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martes, 5 de mayo de 2020

Mayo o la vida de otro color


OXALIS: De sus bulbos enterrados desde hace años y soportando estoícos el largo invierno, empieza en mayo su floración que durará meses. Alegre, resistente.



ROSA: Es su estación y no falla nunca a la hora de alegrar con su perfume, pase lo que pase. Ni las plagas de bichos ocasionales, ni el frío pueden con ella. Resistente.



JARA: Siempre puntual también. No le importan ni la lluvia ni el granizo ni el viento. Ninguna tormenta puede con ella. Y a pesar de su aparente fragilidad, resistente.



CANTUESO: Humilde, discreto y alegre sinónimo de paseos en libertad que atrae a las primeras abejas con su penacho y tiñe el monte de color tranquilo. Todo terreno.



PEONIA: Indecisa, entre sol y sombra. No sabe qué hacer... ni que Plinio el Viejo la recomendaba contra las pesadillas.



ALTRAMUZ SILVESTRE: Siempre erguido y rodeado de sus hojas que parecen frágiles estrellas. Florece donde menos te lo esperas.



PENSAMIENTO: Otro que supo esperar, como nosotros, con sus semillas diminutas, extraviadas, desorientadas, aprisionadas entre baldosas.
Enternece su admirable fortaleza.


Todas nos han dado una lección de resistencia, esperando pacientemente su momento para salir ... Y en mayo, por fin vemos la vida de otro color.

Y no faltará nunca aquí en mayo esta brizna de MUGUET de mi tierra al que le cuesta vivir fuera de su ambiente húmedo habitual pero resiste también como puede.
Símbolo de trabajadores luchadores y amuleto de la suerte para compartir con familiares y amigos.

Os deseo a todos mucha salud desde ahora hasta el próximo mes de mayo  (por lo menos;)                                     
 


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Pompita de un mes de mayo muy ansiado y con recompensa .
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viernes, 30 de noviembre de 2018

Y el viaje continua... 6

... Pero poco tiempo tardarían los riachuelos contaminados en cantar de nuevo con voz limpia, brincando alegres sobre rocas cubiertas de musgo o besando las orillas doradas de sol...

Después de la locura, llegó el recogimiento. Cada día el sol se levantaba más tarde, rodeado de brumas tranquilas. Los árboles desnudos tiritaban al amanecer y las hadas del agua mudaron sus alas rojas de otoño para salir cada mañana envueltas de escarcha brillante. Se hinchaban de aire limpio del cielo infinito surcado por los buitres y las águilas. 
A ratos el viento soplaba desde las alturas y las llevaba en una carrera errática entre los troncos negros, húmedos y fríos: llegaba el invierno.
Ellas recobraban fuerzas nadando en las charcas heladas y silenciosas. Se entretenían labrando rocas, borrando huellas humanas de las ramblas, sembrando bulbos y semillas y dejando sus mensajes en las orillas del arroyo que las llevaba, de cascada en cascada, en pos de más descubrimientos. 



Al unirse en varios riachuelos, su canto volvió a alegrar el paisaje reflejando el azul del cielo en la superficie lisa de los lagos que las reunían bajo la mirada de las montañas nevadas.
Descubrieron los molinos, las presas, los veleros del verano dormidos en las orillas, los pueblos sumergidos debajo de sus alas, los cementerios verdes de algas y poblados de carpas tranquilas, la  fuerza de su bondad de hadas y el amor de los hombres por ellas.
                                                                               ...continuará.
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Pompita de agua
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martes, 19 de junio de 2018

Examen a la vista


Desfilaban las diapositivas en la oscuridad, esperando ser identificadas...
En mitad de la sorpresa general pues no solía hacerlo, levantó el dedo tímidamente y preguntó ...
               "...¿Fuegos artificiales?... "

Se hizo un silencio denso (salvo por los cuchicheos de sus vecinos de pupitre)
Pero el viejo profesor de botánica inesperadamente sonrió, le guiñó un ojo y le contestó:
"Pues sí, en efecto... Aunque los entendidos la llaman en realidad
Thapsia villosa.     Y es bueno saber todos sus nombres."

