Las pompas de jabón... infancia, belleza de las cosas efímeras que sin embargo no olvidamos, sentimientos, cosas impalpables sin las cuales no seriamos nadie.
martes, 30 de octubre de 2012
Joyas de sirena
Aquella noche, una sirena de ojos verdes soñaba indolente entre las olas, en las proximidades de la playa; allí, justo donde las medusas se retiran a dormir y donde las estrellas del cielo bajan a beber.
Sus hermanas se estaban preparando para la Fiesta de la Madrugada de Venus, probándose peinados y eligiendo adornos entre los tesoros del cofre de la cueva.
Pero la sirena de ojos verdes no gustaba del alboroto ni de las peleas para hacerse con lo que a las otras les atraía tanto: collares de oro, pendientes de plata o chales de seda blanca, restos del botín del barco hundido.
Ella prefería que las estrellas de mar sujetaran sus rizos negros o las algas se posaran en sus hombros a modo de estola. No le entusiasmaban las fiestas ruidosas y prefería pasear entre olas, mirando el cielo.
Estaba absorta, contemplando la luna llena, cuando de repente vio caer millares de lucecitas verdes y anaranjadas, muy brillantes. Al recoger algunas de estas chispitas que rebotaban sobre la espuma de las olas antes de apagarse, le sorprendió su tacto suave y cálido. Cálido como si estuviesen vivas.
Y estaban vivas: oía sus carcajadas cristalinas.
Maravillada, se quedó largo rato viéndolas caer en el mar como gotas de lluvia que la rodeaban de luz tenue. Y comprobó que al tocar el agua, unas se tornaban perfectas, semejantes a las perlas que la luna regalaba a veces a las ostras; y otras se disolvían, tiñendo su piel blanca con suaves reflejos de coral y perfumándola de bergamota.
Algunas se quedaron prendidas en su pelo dibujando una diadema. Otras adornando sus muñecas con pulseras irisadas y sus orejas con pendientes diminutos.
..................................................
A día siguiente, una niña encontró la playa salpicada de trocitos de cristal pulidos por las olas y gritó maravillada:
- "¡Mira, Abuela! ¡Te lo dije! Las vi caer del cielo anoche!"
- "¿El qué, hija?" preguntó la abuela.
- "¡Las joyas de las sirenas! ¡Las que el cielo les regala! ¡Te lo conté ya otras veces!"
- "...Sí... son bonitos estos cristalitos de colores... ¿Sabes que el mar los fabrica tirando botellas contra las rocas y que luego los pulen las mareas?"
- "¡Qué no, Abuela! No te enteras... son las joyas que los duendes del cielo regalan a las sirenas para la fiesta de cada año. El mar les regala conchas... ¡Mira! Como éstas."
La abuela sonríe mirando a la niña.
La niña también sonríe; mirando el cielo en busca de los duendes.
Y al cabo de un rato, pregunta:
- " Abuela ¿vamos a comprar helado de chocolate con menta para merendar...? Es que les gusta a los duendes de Venus... Y luego, me sigues explicando lo de los planetas ¿vale? "
- " Pues... vamos." contesta la abuela, bastante desconcertada.
.............................................
Pompita para quien me inspiró esta historia.
"... era más divertido en aquel entonces imaginar que eran piedras preciosas que habían perdido las sirenas. Y las piedrecillas de caracol, algún tipo de perla rara..."
PS. ¡Mirad el cielo! Desde ayer tenemos luna llena...
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martes, 23 de octubre de 2012
Nacimiento
Una noche, inquieto, empezó a arañar con las uñas la pared fría y húmeda.
Tumbado en un sitio alejado de la hoguera cuya luz intermitente bailaba en la piedra de la pared.
La pared de la gruta.
Las primeras noches, con las uñas. Hasta desgastárselas.
Más tarde, con un trozo de madera.
Luego, con una esquirla de silex.
Algo le empujaba a ello, cada noche. Algo instintivo.
Como cuando olisqueaba el paso de los animales.
