Es una chaqueta de lana fina, gris, suave, amplia, desgastada en los puños, clareando en los codos, suave, con su cuello alto, con su cremallera que se atasca... suave...
Suave... como los recuerdos dulces que evoca...
El sitio donde se compró, la mueca mía poco convencida por su mala calidad, la sonrisa interior para con el entusiasmo que despertó...
Las manchas de la Nocilla de las meriendas del estudiante-goloso-concentrado...
Las tretas mías para raptarla y lavarla de vez en cuando... su olor a suavizante de lavanda cuando lo conseguía o a ... olor corporal, cuando no.
Las manchas de tinta negra de la pluma anacrónica del estudiante-poeta-soñador...
Recuerdos agri-dulces de los días de morriña cuando me la ponía... ilusión de acercamiento cuando el estudiante estaba lejos...
Intentos míos absurdos y equivocados de "jubilarla".
Intentos felizmente infructuosos gracias a tu empeño :
"¡La chaqueta-de-estudiar, ni tocarla!"
Y te la seguiste poniendo cada noche al terminar la carrera y empezar a trabajar, tan ilusionado.
Y te la llevaste a tu casa, iniciando una nueva página de tu libro.
Y te la sigues poniendo, fuente de inspiración en tus nuevos caminos, "glorioso guerrero" ;-)
Por muchas chaquetas nuevas que te compres, no la jubiles nunca.
¡Qué te siga arropando e inspirando la chaqueta-de-estudiar!
Esta pompita para ti ..... con agua y woolite y ...
PS ... Por cierto... ¿cuánto tiempo hace que no la lavas?...
Las pompas de jabón... infancia, belleza de las cosas efímeras que sin embargo no olvidamos, sentimientos, cosas impalpables sin las cuales no seriamos nadie.
martes, 4 de octubre de 2011
martes, 27 de septiembre de 2011
Llegando con retraso
2 de septiembre. Primer amanecer en el apartamento de esta playa que me gusta tanto.
A la mitad del desayuno, algo llama mi atención en las baldosas de la enorme terraza-ático. Ha llovido anoche y están mojadas, brillando al sol temprano.
Y es cuando lo veo... un caracol.
¿De dónde viene? ¿A dónde va?
Primero va recto, siguiendo el camino que le marca la junta de las baldosas, sin filosofear, ( no tiene tiempo: tiene que avanzar... a su ritmo), sin preguntarse nada. (¿Acaso se preguntan algo los caracoles?)
A su izquierda, un murete de ladrillos enfoscados color arena, desde donde veo (él, no) el aparcamiento prácticamente vacío.
Luego cruza de una baldosa a otra. ¿Por qué?
No lo sé. Lo sabrá él... (¿Lo sabrá él?)
Se dirige hacia su derecha, hacia el sur. Allí tiene (tenemos) el mar, oloroso, rumoroso (está subiendo la marea) y salpicando de espuma salada el estrecho paseo peatonal que nos separa del agua.
Cambia otra vez de parecer, y sin prisa pero sin pausa, "mi" caracol vuelve a avanzar tranquilamente, a su ritmo, hacia el este, hacia otra barandilla que se asoma a duna, adelfas, retamas, palmeras, final de la urbanización bordeada por un camino donde no pasan más que ciclistas y demás deportistas madrugadores que se saludan con un gesto cómplice.
Hace unos años, asfaltaron ¡qué pena! el sendero bonito de nombre bonito "Alcaraván", bonito como todos los nombres de todas las calles del barrio ( codornices, ruiseñores, zarapitos, chorlitos, alcaudón...)
Sin prisa, (los caracoles, ya se sabe, no van estresados... o lo disimulan muy bien), sigue sin pausa dirección "Alcaraván", hacia el este, hacia el sol que ya calienta.
Un caracol tozudo, pertinaz, seguro de su camino a pesar de la distancia y el esfuerzo que le supondrá llegar a su meta... ( ¿Cuál es su meta?...)
Los caracoles siempre me recuerdan a alguien... y me recuerdan también una poesía de Jacques Prévert que empieza así.....
Al entierro de una hoja muerta
..........................
Hay que llenar la despensa para nuestro paréntesis de días de playa y nos vamos al mercado del pueblo.
Y cuando volvemos... ha desaparecido.
Cuando salga este texto, ya será otoño... ya es otoño...
¿Habrá llegado mi caracol a tiempo para su cita con Prévert?
¿Habrá encontrado a su compañero de poema?
¿Se habrá perdido?....... Nunca lo sabremos.......
¡Qué lejos quedan el mar, su espuma sobre la arena salpicada de conchas y la calle Alcaraván!...
....Ya es otoño............
Pompita para alguien que .... Lo siento... no lo puedo remediar... veo un caracol y me acuerdo de ti y de tu fobia :-D :-D :-D ... ¡ con lo monos que son! :-D :-D
Y sé que te gusta Prévert. ;-) ...
A la mitad del desayuno, algo llama mi atención en las baldosas de la enorme terraza-ático. Ha llovido anoche y están mojadas, brillando al sol temprano.
Y es cuando lo veo... un caracol.
¿De dónde viene? ¿A dónde va?
Primero va recto, siguiendo el camino que le marca la junta de las baldosas, sin filosofear, ( no tiene tiempo: tiene que avanzar... a su ritmo), sin preguntarse nada. (¿Acaso se preguntan algo los caracoles?)
A su izquierda, un murete de ladrillos enfoscados color arena, desde donde veo (él, no) el aparcamiento prácticamente vacío.
