martes, 30 de abril de 2013

Un relámpago negro

Algunos sabéis de mi obsesión por fotografiar Una Abubilla (sí, con mayúsculas) pero nadie sabe de mis muchas horas de dedicación y de cariño, ni de mis... repetidos fracasos.
No os cuento todos: es muy aburrido contar penas, grandes o pequeñas.
Pero os voy a contar ésta, porque es mucha pena y las penas compartidas pesan menos.

Pues bien... un día, de entre unas matas de lavanda y romero, surge un relámpago negro y a la vez...

                           "mi" abubilla.

Mi abubilla, la niña de mis ojos y de mis desvelos que, sin gritar esta vez y con su vuelo tan peculiar de mariposa, se va... y se posa sobre una encina cercana.
                       ... y tan tranquila la muy bicha.


Encuentro la cámara en seguida y por suerte tiene batería; no me entretengo en ajustar nada... la veo, sigue allí, en la encina muerta que no me resigno a cortar de cuajo, por dudar y no saber todavía qué o si plantar algo en su lugar.

... Levanto la cámara a la altura de mis ojos ... pero antes de poder enfocar al bicho de mis obsesiones...
se va... mi abubilla... tan tranquila, la muy sin vergüenza.
No me lo puedo creer...

Y ya. Se acabó. De verdad que se acabó.
No os daré más la lata con la abubilla.
Se acabó esperar que le apetezca venir.
Se acabó tantas precauciones para no asustarla. Se acabó.
Por mucho que me guste, por mí, ¡qué se vaya con viento fresco! ¡ea!
... ¿qué se habrá creído, la muy presumida?

Creo que dejaré de intentar acercarme al pajarraco éste. ¡ya está bien!
Sí, esta vez la contrariedad, la pena se ha transformado en cabreo.
Las abubillas no son lo mío, está claro.
Más vale que me vaya haciendo a la idea. En fin...

¡Ah! si os preguntáis qué era ese relámpago negro que surgió como de la nada y frustró el retrato del pájaro esquivo, es muy fácil contestaros.

Aquí está la única foto que hice esa mañana:


¿Qué no se ve?... pues, está, está.

Está mi gato, echándose una de sus falsas siestas a la sombra de un romero viejo y deslucido, que tampoco me resigno a arrancar. (una es una boba sentimental hasta con las plantas)

Mi gato, mi gran cazador que disfruta persiguiendo ratones y pájaros o saltamontes incomestibles;
y jugando hasta con lagartijas inofensivas si se tercia.
 


              Mi gato, dueño y señor de su jardín y de los alrededores.

Pompita para ti, Munsi.

Se nos ha vuelto a escabullir ¿verdad? Anda, olvídalo... con la de bichitos sencillos que hay por aquí.
Pero al sapo, ni un beso ¿vale?...


http://franpompasdejabon.blogspot.com.es/2012/05/la-abubilla-burlona.html
 http://franpompasdejabon.blogspot.com.es/2011/06/te-vas.html

martes, 23 de abril de 2013

Me gusta leer


Cuando alguien dice lo que quieres decir y lo dice mucho mejor que tú,
pues lo lógico es dejarle la palabra.
Lo que he hecho hoy.

                              ¡¡¡ FELIZ DÍA DEL LIBRO, lectores todos !!!

    Lectores impenitentes, noveles,
                fanáticos, estudiosos,
                diarios, nocturnos
                                  u ocasionales...

Y un recuerdo y un beso para los Jordi que pasen por aquí
y para los que festejan su cumpleaños.
Ayer, hoy o mañana.
Todos los días alguien festeja su cumpleaños o su onomástica
con lo cual...todos los días son buenos para regalar un libro. ;)

Hoy entrada cortita, para no quitaros tiempo
que podréis a dedicar a leer otras cosas escritas...
 ... o, si el tiempo lo permite... el primer libro de los libros:  la Naturaleza

Pompita con libro abierto.