Se quedó callado un momento y añadió con los ojos semicerrados,  como absorto en otro mundo...

                    "Es tan poco el trabajo de la hierba,
                      esa esfera de simple verde:
                      sólo criar mariposas
                      y entretener abejas." 

Es bueno saber todos sus nombres pero... ¿quién nos asegura que las mariposas y las abejas no saben de poesía?... Como Emily Dickinson..."

Seguían los cuchicheos... Preocupados.

Alejando un insecto inexistente con la mano, añadió suspirando:
"Bien... Volvamos a lo nuestro: os recuerdo que la semana que viene tenemos los exámenes."

Todos los alumnos se miraron, aliviados. Le temían a la poesía.

Pero ella apuntó el nombre y el apellido de la escritora en su mano izquierda, a la vez que repetía en otro rincón del cerebro:
 "Thapsia villosa, para una mariposa. Thapsia villosa, para una mariposa. Thapsia villosa, mariposa. Ya no se me escapa."

Pero de repente, una mariposa traviesa se escapó por la ventana en busca de fuegos artificiales. Y ella la siguió, sonriendo.


Mientras, su mano derecha seguía tomando sesudos apuntes automáticos entre las flores que dibujaba en los márgenes del cuaderno...

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Pompita mirando una mariposa 
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martes, 29 de mayo de 2018

Y el viaje continúa... 4

... Un grupo de hadas bajó en busca de algún pasadizo secreto o cualquier rendija para escapar de este sitio de ensueño, espectacular pero algo opresivo, semejante a un teatro abandonado lleno de secretos... 

... Al amparo de la luz plateada de la luna llena que se deslizaba entre las ramas de los fresnos, Ondina y sus amigas salieron despacio, intrigadas con lo que iban a descubrir fuera de la cueva. 
Se instalaron entre los brazos inclinados de un viejo sauce dejando sus hatillos colgados de los amentos: cada una de ellas llevaba uno; hatillo lleno de regalos para despertar el manantial todavía aletargado de invierno, equipaje repleto de provisiones para nutrir las plantas que cerca empezaban a brotar, para el disfrute de los animales que al abrigo de la noche primaveral se acercaban allí: el zorro esquivando a los jabalíes, la comadreja escurridiza en busca de ratones, las ranas que tímidamente ensayaban sus cantos de amor rivalizando con los ruiseñores cuyo eco rebotaba de un extremo al otro del paisaje azulado...

Para orientarse antes de seguir su viaje, se quedaron prendidas en el musgo reverdecido que cubría parte de un tocón de enebro, aspirando los sutiles efluvios mezclados del tomillo y de la efímera flor de jara que se abrían a la primavera incipiente. 
La noche era fresca, la tierra aún sobrecogida por la última granizada.
Las ninfas cambiaron su atuendo ligero por unas escamas de reflejos metálicos verdes y azules y poco a poco el manantial adormilado se desperezó llenándose de vida susurrante y música...

A primera hora de la mañana siguiente, el sol las deslumbró entre los majuelos y descubrieron maravilladas el lecho de un riachuelo entre rocas orladas de liquen apergaminado y quebradizo; sólo se oía el leve zumbido de los primeros insectos que se afanaban en busca de frágiles florecillas. 



En algunos de los tramos del arroyo, unas cascadas en miniatura las esperaban para unir su voz a la de los pajarillos silvestres: multitud de carboneros, mitos y lavanderas alegres que las invitaban a zambullirse con ellos en la arena fina de unos recodos donde ya crecían frágiles lentejas de agua de un verde tierno. 



Allí trenzaron en su pelo las flotantes espirales de perlas negras de los sapos de canto melancólico; allí pintaron sus ojos con los reflejos irisados de un cielo de guiños intermitentes; allí acariciaron la piel jaspeada de los tritones que las rozaban tímidamente; allí aprendieron a bucear entre las raíces golosas de los marrubios olorosos que invadían las orillas...