Luego cruza de una baldosa a otra. ¿Por qué?
No lo sé. Lo sabrá él... (¿Lo sabrá él?)
Se dirige hacia su derecha, hacia el sur. Allí tiene (tenemos) el mar, oloroso, rumoroso (está subiendo la marea) y salpicando de espuma salada el estrecho paseo peatonal que nos separa del agua.
Cambia otra vez de parecer, y sin prisa pero sin pausa, "mi" caracol vuelve a avanzar tranquilamente, a su ritmo, hacia el este, hacia otra barandilla que se asoma a duna, adelfas, retamas, palmeras, final de la urbanización bordeada por un camino donde no pasan más que ciclistas y demás deportistas madrugadores que se saludan con un gesto cómplice.
Hace unos años, asfaltaron ¡qué pena! el sendero bonito de nombre bonito "Alcaraván", bonito como todos los nombres de todas las calles del barrio ( codornices, ruiseñores, zarapitos, chorlitos, alcaudón...)
Sin prisa, (los caracoles, ya se sabe, no van estresados... o lo disimulan muy bien), sigue sin pausa dirección "Alcaraván", hacia el este, hacia el sol que ya calienta.
Un caracol tozudo, pertinaz, seguro de su camino a pesar de la distancia y el esfuerzo que le supondrá llegar a su meta... ( ¿Cuál es su meta?...)
Los caracoles siempre me recuerdan a alguien... y me recuerdan también una poesía de Jacques Prévert que empieza así.....
Al entierro de una hoja muerta
Dos caracoles van.
Tienen la concha negra
Un crespón en los cuernos.
Se van por la tarde
Hermosa tarde de otoño.
Pero ¡qué pena! cuando llegan
Ya es primavera:
Todas las hojas muertas
Ya resucitaron
Y los dos caracoles
Decepcionados se quedan...
..........................
Hay que llenar la despensa para nuestro paréntesis de días de playa y nos vamos al mercado del pueblo.
Y cuando volvemos... ha desaparecido.
Cuando salga este texto, ya será otoño... ya es otoño...
¿Habrá llegado mi caracol a tiempo para su cita con Prévert?
¿Habrá encontrado a su compañero de poema?
¿Se habrá perdido?....... Nunca lo sabremos.......
¡Qué lejos quedan el mar, su espuma sobre la arena salpicada de conchas y la calle Alcaraván!...
....Ya es otoño............
Pompita para alguien que .... Lo siento... no lo puedo remediar... veo un caracol y me acuerdo de ti y de tu fobia :-D :-D :-D ... ¡ con lo monos que son! :-D :-D
Y sé que te gusta Prévert. ;-) ...
martes, 20 de septiembre de 2011
Cumpleaños.......
Cumpliría años ahora... si no fuese porque un día sus piernas decidieron pararse.
Su pelo blanqueó a la vez que sus ojos grises se llenaron para siempre, de un brillo especial... agua que se escurría entre sonrisas al evocar a su compañero de viaje que la dejó viuda tan joven.
Pañuelo blanco oliendo a lavanda inglesa.
Blanca también la blusa, o azul pálido, o gris, "alivio de luto" acompañando la falda o el pantalón negro.
Al cuello, según la estación, lana o seda... color y olor lavanda... siempre.
Última de una familia numerosa de varones pero no por eso la mimada, como podría serlo ahora... más bien lo contrario... por su condición de mujer: sin horario, pocos estudios, pocos juegos y mucho ayudar en las tareas de casa. Ni la época, ni su madre, ni su padre muy atareados, trabajando de sol a sol, se prestaban a los mimos.
De sol a sol trabajó también ella, desde muy joven, una niña aún.
Tuvo una hija, tres nietos, siete bisnietos... y un tataranieto que no llegó a conocer.
Y una gran amiga de toca impoluta, una cabeza loca con alas de gaviota... Su mejor cómplice en el hospital donde trabajó desde que enviudó hasta su jubilación, era una monja, algo "atípica" también. Entre las dos montaban espectáculos divertidos o improvisaban fiestas de disfraces o cantaban canciones pasadas, pasadísimas de moda, para el deleite y el olvido de males de la sala de los niños allí atrapados y que ella llamaba "mes poussins"..."mis polluelos".
Nos cambiaba el nombre a todos cuando le apetecía.
A mí, su primera nieta, me llamó de varias formas dulces o irónicas según el color de mis años. Mi último y ya definitivo apodo cariñoso fue Framboise... nos gustaba a las dos y en recuerdo a ella, es mi nombre en el "idioma de pompitas"....
.... Primera bisnieta... ¿te acuerdas de "Pimprenelle"?... Y de tu prima rebautizada "Froufrou" y de la pequeña "Charlotte aux fraises"....y así tenía para todos.
Hacía cosas poco corrientes para una mujer de su época y su edad: por ejemplo, pescar truchas con mosca en medio de torrentes de los Alpes, (mono-botas de goma gris con tirantes en los hombros y un viejo sombrero de tela azul desteñido) .... o recorrer en velomotor (mucho antes que su nieta quinceañera), nada más salir de su guardia nocturna, los 40 kilometros que la separaban de la casa de sus hijos y nietos, sin olvidar traer algun dulce para el desayuno (comida que consideraba básica y a la que me aficionó...)
No se pintaba ni ojos ni boca ni corazón y siempre olía a polvos de arroz y lavanda de Yardley.
