños tan pequeños... o ¿no?... bueno, siempre lo puedo cambiar si veo que molesta a los niños...)                                                                                                   (continuará...)

La pompita explotó por culpa de las ondas grises del sonido del teléfono.

martes, 12 de junio de 2012

El número 62 de una calle cualquiera

 
 
Ya ha llegado al número 62 de esta calle empinada donde le ha tocado vivir.

Es una calle cualquiera, de nombre y aspecto sencillos... y no lo es: no pasan muchos coches veloces y ruidosos... tiene tramos sólo aptos para peatones, y con escalones desiguales y desgastados por el uso.

Algunos días, le falta el aliento; y apoyando la espalda en un árbol de tronco casi tan arrugado como su propia frente, se sienta un rato antes de entrar, recreándose en lo que abarca su mirada: la cuesta de todos los días que arranca en la parte baja y lejana de su ciudad natal, las puertas de colores distintos pero parecidas a la suya, algun pequeño jardín, unas tapias, y números que van subiendo por esta calle apartada del centro ruidoso.

Está empezando a caer el sol que se refleja en los ventanales de algunos antiguos edificios, puntos de referencia donde se enganchan los recuerdos de su vida.
Sonríe.

Y se levanta, ya recobradas las fuerzas: le esperan en casa.
Su mujer, con la pregunta habitual y reconfortante, cariñosa: "¿Qué tal tu día?"
Y sus dos hijos, con otras preguntas y el bullicio de sus proyectos que son suyos también.

Nº 62 de una calle diferente, entrañable.

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martes, 5 de junio de 2012

Casi centenaria


Este texto de hoy, no es mío sino la traducción de una canción de Lynda Lemay. "La centenaire"
No me gusta mucho traducir ciertos textos: es tan delicado; te encuentras tan expuesto/a a no saber transmitir el sentido exacto, el ritmo del pensamiento, la dulzura del texto original y a traicionar, por torpeza, la palabra de su autor.

Pero me decidí a traducirla por... para darle voz a quien ya casi no la tiene.

Desde la bruma silenciosa de sus ojos y sus oídos de
98 años, ella, normalmente tan dulce y paciente,
dijo con enfado:
 "Pero ¿qué hago aquí todavía?"
No sé exactamente a qué se refería con esta pregunta pero me vinó a la mente esta canción:





"  Llevo cien largos inviernos
  gastando el mismo cuerpo.
  He cumplido cien años ayer
  Pero ¿a qué espera la muerte?
  Todavía tengo toda mi cabeza
  está llena de recuerdos
  de la gente a quien he visto nacer
  y después he visto morir.
  He llevado tantos lutos
  que tengo ideas negras
  Y estoy aquí, preparándome,
  eligiendo mi ataúd.
  Pero el médico me repite,
  visita tras visita,
  que tengo una salud perfecta
  Y va y me felicita

  He visto la Primera Guerra,
  el primer teléfono
  Héme aquí . centenaria
  pero bueno.. a mí ¿de qué me sirve?
  Los grandes aviones rugen
  Hay una raya en el cielo
  Es como si el Eterno
  me hubiese tachado de su lista

  Llevo cien largos inviernos
  gastando el mismo cuerpo
  He cumplido cien años ayer
  Pero ¿a qué espera la muerte?
  ¿qué es lo que no he terminado
   que tendría que terminar?
  ¿perder un último amigo?
  ¿enterrar a mis nietos?

   He cumplido cien años ayer.
   Mi sitio ya no es éste.
   Está en el cementerio
   está en el paraíso.
   Si merecía el infierno
   pues está logrado
   porque soy centenaria
   y sigo con vida todavía.