Como cuando andaban todos en la arena húmeda y observaba las diferentes huellas de los pies que le precedían.
O cuando reconocía las de los animales que cazaban.
Recuerdos. Estímulos.
Huellas.
Primero un arañazo, un trazo, como tanteando la resistencia de su refugio mineral... y otro trazo...
Y otros...
Y muchas noches, y muchos trazos, como surcos de profundidad variable. Como senderos.
Otros trazos, más rectos o más largos. O inclinados.
O en grupos de varias noches de palitos cada vez más intencionados.
Y curvas también, como las que veía a su alrededor: las olas del mar cercano, las ondas de arena dejadas por el retroceso del agua, la silueta de las colinas que se divisaban enfrente de la gruta.
Luego, espirales o círculos. Como caracolas, como ciertos cantos de la playa.
Círculos. Como los que dibujaban las águilas en el azul del cielo, sobrevolando su presa.
Círculos cada vez más perfectos, como la lejana luna llena que pasaba de vez en cuando en la negrura.
Huellas.Pruebas de su paso.
Se animó. Siguió cada noche, arañando, a oscuras, en solitario, en secreto.
Intuía que los demás miembros del grupo no lo aprobarían: no servía para la supervivencia, no alimentaba al grupo.
Sólo era algo extraño, inquietante y estimulante. Como la huella de un animal desconocido que no podía dejar de rastrear. Olisqueaba la pared. Le gustaba.
Le hacía sentirse bien, como el resplandor de la hoguera que calentaba su cuerpo y sosegaba su ánimo, alejando las tinieblas.
Huellas. Pruebas de su paso. De su existencia.
A escondidas, perfeccionó su afición, cambiando materiales, trazos, ritmos.
Una noche, por una diferencia en la dureza de la pared de piedra, no consiguió alinear sus trazos y el resultado se asemejó a las huellas de mano que otros habían dejado en la piedra, mucho antes...
Repetidas veces posó su mano inquieta en la piedra, superponiéndola a sus trazos...
Gruñidos. Fiebre. Temor. Temblor. Luz.
La mano... con la cual, en silencio, transmitía, comunicaba a los demás miembros de su grupo, la cantidad de animales avistados, la cantidad de futuras presas, tan importantes para la supervivencia del clan.
Huellas. Pruebas de su paso. De su existencia.
De la conciencia de su existencia.
Mensajes nacientes.
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martes, 16 de octubre de 2012
Aquel día, los duendes...
"Aquel día, los duendes andaban inquietos.
Y por eso tomaban sus refrescos de lima a grandes tragos ruidosos (y eructando) y no a pequeños sorbitos educados como era su costumbre. (ya sabéis que casi siempre toman refrescos de gaseosa azul con lima y hielo y un chorrito de licor de mandarina: hace mucho calor en Venus)
Estaban muy preocupados:
Se avecinaban grandes cambios en su órbita : se rumoreaba que, mediante votación y con resultado de 4007817104582 gritos contra uno, el Concejo de los Sabios-sabios había decidido que de ahora en adelante, su órbita sería cuadrada; y cuadriculados sus ojos y sus pantalones y sus gafas (para los que las necesitaban)
Se rumoreaba... pero nadie les sacaba de sus dudas. Así que cavilando, cavilando estaban ... y así estaba el panorama desde Venus y sus alrededores: un poco negro. (fijaros en la foto...)
Y los duendes no estaban para nada conformes con la idea y se agitaban como un enjambre de abejas en época de recolección de la miel. (ya sabeís: cuando los visillos de dos patas se la roban... Pero de esto, hablaremos otro día)
El zumbido de sus quejas era ensordecedor. Retumbaba toda la galaxia.
La Vía Láctea estaba a punto de agriarse. En el sol se vislumbraban futuras erupciones.
La luna terrestre callaba, asustada. En todas partes llovían meteoritos.
Y lo peor: el helado de chocolate con menta (base de su dieta habitual) les daba ardor de estómago.