No le gustaba cocinar pero siempre nos preparaba platitos suculentos con nata líquida... como buena casi normanda que era , no concebía cocinar de otra forma... taponándose las arterías domingo tras domingo sin saberlo...
No le gustaba coser, bordar o hacer punto como hacían las abuelas "al uso" pero jamás he visto calcetines tan primorosamente remendados (un huevo de madera de boj...)
Libros, libros y más libros... crucigramas y juegos de letras en la tele, y dar de comer a los gorriones (todos con motes por supuesto) visitantes de su minúsculo balcón... desde el sillón donde pasó sus últimos años.
Me dicen que también tenía defectos... lo dudo... aunque... "Nadie es nunca todo blanco o todo negro" es una frase que heredé de ella.
Sea como sea, para mí, tenía una gran cualidad : sabía preguntar y sabía escuchar y sabía responder y las dos, nos comunicábamos saltándonos alegremente la barrera de la distancia y de los años...
Un día de mayo, no supe interpretar un escalofrío y dejé para el día siguiente el llamarla por teléfono... y al día siguiente... se había cortado la comunicación.
Pero, a poco que relea uno de los libros que me dejó o vea torrentes con pescadores de truchas o desenrosque el tapón de su último frasco de colonia ... la veo... y sonrío... y la oigo...
..."Framboise ¿ tienes el último libro de Robert Sabatier?"...
.
Su pelo blanqueó a la vez que sus ojos grises se llenaron para siempre, de un brillo especial... agua que se escurría entre sonrisas al evocar a su compañero de viaje que la dejó viuda tan joven.
Pañuelo blanco oliendo a lavanda inglesa.
Blanca también la blusa, o azul pálido, o gris, "alivio de luto" acompañando la falda o el pantalón negro.
Al cuello, según la estación, lana o seda... color y olor lavanda... siempre.
Última de una familia numerosa de varones pero no por eso la mimada, como podría serlo ahora... más bien lo contrario... por su condición de mujer: sin horario, pocos estudios, pocos juegos y mucho ayudar en las tareas de casa. Ni la época, ni su madre, ni su padre muy atareados, trabajando de sol a sol, se prestaban a los mimos.
De sol a sol trabajó también ella, desde muy joven, una niña aún.
Tuvo una hija, tres nietos, siete bisnietos... y un tataranieto que no llegó a conocer.
Y una gran amiga de toca impoluta, una cabeza loca con alas de gaviota... Su mejor cómplice en el hospital donde trabajó desde que enviudó hasta su jubilación, era una monja, algo "atípica" también. Entre las dos montaban espectáculos divertidos o improvisaban fiestas de disfraces o cantaban canciones pasadas, pasadísimas de moda, para el deleite y el olvido de males de la sala de los niños allí atrapados y que ella llamaba "mes poussins"..."mis polluelos".
Nos cambiaba el nombre a todos cuando le apetecía.
A mí, su primera nieta, me llamó de varias formas dulces o irónicas según el color de mis años. Mi último y ya definitivo apodo cariñoso fue Framboise... nos gustaba a las dos y en recuerdo a ella, es mi nombre en el "idioma de pompitas"....
.... Primera bisnieta... ¿te acuerdas de "Pimprenelle"?... Y de tu prima rebautizada "Froufrou" y de la pequeña "Charlotte aux fraises"....y así tenía para todos.
Hacía cosas poco corrientes para una mujer de su época y su edad: por ejemplo, pescar truchas con mosca en medio de torrentes de los Alpes, (mono-botas de goma gris con tirantes en los hombros y un viejo sombrero de tela azul desteñido) .... o recorrer en velomotor (mucho antes que su nieta quinceañera), nada más salir de su guardia nocturna, los 40 kilometros que la separaban de la casa de sus hijos y nietos, sin olvidar traer algun dulce para el desayuno (comida que consideraba básica y a la que me aficionó...)
No se pintaba ni ojos ni boca ni corazón y siempre olía a polvos de arroz y lavanda de Yardley.
No le gustaba cocinar pero siempre nos preparaba platitos suculentos con nata líquida... como buena casi normanda que era , no concebía cocinar de otra forma... taponándose las arterías domingo tras domingo sin saberlo...
No le gustaba coser, bordar o hacer punto como hacían las abuelas "al uso" pero jamás he visto calcetines tan primorosamente remendados (un huevo de madera de boj...)
Libros, libros y más libros... crucigramas y juegos de letras en la tele, y dar de comer a los gorriones (todos con motes por supuesto) visitantes de su minúsculo balcón... desde el sillón donde pasó sus últimos años.
Me dicen que también tenía defectos... lo dudo... aunque... "Nadie es nunca todo blanco o todo negro" es una frase que heredé de ella.
Sea como sea, para mí, tenía una gran cualidad : sabía preguntar y sabía escuchar y sabía responder y las dos, nos comunicábamos saltándonos alegremente la barrera de la distancia y de los años...
Un día de mayo, no supe interpretar un escalofrío y dejé para el día siguiente el llamarla por teléfono... y al día siguiente... se había cortado la comunicación.
Pero, a poco que relea uno de los libros que me dejó o vea torrentes con pescadores de truchas o desenrosque el tapón de su último frasco de colonia ... la veo... y sonrío... y la oigo...
..."Framboise ¿ tienes el último libro de Robert Sabatier?"...
.
martes, 13 de septiembre de 2011
La niña del cubito azul
El cubo es azul, con una cenefa de pececitos blancos.
El cubo es pequeño, la niña también.