  Yo he nacido con las velas,
  He crecido con el carbón.
  Por supuesto que me acuerdo
  del primerísimo fluorescente.
  He conocido la Gran Crisis:
  iba yo a cumplir treinta años.
  He conocido las iglesias
  con gente dentro.
 Yo he conocido los caballos
  y las tablas de lavar,
  y un río tan hermoso
  que podíamos bañarnos.
  Yo he conocido el sol
  antes de que fuera peligroso.
  ¡¡ pero qué vieja soy!!
  ¡ven a buscarme, por Dios!

  He cumplido cien años ayer
  y no es por falta de rezos
  pero parece que
  Dios se ha olvidado de mí.

  Entonces tengo cuidadoras,
  sólo nuevos rostros,
  unas amigas de paso,
  pagadas por semana.
  Hablan un idioma
  que jamás será el mío
  Y me da pena
  tener cinco veces su edad
  y mil veces su cansancio,
  inmóvil en mi ventana
  mientras ellas navegan
  tranquilas por Internet.

  Es cierto que espero la muerte
  pero no es por ser mórbida,
  es que tengo cien años en el cuerpo
  y porque todavía estoy lúcida
  Es que estoy hambrienta
  pero ya no hay nada que morder,
  Es que mi pasado se desborda
  y mi porvenir está vacío.
  Enseñan en la tele
  cohetes que despegan
  ¿me explicará alguien
  lo que me retiene en el suelo?

  Soy de otra época,
  pertenezco a la Historia,
  he tenido mis años locos,
  he tenido mis horas gloriosas,
  He tenido un buen marido
  y cuatro hermosos hijos
  pero todos se fueron
  a dormir en el firmamento
  Y yo soy la única que sigue despierta
  la única que vive y sigue viviendo.

  Me caigo de sueño
. Pero ¿a qué espera la muerte?"


.Para ti,
        esta pompita-abrazo que no leerás ni oirás nunca...
... perdida en la bruma de tus 98 años.

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martes, 29 de mayo de 2012

La abubilla burlona


 
Estás cerca. Lo sé.
Me provocas. " Upupa, upupa.... upupa, upupa."
Como cada año por estas fechas.
Presencia hermosa, escurridiza, temerosa.

Te oigo a lo lejos; reconocería tu voz entre mil.
Me tienes obnubilada. Te burlas de mí, de mi andar que yo creo silencioso, de las precauciones que tomo en cuanto sospecho tus visitas, cada año más escasas.

No me muevo. No respiro.
Parezco un gato al acecho con mis uñas rítmicas tanteando la cámara sin perderte de vista.
No ronroneo de placer anticipado pero casi.
Te veo llegar entre los árboles...
El ronroneo-latir de mi corazón se me antoja redoble de tambor. Lo vas a oír.

Ya por fin te tengo cerca... de perfil... estos colores... este pico que hurga en busca de alimento, en la tierra, entre la hierba rala, pausadamente.
Sin saberlo, pasito elegante a pasito elegante, te aproximas a mi escondrijo.

Milímetro a milímetro, te enfoco.
No me muevo. No respiro.
Mi cuello está agarrotado, mis manos quietas; sólo la punta de mis dedos está viva, tensa, lista para el momento óptimo.

Y, de repente, levantas tu abanico enfadado, gritas airada, ojos negros furiosos.
                                 ... y vuelas lejos, pero sin prisa, cual mariposa provocativa.

Algo te puso sobre aviso. ¡¡¿¿El qué??!!
... ¿qué hice mal?... porque está claro que algo hago mal para te me escapes siempre...

Y otra vez la ilusión de retratarte se esfumó...

Año tras año, más frustación, seguida, año tras año, de más ilusión que, año trás año, se torna obsesión.

La ilusión de tenerte prisionera en mi cámara.
Como te tienen otras y otros "pajarólogos", fotógrafos con más pericia que yo
   ... y con la suerte de toparse con abubillas sordas.

Pero te tengo, libre y prisionera, en el fondo de mi retina de donde jamás podrás escapar.
Igual que de mi mente no se borrará esta buena lección o consuelo que me das, recordándome que las metas alcanzadas no siempre procuran tanto disfrute ni tan duradero como el de las ilusiones perseguidas.