Algunos de sus 4007817104583 ojos de gominola, normalmente de un tierno verde-pradera se tornaban (mal síntoma) color "cacadeoca" (color que, como sabéis también, es poco favorecedor... hasta en Marte).
A unos, los ojos se les caían al suelo donde se derretían o rodaban y rodaban como canicas hasta el borde de su (todavía) elipse de paz.
Otros, en su desesperación, adelantándose a los acontecimientos, se precipitaban al vacío, flotando y nadando en el mar de nubes, tal era su desazón.
Lo que no sabían los duendes verdes de Venus es que, más allá de las nubes que les tapaban la vista, se abría un espacio que ellos desconocían, por ser, en general, poco viajeros.
Y muy cerca, estaba el planeta azul... un planeta de agua... un agua azul poblada de sirenas que..."
... continuará...
...............................................................
(esta vez no ha sido el teléfono el culpable de la interrupción, sino el timbre de la puerta y el chico de los congelados proponiéndome un nuevo helado de fresa... no sé, no sé... creo que me gusta más el de chocolate o de pistacho... y me queda todavía.)
PS para los lectores que se han perdido en mi espacio interplanetario, rebobinad unos meses terrestres y consultad el mapa pompestelar número 4007817104583 (1ª parte) y siguiente.
http://franpompasdejabon.blogspot.com.es/2012/06/erase-una-vez4007817104583-1-parte.html
http://franpompasdejabon.blogspot.com.es/2012/06/erase-una-vez-4007817104583-2-parte-y.html
martes, 9 de octubre de 2012
Respuesta
................................
(Vuelve de una breve estancia en una diminuta isla ya conocida:
Arenas blancas, aguas turquesa, una hamaca entre tres palmeras... Inmovilidad...
Buena temperatura...Comida diferente... Inmovilidad...
Personal amable... Flores... Olores... Inmovilidad...)
.................................
Sube al coche. En el asiento del conductor.
Cerrar la puerta, clac. Abrocharse el cinturón, clic.
Rectificar el espejo retrovisor, el asiento.
Contacto. Canta el motor.
Los manos se demoran, acariciando el volante, amorosamente.
Y sonríen por el reencuentro.
Primera, retenida. Intermitente.
Mirar atrás. Delante. Volver a mirar atrás. Y delante. Sonrisa.
Levantar suavemente el pie izquierdo a la vez que el pie derecho presiona, suavemente también, el pedal del acelerador. Salir. Segunda, tercera, cuarta. Quinta.
Sonríe. Pulsa un botón y suena la música...
Y sigue su camino. El que sea. Adonde sea.
Agarrando el volante... y cantando.
.................
"Pies ¿para qué os quiero?"
Pues, no para huir como invita la expresión, sino para seguir el camino.
.
(Vuelve de una breve estancia en una diminuta isla ya conocida:
Arenas blancas, aguas turquesa, una hamaca entre tres palmeras... Inmovilidad...
Buena temperatura...Comida diferente... Inmovilidad...
Personal amable... Flores... Olores... Inmovilidad...)
.................................
Sube al coche. En el asiento del conductor.
Cerrar la puerta, clac. Abrocharse el cinturón, clic.
Rectificar el espejo retrovisor, el asiento.
Contacto. Canta el motor.
Los manos se demoran, acariciando el volante, amorosamente.
Y sonríen por el reencuentro.
Primera, retenida. Intermitente.
Mirar atrás. Delante. Volver a mirar atrás. Y delante. Sonrisa.
Levantar suavemente el pie izquierdo a la vez que el pie derecho presiona, suavemente también, el pedal del acelerador. Salir. Segunda, tercera, cuarta. Quinta.
Sonríe. Pulsa un botón y suena la música...
Y sigue su camino. El que sea. Adonde sea.
Agarrando el volante... y cantando.
.................
"Pies ¿para qué os quiero?"
Pues, no para huir como invita la expresión, sino para seguir el camino.