Bañador verde con ribetes azules. Ribetes de sal y arena en la piel. Pelo rebelde, sus rizos morenos recogidos por una cinta de raso verde con gatitos naranja.
Se pasea a orillas del mar, sola, con el semblante serio, concentrado, muy atenta la mirada.
No mira el mar que de ola en ola le lame los pies.
No mira los pájaros que alborotan cerca, ni a los demás niños que gritan y se salpican.
Mira las huellas de unos pies que dibujan un camino delante de ella. Y las sigue.
Mira las conchas ocres que cada ola deposita delante de ella. Y las sigue.
De vez en cuando se agacha y recoge una de esas conchas y la guarda en el cubo. Y despues de estudiarlo con ojo crítico, sonríe a su tesoro.
Y sigue su camino de huellas de pies desnudos.
Y sigue su camino de conchas doradas.
............................
Al otro extremo de la playa, una mujer. Bañador azul con ribetes verdes. Ribetes de arena y sal en la piel. Pelo moreno recogido con una goma naranja y una estrellita.
Sola, la espalda apoyada en una roca, el semblante serio, concentrado, muy atenta la mirada.
No mira el mar ni los pájaros.
Sigue las huellas de unas palabras, sigue el rumor de un tesoro de conchas doradas: está leyendo.
De vez en cuando, levanta la mirada hacia el cielo y el sol. Les sonríe.
Sin mirarlo, sus dedos acarician el punto de lectura: una cinta de raso verde con gatitos naranja.
Y recuerda aquel lejano día en que, según le contaron sus padres, se perdió en la playa.
Sonríe y se levanta. Guarda el libro en la bolsa, recoge la toalla y regresa, caminando a la orilla del mar que le lame los pies de ola en ola.
.................................
Las dos se agachan a la vez para recoger la misma concha dorada.
Y se sonríen dejando que la ola se la vuelva a llevar... Saben que la volverá a traer...
El cubo es pequeño, la niña también.
Bañador verde con ribetes azules. Ribetes de sal y arena en la piel. Pelo rebelde, sus rizos morenos recogidos por una cinta de raso verde con gatitos naranja.
Se pasea a orillas del mar, sola, con el semblante serio, concentrado, muy atenta la mirada.
No mira el mar que de ola en ola le lame los pies.
No mira los pájaros que alborotan cerca, ni a los demás niños que gritan y se salpican.
Mira las huellas de unos pies que dibujan un camino delante de ella. Y las sigue.
Mira las conchas ocres que cada ola deposita delante de ella. Y las sigue.
De vez en cuando se agacha y recoge una de esas conchas y la guarda en el cubo. Y despues de estudiarlo con ojo crítico, sonríe a su tesoro.
Y sigue su camino de huellas de pies desnudos.
Y sigue su camino de conchas doradas.
............................
Al otro extremo de la playa, una mujer. Bañador azul con ribetes verdes. Ribetes de arena y sal en la piel. Pelo moreno recogido con una goma naranja y una estrellita.
Sola, la espalda apoyada en una roca, el semblante serio, concentrado, muy atenta la mirada.
No mira el mar ni los pájaros.
Sigue las huellas de unas palabras, sigue el rumor de un tesoro de conchas doradas: está leyendo.
De vez en cuando, levanta la mirada hacia el cielo y el sol. Les sonríe.
Sin mirarlo, sus dedos acarician el punto de lectura: una cinta de raso verde con gatitos naranja.
Y recuerda aquel lejano día en que, según le contaron sus padres, se perdió en la playa.
Sonríe y se levanta. Guarda el libro en la bolsa, recoge la toalla y regresa, caminando a la orilla del mar que le lame los pies de ola en ola.
.................................
Las dos se agachan a la vez para recoger la misma concha dorada.
Y se sonríen dejando que la ola se la vuelva a llevar... Saben que la volverá a traer...
martes, 6 de septiembre de 2011
Los animales son gente maravillosa
Hay que reconocer que , a no ser que seas un "bichólogo" empedernido, los documentales sobre animales no son siempre apasionantes... sobre todo si se emiten a la hora de la sobremesa y en verano.... Por mucho que te interesen las técnicas de caza de las arañas o la vida sexual del caballito de mar pues.... terminas investigando posturas de siesta en el sofá. ( Lo que podría dar pie a un documental también... sobre el "Comportamiento del Homo Ibérico después de su ritual alimenticio" último capítulo de la trilogía , siendo los dos anteriores : "Antes de..." y " Mientrás...")
Pero este documental que quiero compartir hoy con los que no lo conocen, me parece sencillamente.... maravilloso.
Música clásica, humor, imágenes sorprendentes... lo tiene todo para olvidarse de la siesta.
https://es.wikipedia.org/wiki/Los_animales_son_gente_maravillosa
Una pena no haber encontrado de la versión española, más que extractos. Si alguien la tiene localizada enterita... que me lo diga, por favor....:-)
Pompita para mis amig@s "bichólog@s", para mis hij@s y sus amig@s que de pequeñ@s tantas veces la vieron y tantas veces disfrutaron con ella.
Pero este documental que quiero compartir hoy con los que no lo conocen, me parece sencillamente.... maravilloso.
Música clásica, humor, imágenes sorprendentes... lo tiene todo para olvidarse de la siesta.
https://es.wikipedia.org/wiki/Los_animales_son_gente_maravillosa
Una pena no haber encontrado de la versión española, más que extractos. Si alguien la tiene localizada enterita... que me lo diga, por favor....:-)
Pompita para mis amig@s "bichólog@s", para mis hij@s y sus amig@s que de pequeñ@s tantas veces la vieron y tantas veces disfrutaron con ella.
martes, 30 de agosto de 2011
Conversar...
