martes, 22 de mayo de 2018

Retazos extraviados de lecturas viajeras


                                                fotoRoma, verano 2014

Todo empieza en un anfiteatro cercano (o un circo), de piedra gris, antaño concurrido, hoy olvidado, abandonado; salvo por los gatos que allí pululan como payasos tristes, algún que otro pájaro cantor solitario, extraviado, hierbajos varios sin nombre y florecitas silvestres sin olor, de vida corta, sin apenas color, cubiertas de polvo gris .
Y se intuye la sombra de los hombres grises, ladrones de tiempo, que se deslizan entre las adelfas sin flor.
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“-¿Por qué tienen la cara tan gris? - preguntó Momo, mientras seguía mirando.
-Porque viven de algo muerto – contestó el maestro “Hora”-. Tú sabes que viven del tiempo de los hombres. Pero ese tiempo muere literalmente cuando se lo arrancan a su verdadero propietario. Porque cada hombre tiene “su propio” tiempo. Y sólo mientras siga siendo suyo se mantiene vivo.”…
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Veo un gato; negro, flaco, pelo hirsuto. Un animal sin brillo; salvo por las uñas, negras también. Alimentándose de restos en los cubos de basura. A veces manjares desechados, otras veces ratones desprevenidos y si no hay, pues bichos rastreros, lo que caiga: lagartijas, culebrillas, hasta babosas o caracoles, o incluso pequeños insectos, de ésos llamados pececillos de plata creo. De ésos que salen en los lugares húmedos y con los cuales juega a ratos para engañar un hambre que no consigue engañar.
Cerca hay una grieta de agua turbia, estancada, debajo de unas rocas del anfiteatro (o circo; no me queda claro) y donde viene también a intentar aplacar su sed un cuervo cojo, negro, con plumas de apagados reflejos azules, carne seca, ojos y pico brillantes. 
Primero pienso que esta sombra, oscura, escurridiza, casi fantasmal, es un gato. No es nítida la imagen que da, desde lejos. Podría ser otra cosa. Por momentos desaparece dentro de una sabina de sombra fría que crece allí entre dos escalones y los trozos inservibles de una vieja mesa redonda moteada de glaucas manchas de verdigrís, como cardenillo de russulas creciendo en su círculo tóxico.
 Lo imagino, lamiendo sus heridas de pellejo polvoriento sobre huesos puntiagudos. Sólo se oye a veces, a media voz, un sonido lastimoso, maullido prolongado y pedigüeño seguido pronto de un bufido desafiante, recobrando orgullo. Destino de gato sin hogar.
Pero, por un movimiento característico de su cuerpo, descubro que es gata. Se alarga el mes de febrero, el mes del celo gatuno. Y me da aún más pena.
El cuervo viejo de alas medio desplumadas, aprovecha su estado febril, le grazna desde el montón de escombros, encaramado en un manillar oxidado. Y le roba hasta los pececillos de plata, urajeando. Bufidos. Graznidos insistentes, provocadores. Maullidos agudos, insistentes.
Un descolorido oso de peluche, desmembrado, yace cerca, dejando ver su relleno vegetal enmohecido.
A lo lejos, se oyen las notas cristalinas de un ruiseñor, esperando eco o respuesta.
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Desaparecen todos en la pantalla de la noche...
El decorado ha cambiado... Un jardín amurallado. Una puerta custodiada por las zarzas. Una casa medio abandonada, cerca de un acantilado, rezumando secreto.
     
"El olor a polvo y tiempo estancado en el interior era intenso. Cassandra dejó que la vista recorreria la hilera de lomos de los libros, rojos, verdes y amarillos, y esperó a que un título la atrapara. Una gata atigrada estaba repantigada en el tercer estante, balanceando el rabo entre los libros, bajo un rayo de luz solar. Cassandra no la había visto antes y se preguntó de dónde habría salido y cómo habría entrado en el apartamento sin que lo adviertiera. La gata, notando que estaba siendo examinada, extendió las patas delanteras y miró fijamente a Cassandra con aires de reina. Después dio un salto en un prolongado y fluido movimiento, se dejó caer al suelo y desapareció bajo la cama." 
       ..............