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domingo, 7 de octubre de 2012
Una tarta de peras... diferente.
Este año cae el 7 de octubre en domingo
.... pero en el 82 cayó en jueves.
Y cuando salimos de casa, de madrugada, hacía fresco.
Luego, sobre las 4 de la tarde, salió un sol precioso.
No podía ser de otra forma: acababas de nacer.
Ya la víspera, habías llamado a la puerta, de madrugada también, pero luego habías cambiado de idea.
No estarías listo. A pesar de haberte tomado tu tiempo para anunciar tu llegada. Mucho tiempo.
O notabas que yo no estaba lista del todo porque llevaba unos días con una actividad frenética: de limpieza a todas horas, planchando, guardando, organizando mil detallitos, en plan hormiguita...
... hasta me puse a hacer una tarta de peras con flan.
Y en la vida me ha salido otra tarta de peras tan rica como esa de octubre de hace 30 años.
Y como ya no me importaba engordar unos gramos más o no, de esta tarta tan rica repetí en la cena: me comí dos trozos: el mío y el tuyo.
Tan segura estaba que desde dentro la disfrutarías, igual que disfrutabas las canciones de cuna que le cantaba a tu hermana...
Hoy, no he podido hacerte la famosa tarta de peras (no me dejan entrar en la cocina ultimamente: me llaman "patosa") pero tu hermanita ha hecho una tarta de manzana que tiene muy buena pinta. Y tu padre, gran cocinero también, hará la comida. (¡con tu ayuda de experto en barbacoa! )
Y sobre todo, lo celebraremos todos juntos, como siempre.
Hoy cumples 30 años, hijo. Y todavía, no me lo creo...
Y el día ha amanecido igual que hace 30 años, fresco por la madrugada
y será soleado por la tarde.
Pompita de " Bon anniversaire"
escrito con dulce en
" mi tarta un poco diferente" de este año.
Añado música a petición del interesado:
martes, 2 de octubre de 2012
Pregunta
27,86 el castellano...
29,57 el romano...
y 30,48 el anglosajón.
Los hay también del Tirol y de Borgoña, de Suecia y de Polonia...
Pero el más grande es el chipriota: 33,59 cms ... creo que ya no se usa.
En cuanto despegamos del suelo, se cuentan por miles.
Los usan los poetas normalmente... salvo los que van por libre.
Y los conocen los fabricantes de camas.
Para los egipcios, sonaba como una "b" y hasta tienen uno con su nombre.
Los griegos también por cierto.
Los podemos encontrar también en las páginas de los libros, contándonos más cosas.
Y en la lámpara que ilumina las páginas.
Normalmente van de dos en dos; se parecen pero como en un espejo y se complementan.
Pero a veces son únicos y van solos: asi los tienen ciertos moluscos y también ciertos vegetales.
Hay que dirigirse al de la montaña antes de alcanzar las alturas.
Hay personas que nacen así y a otras les va... de otra forma.
Los bebés juegan con los suyos pero a los mayores nos cuesta hacer lo mismo.
Si sospechamos que alguien no va a actuar de forma adecuada, interrumpimos su acción.
Dicen que al final del camino, ellos van por delante.
A veces se nos brindan para quedarnos sentados.
Dicen también que no les prestamos suficiente atención.
Si alguien nos gusta, caemos rendidos a los suyos.
Hay que tenerlos en el suelo... no sirve de nada buscarle tres al gato.
Y por decir...
Dicen también que las mujeres (porque estamos siempre sin desatender las obligaciones) les damos tres veces más guerra que los hombres (y por esta razón, ellos a nosotras, también nos dan más guerra que a los hombres... y que los hombres... y que nosotras a los hombres incluso.)
Y yo, me lo creo todo sin dudarlo un instante.
Pero despues de repasar (con unos de plomo) todas estas expresiones donde están presentes y despues de reirme un rato jugando con ellas...
... me topo con esta pregunta...
"Pies ¿para qué os quiero?"...
Pompita con pregunta y puntitos suspensivos ...