Conversar... ¿de pie, tumbados o sentados?... Sí, para mí la postura tiene su importancia.
Conversar de pie... de entrada, al cabo de un rato, cansa ver y/o participar en el baile de los que intercambian.... poca cosa en realidad; es la charleta de los que pasaban por la calle y se han topado con conocidos... "conversación" que termina siempre por un :" A ver si nos vemos, tomamos algo y charlamos un rato"
Conversar tumbados... en la alfombra, en la arena o en el cesped: conversación ligera, amigable, entrecortada, intranscendental, de cotilleos o de confidencias, a media voz, amodorrada...
Conversar tumbados ... en la cama... ¡Ay! esas conversaciones... esos intercambios y sus puntos suspensivos...
( Aquí viene una línea de puntitos suspensivos para que cada uno la rellene a su gusto)
..........................................................................
Bueno.... volvamos a lo nuestro.
Conversar sentados... Sí, pero sentados ¿dónde? ¿cómo? etc...etc... ¿Silla, sillón, frente a frente , al lado de, con mesa de por medio, sin ella? ¿qué clase de mesa?... ¿de trabajo, de restaurante?
En el restaurante por ejemplo: una mesa cuadrada... cuatro lados que llamaré A,B,C,D ( en orden de las manillas del reloj) y dos comensales que llamaré X e Y.
Pues bien, los asientos AB o BC son sitios que favorecen el conversar de X e Y: ningún florero dificultando las miradas como en AC o BD, las manos pudiendo tocarse sin derramar el salero ( que es siempre un incidente desagradable, siendo supersticioso o no) ...
No está mal... pero siempre corta la conversación el camarero con un :"¿Los señores tomarán café?"
Buscando, buscando esa postura ideal para una conversación, creo que el asiento que más me gusta es algo que en francés se llama "une causeuse" ( de "causer" = conversar) y en español "un confidente", meuble corriente en los salones románticos (Bécquer hace referencia a una "causeuse" de terciopelo azul, no recuerdo dónde...)
No sé dibujar pero se parece a algo así... ahí va...
Bueno.... lo avisé... no sé dibujar ... pero con algo de imaginación... o mejor ... algo así...
Creo que ha quedado claro..... no estoy muy segura... en fín...
Me gusta, porque cada uno mira en la dirección que le apetece en ese momento ( esto de mirar siempre en la misma dirección... no sé... falta diálogo visual a mi gusto)... mirando en la dirección que apetece a cada uno, pero sin estar adosados ( "dos à dos" es decir "espalda a espalda") que es como estar frente a frente (enfrentados) pero además peor... sin miradas.
Y me gusta porque ninguno de los dos invade el territorio de las posaderas del otro.
Y me gusta porque, sin embargo, con poco esfuerzo de cervicales y/o tronco, se puede leer en los labios, se pueden mezclar las miradas y/o las manos.
Sí... creo que es mi asiento ideal para poder conversar... durante toda la vida.
Pompita para un desconocido que utilizó la expresión "dos à dos"... y me inspiró, esta noche, este conversar entre yo y... yo ... (monólogo pues mi interlocutor habitual ya se ha ido a la cama, aburrido de mi divagar.... tendré que comprar una "causeuse" ... o ...)
Conversar de pie... de entrada, al cabo de un rato, cansa ver y/o participar en el baile de los que intercambian.... poca cosa en realidad; es la charleta de los que pasaban por la calle y se han topado con conocidos... "conversación" que termina siempre por un :" A ver si nos vemos, tomamos algo y charlamos un rato"
Conversar tumbados... en la alfombra, en la arena o en el cesped: conversación ligera, amigable, entrecortada, intranscendental, de cotilleos o de confidencias, a media voz, amodorrada...
Conversar tumbados ... en la cama... ¡Ay! esas conversaciones... esos intercambios y sus puntos suspensivos...
( Aquí viene una línea de puntitos suspensivos para que cada uno la rellene a su gusto)
..........................................................................
Bueno.... volvamos a lo nuestro.
Conversar sentados... Sí, pero sentados ¿dónde? ¿cómo? etc...etc... ¿Silla, sillón, frente a frente , al lado de, con mesa de por medio, sin ella? ¿qué clase de mesa?... ¿de trabajo, de restaurante?
En el restaurante por ejemplo: una mesa cuadrada... cuatro lados que llamaré A,B,C,D ( en orden de las manillas del reloj) y dos comensales que llamaré X e Y.
Pues bien, los asientos AB o BC son sitios que favorecen el conversar de X e Y: ningún florero dificultando las miradas como en AC o BD, las manos pudiendo tocarse sin derramar el salero ( que es siempre un incidente desagradable, siendo supersticioso o no) ...
No está mal... pero siempre corta la conversación el camarero con un :"¿Los señores tomarán café?"
Buscando, buscando esa postura ideal para una conversación, creo que el asiento que más me gusta es algo que en francés se llama "une causeuse" ( de "causer" = conversar) y en español "un confidente", meuble corriente en los salones románticos (Bécquer hace referencia a una "causeuse" de terciopelo azul, no recuerdo dónde...)
No sé dibujar pero se parece a algo así... ahí va...
Bueno.... lo avisé... no sé dibujar ... pero con algo de imaginación... o mejor ... algo así...
Creo que ha quedado claro..... no estoy muy segura... en fín...