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miércoles, 17 de abril de 2013

Libros de segunda mano


 

Faltaba la primera página de ese libro de segunda mano que acababa de adquirir en una pequeña librería de su barrio: el porqué de la recopilación de esos cuentos, la introducción que no recordaba de su anterior pero lejana lectura.
Le disgustó el hecho de no haberse dado cuenta antes de la existencia de los pequeños dientes de papel que le habían mordisqueado la nariz al olisquearlo. Le encantaba el olor de los libros, viejos o nuevos, y era un ritual que siempre repetía al empezar su lectura.

Pero llevaba mucho tiempo deseando leerlo de nuevo y se zambullió directamente en las diferentes historias que desde la primera la volvieron a cautivar.
Y se pasó toda la noche leyendo. Y otra. Y otra...
Cuando cerró el libro, acarició la cubierta y volvió a pensar que le gustaría recordar lo que estaba escrito en la página arrancada...
Decidió ir a la librería a reclamar.

El dependiente sonrió, feliz :"Hoy es usted la primera que se interesa por esta parte del libro." Y le dio la hoja que estaba en espera en una pila de hojas iguales puestas entre la impresora y la trituradora de documentos, entre dos estanterías que no contenían más que este título:  todos libros de segunda o tercera mano, de diferentes editoriales y épocas; unas estanterías fruto de una monomanía obsesiva con años de investigación a sus espaldas.
Le entregó también un formulario para completarlo con sus datos y depositarlo en el buzón. Y añadió un marcapáginas con el logo de la librería.
Y una palabra amable: "¡Suerte!"
El dependiente siempre arrancaba esta parte del libro para así comprobar visualmente quién sería la afortunada (o el afortunado) del regalo promocional de la temporada.

Cuando, sentada en un banco del parque cercano, ella leyó esa página, se quedó pensativa.
Era el resumen de unas vidas cercanas y a la vez lejanas, conocidas y sin embargo ignoradas.
Investigó al final de su ejemplar y volvió a leer el último cuento para comprobar si el desenlace se correspondía con la realidad que ella intuía.
Volvió al principio del libro, buscó un nombre, una fecha, una dedicatoria... No había más que una frase, corta y algo impersonal, con caligrafía algo torcida. Sin firma. Nada.
Tanteó con la punta de los dedos en busca de un mensaje escondido. Hasta levantó una esquina de la hoja de papel jaspeado pegada a la cubierta interna, intentando ver si escondía algo que le daría una pista.
No había más pista que varias manchas de diferentes tonos y tamaños. Casi todas negras y casi redondas como notas musicales, algunas llenas de ganchos alegres, bailando fuera de los senderos.
Se secó los ojos con una risa nerviosa, algo avergonzada, llamándose tonta y fantasiosa.
Y murmuró:  "Aunque sea un libro de segunda, tercera o quinta mano,
                     no encontrarás respuesta aquí tampoco."
 ............................

Pompita para una amiga-lectora olfateadora de papel y pentagramas, hoy desaparecida.
     Y para los amantes de los libros de segunda mano.
                           ¿Lo sois vosotros?...

 
"La sombra del viento" Carlos Ruiz Zafón

                           
Y para seguir disfrutando de las mil y una historias... música.
                      
                                  
                                    

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martes, 9 de abril de 2013

Besos en el pelo... o "divagar" acentuado.


Estoy delante del espejo, recién levantada y me miro.
La noche ha sido corta: una noche de cachitos de sueño alternando con cachitos mayores de desvelo.
¿Tenemos luna llena?... No creo...
Más bien creo que es menguante... hasta luna nueva incluso.
Lo pregunto porque siempre me pasa igual.
Cuando es luna llena, entra en mi habitación, por las rendijas de la contraventana; se desliza en la jarapa verde entre la ventana y la cama y se cuela por el edredón y me lame los dedos de los pies y me hace cosquillas en el oído.
Y me despierta. Claro.
Y no hay forma de volver a recuperar el sueño.
Y cuando no es por la luna es por cualquier cosa, por nimia que parezca.
Y me paso la noche en busca del sueño perdido.
O la magdalena de Proust. Recurrente la magdalena.

