martes, 5 de enero de 2016

Iremos


Me gusta Zaz, su voz particular, su ritmo y el optimismo de sus letras sencillas. Y este video tan colorido que une gente tan diversa.
Y por eso me apetecía hoy compartir esta canción con vosotros, para empezar el año 2016.

                                    https://www.youtube.com/watch?v=8IjWHBGzsu4

Iremos a escuchar Harlem en la esquina de Manhattan
Le daremos color al té en los zocos de Amán
Iremos a nadar en el río Senegal
Y veremos arder Bombay bajo luces de bengala.
Iremos a rascar el cielo por debajo de Kyoto
Sentiremos el latido del corazón de Río de Janeiro
Alzaremos los ojos hacia el techo de la Capilla Sixtina
Y alzaremos nuestras copas en el Café Pouchkine.
                      Oh, qué bella es nuestra suerte,
                      en los miles de colores del ser humano
                      entrelazados con nuestras diferencias
                      en los cruces del destino.
Sois las estrellas, somos el universo
Sois un grano de arena y el desierto
Sois mil frases y yo lapicero.
Oh oh oh oh oh oh oh
Sois el horizonte, somos el mar.
Sois las estaciones, somos la tierra.
Sois la costa y yo la espuma.
Oh oh oh oh oh oh oh
     Diremos que los poetas no tienen banderas
     Haremos tantos días de fiesta como héroes tengamos
     Sabremos que los niños son los guardianes del alma
     Y que hay tantas reinas como mujeres.
     Diremos que los encuentros hacen los viajes más bellos
     Veremos que sólo merecemos lo que se comparte
     Escucharemos la música cantada en todas partes
     Y sabremos dar lo mejor que tenemos dentro.
                    Oh, qué bella es nuestra suerte,
                    en los miles de colores del ser humano
                    entrelazados con nuestras diferencias
                    en los cruces del destino.
Sois las estrellas, somos el universo
Sois un grano de arena, nosotros el desierto
Sois mil frases y yo lapicero.
Oh oh oh oh oh oh oh
Sois el horizonte, somos el mar.
Sois las estaciones, somos la tierra.
Sois la costa y yo la espuma.
Oh oh oh oh oh oh oh

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Pompita musical oh oh oh  oh oh oh oh  :))

jueves, 31 de diciembre de 2015

El árbol de los deseos


Cuenta la leyenda que hubo una era en que, cada año, los duendes, hadas y demás diminutos se reunían en alegres tertulias donde cada cual lanzaba la semilla de sus mensajes a los cuatro vientos.
Esos mismos vientos se multiplicaban, se enlazaban y bailando se encargaban de sembrarlos en cada resquicio de la Tierra donde a veces prosperaban y otras luchaban para crecer y a su vez transmitir nuevas semillas.

Mas cuentan también las crónicas que los vientos se volvieron locos.
Y, huracanados, secaron la tierra otrora fértil y dadivosa; alejaron las lluvias que se perdían sin rumbo e hicieron crecer desiertos donde se secaban las flores sin llegar a abrirse sus perfumes.
El cielo se volvió gris de ceniza. Las aves enmudecieron.
Y con ellas el mundo.
Los duendes y las hadas desaparecieron de la faz de la Tierra que se había vuelto hostil, inhóspita.
Desaparecieron. Se escondieron...

Pero una mañana, animados por no se sabe muy bien qué esperanza, salieron de todas partes: del fondo de los baúles cerrados, de los joyeros antiguos de llaves perdidas, de las cajas de cartón donde dormitaban entre fotos deslavadas, de entre las páginas de los libros olvidados en estanterías polvorientas, de detrás de los espejos azogados, de debajo de los cimientos de las casas o de las tejas y pizarras acariciadas por la luna.
De los mil lugares insospechados donde se refugiaban...
Y volvieron cerca de los árboles. Primero en silencio.
Mas luego clamando sus anhelos.

Y, tal como lo relataba la leyenda antigua, colgaron de nuevo sus hojas en el árbol de los deseos. Como cada 31 de diciembre.