Pompita "upupa" para Mercedes, mi "parajóloga" predilecta, tú que conseguiste tu cigüeña negra.

Gracias por tus fotos, regalos sin precio, de lujo.
Y en particular por ésta:
     la de mi anhelada y nunca alcanzada abubilla.

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martes, 22 de mayo de 2012

Pesadillas

La madre despierta sobresaltada y corre a la habitación de su hijo. Otra pesadilla...

-"¿Qué ha sido esta vez, mi niño?"
-"Los árboles... los árboles... salían del bosque y se iban. Y no quedaban bosques..."- dice el niño, entre hipos, con los ojos asustados y las mejillas húmedas. "¿Verdad que los árboles no se pueden ir, Mamá? ¿Verdad?"
-"No, no se pueden ir: tienen raíces... Pero quizá les gustaría, para pasear y ver otras cosas...
En tu sueño, los árboles son valientes. Y yo te voy a contar un cuento de árboles miedicas que se hicieron valientes."


- " Hubo un tiempo en que los árboles no tenían raíces y no se quedaban quietos en el mismo sitio.
 Y crecían bosques que se desplazaban por todas partes en cuanto se juntaban para charlar: a veces en familia, ya sabes: los pinos con los pinos, los abedules con los abedules..."

-"Los enebros con los enebros, los robles con los robles..."

-" O a veces en clanes: los de hoja perenne con los de hoja perenne, los de hoja caduca con los de hoja caduca..."

El niño mira la lámina de árboles que tiene en la pared... y la madre sigue con su historia improvisada.

-"..O mezclados todos, para contarse sus historias.
 Como tú, con tus amiguitos del cole o con los primos.

Pero un día, por culpa de un vendaval que tiró a varios de ellos al suelo, les entró el miedo a desplazarse y caerse; y poco a poco, al quedarse tan quietos...
...¿Sabes lo que pasó?...¡les crecieron unas raíces!...

Al principio, les pareció muy bien el estar plantados en el suelo firme; y muy orgullosos, decían que gracias a ellos, los humanos podían pasear por el gran bosque sin perderse y que tenían un sitio donde tomar sus meriendas o dormir una siestecita. Se sentían muy importantes los árboles.

Pero al cabo de siglos, algunos empezaron a echar de menos el poder pasear: querían ser libres de nuevo y descubrir el mundo más allá de las colinas.
Atados al suelo por sus raíces no pueden huir. Son presa fácil: de los incendios, los leñadores, las plagas o los enamorados con sus navajas.
Tiemblan, notan como montones de bichos invisibles trepan por sus piernas, corretean por sus brazos y se enredan en su cabellera verde"

El niño se ríe con las cosquillas.

-" Echan sus ramas hacia el cielo y llaman a los pájaros para que les libren de sus insectos nocivos y les cuenten sus viajes...
Acarician la tripita de las nubes para que les den gotas de su agua...
Giran sus hojas hacia el sol para que les dé su calor....
Buscan la sonrisa de la luna...
... y preguntan a las estrellas para que les enseñen el camino...

Y un día... un día... los más jóvenes arrancan una a una sus raices y empiezan su viaje..."

 El niño se recuesta en la almohada, con los ojitos medio cerrados mientras la madre le arropa con el edredón y le acaricia la frente.

 "¿Lo ves? no pasa nada si sueñas que los árboles echan a andar... es que ya no tienen miedo de nada. Gracias a tu sueño, de nuevo viven como aventureros...
Y tú también, algun día, irás a recorrer el mundo con ellos..."

 El niño se ha dormido con una sonrisa en los labios... detrás de sus párpados serenos, por un camino bordeado de flores silvestres, galopa a lomo de un caballito verde de crines doradas,...