El acantilado se tambalea: distorsionado se torna de nuevo circo. El cielo, una espiral de jirones de niebla grís que se escurren entre las ruinas.
La gata, flaca, deslucida, recelosa, intenta arañarle los ojos al cuervo pero sus garras negras, sucias y enloquecidas, sólo rozan un poco una piel dura de donde no brotan más que unas gotas de sangre oscura, de sabor indefinido. Y que ella lame al limpiarse la punta de las patas, ronroneando.
Será su alimento de hoy. Hasta que vuelva a hurgar en otro cubo de basura o a engañar el hambre con lo que le echen.
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Abro los ojos. Miro el reloj de la mesilla. Sus dígitos rojos marcan las cinco de la madrugada.
Unos gatos maullan desesperados fuera. Fuera de febrero, mes del celo gatuno que este año se alarga.
Me despierto con mal sabor de boca. Algo me ha sentado mal...
Habrá sido esta receta de caracoles con ajo que me ha producido ardor de estómago con sólo leerla, ayer noche. Caracoles picantes mezclados con lecturas sobre gatos , jardines olvidados y relecturas sobre las ruinas de Grecia y de Roma.
 Roma: amoR en los espejos, dicen. Roma, Ciudad Eterna de las peleas de los gatos abandonados y hambrientos, los gladiadores sin futuro y los ladrones de tiempo, ladrones de vida.

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Hoy tocó pompita de noche sin luna...
                     ... y con pesado concierto gatuno primaveral. :D
A ver si se calman de una vez y me dejan dormir... hasta la próxima luna llena, que también me quita el sueño a veces....

.¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿................??????????????????????????

Amig@s lectores, 
A veces entre mis dedos el lápiz toma el mando y me inspira cosas que hasta a mí, me cuesta entender :D
Y otras veces, quien toma el mando es mi torpeza recurrente con el "cacharrito" 
Hace poco, Laura me preguntó por mi entrada del día 15 que no aparecía... y la explicación es que, al responder a Juan, me percaté de una falta de ortografía en mi texto, la corregí y... en vez de darle a Actualizar le di seguramente a Borradores. Y me fui de viaje tan tranquila, desconectada del mundo bloguero :D No tengo remedio: soy una torpe :( 
O mis textos también necesitan viajes a veces :D
Gracias, Laura, atenta lectora amiga por señalarme el fallo. 
Ah! y no te preocupes con este divagar ;) Los gatos de mi barrio ya se han calmado y los que retraté por ahí eran normalitos :D (salvo uno, negrito como el mío y muy cariñoso, que era sordo de nacimiento y por ello se perdía a menudo nos contó su amo. Pobrecito :( )
Besotes y besotes.
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martes, 1 de mayo de 2018

La noticia

Llegó la noticia tan esperada por correo alado:
El carbonero se lo contó al rabilargo que se lo comunicó al herrerillo al le faltó tiempo para llevar la noticia al gorrión que siempre se lo pía al pinzón que a su vez manda mensaje a la abubilla que repite y repite "upupa, upupa" para el picogordo que por su parte...

Sobre un fondo verde de hierba tierna, entre perfumes y música estaba escrita la misiva que tanto ansiaba:

"Escuchad, escuchad, gritó la urraca:
Temprano esta mañana, una nube blanca de ribetes rosa se quedó prendida entre las ramas del manzano.


Luego el sol de mediodía bailó con la mimosa que se irguió hacia el cielo con su canto oloroso, repiqueteó el pito real. Yo los vi. Yo los vi. Yo los vi.


Pues yo olí cómo el atardecer encendía el alhelí liberando su perfume, silbó un mirlo.


Y al anochecer la pasión explotó entre las flores del membrillo japonés, canturreó el ruiseñor.


 Yo estaba cerca la noche que el lilo dibujó ramilletes de estrellas en las esquinas del papel vegetal, señaló el mito.


 Y una vinca solitaria firmó el mensaje de la primavera con su gran sonrisa, dijo el capuchino."



Extasiada al terminar tal lectura, levanté mi mirada inquisitiva hacia el cielo silencioso...
Pero bajo su frente de pizarra, negra y atormentada, refulgían unos ojos grises de donde manaban densas gotas heladas y brillantes, sembrando incertidumbre grisácea en el suelo de hierba tierna...

Me quedé absorta en el dibujo del reverso del mensaje: el pie de un arcoiris incompleto donde buscar un tesoro de primavera.



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Pompita en busca de colores primaverales
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martes, 27 de marzo de 2018

El árbol friolero...

- Ha llegado la primavera.
- ... Si tú lo dices...
- Que sí. Dentro de nada, así estarán las florecitas en las charcas...