Me miro en el espejo. Ojeras. Ojos de lechuza los llamo yo.
Pelo enmarañado. Cojo el cepillo. Se resiste un mechón con nudos.
Tiro un poco. Ya... Y miro el cepillo.
Y con estupor descubro...
...¡¡¡un incongruente acento!!! inoportuno, excéntrico, fuera de lugar.

Antes de poder examinarlo, cae en el lavabo y se escurre por el desagüe.
Incrédula, me froto los ojos... tengo alucinaciones: está claro que he dormido mal, con luna o sin ella.
Dejo correr el agua para que salga helada y me mojo la cara repetidas veces... ¡Qué gusto! Sonrío a mi gemela del espejo.
Vuelvo a desenredarme el pelo. Otros nudos. Tirones nerviosos.
Por precaución, de forma instintiva, pongo el tapón en el fondo del lavabo. Blanco.
Y caen sucesivamente:
- una docena de acentos circunflejos dorados como sombreritos chinos sobre unas crêpes bretonas.
- varias diéresis verdes con sus dos guisantes dulces
- y un par de acentos graves, negros... muy graves y muy negros.
Pero sobre todo... montones y montones de acentos agudos (los peores, los más traicioneros, por volátiles), muy agudos y azules.

En realidad, en este caso, por saltarse la frontera, se llaman tildes.
Hasta por el idioma, por las palabras, por su musicalidad, sí sobre todo por su música, me siento confundida, burlada.

No me atrevo a seguir. Me duelen las manos y compruebo que tengo los nudillos blancos de tanto agarrar el borde del lavabo y el cepillo.
Despacio dejo éste en su sitio y con aprensión miro hacia ése. Gotea el grifo del agua fría. Pero allí, en la blancura de lirio del lavabo, se desplazan lentamente las tildes caídas... como si fueran pequeñas y letales arañas indecisas... por más que resbalen en la loza blanca, parece que cada una va buscando algo... jugueteando entre las olas producidas por las gotas que caen en el lavabo.

A pesar de lo absurdo, de lo inverosímil, de lo increible de la situación, me pongo a canturrear. Parece mentira.
Una canción de Krahe.
Y veo cómo cada tilde azul se agita inquieta y de repente, sin previo aviso, se pone a correr frenéticamente y a trepar encima de la palabra que se le pone más a tiro...
 "champú"... "cítrico"... "jabón"... "dentífrico"...
 "lámpara"..."lejía"... (y su etiqueta con "símbolo" rojo...)
"manténgase fuera del alcance de los niños" (curiosa frase: ¿son peligrosos los niños? ¿hay que protegerse de ellos? ¿hay que mantenerse fuera de su alcance? Quizá... nunca lo habría imaginado.)

"En las antípodas todo es idéntico,
idéntico a lo autóctono."

No. La canción, no la canto yo. Es la radio.
Abro los ojos y veo el techo encima de mí.
Parpadeo. Varias veces. Me volví a dormir. Ya es de día.
No entiendo nada. Me hiere la niña de los ojos la crudeza de la luz.
       "En otros términos: estoy incómoda"... como en la canción.

En esta escueta franja entre la penúltima gota del sueño raro y el primer mal trago del despertar, todo o casi todo recupera su sitio... o su casi-sitio.
Sigue Krahe cantando...



Hacia el despertador, estiro un brazo gritón:
"¡Cállate ya de una vez! ¡Déjame en paz! ¡Olvídame!" Todas esdrújulas.
No nos engañemos: las palabras esdrújulas son fáciles. Nada hipócritas.
Pero las otras... algunas parecen llanas. Y no lo son. O es que me he vuelto a liar.
Y me desconcierta su concierto de chicharras que me recuerda el pleno verano a pesar del frío de hoy.