Eran de entre las hadas, las más afortunadas: en el reparto de tareas de las Hadas trotamundos, les había tocado cuidar de la Naturaleza libre, alimentando con los secretos que la tierra subterránea les había entregado, al pequeño arroyo y la exuberante vegetación que lo escondía a los ojos de los mortales .
Y las ninfas, entusiasmadas con su suerte, se pusieron manos a la obra...      Continuará...                                  
  
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Pompita de agua nueva teñida de luna llena
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martes, 1 de mayo de 2018

La noticia

Llegó la noticia tan esperada por correo alado:
El carbonero se lo contó al rabilargo que se lo comunicó al herrerillo al le faltó tiempo para llevar la noticia al gorrión que siempre se lo pía al pinzón que a su vez manda mensaje a la abubilla que repite y repite "upupa, upupa" para el picogordo que por su parte...

Sobre un fondo verde de hierba tierna, entre perfumes y música estaba escrita la misiva que tanto ansiaba:

"Escuchad, escuchad, gritó la urraca:
Temprano esta mañana, una nube blanca de ribetes rosa se quedó prendida entre las ramas del manzano.


Luego el sol de mediodía bailó con la mimosa que se irguió hacia el cielo con su canto oloroso, repiqueteó el pito real. Yo los vi. Yo los vi. Yo los vi.


Pues yo olí cómo el atardecer encendía el alhelí liberando su perfume, silbó un mirlo.


Y al anochecer la pasión explotó entre las flores del membrillo japonés, canturreó el ruiseñor.


 Yo estaba cerca la noche que el lilo dibujó ramilletes de estrellas en las esquinas del papel vegetal, señaló el mito.


 Y una vinca solitaria firmó el mensaje de la primavera con su gran sonrisa, dijo el capuchino."



Extasiada al terminar tal lectura, levanté mi mirada inquisitiva hacia el cielo silencioso...
Pero bajo su frente de pizarra, negra y atormentada, refulgían unos ojos grises de donde manaban densas gotas heladas y brillantes, sembrando incertidumbre grisácea en el suelo de hierba tierna...

Me quedé absorta en el dibujo del reverso del mensaje: el pie de un arcoiris incompleto donde buscar un tesoro de primavera.



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Pompita en busca de colores primaverales
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martes, 27 de marzo de 2018

El árbol friolero...

- Ha llegado la primavera.
- ... Si tú lo dices...
- Que sí. Dentro de nada, así estarán las florecitas en las charcas...


- Y los narcisos en el jardín... A puntito están.



- Y los pájaros... Ya sabes que éste aparece siempre a fecha fija; no se equivoca nunca...


-  Mira los...
- ¿Sí...?
- No, nada...
- ¿Qué ibas a decir?...
-... Mira los arbustos con sus brotes nuevos a punto de florecer...



 -Y los árboles con su paleta de pintor preparada...



- Ya... Y ¿éste?...


-  Jajajaja  A éste, ni caso. Es un exagerado. ¿No ves que no ha soltado su bufanda desde el otoño?...  Es el árbol friolero. Ni caso te digo. Ya llegará la primavera. Muy pronto.
- Sí, te creo pero...  ¿cuándooooo?...

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Pompita de friolera.
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martes, 27 de febrero de 2018

Un espectáculo celestial 3

Allí, al norte del norte del norte, en esta época del año la noche ya no es tan interminable: la primavera se acerca


y el sol se levanta perezosamente sobre las ocho de la mañana


Para acostarse a las cuatro de la tarde.


Lo que nos da tiempo para disfrutar por segunda vez al cabo de once años. Y esta vez no con el propósito de admirar el Sol de medianoche, muy digno de ver también, sino todo lo contrario:
Tiempo para disfrutar de las vistas de ensueño de este bonito país en las horas previas al espectáculo de las Auroras boreales (o Luces del Norte como las llaman allí.)