- Y los narcisos en el jardín... A puntito están.



- Y los pájaros... Ya sabes que éste aparece siempre a fecha fija; no se equivoca nunca...


-  Mira los...
- ¿Sí...?
- No, nada...
- ¿Qué ibas a decir?...
-... Mira los arbustos con sus brotes nuevos a punto de florecer...



 -Y los árboles con su paleta de pintor preparada...



- Ya... Y ¿éste?...


-  Jajajaja  A éste, ni caso. Es un exagerado. ¿No ves que no ha soltado su bufanda desde el otoño?...  Es el árbol friolero. Ni caso te digo. Ya llegará la primavera. Muy pronto.
- Sí, te creo pero...  ¿cuándooooo?...

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Pompita de friolera.
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martes, 13 de marzo de 2018

El niño poeta

Este niño albergaba en su cabeza
un poeta, un gran erudito:
escribía versos a escondidas.
Y un día, ya no lo hizo:
sus padres, la iglesia y el maestro
poco a poco le enseñaron todo.
Casi todo, salvo a conocerse,
a encontrar su felicidad en sí mismo.
Al querer acotar su camino
descubre cada día menos
las sendas que se abrían sin duda
en el hueco de sus propias manos.
Este niño crecerá sin embargo
y quizás vivirá muchos años,
pero sin descubrir el poema
que le faltaba para ser feliz.

Este artista de la ternura
componía canciones tan verdaderas
que la gente tarareaba sin cesar.
Pero un día ya no cantaron:
en la pantalla para que la gente le quisieran
también había maquillado
su talento, su lado bohemio,
su amor y su libertad.
Al querer hacer entrar su sueño
por un tubo en la tele,
de ello había perdido la savia
y roto el encanto secreto.
El cantante mucho tiempo todavía
cantará, sin saber por qué
el público aplaude menos
sus bonitas canciones de antaño.

Cada uno de nosotros, a su modo,
participa según su corazón
en la gran aventura humana
con su búsqueda hacia la felicidad.
Es el ideal de nuestra infancia
el que nos lleva a soñar más alto,
a cultivar nuestras diferencias,
para edificar un mundo más hermoso.
Pero si uno tuerce y aplasta
en unas casillas y en unas pizarras
a todos los que molestan o sobresalen,
para que entren en el rebaño,
¿para ser un Hombre
habrá que aceptar que nuestro destino
consiste en entrar en "lo normal",
en quedarse en el camino recto?

El susurro de lo imaginario
contiene también nuestro porvenir,
pero si se le obliga a callar
y el manantial llega a secarse,
se verá germinar la ira
y fenecer todas las esperanzas
de esos brotes que todos esos inviernos
habrán preparado para florecer.
La libertad madura sin cesar
en las almas y en las mentes,
se necesitan siglos de ternura
para coger un día el fruto.

Pero si el niño se hace Poeta
ya nos ofrece el que
en su corazón y en su cabeza
para siempre habrá recogido.

                https://www.youtube.com/watch?v=iWBXEJTfwDo

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Pompita con música
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martes, 6 de marzo de 2018

Murphy en mi cocina... y en "mi cocina"

No falla... invitas a alguien a comer o cenar a tu casa y aparece sin avisar.
Sí, él: Murphy.
Éste que no has invitado ni piensas hacerlo en la vida porque te cae mal.
Y porque vas escarmentada de tantas tostadas estrelladas por caerse precisamente, por el lado de la mantequilla...
Y aunque intentas esquivarlo, poniendo buena cara, él, el Rey Murphy El Temido, ignorando los mensajes subliminales que le mandas, tus plegarias mudas y toda tu buena voluntad para suplir tus escasos recursos en ciertas artes que te sobrepasan (aunque a veces suene la flauta por casualidad), pues nada... Se instala a veces, se incrusta más bien, disfrutando de tu ignorancia... De mil maneras y aunque no lo vea nadie.
Dejándote con toda la responsabilidad de sus fechorías. Y puede que tenga razón pero hay que reconocer que esto joroba y mucho...

Si los invitados son casi desconocidos, te pones aún más nerviosa y él se cachondea aún más en su rincón... Y por mucho que te esfuerces... algo saldrá mal. Matemático. Lo sabes. Por experiencia.
Y no es que seas pesimista pero te conoces y le conoces...