¡Es la última vez (o la penúltima) que intento entender dónde narices están las tildes en ciertos tiempos verbales!
Estoy cansada. Me aburre este tema tan recurrente.
No es lo mismo Presente (aunque sea del subjuntivo) que Pasado (aunque sea perfecto, simple, absoluto o indefinido)
¿Por qué "canté" (como la cigarra ingenua) y por qué no "viné, supé o hicé" (como la hormiga depredadora, carnívora)? ¿ por qué? ...¡Espera! ¡Espérame! ¡Explícámelo!... no soy músico.
No te oí, no te entendí ... repitémelo... ¿Cómo era?...
                        "Vine (sin), no vi (sin) y no vencí (con)".
Menudo batiburrillo mental tengo. Me quitan el sueño. Explicaciones que no explican nada. Remolinos mareantes que me llevan al desagüe...de los guisantes de diéresis.

Nunca me había parado a analizarlo: hasta hace bien poco, poéticamente, las tildes me parecían besos en el pelo de las palabras pero hoy... Hoy siento una desazón en todo el cuerpo como si tuviese un montón de bichos, de piojos. Será contagio de los niños...
         ... ¡Ah!... por eso el aviso. Claro. ¿cómo no lo entendí?...

Y luego me dirán a mí...
(Este "mí ", con tilde; esto lo tengo claro (diacrítico)... si no me lo han cambiado... sólo (solo) me faltaba esto: con lo que me ha costado aprendermelos... perdón... aprendérmelos... y de paso desesperar o irritar a mis profes o maestros que lo han intentado miles de veces... explicándomelo.... no ando nada segura con esta última tilde...
Ni con esto tampoco: "esta" o "ésta" o "está". Incluso la he visto recientemente escrita así ... "està") )

"Todas las palabras tienen acento; algunas tienen tildes" dicen.  Ya...
Bonita teoría... como todas.
Y... ¿las excepciones? y... ¿los casos particulares? ¿eh?...

Sí, luego me dicen a mí...
Tú (alumno o alumna, niño o niña),
me dirás a mí que los acentos-tildes franceses son liosos...
Pero yo te digo: son más de fiar. Son muchos; es cierto...
Pero, reconócelo, respetan siempre sus palabras. Reconócelo.
Bueno, casi siempre... sí, es cierto, te lo concedo: los verbos "préférer" o... "récupérer"  sin ir más lejos, tienen delito, mucho delito.*

Volviendo a lo nuestro: es inútil, tiro la toalla.
Y que sea lo que dios o el diablo quiera.
 ...................................................

 Pompita de besos. (menos mal, aquí no hay ninguna tilde.)

PS... hay que ver qué cosas más esperpénticas e irónicas (esdrújulas)  pasan inútil y trágicamente (transantepenúltima) por mi cabeza en una noche de insomnio gramatical.
PS No creo haber cometido más errores de lo habitual...
                                   pero si lo hice (sin), pido perdón (con).

* por si interesa a alguien ;)  http://la-conjugaison.nouvelobs.com/du/verbe/preferer.php
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martes, 2 de abril de 2013

Soplando pompas de jabón


" Estoy siempre soplando burbujas...    



                                 https://www.youtube.com/watch?v=H6SXi4I47Qw
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Pronto cumplo dos años soplando pompitas...
       ¿quién me lo iba a decir?...

Y lo que me queda, porque sigo teniendo mis tres ingredientes básicos:
agua limpia, jabón oloroso
                  y sobre todo: ganas de soplar
... mirando a todas partes.Y descubriendo cosas, gentes...

Esta pompita es para todos vosotros que hacéis de "esto" algo vivo :)

Gracias a vosotros que me leéis,
a los que me leéis y me comentáis,
a los que me leéis y me comentáis y muchas veces
                  me inspiráis nuevas pompitas.

PS la música... existen numerosísimas versiones:
una en "Acordes y desacuerdos"de Woody Allen
cuyas películas me encantan todas... bueno, casi todas.

Y antes que nadie me diga nada sobre fútbol...
                       ¡¡¡no tiene nada que ver!!! :D

... Bueno... un poco sí... :)

Gracias a mi futbolero-cinéfilo preferido
que me cantó esta canción en un día de "divagar" mío. :)

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miércoles, 20 de marzo de 2013

Primavera

                                                       Si entráis en un bosque, en la madrugada aún oscura de un día de mediados de marzo, os sorprenderá una música curiosa hecha de suspiros, de susurros de seda y de risitas de cascabeles.