Tiempo para patear sus calles heladas y rebaladizas con este andar patoso por precavido que nos delata como turistas ya que los autóctonos andan con paso decidido y despreocupado gracias a sus crampones que se ponen y quitan con la misma soltura que nosotros abrimos y cerramos un paraguas.
Con esas temperaturas siempre bajo cero, con ese sol tan vago, también nos delatan las cuatro o cinco capas de ropa que nos asemejan al muñeco michelín (o a unas morsas de Svalbard ya que estamos cerca) mientras ves con asombro a alguna gente (autóctona sin duda) que va con un anorak finito o un bonito jersey, sin gorro y sin guantes tampoco, muchas veces.
El frío no es el mismo para todos, está claro. (ni las temperaturas "suaves" que pregonan en ciertos sitios son de creer a pie juntillas... ni mucho menos. Lo dirán para no retraer al turista del sur me imagino...)

Pero no nos dejamos asustar por menudencias (¡!) y con aire frío en la cara, salimos para disfrutar; y disfrutamos, de todo.
Paisajes impresionantes que cortan el aliento, costumbres distintas,








Curiosidades naturales como un pequeño maelstrom,


Cultura e Historia tan tan rica e interesante...

                                   http://kamaleon.viajes/la-epica-de-los-pioneros-del-artico-en-un-museo/

Una idea, pensada pero pronto descartada: el alquilar un coche para alejarse del centro de las ciudades de forma individual, sin guía. Descartada por estar las carreteras apenas visibles bajo gruesas capas de nieve y hielo, señalizadas en perfecto noruego que no dominamos ni un poquito, y en plena oscuridad, ya que las Artistas actúan generalmente entre las 11 de la noche y las 2 de la madrugada, más o menos.

Aunque el primer avistamiento ocurrió sorpresivamente a las 6 de la tarde, desde la cubierta helada y ventilada del ferry que une la ciudad de Bodo a las islas Lofoten.


El espectáculo se disfruta plenamente sin contaminación lumínica, en unos sitios alejados conocidos por los guías especialistas del país que saben muy bien dónde nos maravillará este segundo espectáculo a unos kilómetros de Svolvaer.
Desgraciadamente no me salieron nada presentables las fotos de ese día...

A esas horas y con un frío que pela, unos días más tarde, a las afueras de Tromso y después de varias paradas oteando el cielo, nos instalamos finalmente alrededor de una fogata rudimentaria (que no calienta nada de nada) ...


... y los "profesionales" sacan trípodes y máquinas de especialistas.
... Mientras los "amateurs" como yo, se quitan los guantes y tantean tiempos de exposición procurando no tiritar... tarea sumamente ardua con los 12 o 13º bajo cero que marcan los termómetros. Menos mal, no corre nada de aire; lo que acentuaría nuestra sensación térmica.
Y el cielo despejadísimo nos augura un buen tercer avistamiento en esa noche sin luna (especialmente elegida)

Mientras esperamos, el guía empieza... ¡¡a cocinar!!
En un perolo grande echa cantidad de verduras varias, especias cuyo nombre se queda sin saber (su inglés y el nuestro son distintos...) muchos trozos de salmón, pimienta, agua y mucha nata líquida. Todo esto sin gorro ni guantes y con el anorak finito y abierto como buen chico del norte del norte del norte que se precie; pero sin quitarle ojo al cielo donde a ratos y brevemente se divisan ligeras " nubes" estiradas y grises, ribeteadas de un verde clarito indefinido...

Parece que las Artistas quieren hacerse las interesantes y se demoran, evolucionando lentamente en el cielo, como sin ganas, como buscando inspiración... parecidas al humo de una chimenea en una noche apacible...
El frío nos muerde ferozmente los dedos y la nariz a pesar de la sopa tan caliente y tan rica. (Gracias, Roy.)
Y la impaciencia también nos pone a prueba. (confieso que ratos pienso:  "Yo, que odio los aviones y el frío ¿qué narices hago aquí? Estoy loca de remate.")
Pero "quién algo quiere, algo le cuesta" ¿verdad?...
Y el público reducido y variopinto (tres (cuatro) amigos españoles, cinco japoneses y nuestro noruego maestro de ceremonia y cocinero) aguanta estoicamente, sin parar de andar en círculo con el fin de no dejar opción al hielo de subirnos por las piernas.