Según le dé ese día al "bicho", serán las afamadas alitas de pollo crujientes que estarán a punto de salir volando por estar casi vivo el ave todavía, a pesar del calor del horno...
O será la mayonesa especial que de costumbre te sale de rechupete, la que se cortará sin remedio (menos mal que siempre puedes recurrir a la de bote que con tu ingenio, puedes tunear con un añadido secreto haciendo trampa)
O será el arroz que a pesar de haber doblado el tiempo de cocción establecido, no consigues hacer comestible por tan firme, tan "al dente" (¿será que sigue esta moda reciente que le obliga al medio-crudo tan indigesto?...)
O será el soufflé de queso que normalmente te granjea aplausos, el que decidirá no subir (para bajarte los humos, está claro). (y esto sí que no hay arte cocineril que lo arregla... salvo quizás tu sonrisa algo crispada comentando: "No sé lo que le pasa al horno ultimamente..."  y la buena educación de los comensales que te dicen: " Está riquísimo de todas formas.")

Pero si los invitados a comer o cenar son amigos de siempre, con su humor y su amistad a prueba de bombas (hasta las de tu cocina), te entienden, te aplauden igual, terminan los platos e incluso repiten hasta dejar la fuente limpia.  Te quieren de verdad y vuelven en cuanto les propones: " ¿Nos hacemos una cenita en casa este finde ?"
Algunos de mucha confianza, hasta te dicen: "Traemos el postre."
Y no es porque se les indigestó tu tarta de manzana o la crema de limón que resultó espesa como para unir ladrillos o el strudel sorpresa (tu último experimento con estómagos ajenos), sino porque se apiadan de ti que cada día te estresas más cuando sales de la dieta facilona diaria a la que los años te han llevado (de la mano de tu digestivo). Y también porque, como tienen tus mismos años y tus mismas experiencias con el "enemigo invisible", (sí, él, el Murphy ése), se anticipan con empatía y te quitan un tema de preocupación. Así son los amigos.

Por eso hoy, tengo un postre especial que me han traído amigos de años, compañeros de descubrimientos (no sólo en la mesa) y de fatigas arrastrando maletas por muchos caminos o esperándolas en el aeropuerto.

Un postre de lujo para ilustrar muy bellamente el final de mis "espectáculos celestiales", ya que el mío se chafó por mi incompetencia con la máquina de fotos.
(hay que ser honrados y no de todo va a tener la culpa el tal Murphy ¿verdad?...)

Había tantas maravillas, que me costó elegir, os lo aseguro :)



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Pompita de Gracias mil a Fernando por su arte y su generosidad.
 Y a Piedad por todo lo demás. (y la riquísima tarta de arándanos ;)
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martes, 27 de febrero de 2018

Un espectáculo celestial 3

Allí, al norte del norte del norte, en esta época del año la noche ya no es tan interminable: la primavera se acerca


y el sol se levanta perezosamente sobre las ocho de la mañana


Para acostarse a las cuatro de la tarde.


Lo que nos da tiempo para disfrutar por segunda vez al cabo de once años. Y esta vez no con el propósito de admirar el Sol de medianoche, muy digno de ver también, sino todo lo contrario:
Tiempo para disfrutar de las vistas de ensueño de este bonito país en las horas previas al espectáculo de las Auroras boreales (o Luces del Norte como las llaman allí.)

Tiempo para patear sus calles heladas y rebaladizas con este andar patoso por precavido que nos delata como turistas ya que los autóctonos andan con paso decidido y despreocupado gracias a sus crampones que se ponen y quitan con la misma soltura que nosotros abrimos y cerramos un paraguas.
Con esas temperaturas siempre bajo cero, con ese sol tan vago, también nos delatan las cuatro o cinco capas de ropa que nos asemejan al muñeco michelín (o a unas morsas de Svalbard ya que estamos cerca) mientras ves con asombro a alguna gente (autóctona sin duda) que va con un anorak finito o un bonito jersey, sin gorro y sin guantes tampoco, muchas veces.
El frío no es el mismo para todos, está claro. (ni las temperaturas "suaves" que pregonan en ciertos sitios son de creer a pie juntillas... ni mucho menos. Lo dirán para no retraer al turista del sur me imagino...)

Pero no nos dejamos asustar por menudencias (¡!) y con aire frío en la cara, salimos para disfrutar; y disfrutamos, de todo.
Paisajes impresionantes que cortan el aliento, costumbres distintas,








Curiosidades naturales como un pequeño maelstrom,


Cultura e Historia tan tan rica e interesante...