Y si entráis en un jardín,  el perfume del alhelí
os guiará desde cada rincón,
dibujando múltiples arabescos hasta un tocón verde de musgo.

Agachaos despacio hacia él y dejad
que su color tierno os inunde los ojos de esperanza.




Buscad ahora una gota de rocío teñida de polen
que os pinte los labios y la nariz con su soleada sonrisa picarona.



                                  No os hace falta nada más.

Ya estáis preparados para descubrir a  las hadas de la primavera.

En cuanto las veáis, las reconoceréis enseguida: son las personitas más diminutas e inquietas de todo el año.
No están paradas ni un momento, juguetonas y risueñas, saltarinas y burlonas, activas y caprichosas.

Siempre provocativas. En perpetuo movimiento, ruidosas y revoltosas.
Muchas veces tiernas; otras veces tercas y enfurruñadas.
Encantadoras. Imprevistas como cielo de primavera.

Las reconocemos por sus sombreritos verdes puntiagudos, sus falditas plisadas manchadas de colorines y sus azules botas de agua:
Es el uniforme del curso de las pequeñas.
Una clase de hadas difíciles de manejar pero entrañables, curiosas, preguntonas y agotadoras.
Enredando sin parar, tejiendo con zarcillos verdes, se cuelan por todas partes como bichitos, incordian a muchos haciéndoles estornudar y llorar, y provocan carcajadas o desazón en la savia de todos.

Pero todos caen rendidos a los encantos de

                                               las hadas de la primavera.

Haditas sonoras de refranes, de cancioncitas o retahílas que repiten con voz insistente de nido de mirlo en nido de verderón, alborotando entre los brotes de cada planta, jugando al "corre-corre que te pillo",
o al escondite "¡cucú, tras, cucú, tras!", volando con las golondrinas y los vencejos que se persiguen detras de las nubes blancas de los almendros en las mañanas aún frescas.

No dejan rama sin recorrer: a veces impacientes, atrevidas, cayéndose del árbol al suelo o resbalando en los charcos, un día de granizo o vendaval, llorando aguaceros por los rasguños de sus rodillas que un beso cura con el algodón oloroso de la mimosa. Ellas son puro mimo.

Cuando llegan a los huertos, se alegran todos y les preparan espacios de tierra blanda donde excavar, escaleritas de madera donde trepar, cálices de volubilis donde merendar, peleando con los insectos ansiosos pero aún torpes de su letargo invernal.

A veces se paran de repente, rendidas de tanto bailar, y con un soplo de aire fresco se vuelven a dormir, en la concha vacía de un caracol o el antiguo nido de una curruquita, forrado de plumón.
Hasta que los narcisos las vuelven a despertar a trompetazo.
Hasta que el lilo las salpique de estrellitas en el pelo.
Hasta que les vuelvan a dar alas los pétalos de las margaritas,
del cantueso o de las jaras que se abren mirando el cielo por un día.


Son el dulce tormento de los humanos que suspiran mirándose a los ojos si ellas los alcanzan en el corazón con sus flechas de dedaleras...
o cuando los rozan, tiernamente, con la miel de sus prímulas rosas, amarillas, azules o violetas.

No dejan raíz sin tocar; todo lo salpican de besos con acentos perfumados de jazmín y de música esdrújula como sonajeros de muscari.
Todo lo trastornan, lo revolucionan, lo trastocan, lo perturban, lo embrujan. Todo lo decoran, lo pintan, lo cambian sin remedio.
Cuando llegan ellas, todo cambia.

Son como un torbellino alterador, agotador pero...
... sin las haditas de la primavera, nuestros años no serían los mismos.

Así son las hadas de la primavera.
Pequeñas sonrisas que bailan al compás de una banda sonora de pájaros.

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El dibujo del bosque
es un regalo que me hizo un "trasto" con dedos inquietos.
Dedos llenos de rotuladores multicolores y proyectos bonitos.