Y de repente...

... todo el escenario se anima: los cada vez más numerosos velos, volutas y cortinas se mueven, a ratos con mucha velocidad, a ratos con mucho brillo.
La impresión es sobrecogedora... indescriptible... fuera del alcance de las palabras...
Silencio denso, expectante y maravillado del público sin aliento...
El cielo, un momento antes tan negro y salpicado de estrellas muy nítidas, de pronto se llena de luz; y no se sabe adónde mirar: bailan, literalmente bailan. Encima de nosotros, alrededor...
Como unos visillos con el aire...
Unos visillos blancos o grises ribeteados de verde tierno o rosa muy pálido cuando los ve el ojo humano.
Colores más intensos cuando los capta la máquina. Si es buena y bueno también el fotógrafo...

Mis fotos... ¡Ay! A ratos embobada sin acordarme de la máquina y a ratos hice muchas... y ninguna es para tirar cohetes, como era de esperar... Me conocéis y os lo avisé ...
Pero son mías.
Os podría haber puesto otras, mucho más vistosas y espectaculares, gentileza de nuestro guía Roy...
Pero no os lo habríais creído. ¿verdad que no?




Son mías.
Y para mí, todas (malas, malísimas o regulares) son la prueba de que no sólo lo he soñado en una noche de insomnio...La prueba de que la Luna no me mintió...
He vivido estos momentos místicos... Y ¡¡tres veces en una semana!!
Con una sonrisa extasiada que no se me borrará en la vida
                               cada vez que piense en las Luces del Norte...

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Pompita con la sonrisa puesta :)))
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martes, 9 de enero de 2018

Magia incomprendida

Salían de la ducha, apenas envueltos en las mantas esponjosas de ondas grisáceas colgadas de los árboles. Y lo adivinaron todo al toparse con la silueta negra que los olisqueaba desde abajo:
El gato apenas se movía, husmeando el cielo donde hoy no adivinaba ningún aletear prometedor.
El animal no entendía nada de este silencio expectante y sin ecos.
Pero ellos lo sabían desde hacía días: pronto les dejarían salir a tropel para jugar. Sus rizos blancos brillaban de impaciencia, su piel azulada se estremecía de placer anticipado...
Repasaron las imágenes guardadas de sus anteriores juegos y fechorías y ya listos, se amontonaron cerca de la puerta: era su hora. Iban a caer mansamente o bailando encima del paisaje.
Y los duendes de los copos hicieron su entrada. Nieve susurrante.
Nieva. Y sigue nevando. El gato negro se pasea, lame las gotas blancas que se escurren en su lomo. Y, desconcertado, da una vuelta al jardín irreconocible. Espera el sol... que hoy está de huelga.
El cielo sigue lleno de duendes juguetones. Le incordian: no entiende la risa de estos seres mojados y azules.
...Y se refugia en casa, cerca de la chimenea que ronronea.

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Pompita blanca y sonriente.
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martes, 24 de octubre de 2017

Y el viaje continúa... 3

...Cuando las hadas comprobaron que en las copas semidesnudas de los árboles los pájaros cantaban con alegría renovada, ellas, reagrupándose cerca del camino de pendiente suave que llevaba al riachuelo, dieron por terminada esta etapa de su trabajo y se adentraron más profundamente en el oscuro túnel...          continuará...   