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Con cariño,
os deseo que se cumplan vuestros Siete grandes o pequeños Deseos
                                    
                                            para   2016
 .

martes, 15 de diciembre de 2015

Árbol de Navidad

- ¡¡¡No quiero, no quiero, no quiero y no quiero!!! Siempre me toca a mí.

El hombre salió de su taller al oír los gritos.
-¿Se puede saber lo que pasa aquí? ¿A qué viene este alboroto, niños?

Y todos apuntaron hacia el que había gritado.
- Es que no quiere que lo decoremos.
- Es que siempre me toca a mí. Y luego me plantan en un rincón del salón y me tengo que quedar inmóvil durante horas y horas. Y ellos se van a jugar fuera, incluso a veces con la nieve. Y no es justo.

El hombre sonrío y rascándose la cabeza les dijo:
- El abeto tiene razón, no es justo... ya buscaremos una solución...
Pero ahora, id a jugar más lejos. María está agotada del viaje y necesita descansar un rato.

A todos se les iluminó la cara... bueno... las ramas, la corteza y las hojas que les quedaban en este invierno tan suave. Y casi en voz baja preguntaron:
- ¿Falta mucho para que nazca tu hijo, José?
- Pues sí, todavía falta algo. Pero poco. Ya os avisaré.
¡Ah! Otra cosa: si Alberto no quiere vestirse así pues hay que respetarlo ¿no os parece? ¿Desde cuando se ha visto un abeto cubierto de pelotas de pingpong y linternas e hileras de papelitos de caramelo?
- Es que... lo vimos en Internet y...
- ¡Ya estamos con Internet! ¡Hala, id todos al bosque a jugar allí! Y no discutáis más. Ya buscaré una solución...

El hombre era herrero, de los pocos que quedaban, acostumbrado al calor agobiante de la fragua y el ruido del martillo chocando con el yunque para dar forma a lo que le pedían.  Era su medio de vida.
Vida ruidosa y cansada. Pero él era feliz de todas formas, con su trabajo, en su casa y en su barrio.
En realidad, era amante del silencio sólo roto por los susurros de los árboles, los trinos de los pájaros y las risas de los niños.
Siempre pensaba que hubiera sido aún más feliz quizá siendo carpintero...
Le gustaba el tacto suave y el olor de los árboles que le hablaban y guiaban sus manos. Y por esta razón en sus ratos libres esculpía figuritas de madera, parecidas a la gente del barrio y también de animales domésticos e incluso animales fantásticos salidos de su imaginación.
Figuritas que luego María y él regalaban a sus amigos y conocidos para decorar sus casas en cualquier festejo.
Tenían tantos amigos y tantas y tan variadas figuritas que todos habían empezado a colocarlas a la entrada de sus casas como si fuera un pueblecito permanente en vez de tenerlas, como hacían en otros barrios, guardadas en cajas de donde no salían más que una vez al año (según había leído en Internet...él también a veces caía en la tentación, como los niños)

Pero no tenía para comprar un trozo de madera fina y resistente para esculpir el árbol prometido a los niños. Ni quería sacrificar a uno de verdad. Así que se le ocurrió una idea y les hizo un árbol diferente con lo que tenía a mano.
Y mientras trabaja en su pequeña fragua, canturreó canciones de su infancia que hablaban de animales de granja que calentaban una casa donde reía un niño, de pececillos que bebían alegres en ríos sin contaminar, de estrellas viajeras que traían maletas repletas de regalos y cosas parecidas.
Cuando al cabo de una hora de esfuerzo y canciones alegres terminó su tarea, le brotó una sonrisa al imaginar la sorpresa de los chiquillos del barrio, sus preguntas y cómo, con su imaginación, lo iban a terminar de decorar.

Ya podían llegar los niños, duendes del bosque y de las casas.
Ya tenían su árbol de Navidad, donde colgar deseos.
 