Y al volver a su cama, la madre se pregunta porqué le ha contado esta historia tan rara... y se queda despierta hasta el amanecer...

Pompita para quien tiene miedo, para quien arranca sus raices y para la amiga que me inspiró esta... pesadilla.

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martes, 15 de mayo de 2012

Preludio

                 carretera cortada por la escoría en una ladera del Etna

Desde hace días, el suelo tiembla.
El aire huele a azufre. Denso.
Los pájaros han desaparecido no se sabe dónde:
 no se les oye.
Los perros vagan, inquietos, sin esa alegría de la tarde, promesa de correrías nocturnas por el monte.
Los gatos con su mirada verde o naranja y el pelo eléctrico que no soporta ni una caricia.

Los humanos miran, impotentes; unos tensos, otros agitados y otros aparentando tranquilidad, según su costumbre y su carácter.
Siguen con su tarea, pausadamente.

Sólo les delata la mirada que a menudo echan hacia
                                  el volcán.

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martes, 8 de mayo de 2012

Olores de Bretaña

Si no conocéis Bretaña...
     ¡cerrad los ojos e imaginad ... una nariz!
Sí, sí ... una nariz.
     Una nariz grande, generosa, sensual, golosa.
Una nariz en el mapa de Francia... ¿ya la veis?


Bretaña es como una nariz porque ella misma es olor:

Bretaña huele a agua:  agua del mar por supuesto, que casí la rodea por todas partes, con su costa gris o rosa, recortada; costa salpicada de todo un rosario de faros, islas e islotes, con la punta del apéndice abierto, dirigida hacia el oeste.
Yodo, algas, viento que deja estelas de sal en las mejillas... y en los ojos cuando huele a marea negra y enfado impotente de su gente.
Y huele a sus puertos siempre bulliciosos. Nariz olisqueando las rutas de sus marineros atrevidos, aventureros y pescadores.
Sudor del esfuerzo, lágrimas de sus mujeres vestidas de negro, incienso de romerías llamadas "perdones" que salen hacia el mar desde las iglesias grises; grises y sobrias salvo por el encaje de los cruceros de granito que las acompañan contando mil historias.

                                                        Plougastel-Daoulas

 Y huelen las iglesias tristes a la cera de las velas que arden y cuyo humo se eleva entre la abundancia de sus ex-votos en forma de barcos que navegan en el techo de madera, cargados del fervor de los marineros.
Bretaña huele a aldeas perdidas y sus viejas chimeneas de turba que caen en el olvido.
Huele a la plancha y al almidón de las cofias de encaje impoluto de sus mujeres de manos ágiles.Cofias elocuentes, olores de cada región o pueblo... olores reveladores del origen de la familia o el estado civil de las cabezas que las llevan, con orgullo.



Bretaña huele a agua de lluvia, a cielo que se cae, a agua sudada que resbala en la piel de granito de sus menhires impertérritos que se dejan acariciar monótonamente por un ambiente lloroso de nombres de lluvia que varían según la intensidad: "bruine", "crachin", "petit grain"... y así hasta el infinito con la imaginación que caracteriza a los bretones.

Huele a savia verde de la vegetación exuberante que, en los pocos días de calor, levanta brumas de vivero exótico: huele a humus siempre activo.
Huele a sus vacas que casi desaparecen, engullidas por los pastos verdes.
Huele al antiguo establo, oscuro y temido, ambiente asfixiante, acre, cálido y rumoroso.
Huele a la leche tibia, recién ordeñada y a los quesos generosos. Y a las patatas con sabor a alga, bañadas de nata líquida, y al perfume intenso de sus fresas "gariguettes" y a las alcachofas carnosas y tiernas y a la carne de cerdo, rosada y que se funde en la boca, y a las ostras sabrosas, los pequeños mejillones a la sidra y todos los mariscos de su costa.
Y huele al pecado del "kouing-amann", su pastel generoso en mantequilla.