... Todo era sombra y silencio... Salvo por los suspiros de placer de la Tierra y el eco lejano de los terrones que se desmoronaban a su paso exhalando olor vegetal...
Su entrada a tropel en el subterráneo había sido algo brusca y caótica... Y la mayoría se sacudían ahora las alas arrugadas y las botas embarradas.
Al mirarse unas a otras, primero aturdidas y sin atreverse a hablar, y sorprendiéndose luego de su aspecto nada cristalino, les entró una risa incontrolable que rebotó multiplicada en el techo de la cueva donde se encontraban. Y durante un rato jugaron a asustarse mutuamente haciendo muecas grotescas, aullando como monstruos cavernarios y bailando enloquecidas.
Pero conscientes de lo que allí habían venido a hacer, empezaron a repartirse las tareas: les había tocado arrancar cada uno de los secretos de las profundidades para regarlárselos al riachuelo que, según les habían explicado, se encontraba un poco más abajo y las esperaba ansiosamente...

Pero una vez más o el mapa estaba mal dibujado o habían errado en su camino porque al mirar a su alrededor no veían más que los muros escarpados y el cielo negro de una inmensa cueva.
Y se maravillaron de lo que iban descubriendo: otras generaciones de hadas de la lluvia habían moldeado, para pasar el tiempo, allí encerradas pobrecitas, sin encontrar salida al aire libre, un decorado de velos, cortinas, columnas, estrellas translúcidas, diminutas perlas albas o figuras caprichosas y jaspeadas de macarrones y coliflores.


Se oía a veces un "plic... plic" apagado cuando, de puro aburrimiento, unas agotadas elfas de lluvias pasadas se dejaban caer en el pequeño charco que se intuía más abajo y donde crecían tranquilamente anémonas rojizas y setas pétreas...


La mayoría de las hadas empezaron a llenar su mochila de los preciados minerales que el río necesitaba.
Algunas se entretuvieron retocando las esculturas esbozadas por sus antepasadas.


Pero otras bajaron en busca de algún pasadizo secreto o cualquier rendija para escapar de este sitio de ensueño, espectacular pero algo opresivo, semejante a un teatro abandonado lleno de secretos...      continuará...

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Pompita de    "¡¡¡¡Por fin ha llovido!!!!"...
          Poco...pero las hadas trotamundos pueden seguir con su viaje. :)

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Ps. Para no perderos en el subsuelo y saber algo más sobre la azarosa vida de las hadas trotamundos, consultad en la guía los capítulos 1 y 2 , pinchando en las primeras palabras de este divagar. ;)
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martes, 25 de julio de 2017

Tenia dedos verdes

                                                    Hinojo marino (Crithmum maritimum)  foto mía id. por Fernando Macé

Un niño estaba tumbado bocabajo en la hierba. Absorto. Olisqueaba. Sonreía, feliz.
Acariciaba con la mirada al infinito mundo verde que le rodeaba.

Creció; y con él, creció también el mundo que le regaló descubrimientos cada día más apasionantes. Y sonrisas, risas y carcajadas.
A menudo, sus dedos se acercaban a una planta, con respeto; y a ratos agarraban el lápiz que le acompañaba siempre y, después de meditar un momento, apuntaba en su carpetita verde un nombre vernáculo o en latín, un olor, un número, un punto interrogativo...
Y sonreía pensando en sus amigos que tanto gustaban de sus dibujos...

Un día se quedó durmiendo con la nariz entre hierbajos.
Sus dedos dejaron caer el lápiz, la carpetita verde, la lupa...
Pero las plantas, agradecidas, le arroparon para su último viaje.
Y el viento sopló suavemente y esparció las semillas de sabiduría y amistad de un amable duende verde alrededor del mundo...

¡Qué tengas un feliz sueño, amigo maestro Fernando!

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Pompita algo huérfana hoy...
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martes, 18 de abril de 2017

Un conejito de Pascua

Mi gato, que no entiende de semanas, ni santas ni paganas, que no sabe de religiones ni de ritos ni leyendas, y sólo vive al ritmo de días y noches que regula su actividad y su descanso, festejó hace poco y a su manera la vuelta de la primavera y aprovechó sus correrías por el monte a su manera también... saliendo de caza.