                                   http://kamaleon.viajes/la-epica-de-los-pioneros-del-artico-en-un-museo/

Una idea, pensada pero pronto descartada: el alquilar un coche para alejarse del centro de las ciudades de forma individual, sin guía. Descartada por estar las carreteras apenas visibles bajo gruesas capas de nieve y hielo, señalizadas en perfecto noruego que no dominamos ni un poquito, y en plena oscuridad, ya que las Artistas actúan generalmente entre las 11 de la noche y las 2 de la madrugada, más o menos.

Aunque el primer avistamiento ocurrió sorpresivamente a las 6 de la tarde, desde la cubierta helada y ventilada del ferry que une la ciudad de Bodo a las islas Lofoten.


El espectáculo se disfruta plenamente sin contaminación lumínica, en unos sitios alejados conocidos por los guías especialistas del país que saben muy bien dónde nos maravillará este segundo espectáculo a unos kilómetros de Svolvaer.
Desgraciadamente no me salieron nada presentables las fotos de ese día...

A esas horas y con un frío que pela, unos días más tarde, a las afueras de Tromso y después de varias paradas oteando el cielo, nos instalamos finalmente alrededor de una fogata rudimentaria (que no calienta nada de nada) ...


... y los "profesionales" sacan trípodes y máquinas de especialistas.
... Mientras los "amateurs" como yo, se quitan los guantes y tantean tiempos de exposición procurando no tiritar... tarea sumamente ardua con los 12 o 13º bajo cero que marcan los termómetros. Menos mal, no corre nada de aire; lo que acentuaría nuestra sensación térmica.
Y el cielo despejadísimo nos augura un buen tercer avistamiento en esa noche sin luna (especialmente elegida)

Mientras esperamos, el guía empieza... ¡¡a cocinar!!
En un perolo grande echa cantidad de verduras varias, especias cuyo nombre se queda sin saber (su inglés y el nuestro son distintos...) muchos trozos de salmón, pimienta, agua y mucha nata líquida. Todo esto sin gorro ni guantes y con el anorak finito y abierto como buen chico del norte del norte del norte que se precie; pero sin quitarle ojo al cielo donde a ratos y brevemente se divisan ligeras " nubes" estiradas y grises, ribeteadas de un verde clarito indefinido...

Parece que las Artistas quieren hacerse las interesantes y se demoran, evolucionando lentamente en el cielo, como sin ganas, como buscando inspiración... parecidas al humo de una chimenea en una noche apacible...
El frío nos muerde ferozmente los dedos y la nariz a pesar de la sopa tan caliente y tan rica. (Gracias, Roy.)
Y la impaciencia también nos pone a prueba. (confieso que ratos pienso:  "Yo, que odio los aviones y el frío ¿qué narices hago aquí? Estoy loca de remate.")
Pero "quién algo quiere, algo le cuesta" ¿verdad?...
Y el público reducido y variopinto (tres (cuatro) amigos españoles, cinco japoneses y nuestro noruego maestro de ceremonia y cocinero) aguanta estoicamente, sin parar de andar en círculo con el fin de no dejar opción al hielo de subirnos por las piernas.

Y de repente...

... todo el escenario se anima: los cada vez más numerosos velos, volutas y cortinas se mueven, a ratos con mucha velocidad, a ratos con mucho brillo.
La impresión es sobrecogedora... indescriptible... fuera del alcance de las palabras...
Silencio denso, expectante y maravillado del público sin aliento...
El cielo, un momento antes tan negro y salpicado de estrellas muy nítidas, de pronto se llena de luz; y no se sabe adónde mirar: bailan, literalmente bailan. Encima de nosotros, alrededor...
Como unos visillos con el aire...
Unos visillos blancos o grises ribeteados de verde tierno o rosa muy pálido cuando los ve el ojo humano.
Colores más intensos cuando los capta la máquina. Si es buena y bueno también el fotógrafo...

Mis fotos... ¡Ay! A ratos embobada sin acordarme de la máquina y a ratos hice muchas... y ninguna es para tirar cohetes, como era de esperar... Me conocéis y os lo avisé ...
Pero son mías.
Os podría haber puesto otras, mucho más vistosas y espectaculares, gentileza de nuestro guía Roy...
Pero no os lo habríais creído. ¿verdad que no?