Mi "bruja particular" que cumplió "primaveras" ayer ;)

Pompita para ti, hija. "bizou-bizou" :)

 - fotos de la primavera en mi jardín y alrededores

- y música bonita, regalo de Valaf, para acompañar vuestra lectura.
http://www.youtube.com/watch?v=OKStJaD3wcE
 

martes, 19 de marzo de 2013

Un día...


Un día, le comunicaron la fecha de la próxima llegada .
Otro día, le enseñaron la primera foto de su futuro.
En esos dos momentos, tan distintos, se emocionó de la misma forma.
Asomaron brillos en sus ojos
                   y una gran sonrisa algo temblorosa en su alma.

Y supo que a partir de esa fecha y esa foto, su vida no sería nunca más
la misma de antes.
Algo se ensanchó en su cuerpo. Plétorico.
Su cerebro empezó a funcionar con otros esquemas.
Su corazón empezó a latir con otros ritmos.

Y llegó el día tan ansiado. Los días.
Procuró respirar hondo. Dos veces.
A partir de esos dos momentos, su respirar fue más profundo, más pensado, más consciente.

Y disfrutó con gorgojitos, papillas, baños y pañales.
Y bregó con rabietas y caprichos.
Y observó a su alrededor en busca de ejemplos e inspiración.
Y preguntó a muchos, la cabeza llena de dudas.
Y se preocupó con vacunas, termómetros, toses nocturnas, dientes de leche y dolencias varias .
Y se rió con canciones y cuentos que creía olvidados.
Y se inventó otros, mucho más graciosos y con canciones más modernas.
Y se involucró con colegios, deportes, lecturas, pandillas y más cosas.
Y vivió todos los sucesivos primeros pasos
como si fuesen los suyos propios.
Volcándose desde las gradas o el malecón.
Y lo hizo todo, compaginándolo con estudios, trabajo y más cosas.

Y sus días se volvieron más soleados aún.
Y su sueño se volvió ligero.
Y muchas de sus noches blancas.

Y sigue.
Y así seguirá hasta su último aliento.
Aliento acompasado a la música de sus hijos.
Un día y todos los días de su vida.
........................................................

                               Hoy es el Día del PADRE.

De todos los días DE, que normalmente no me gustan por efímeros, éste es mi preferido y aunque no lo necesitan porque sus hijos se lo dicen con o sin palabras,
               esta Pompita  es para ellos, los padres de mayúsculas.
              
Y para uno en particular, uno que conozco muy bien:
el que se lanzó conmigo a esta aventura diaria.
Y diariamente renovada:
                                      el PADRE de mis hijos. :))


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martes, 12 de marzo de 2013

El bloc de notas


 Una gota de sangre, pequeño planeta rojo, cae y se estrella en la hoja blanca.

El rotulador corría alegre y veloz o se paseaba, bailando pensativo fuera del cuadriculado; tachando, añadiendo, pintando arcoiris o árboles frondosos, esquivando puntos negros a fuerza de flechas mandonas de autopista, desplazándose como relámpago de tormenta estival u ondas suaves en la  orilla, corrigiendo texto, poniendo o quitando acentos, dosificando palabras, dibujando entre dos frases flores malvas que parecen estrellas de mar...

La espiral empieza con un nudo impecable y gira. Gira y gira como una peonza alrededor de un eje invisible, uniendo y unida a hojas y hojas que sólo se soltarían rompiéndose.

Agujeritos impecables también, repetitivos, previsibles, guían la espiral que gira y gira perfectamente, incansablemente... hasta que, aplastada en el fondo de una bolsa de 162 o 730 viajes o más, la espiral se transforma en olas que se repiten también, caídas, vencidas, torcidas, distintas... incómodas para pasar las hojas y seguir escribiendo.


El alambre cortado se interrumpe, desatado, picudo e hiriente donde se engancha el dedo.

Una gota de sangre cae y dibuja como un pequeño planeta rojo en el mapa de un cielo desconocido, imprevisible.

Pompita con agua oxigenada y tirita.


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viernes, 8 de marzo de 2013

Diez años...


" Siento un profundo respeto
hacia las fechas aniversario.
Esas puertas que el Tiempo
dispone a nuestro alrededor
para abrir durante un instante
nuestros corazones a sus misterios
y permitir que el pasado
viaje hacia nosotros.