Su instinto depredador le lleva a menudo por el camino fácil: el de los ratoncillos.
Otras veces por el reto más complicado de los pájaros, aún a sabiendas que, de conseguirlos, se expone a mis regañinas (que, lo sé, le importan bien poco pues me mira con su sonrisa inocente pensando: "Tú, grita, grita. Pero yo me lo he pasado en grande. Y sé que se te pasará tu enfado conmigo.")
Otras veces conjuga los dos deportes y se enfrenta a un reto mucho más divertido por más difícil: la caza veraniega del murciélago, este animal mitad ratón, mitad pájaro. Y algunas veces ¡lo consigue!
Para no herir sensibilidades, no os pondré fotos de los diversos trofeos que trae a casa como regalos día sí y otro también.

Pero hace unos días, salió de caza mayor... o la caza mayor le salió al encuentro... en forma de gazapillo.
Y como buen gato que es, hizo lo que a unos parecerá crueldad pero que, a los que entendemos de gatos, no nos parece otra cosa que una prueba más de que, a pesar de vivir "domesticado", ha sabido conservar sus instintos naturales y hacer lo que hacen a veces sus primos mayores en libertad cuando el hambre no aprieta: no sacrificar a su presa en el acto sino traerla viva, observarla y jugar con ella para aprender de sus reacciones para futuras cazas.
Un gato de piso (lo que yo llamo un gato de peluche) juega con moscas porque al privarle de su libertad se le priva de la posibilidad de dar rienda suelta a su instinto cazador con presas más interesantes ¿no?...
Pero Munsi no es un gato de peluche.
Y los únicos insectos que llaman su atención son los saltamontes que deben de ser para él lo más parecido a las pipas que a los humanos nos entretienen tanto...

Ya sé que a algunos mis palabras horrorizarán pero... seamos sinceros... a mí, mucho más me horrorizan cosas como las guerras todas, la caza como deporte para presumir, el embuche de ocas, las corridas de toros, las cabras de campanarios y demás "juegos" humanos para la crueldad de los cuales siempre hay alguna excusa o justificación...

Pues sí, Munsi, mi gato, cazó un gazapillo, lo trajo al jardín, y después de introducirlo por la gatera que le permite entrar y salir de casa a su antojo, me lo regaló.
Vivito y coleando, sin una gota de sangre, sin un rasguño salvo una pequeña calva sin pelo en el cogote.
Otro gato de hace años, era un especialista de la caza de conejitos que regalaba a la perra que los miraba sin mucho interés y sin duda se preguntaba: "Y yo ¿qué hago con esto?..."
Pero este gato de ahora, quizás por no tener compiche de cuatro patas, trae sus presas a casa para compartirlas con su familia bípeda.

Sin embargo, esta presa tan poco corriente para él, le vino grande y lo dejó tan sorprendido que no hizo otra cosa que observar... hasta que se cansó y me dejó a mí a solas con el regalo.

Así que, por otros caminos que los de las leyendas, credos y ritos de Semana Santa, por otro regalo aparte de los huevos decorados y de chocolate de toda la vida,
disfruté yo este año de mi particular conejito de Pascua.



Y ¿qué pasó luego?... Pues como estaba el animalillo tan en plena forma, después de no pocos esfuerzos para capturarlo (no tengo las habilidades de mi gato y ¡hay que ver lo que brincan los conejitos!) conseguí arrinconarlo en un cubo y soltarlo fuera del jardín, aprovechando que el cazador tomaba el sol, relajadito y disfrutando de un merecido descanso, como es de ley en Semana Santa también por otra parte...


Después de un rato pensativo, el animalito indultado aprovechó su suerte y desapareció entre jaras, cantuesos y enebros, bajando hacia el riachuelo.

Quizá su aventura dé pie a una leyenda bonita que circulará de madriguera en madriguera en las primaveras venideras... Me gustaría que así fuese...

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Pompita de una semana, entre santa y pagana.
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martes, 11 de abril de 2017

No busques más


No, no busques más. Lejos de la agitación estéril y del mundanal ruido sólo existe la alegría de las ramas del manzano estrenando flores en un domingo de abril; y el zumbido de las abejas que se emborrachan de sol. No busques más, no. Aquí está el renacer.



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Pompita debajo del manzano.
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