Huele al color de sus flores silvestres, desbordantes, invasoras : mimosas, hortensias, rododendros, prímulas, pasifloras, narcisos, camelias creciendo en libertad.


Tierra a dentro huele a liquen y a setas de sus bosques poblados de hadas, magos y manantiales escondidos entre piedras cubiertas de musgo; piedras que en la oscuridad recobran su forma de ciervos alados, elfos, "korrigan" o pájaros cantores... huele a la magia de las tertulias nocturnas, "veillées" de cuentos ancestrales al abrigo de sus casas de dos chimeneas y escalera exterior, tejados de pizarra o de juncos.


Casas de granito, de dorsos fuertes que resisten el embiste del viento que a menudo sopla; viento cuyos nombres, también abundantes, arremeten contra las aulagas y los brezos en la cima de sus montes con ínfulas de montañas, negras, de tierra pobre.


Huele a sus fiestas, "fest-deiz", "fest-noz", música del "biniou", del arpa, de la bombarda.
Triskell. Música de su idioma lleno del olor áspero de las rocas, lleno de "k" y "z".

Y para mi, huele también al caramelo de las natillas especiales de las vacaciones ... Aroma que se mezcla con el de la cera de la cama típica, cama-armario cerrado que conserva el calor y abriga los sueños.
Olores que conviven en mi recuerdo infantil con el de las manzanas en el arcón de las sábanas recias y el calor de unas manos arrugadas, "mam-goz", preparando unas "crêpes" de alforfón.



Bretaña huele bien ...


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martes, 1 de mayo de 2012

Una flor con historia

                 

Viajó mucho (dicen que desde Japón) hasta llegar a la corte del rey Charles IX a quien se la regalaron.
A ese rey de Francia, le gustaron tanto su perfume y su porte original que a partir de aquel año de 1561, en cuanto empezaba a florecer con el mes de mayo, instauró la costumbre de regalarla a las damas de su corte, como un amuleto, para traer buena suerte. (una elección que se nos puede antojar curiosa hoy en día si se tiene en cuenta que todas las partes de esta flor son venenosas hasta el punto de contaminar el agua del florero que la recibe... pero nos quedaremos con su galante intención y la seguridad de su desconocimiento de la botánica)

Tiene el muguet multitud de nombres en cada idioma y su historia está rodeada de otras tantas leyendas:
Dicen de esta flor que la conocían los egipcios y los griegos, que el dios Apolo la hacía crecer al paso de las musas con el fín de proteger sus pies; dicen también que sus campanillas son, según la Iglesia, lágrimas de Eva al ser expulsada del paraíso o de la Virgen en la crucifixión. Y también que estaban esas blancas campanillas a las puertas del cielo midiendo el corazón de los que allí pretendían entrar.
Otra leyenda, venida de Rumanía, nos habla de las lágrimas de una niña, vertidas sobre la tumba de sus padres.
Antiguamente, existía en Bretaña la costumbre de un baile en el mes de mayo, el baile de los noviazgos: los mozos colgaban un ramillete de muguet encima de la puerta de la elegida de su corazón, ramillete que luego la moza llevaba prendido en su corpiño para acudir al baile, significando así su agrado al pretendiente.

Para mí, esta flor está ligada al día que hoy se celebra:        
                  Día 1 de mayo: fiesta del Trabajo.

Pues desde hace cerca de un siglo es el símbolo de este día en mi tierra.
Y el mentar su nombre me trae recuerdos de cosechas en los bosques umbríos y húmedos donde le gusta crecer, recuerdos de venta ambulante por las calles festivas, de intercambios con familiares y amigos.
Repartiendo-recibiendo promesas de felicidad para un año, hasta su próxima floración y aún más felicidad si el número de sus campanitas es el 13.

Superstición, tradición, costumbre... ¿qué más da si la intención es repartir sonrisas?