PS mi respuesta: la semana que viene.
.
martes, 25 de septiembre de 2012
El rumor
El rumor empezó allí, en el claro de un bosque ignorado de los hombres e ignorante de sus estaciones.
Primero, fue un simple susurro aislado.
De madrugada, un escalofrío inusual recorrió la copa de un arce. Estornudó y pidió disculpas dejando caer una sonrisa sobre el musgo.
Luego, se estremeció también un abedul. Pero los abedules, ya se sabe: tiritan por cualquier motivo, así que nadie sospechó nada.
Y el día transcurrió cálido, como los anteriores:
Mirlos escandalosos con banquete de moras, hormigas espigadoras en cada recoveco, elfos peinando las cabezas hirsutas de las incipientes castañas y gnomos sacando brillo a las piedras del sendero con lágrimas de resina.
Todo normal.
Todo normal... hasta que al cabo de unos pocos días, en los árboles mudaron los cantos.
Y el rumor rápidamente se extendió por medio de las ardillas que avisaron a las lechuzas que se lo comentaron a los ciervos que a su vez, después de deliberar con jabalíes y ratones, decidieron pregonar con voz sonora la buena nueva:
"¡Ha llegado nuestro otoño!"
Y ya no fue sólo rumor sino clamor.
Y con el alboroto, se despertaron las hadas pelirrojas que sonrieron felices.
¡Por fin les tocaba a ellas!
Dejaron sus escondites de liquen listos para acoger a sus hermanas rubias de la estación anterior: muy pronto llegarían y se merecían un descanso.
Y ellas, desperezándose, cantaron alegremente, desde todos los árboles, el poema del otoño, repartidor de tareas:
Para las artistas:
Pintar las hojas despacio, una a una, sin repetir colores, cuidando los matices, respetando las características de cada planta. Un delicado maquillaje con gotas de miel, rubor de manzana y reflejos de atardeceres morados. Y perfilar con lapiz-avellana y el ingrediente enigmático del ámbar líquido.
Y sin olvidar añadir los detalles que luego darán voz al viento y su sinfonía caprichosa.
Para las meticulosas:
Hacer recuento de setas, colocarlas en círculos, hileras o grupitos y sobre todo, sobre todo etiquetarlas (tarea de suma responsabilidad).
Y preparar los almacenes que pronto se llenarían de bayas, piñas, nueces y semillas.
A las más jovencitas, deseosas de pasear, les fue asignado el oficio de carteros: de riachuelos en arroyos, entregarían la notificación de tener listos los lechos y las orillas donde las nubes irían a instalar su fábrica de neblinas azulonas.
Otras debían llevar la hoja de ruta a las aves viajeras que llevaban unos días esperándola con impaciencia.
Las hadas mayores fueron encargadas de explicar el plan de retirada a los tozudos insectos rezagados .
Y otras tenían que revisar alquitaras y frascos de perfumes para empezar a vaporizar cada rincón del bosque en cuanto cayesen las primeras lluvias.
A las hadas más aventureras, se las mandó fuera del bosque, a las praderas, para enseñar a los bulbos de cólquicos el camino de la luz y rogar a los demás un poco de paciencia...
...Y mil cosas imprescindibles que se tienen que hacer en esta época del año.
Porque no se las oye como a sus hermanas del verano, tan exuberantes, tan bulliciosas, no vayáis a pensar que las hadas del otoño son ociosas.
No, no son ociosas.
Es que las hadas pelirrojas trabajan en silencio.
En profundidad. En silencio...
En el bosque, sólo un leve rumor las delata...
Pompita de otoño.
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sábado, 22 de septiembre de 2012
No es lo que parece...
No, no es lo que parece.
Esta sirena no soy yo (jajaja...¡qué pena!) ni me he ido otra vez a escuchar la arena.