Me gusta, porque cada uno mira en la dirección que le apetece en ese momento ( esto de mirar siempre en la misma dirección... no sé... falta diálogo visual a mi gusto)... mirando en la dirección que apetece a cada uno, pero sin estar adosados ( "dos à dos" es decir "espalda a espalda") que es como estar frente a frente (enfrentados) pero además peor... sin miradas.
Y me gusta porque ninguno de los dos invade el territorio de las posaderas del otro.
Y me gusta porque, sin embargo, con poco esfuerzo de cervicales y/o tronco, se puede leer en los labios, se pueden mezclar las miradas y/o las manos.
Sí... creo que es mi asiento ideal para poder conversar... durante toda la vida.
Pompita para un desconocido que utilizó la expresión "dos à dos"... y me inspiró, esta noche, este conversar entre yo y... yo ... (monólogo pues mi interlocutor habitual ya se ha ido a la cama, aburrido de mi divagar.... tendré que comprar una "causeuse" ... o ...)
martes, 23 de agosto de 2011
Cada ranita a su charca
Érase una vez una rana pequeña y marrón que vivía en una charca pequeña y verde: esta charca era su casa. Y ella estaba a gustito, nadando, cazando mosquitos y libélulas, tomando el sol en la orilla entre los juncos y croando sin parar...
( sí, Rodrigo, croar es cómo hablan las ranas)
...croando sin parar y jugando al escondite con sus hermanas y sus primas, debajo de las florecitas de agua.
Una vida fantástica para una rana de primavera.
Pero, llegó el verano y cada día el sol se bebía un traguito del agua de la charca y la rana le croaba más y más a la luna, contándole su pena.: "Croa, croa, se seca, se seca, croa, croa...."
Los humanos oyen a las ranas y a algunos (los poetas) les gusta el croa-croa, sobre todo en las noches de luna llena.
A otros, en cambio, les molesta (sobre todo cuando quieren dormir porque se preguntan lo que quieren decir las ranas y como no saben contestar, dan vueltas y vueltas en la cama)
Pero en general, a los humanos, todo este croar les parece igual ..... Aunque en realidad, cada familia de ranas tiene su forma de hablar-croar y ...
( -¿Cómo lo sabes?
-Me lo ha dicho un pajarito.
-Los pájaros no hablan.
-Pues yo conozco uno que habla. Y habla mucho. Y me lo dijo él...Otro día, os cuento la historia del pájaro parlanchín...
- O la de los duendes del jardín de Tato, los duendes de la campanilla.)
...En la charca, los días pasaban, todos iguales... No, todos iguales, no: de vez en cuando "algo" grande y gris pasaba entre las ranas y el sol. A veces, bajaba del cielo esta sombra grande, una especie de libélula enorme, blanca y negra con unas patas naranjas y un pico muy grande
(- ¡Es una cigüeña y se comen a las ranas! - ¡Sí, muy bien Rodri!)
Cuando se acercaba la cigüeña, las ranas mayores dejaban de croar y saltaban plof! plof! plof! a lo más profundo de la charca donde se escondían en el barro.Y las ranitas pequeñas plof! plof! plof! las imitaban: las ranitas pequeñas saben que hay que hacer siempre lo mismo que las ranas mayores...
(-Sí, Gonzalo, tienes razón ..." fumar es feo" ... entonces vamos a decir... "casi siempre")
Las ranitas pequeñas saben que tienen que hacer ... casi siempre... como las ranas mayores.
... A veces, otras sombras grises, unas grandes y otras más pequeñas, se acercaban a la charca y parecía que se iban a caer el cielo y la tierra entera del ruido que armaban.
Las sombras pequeñas tiraban rocas enormes a la charca que parecía un mar con olas gigantescas y las sombras grandes hacían unos ruidos raros: "¡Niños!...¡venid aquí!"
("Son los humanos y croan así, decían las ranas mayores, mejor callarse cuando están cerca.")
(-Croa, croa, croa, croa.....
-Sí, Paula, así hacen las ranas para decirnos que no les gusta nada que se tire piedrecitas a su charca)
Pues resulta que un día de verano, con el sol que picaba y mucho calor, como hoy, las ranas decidieron viajar en busca de otra charca porque la suya se estaba secando...
-¿A dónde fueron?
-No sé a dónde irían las otras, pero la ranita preguntona ( Sí, como tú, Gonzalo) se vinó a nuestra piscina...
-¿Nos la quedamos?
-No, no nos la podemos quedar. El agua de la piscina tiene cloro y...
-Y pica los ojos.
-Y a mí, no me gusta bañarme con bichos en la piscina.
-Mañana, la llevaré a la charca grande ¿Vale?
-Vale.
Una enorme pompa de besitos de rana para mis sobrinos-nietos y sus papis ;-)
( sí, Rodrigo, croar es cómo hablan las ranas)
...croando sin parar y jugando al escondite con sus hermanas y sus primas, debajo de las florecitas de agua.
Una vida fantástica para una rana de primavera.
Pero, llegó el verano y cada día el sol se bebía un traguito del agua de la charca y la rana le croaba más y más a la luna, contándole su pena.: "Croa, croa, se seca, se seca, croa, croa...."
Los humanos oyen a las ranas y a algunos (los poetas) les gusta el croa-croa, sobre todo en las noches de luna llena.