Son mías.
Y para mí, todas (malas, malísimas o regulares) son la prueba de que no sólo lo he soñado en una noche de insomnio...La prueba de que la Luna no me mintió...
He vivido estos momentos místicos... Y ¡¡tres veces en una semana!!
Con una sonrisa extasiada que no se me borrará en la vida
                               cada vez que piense en las Luces del Norte...

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Pompita con la sonrisa puesta :)))
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jueves, 22 de febrero de 2018

Un espectáculo celestial 2

Ya he vuelto del norte del norte del norte ;)
Días intensos. Y vuelvo con los ojos llenos de imágenes maravillosas y con el alma repleta de sensaciones indescriptibles. :)))

Y me acordé de vosotros, los presentes en mi última entrada:

De ti, Little: nunca había visto tantas peluquerías y salones de belleza juntos en tan pocos metros cuadrados. :D Será que de tanto gorro para protegerse del viento frío, se estropean rápido los peinados de esas cabelleras tan rubias :)

De ti, Laura: qué fotazas maravillosas habrías hecho con tantos paisajes perfectos, casi irreales :) (tendrás que perdonarme las mías... :D)

De ti, Viento de Lebeche: con tanta agua que nunca está lejos, mezclando sus colores, agua dulce y salada de mar.

De ti, Juan, que en unos haikus magistrales habrías pintado cada momento mejor que nadie, con este arte que tú tienes :)

De ti, diego: por el azul insuperable de los cielos y el hielo. Los fulmares, el águila pescadora, los cormoranes y las cornejas cenicientas :) Y platos de bacalao y salmón, insuperables también :D

De ti, Tesa: por este frío intenso que tanto amas :D
(Y por este dolor mío de rodillas, tan intenso también, por el trote que les di. ;)

De ti, Dlt: por la Historia tan rica de este país y gentes tan peculiares ;)

También me acordé de ti, Marie-Fleur, mi Blomsy. Mucho. Y lo sabes.
Y de mi "galleguiña"...

Y de todos los que en un momento dado habéis pasado por aquí, compartiendo momentos dulces y leyendo mis divagares con ojos tan indulgentes.

Ya os contaré cosas...cuando mis fotos estén a punto ;) (Aviso: no esperéis maravillas: ya conocéis mi "arte" :DDD)

Pero que sepáis que... La luna no me mintió ;)

            ¡¡¡ LAS VI !!! Y LAS VI BAILAR :)))

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Pompita de vuelta
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martes, 13 de febrero de 2018

Un espectáculo celestial 1


Ya sabes que a las hadas del invierno les encanta la oscuridad de la noche ¿verdad? Porque es donde pueden soplar a gusto su aliento boreal de cellisca sobre el paisaje, cubriendo cimas y llanuras.
Por eso, huyendo de las zonas templadas donde no son siempre bien recibidas pero donde algunas veranean durante nuestro invierno, la mayoría viven en el norte.
Y más aún: al norte del norte del norte: allí donde la Noche es Interminable.

Pero hace mucho, mucho tiempo, tanto tiempo que nadie recuerda cuando fue, existía un hada diferente.
La llamaban Aurora pues había nacido en las primeras semanas del Día Infinito.
Y por ello precisamente, a ella, si bien le gustaba la noche, como a todo su Círculo mágico de amistades, también le gustaba la luz. Y sobre todo, la luz alegre de los colores del Día sin Fin que adornaban con flores los fiordos, las islas de su infancia y las casas de pescadores de su comarca.
Y cada vez que menguaba el Sol y apagaba los colores antes de irse, ella suspiraba, languidecía y siempre le rogaba, entre súplicas y lágrimas:
"Por favor, aunque te vayas para tan largo viaje y te lleves la luz, déjame por lo menos los colores. No puedo vivir sin ellos."
El Sol, como es lógico en un señor tan ocupado, no le hacía ni caso, siguiendo su recorrido programado en el cielo desde tiempos remotos.
Pero Aurora era tozuda y cada año le repetía:
"Por favor, te lo suplico, déjame los colores para alegrar el cielo de la noche."
Y así, año tras año... Año tras año...

De tanto insistir, nuestra hadita inconformista terminó por enfadar al Sol que aquel día explotó de mala manera; y resoplando tal viento huracanado armó una tormenta que no veas:
¡Que si tenía cosas más importantes que hacer, que qué se había creído, que si no tenía tiempo para los caprichos de una mocosa incordiosa, que si esto y lo otro!...
Era tal su mal humor que, cosa nunca vista, sus ojos disparaban rayos, su boca escupía chispas, su pelo se retorcía con rizos de fuego y se tambaleaba su corona sembrando el pánico entre las orcas.
Hasta los habitantes de tierras lejanas se asustaron pues pensaban ellos que tanto ruido iba a despertar a los volcanes...