Lo que pasa es que "una musa-medusa de calcetín rosa" ha pisado sin querer unas reflexiones de salamanquesa bonita (ggrrr) sobre la llegada del otoño, prevista para hoy y... ni tiempo de resucitarla... así que he decidido aplicar un remedio antiguo de la tele (en mi tierra por lo menos... aquí, no lo sé)
"Disculpen esta interrupción en nuestra programación habitual. Interrupción debida a problemas técnicos que solucionaremos en breves instantes."
Y ponían generalmente un acuario, con sus burbujitas y sus peces mudos.
O unas vistas del Mundo del silencio, con medusas y todo, al estilo de Cousteau (programación que por cierto le encantaba a la gata que tenían mis padres en aquellos años. Y a nosotros nos encantaba verla tan intrigada con el paseo de los pececillos en blanco y negro. ¡qué pena no haber tenido forma de grabar sus pesquisas por la parte posterior del aparato! Ahora os podría poner un vídeo de gatitos juguetones, de esos que abundan ultimamente)
Y ponían música clásica para hacer más amena la espera.
Y "¿qué música más clásica y más amena que la de las olas?" pensé yo.
Podría haber puesto también un resumen de las mejores jugadas del último partido o del culebrón de turno (sin esperanza) Pero no. A mí, esto no me inspira demasiado.
Así que, el verano se alarga y hoy toca esto... No pompita de la sierra sino burbujitas de olas.
La semana que viene tocará otra cosa...
.
viernes, 21 de septiembre de 2012
Error...
Error Error Error Error Error Error Error Error Error Error Error Error Error Error Error Error
Edito para añadir: esta entrada, debida a un error (o más bien cúmulo de errores de dedos impacientes), no tiene más valor que por los comentarios aquí aportados por gente con sentido del humor.
El error es no tenerlo. No el navegador, sino el sentido del humor como GPS.
Y mi comentario es que "De los errores se aprende"
Besos de carcajada para todos. "Recálculo..."
Edito para añadir: esta entrada, debida a un error (o más bien cúmulo de errores de dedos impacientes), no tiene más valor que por los comentarios aquí aportados por gente con sentido del humor.
El error es no tenerlo. No el navegador, sino el sentido del humor como GPS.
Y mi comentario es que "De los errores se aprende"
Besos de carcajada para todos. "Recálculo..."
martes, 18 de septiembre de 2012
Curiosa relación
Desde que cayó dentro del coche y pasó varios días allí, escondido debajo del asiento y en silencio, lo tengo atado con una correa a la idem del bolso como un perrito y me acompaña siempre que salgo de casa.
He vivido muy a gusto sin él durante años y resulta que desde hace años también, está siempre conmigo.
Bueno... en realidad, muchas veces dormita en mi bolso (el que sea: soy bolso-adicta), olvidado o sin batería. (eso lo saben tan bien mis hijos que cuando quieren hablar conmigo, primero llaman a su padre)
Puedo pasar días sin hacerle caso ni echarle una mirada y otros...a todas horas.
Pero forma parte del "kit" de las cosas imprescindibles que están siempre en mi bolso, como la cartera y el cuadernito naranja de mis apuntes de divagar, el cepillo del pelo y el pintalabios, las llaves y el tabaco... (bueno, la lista es larga: mis bolsos son grandes y parecidos al de Mary Poppins)
Es normalito, sin jueguecitos. Llamo yo "jueguecitos" a las muchas cosas complementarias que aparentemente ahora son imprescindibles también para vivir (¿?) en sociedad.
No soy pro-tecnología punta, qué se le va a hacer...
No es una prolongación de mi mano como lo es para otras gentes que me rodean; no lo tengo pegado (injertado más bien) al cuerpo como otros que me sé...
Hablo poco con él. Pero en él escribo, de todo un poco: títulos de libros, medidas de cosas que tengo que comprar, citas importantes... cosas así. Cosas que luego muchas veces ni me acuerdo de consultar. Soy un desastre con el móvil.
Escribo mensajes también (al fin y al cabo se inventó para esto, creo: comunicarse con otras personas que no están cerca)... mensajes que por despiste alguna vez que otra, mando al destinatario equivocado con las risas que esto provoca.