A otros, en cambio, les molesta (sobre todo cuando quieren dormir porque se preguntan lo que quieren decir las ranas y como no saben contestar, dan vueltas y vueltas en la cama)
Pero en general, a los humanos, todo este croar les parece igual ..... Aunque en realidad, cada familia de ranas tiene su forma de hablar-croar y ...
( -¿Cómo lo sabes?
-Me lo ha dicho un pajarito.
-Los pájaros no hablan.
-Pues yo conozco uno que habla. Y habla mucho. Y me lo dijo él...Otro día, os cuento la historia del pájaro parlanchín...
- O la de los duendes del jardín de Tato, los duendes de la campanilla.)
...En la charca, los días pasaban, todos iguales... No, todos iguales, no: de vez en cuando "algo" grande y gris pasaba entre las ranas y el sol. A veces, bajaba del cielo esta sombra grande, una especie de libélula enorme, blanca y negra con unas patas naranjas y un pico muy grande
(- ¡Es una cigüeña y se comen a las ranas! - ¡Sí, muy bien Rodri!)
Cuando se acercaba la cigüeña, las ranas mayores dejaban de croar y saltaban plof! plof! plof! a lo más profundo de la charca donde se escondían en el barro.Y las ranitas pequeñas plof! plof! plof! las imitaban: las ranitas pequeñas saben que hay que hacer siempre lo mismo que las ranas mayores...
(-Sí, Gonzalo, tienes razón ..." fumar es feo" ... entonces vamos a decir... "casi siempre")
Las ranitas pequeñas saben que tienen que hacer ... casi siempre... como las ranas mayores.
... A veces, otras sombras grises, unas grandes y otras más pequeñas, se acercaban a la charca y parecía que se iban a caer el cielo y la tierra entera del ruido que armaban.
Las sombras pequeñas tiraban rocas enormes a la charca que parecía un mar con olas gigantescas y las sombras grandes hacían unos ruidos raros: "¡Niños!...¡venid aquí!"
("Son los humanos y croan así, decían las ranas mayores, mejor callarse cuando están cerca.")
(-Croa, croa, croa, croa.....
-Sí, Paula, así hacen las ranas para decirnos que no les gusta nada que se tire piedrecitas a su charca)
Pues resulta que un día de verano, con el sol que picaba y mucho calor, como hoy, las ranas decidieron viajar en busca de otra charca porque la suya se estaba secando...
-¿A dónde fueron?
-No sé a dónde irían las otras, pero la ranita preguntona ( Sí, como tú, Gonzalo) se vinó a nuestra piscina...
-¿Nos la quedamos?
-No, no nos la podemos quedar. El agua de la piscina tiene cloro y...
-Y pica los ojos.
-Y a mí, no me gusta bañarme con bichos en la piscina.
-Mañana, la llevaré a la charca grande ¿Vale?
-Vale.
Una enorme pompa de besitos de rana para mis sobrinos-nietos y sus papis ;-)
martes, 9 de agosto de 2011
Las tumbonas nuevas y... el melonero
¡Por fín! Despues de varios intentos, ya tenemos tumbonas nuevas para disfrutar despues de la piscina.
Son ideales, con sus 6 posiciones progresivas: una para leer, otra para charlar, otra para soñar mirando el cielo, otra para dejarse acariciar por el sol ( los ojos al abrigo de la cortina anaranjada de los párpados), otra para caer en la tentación de una media siesta, otra para tumbarse, tipo lagarto, boca abajo, y caer en la tentación de una siesta entera...
Son fuertes, de un color discreto, con tela... ( no recuerdo lo que ponían en la etiqueta)... tela que no guarda la humedad y resiste años de sol intenso ( espero que no me hayan engañado, no me gustaría tener que irme otra vez de "excursiones" en busca de la tumbona ideal, dentro de pocos años...y volver a gastarme ... lo que me gaste: una burrada)
Las colocamos, a pocos metros del agua : una al sol y la otra a la sombra, una mirando hacia el oeste y la otra ha cia el este (cada uno tiene sus manías ... y en eso de las tumbonas también.). Sonreímos.
Nos instalamos, disfrutando anticipadamente de una tarde de tranquilidad y lectura y modorra ( ventajas de quedarse en casa en agosto)
Nos sonreímos y cada uno se enfrasca en su libro.
Cantos de pájaros... vuelo de las golondrinas que, como todas las tardes, vienen a beber ahora que hemos salido del agua... risas lejanas de niños jugando al balón en la pradera... un perro ladrando sin convicción, unas calles más allá, lejos... Modorra...
..... Y ¡de repente, esta burbuja de paz estalla!
"¡El melonero! ¡Oiga! ¡El melonero! ¡Melones de Villaconejos! ¡El melonero a la puerta de su casa!¡El melonero! ¡Oiga!"
Y así durante diez minutos o más.... el paso del tiempo es muy subjetivo...
La furgoneta pasea su altavoz por las calles de la urbanización...... como todos los veranos.
Por el sonido, nos entretenemos en apostar por qué calle andará: conocemos su recorrido y sus pausas de silencio más o menos largas, que dependen del estado de la despensa de nuestros vecinos... Hoy, poca gente quiere melón: los silencios son pocos...
Ya está cerca e insistente... da la vuelta por la plaza .... y se aleja.... Cada "¡El melonero! ¡Oiga!..." baja de intensidad....
Sonreímos e intentamos volver al punto mágico donde estábamos...
Pero se rompió el encanto... Se ha levantado algo de aire, las golondrinas han desaparecido, una nube viajera se acerca, se interpone entre el sol y mi tumbona, he perdido mi página y ni me acuerdo de por dónde andaban los protagonistas de mi libro.