Pompita con perfume de muguet
                              para traer buena suerte a todos.

convallaria majalis 
 .

martes, 24 de abril de 2012

La invasión silenciosa.... 2ª parte


 Acto 2º
Varios días o semanas... o meses más tarde:


En una silla, una caja de zapatos, llena de : billetes de metro de cuando no existían máquinas expendedoras (todos con número capicúa), servilletas de bares con dibujitos a bolí o números de teléfono sin el 91 delante, flores secas, sequísimas, sin color ni olor, un punto de lectura bordado a punto de cruz, otros de la Fnac, un sobre con sellos extranjeros, una postal de sitio lejano, envoltorios de caramelos dobladitos y muchas más cosas…

Todo rodeado de pilas inestables, dédalo impreciso sin GPS que indique la ruta prevista para cada una de esas torres multicolores de Pisa, de Babel, torre Eiffel o Kío.

"-Bueno, y ahora ¿qué hacemos?
-Déjame pensar… no podemos tapar más ventanas con librerías pero todavía nos quedan algunos huecos donde instalar unas cuantas baldas: encima de la puerta del pasillo, debajo de la escalera... hasta en la cocina si me apuras… ¿en el baño?
-No, en el baño, no… la humedad no les conviene. Y te advierto que en el dormitorio, no quiero ni uno más. Con el ruido que arman por las noches.
-¿¿Qué??
-Olvídalo. Cosas mías y de Paul Desalmand.
-Y ¿en casa de los chicos?
-Ya sabes que empiezan a tener el mismo problema que nosotros...
 
-Pues no queda más que un camino… será trabajoso, duro, doloroso… muy doloroso incluso."
.....................................................

Cualquier día 23 de abril, un apacible pueblo serrano amanecerá inundado de paquetes de formas y colores varios, repartiendo horas y horas de disfrute entre sus habitantes desconcertados.

Regalo envenenado, pues con un solo libro que dejes entrar en tu casa empieza otra vez la invasión silenciosa.
... o no tan silenciosa...


¡FELIZ DÍA DEL LIBRO a todos
 y por supuesto, seguido de felices días de lectura!


PS. Esta entrada, escrita hace tiempo y movida de sitio por mi torpeza informática justo en el mismo momento en que otra enamorada de los libros me mandaba un comentario (lo que le da hoy un matiz surrealista por las fechas, como un viaje al futuro ) esta entrada, decía, la vuelvo a editar y publicar hoy, domingo 22 de abril por una gran alegría que quiero compartir con vosotr@s:
 Esta mañana, subí a mi pueblo serrano a festejar este día tan bonito y... me encontré un libro, aparentemente abandonado (o como dice otra amiga, me encontró él a mí)
 Y en la cubierta viene esta pegatina: 


Y dentro, un mensaje que empieza así: " Soy un libro muy especial. Mira, estoy viajando alrededor del mundo haciendo nuevos amigos. Espero haber encontrado otro amigo contigo..." 
El resto del mensaje es personal (me da su dirección y un número... ¿de teléfono?...no, el número de su pasaporte), y termina de esta forma 

¡LEEME Y PONME EN LIBERTAD! 

Estoy muy ilusionada por el encuentro. ¿qué me va a contar este amigo inesperado que se me echó en los brazos como dice otra amiga mía?
Lo empezaré a leer esta noche misma para que pueda seguir luego con su viaje. 
Unos libros son de estantería y otros, viajeros infatigables... como los lectores.
Pero siempre son unos fieles compañeros que alegran la vida ¿verdad? 

Pompita de sonrisa con color para todos los lectores empedernidos.
Y para todos los que hacen posible que nos deleitemos con este vicio confesable que es la lectura.
Me acuerdo en particular, de mi hijo, el bibliotecario.
Y de MariaJosé y Juan (la primera, bibliotecaria y el segundo, director de la Casa de la Cultura de un entrañable pueblo serrano) eslabones de esta bonita cadena de lectores.

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