Pero allí, al norte del norte del norte, allí donde moran las hadas del frío, en el silencioso cielo negro de la Noche Interminable, el aliento iracundo del Sol, imantado por el deseo de Aurora, se transformó en volutas rosadas, amarillas y verdes que maravillaron hasta a los renos que, ya lo sabes, no se emocionan fácilmente, siempre rumiando en su rincón.
Y las hadas de la oscuridad que se habían refugiado atemorizadas en sus cuevas de hielo, en lo más profundo de los glaciares azules, salieron al oír carcajadas.
Primero pensaron que serían las risas burlonas de las estrellas que se vuelven muy escandalosas, allí arriba, al norte del norte del norte, cuando la luna se toma un descanso y las deja brillar a su aire, sin hacerles sombra.
Pero, estupefactas, descubrieron a Aurora dando vueltas y vueltas en el cielo, rodeada de elfos de luz y bailando feliz con un largo vestido de moiré de colores vivos e irisados.
Desde lejos, por encima de las montañas nevadas, se oían la música de su risa alegre, el crujir de seda de los velos vaporosos que la envolvían y, sobre todo, los susurros extasiados de los niños samis que la admiraban, boquiabiertos.

El Sol, que siempre se entera de todo gracias a la Luna chismosa, supo de la felicidad que él había traído por casualidad al hada Aurora y supo también del éxito del espectáculo que todos (¡hasta los armiños y los frailecillos, imagínate!) le comentaban.
Generosamente, le prometió que les regalaría cada año, a ella y a todas las hadas de su estirpe, cintas, velos y chales de colores con la única condición de que bailasen de vez en cuando en el cielo para alegrar a los niños, durante la Noche Interminable.

Y por eso, cuando la luna se esconde entre bambalinas para dejarles su sitio en el escenario del firmamento nocturno, aparecen Aurora y sus hijas bailando, sobre plumón de cisne blanco... allí, al norte del norte del norte...

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Esta historia me la contó hace poco la Luna llena ...
¿O todo fue un sueño que tuve mientras consultaba el programa del espectáculo de Aurora y sus hijas, luces danzarinas..?

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Pompita volando, volando... hacia allí, hacia el Camino del Norte...
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jueves, 25 de enero de 2018

Del Dy al Ho


Del Dy al Ho hay sólo un paso. Un número que cambia en mi tabla periódica vital. En cada cumpleaños, la consulto como quien consulta su horóscopo del nuevo año . Ya sé que no me aporta nada pero es una manía. Una más. Pero porqué no...

Y hoy... tachan, tachan... es mi cumpleaños.
Pero hoy este paso lo doy sin saltar de un año al otro con agilidad (esas malditas articulaciones grrr) ni con el delirio de teclas que se desparraman barrocamente, como a mí me gusta. No tengo tiempo...
No tengo tiempo para organizaros aquí una fiesta como me gustaría, con globos de colores, juegos de pista en el jardín y tarta (de chocolate por supuesto) Y también picoteo vario y alcoholes si queréis. No tengo tiempo... O el tiempo que tengo no lo sé manejar...
Demasiada agitación (o demasiada ensoñación) y poca realización. Cambio de dirección con reloj-brújula de brujos sin otras agujas que el segundero y el minutero que se comen las horas... Vagancia del cuerpo... Demasiado ruido externo... ¡Yo qué sé!...

"Vamos ... ¡Muévete!" me susurra la loca de mi casa.
Y no. El lápiz tigre se queda dormido. (y me pregunto cosas tontas e inútiles del estilo: ¿hibernan los tigres igual que los osos? Por supuesto que no. Pero por si acaso, me lo pregunto, nunca se sabe.)
Tranquilos, no me pasa nada. Sólo esto: hay preguntas vitales que no tienen respuestas. Y me quedo atascada, soñando, divagando, pensando (esto poco porque cansa aún más que la clase de pilates), holgazaneando... Me gusta holgazanear ¿pasa algo?...