Te pasa lo mismo y te levantas ...
-"¿Quieres tomar algo?"
-"Sí... Algo de fruta si me haces el favor"
Vuelves con un vaso de zumo de tetrabrick.
-"Es que, como llevamos dos días sin salir de casa, casi no queda fruta: un par de melocotones poco maduros y poco más..."
Rompemos a reír - "¡Podríamos haber comprado melones!"
La próxima vez que venga el melonero, mis vecinos disfrutarán de unos momentos de silencio.
No sé si han comprado tumbonas nuevas...
Son ideales, con sus 6 posiciones progresivas: una para leer, otra para charlar, otra para soñar mirando el cielo, otra para dejarse acariciar por el sol ( los ojos al abrigo de la cortina anaranjada de los párpados), otra para caer en la tentación de una media siesta, otra para tumbarse, tipo lagarto, boca abajo, y caer en la tentación de una siesta entera...
Son fuertes, de un color discreto, con tela... ( no recuerdo lo que ponían en la etiqueta)... tela que no guarda la humedad y resiste años de sol intenso ( espero que no me hayan engañado, no me gustaría tener que irme otra vez de "excursiones" en busca de la tumbona ideal, dentro de pocos años...y volver a gastarme ... lo que me gaste: una burrada)
Las colocamos, a pocos metros del agua : una al sol y la otra a la sombra, una mirando hacia el oeste y la otra ha cia el este (cada uno tiene sus manías ... y en eso de las tumbonas también.). Sonreímos.
Nos instalamos, disfrutando anticipadamente de una tarde de tranquilidad y lectura y modorra ( ventajas de quedarse en casa en agosto)
Nos sonreímos y cada uno se enfrasca en su libro.
Cantos de pájaros... vuelo de las golondrinas que, como todas las tardes, vienen a beber ahora que hemos salido del agua... risas lejanas de niños jugando al balón en la pradera... un perro ladrando sin convicción, unas calles más allá, lejos... Modorra...
..... Y ¡de repente, esta burbuja de paz estalla!
"¡El melonero! ¡Oiga! ¡El melonero! ¡Melones de Villaconejos! ¡El melonero a la puerta de su casa!¡El melonero! ¡Oiga!"
Y así durante diez minutos o más.... el paso del tiempo es muy subjetivo...
La furgoneta pasea su altavoz por las calles de la urbanización...... como todos los veranos.
Por el sonido, nos entretenemos en apostar por qué calle andará: conocemos su recorrido y sus pausas de silencio más o menos largas, que dependen del estado de la despensa de nuestros vecinos... Hoy, poca gente quiere melón: los silencios son pocos...
Ya está cerca e insistente... da la vuelta por la plaza .... y se aleja.... Cada "¡El melonero! ¡Oiga!..." baja de intensidad....
Sonreímos e intentamos volver al punto mágico donde estábamos...
Pero se rompió el encanto... Se ha levantado algo de aire, las golondrinas han desaparecido, una nube viajera se acerca, se interpone entre el sol y mi tumbona, he perdido mi página y ni me acuerdo de por dónde andaban los protagonistas de mi libro.
Te pasa lo mismo y te levantas ...
-"¿Quieres tomar algo?"
-"Sí... Algo de fruta si me haces el favor"
Vuelves con un vaso de zumo de tetrabrick.
-"Es que, como llevamos dos días sin salir de casa, casi no queda fruta: un par de melocotones poco maduros y poco más..."
Rompemos a reír - "¡Podríamos haber comprado melones!"
La próxima vez que venga el melonero, mis vecinos disfrutarán de unos momentos de silencio.
No sé si han comprado tumbonas nuevas...
martes, 2 de agosto de 2011
Un disco...
... Un disco, para mí, entrañable... con él descubrí la voz de Serrat, aprendí "par coeur"... con el corazón, como se dice allí (de memoria que se dice aquí) poemas de Machado, con este disco, intenté pulir mi pronunciación, con él soñé en la distancia y la espera ... y esta canción me inspiró el nombre de este rincón...
Esta pompita para quien me lo regaló... hace...... muchos años..... pocos años...
Y seguimos andando el camino... verso a verso.
Esta pompita para quien me lo regaló... hace...... muchos años..... pocos años...
Y seguimos andando el camino... verso a verso.
martes, 26 de julio de 2011
El día sin nombre
Según el calendario gregoriano que rige de forma mayoritaria, las semanas constan de 7 días en todos los paises del mundo, creo.
Con sus arranques de lunes algunas, de domingo otras, con sus días festivos en rojo regulados por las religiones la más de las veces ( sábado para algunos, domingo para otros ) con su santoral a veces y sus fases de la luna a veces también.
Semana llena de mojones que organizan actividades más allá del trabajo, día de compra en el super para algunos, día de las clases de -lo-que-sea para otros, día otro lo-que-sea para otros.
La vida en cuadritos, en parcelitas, en porciones...
Y siempre falta un día: el día sin nombre, sin nombre de planeta, ni nombre del señor (el que sea), el día no "tengo-que...", el día paréntesis.
Lo mismo que al día siempre le falta una hora (o más) para atender todas las obligaciones o seudo-obligaciones, creo que a la semana, le falta un día, un día para no programar, un día en suspenso, un día siempre disponible, un día "tierra de nadie ni de nada", para llenarlo de la forma que sea, o simplemente no llenarlo y quedarse parado... en suspenso...soñando... o sin soñar... viviendo, sin más...
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