Siempre me sorprenden las coincidencias
que nos hacen un guiño
desde el fondo de su memoria
depositando felicidad
en los días de ausencia.
Nos inclinan a pensar
que nada es casualidad.

Cuando se manifiestan,
quizá sea un medio
para los que se han ido
en otro universo
de tendernos la mano,
por el amor que nos queda;
un medio de ayudarnos a veces
para pasar fronteras.

¿Podemos nosotros, a través del espacio,
Influenciar así, el recorrido de los años?
¿O será un jirón de su pena pasando
y dejando flores en el calendario?

Sea como sea, en los aniversarios,
existe una parte de magia
que hace brotar de otro lugar
las caras o las palabras
de los que nos son queridos,
de los seres que nos faltan
y duermen en nuestro corazón.

Están aquí, en algún sitio,
durante un instante fugaz
y en las alegrías que a menudo
comparten con nosotros.
Se vuelven a dormir con la certeza
que nada ha ocupado su lugar
y que su recuerdo en nosotros
sigue muy dulce.

Sin amor, nuestra vida no es más que un largo viaje,
un tren que nos lleva, años a través.
Pero quien mira un poco el paisaje
ya abre su corazón para una eternidad.

Más allá de las palabras y la benevolencia
existen voces difíciles de percibir,
hechas de recuerdos, de amor y de silencio
y que muchos sabios
os dirán desconocer.

Son un privilegio
en el corazón del sufrimiento,
un bálsamo para los días
que no se pueden olvidar.
Podrían parecer sin importancia
pero curan heridas
difíciles de cerrar.

Tengo un profundo respeto
de las fechas aniversario.
Esas puertas que el Tiempo
dispone a nuestro alrededor,
para abrir a veces
nuestro corazón a sus misterios
y permitir que el pasado
viaje hacia nosotros.

Para abrir a veces nuestro corazón
a sus misterios.
Y permitir que el presente
nos parezca más dulce." 

Te gustaban las canciones de Duteil. 
Y los días aniversario. Y te mareaba el vals. :)

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martes, 26 de febrero de 2013

Cuidadito con lo que dices...


Le despierta el ruido habitual.
Como el silbido de una locomotora.
Por encima de las conversaciones.
Le envuelve el olor penetrante que les altera a todos.
Han notado que hay momentos de más actividad, de más tensión.
De gritos incluso.
Momentos seguidos de más relajo. Lo tiene comprobado.
Y como todos los días a la misma hora, se lo llevan.
A él y a sus compañeros. Todos juntos y apretados.
Apuntan al que está a su lado pero después de una breve mirada, lo rechazan.
Entonces lo elijen a él. Por su discurso.
Y ya sabe que no tiene escapatoria: ninguno ha vuelto jamás.
Y a él, le ha tocado hoy.
Lo zarandean, de forma rítmica, como si de un abanico se tratara.
Le arrancan la piel de la cabeza. Pausadamente. Meticulosamente. Cuidadosamente.
Con un cuidado casi cariñoso que le sorprende.
Le sacuden boca abajo y tiran los vericuetos de su cerebro al pozo oscuro hirviente, humeante, oliente.
Su envoltorio, lo que queda de él, el resto de su piel cuidadosamente doblada en dos, se reune con otros destellos pensantes.
Y ya entiende porqué no volvían.

Se desmaya, se diluye. Ya no existe como tal.
Escaldado. Atrapado en una espiral negra que le marea.
Su último pensamiento: una parte de él se salvó.
Quizá germine...No lo sabrá nunca.

No sabe lo que puede pasar a partir de ahora...
....................................

-"Se te va a enfriar el café con tanteo meneo."
-"No me gusta que se quede el azúcar en el fondo de la taza... ¿Has visto la frase del sobrecito de hoy? Me gusta. Me la guardo. A ver la tuya..."
..................................

Pompita a la hora del café.

PS... ¿qué frase pondríais en un sobrecito de azúcar
para que germinase?...O lo intentase.

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