Así que, como mis musas están cubiertas de hollín de la chimenea por donde intentaron colarse siguiendo el consejo bien intencionado de una vecina, y como ni las pompitas consiguen echar a volar por encima del tejado de mi "desván", ni han aparecido tampoco hadas en el jardín a pesar del tiempo casi primaveral, hoy me permito repetirme (y que nadie se atreva a intentar impedírmelo: hoy es mi cumple y hago lo que me da la gana)
Y me permito sacar del baúl de los recuerdos una cosa del tiempo que escribí ... hace tiempo.

Tiempo, tiempo, tiempo... me persigue esta palabra últimamente... ¿será un virus?... me lo tendrán que mirar... Qué pereza! Otra vez pedir hora, esperar y todo el tinglado posterior... mejor me quedo en mi caracola esperando que se me pase ¿no?...
Tranquilos, no me pasa nada. Sólo esto. Que estoy esperando que se me pase lo urgente para dedicarme a lo importante... Dos tubitos de cristal.

Y mientras tanto, me preparo una infusión para brindar con vosotros; ya sé que no se estila pero el alcohol me sienta fatal y podría desvariar aún más, empezar a tutearos y cosas por el estilo...
Ps. Vosotros os podéis echar otra cosa en la copa por supuesto:
             lo importante es brindar juntos y compartir... tiempo.

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 El reloj de arena...


"-Y esto ¿qué es?
- Es un reloj. Como ves, está lleno de granitos de arena que al caer miden el tiempo. Va lento o rápido, depende de los ratos, buenos o malos. Algunas veces parece que se atasca...
Las chinitas del andar del tiempo...
Pero se vacía inexorablemente.
Y termina su historia cuando todas las arenas han caído.
Y cambia de mano."

Cambia de mano. Y de nuevo alguien pregunta:

"-Y ¿esto qué es? ¿Para qué sirve? ¿Por qué tiene tres colores? Tres velocidades ¿para qué? ¿por qué tres tiempos?
- Uno es para gastarlo: el cuerpo, el trabajo, el dinero,...
  Otro es para llenarlo: los estudios, las lecturas, las ideas compartidas, las conversaciones...
-Y ¿el tercer color?
- Bueno... depende de la infusión de cada uno... Verás..."

Pero no oye la respuesta: sin infusión, se ha dormido, recostándose en su juventud.

Un día, llegado su tiempo adulto, al prepararse una infusión, recuerda sus ingenuas preguntas y la media respuesta que se le dio.
Y la completa desde su desvelo:
"- El otro color es el del tiempo que dedicarás a tu corazón, tus ilusiones, tus sueños..."

Vuelve a mirar los tres tubitos de cristal, con sus arenas de color,
con sus tiempos de infusión más o menos largos.
Se pregunta cuál ha sido el color de cada tiempo,
de cada infusión de su vida...
Y se pregunta también si puede darle la vuelta al reloj...
Y a modo de respuesta, le da la vuelta.
Quitando la etiqueta que seguía pegada en un lateral.

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Pompita con tres colores...
Que dediqué en su tiempo a un querido vecino desaparecido...
Y hoy, va por ti, Tesa que tan bien aprovechas tu tiempo. :))
Yo, le tuve que robar horas al sueño para estar aquí hoy...
Ayudada por supuesto por la luna que siempre me desvela :D

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martes, 9 de enero de 2018

Magia incomprendida

Salían de la ducha, apenas envueltos en las mantas esponjosas de ondas grisáceas colgadas de los árboles. Y lo adivinaron todo al toparse con la silueta negra que los olisqueaba desde abajo:
El gato apenas se movía, husmeando el cielo donde hoy no adivinaba ningún aletear prometedor.
El animal no entendía nada de este silencio expectante y sin ecos.
Pero ellos lo sabían desde hacía días: pronto les dejarían salir a tropel para jugar. Sus rizos blancos brillaban de impaciencia, su piel azulada se estremecía de placer anticipado...
Repasaron las imágenes guardadas de sus anteriores juegos y fechorías y ya listos, se amontonaron cerca de la puerta: era su hora. Iban a caer mansamente o bailando encima del paisaje.
Y los duendes de los copos hicieron su entrada. Nieve susurrante.
Nieva. Y sigue nevando. El gato negro se pasea, lame las gotas blancas que se escurren en su lomo. Y, desconcertado, da una vuelta al jardín irreconocible. Espera el sol... que hoy está de huelga.
El cielo sigue lleno de duendes juguetones. Le incordian: no entiende la risa de estos seres mojados y azules.
...Y se refugia en casa, cerca de la chimenea que ronronea.

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Pompita blanca y sonriente.
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