Y como soy una sentimental sin remedio, me cuesta borrar mensajes recibidos, antiguos, cariñosos o divertidos.
¡Con lo bonito que era guardar cartas y postales, con su lacito... !
Como soy torpe y algo (bastante) alérgica a la tecnología, no sé utilizar todas las posibilidades que me brinda... ni me preocupa mucho investigarlo, sinceramente. Además, cada vez que lo he intentado, lo he cabreado y se ha vuelto loco... y yo también. Por ejemplo, creo que no he mandado más que unas pocas fotos y de foto en foto, nunca estoy segura de recordar cómo se hace. Ya lo sé... es muy fácil pero... soy así de torpe.
Sin embargo, tengo que reconocer que me gustan sus musiquitas que, cuando suenan, me evocan rostros. Sonidos que varían, desde compases romanticones o burlones a maullidos de gato o cantos de pájaros o lo que sea, dependiendo de la gente.
Y cuando suena la de los mensajes, me avisan en casa: "¡Una lechuza!" (sí... la de Harry Potter... soy así... qué se le va a hacer... me gustan las lechuzas y la magia)
Pero a veces es incordioso el pobrecito: como por ejemplo, cuando pretendo echarme una siesta y se pone a cantar a voz en grito sin parar y enciman se equivocan y preguntan por Pili y no quieren admitir que "se ha equivocado al marcar, no me llamo Pili y este número es el mío, se lo aseguro"
Porque encima insisten dos o tres veces en busca de la tal Pili.
Creo que la próxima vez contestaré:
" Soy yo... ¿mi voz?.. ah! es que estoy resfriada... Cuéntame..." y me entero de sus secretitos. Jeje.
o "No se preocupe, le daré el recado a Pili en cuanto la vea." Y ¡qué se fastidie la tal Pili!
o " Pili me ha pedido que le diga que no quiere saber nada de usted y que ha cambiado de móvil." Bueno... eso, no... Sería maldad pura y dura...
Bueno... mi grado de maldad dependerá del insomnio de la noche anterior y de la necesidad de siesta que tenga.
Mejor apagarlo ¿no?... Pero ...¿y si me llaman? ¿y si es urgente?...
También es incordioso cuando suena en mitad de una conversación y estoy como un pato mareado sin saber a quien atender primero, y al final, contesto al móvil que me pone nerviosa, olvidando ser educada y preguntar "¿ me disculpas?..." o cuando suena y me pone nerviosa otra vez porque estoy conduciendo y pensando "¿será importante? ¿y dónde aparco yo, aquí, en la autopista?..." .
Por eso lo tengo muchas veces silenciado... corriendo el riesgo de olvidar darle voz de nuevo y tener que oír luego quejas del tipo:"¡Hija! no sé para qué tienes móvil: es imposible hablar contigo."
Y yo pienso: "Ya sé que llevamos años con él pero ¿cómo hacíamos para comunicarnos antes de este chisme? ¿cómo hacíamos para quedar con alguién? ¿cómo hacíamos para orientarnos en la carretera? ¿para saber la hora? ¿para...? yo qué sé... Ahora se hace de todo con el móvil." Y lo hacíamos. De otra forma pero lo hacíamos.
Ya sé que este discurso sonará a rancio, a analfabeta, a pasada de moda pero es un aparatito (el de los demás y el mío) que me molesta muchas veces (o por exceso o por defecto) y tenía una cuenta pendiente con él.
A su favor, reconozco que con lo "preocupona" que soy, me da tranquilidad que me digan:" He llegado bien" o decirlo yo por si se preocupan por mí, y saber que lo tengo conmigo en el bolso... "por si acaso".
"Por si acaso"... muchas cosas que necesitan urgencia.
Es la mayor utilidad que le veo.
Curiosa relación la mía con el móvil. Pero me consuela pensar que somos algunos así. O ¿no?...
Pompita con mensaje y sonido.
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