Fue en este preciso momento cuando oyó la llamada de su mujer:

- ¡José!... Por favor, saca el coche del garaje. Creo que ya es la hora.
- Pero... María... ¿no dijo el médico que todavía faltaban unos diez días?...
- Hazme caso, por favor. El niño no puede esperar.

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Pompita de Navidad soplada con sonrisas y buenos deseos hacia todos.
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martes, 1 de diciembre de 2015

Pespunte


Descalza y desnuda se acerca; y con la punta del dedo índice dibuja en la superficie brumosa una silueta.
Perfila la curva de la cara; la barbilla, bien definida.
Esboza una nariz, que le sale algo infantil; y baja luego por el cuello, largo.
Despacio acaricia unos hombros fuertes, una cintura esbelta.
Y los dedos rosados y titubeantes recorren recuerdos. Pespunteados.
Vuelve a subir por la nuca su mano entera a modo de peine y se demora plasmando el pelo lacio, largo y goteando en la espalda y el torso.
Se para. Indecisa.
Añade los ojos. Que dibuja cerrados.
Y se aleja. Temerosa.
Pero enseguida vuelve y añade con valentía pestañas de ojos abiertos frente al espejo.
Con la palma de las dos manos lo frota largamente, borrando la niebla fría que lo cubría.
Y de frente se contempla, igual que siempre. Igual que antes.
Con la boca de sonrisa amplia, segura y feliz que a él le gusta tanto.
La sonrisa dulce que alimenta también a su hijo.
La sonrisa que ya no tendrá que dibujarse cada mañana en el espejo
al salir de la ducha.

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martes, 24 de noviembre de 2015

Manipulación


A veces a los niños no les gusta mucho la verdura. Y ponemos todo nuestro empeño en que tengan una alimentación equilibrada ¿verdad?
Cuando son mayores puedes intentar hacerles ver que la zanahoria o el tomate o las espinacas o lo que sea que odian, tienen múltiples ventajas para su cuerpo. A veces funciona...
Y les explicas porqué valen más las verduras que las chuches. Y lo suelen entender: si una cosa caracteriza a los niños es que no son nada tontos (aunque siempre que pueden te piden dulces y nunca espinacas o coliflor)

Pero cuando son muy pequeños, a veces usamos "técnicas de venta rastreras". Que funcionan casi siempre.


Confieso que lo hice cuando me tocó bregar con este tema, hace años.
Pero hoy, me pregunto si hice bien en manipular a mis hijos de esta forma cuando eran pequeños. Presentándoles primero la cara amable del menú para convencerlos...
... En el fondo creo que sí, porque era por su bien. (Y ellos lo saben; aunque todavía me recuerdan la coliflor con un guiño y ya no la prueban ni locos.)
Lo hice.. y hubo  algunas chuches también aparte de las espinacas, todo hay que decirlo.
"El azúcar también es necesario para el rendimiento de nuestro cerebro." me argumentaban con razón mis hijos adolescentes.

Pero creo también que con mi empeño y su resistencia, descubrieron que tenían armas para no caer en otras trampas de manipulación mucho peores. Aprendieron a decir "no". A no dejarse engañar por el primero que venga con "chuches" atractivas. Con promesas de lo que sea...

La manipulación... Esto está claro. Según y cómo se presenta un artículo (o un viaje...), será más o menos atractivo y quien manipula obtendrá más o menos resultados.
Y es muy fácil manipular cuando se tiene un mínimo de arte, labia para convencer...
O habilidad de caradura.
O espíritu malvado que manipula con fines envenenados y no piensa cumplir sus promesas ni de lejos.
Según se utilice la manipulación para el bien o para el mal.
Y debe de ser muy fácil ser manipulado si no se tiene puntos de referencia claros como ejemplos de platos nutritivos aunque sin adornar...
... ¿por qué?...

Pompita sin respuesta desde el desván mental de mi cocina de hoy.

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viernes, 20 de noviembre de 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

Calendarios privados

Todos tenemos en nuestros calendarios particulares fechas bonitas, compartidas o privadas. Que dibujamos mentalmente con un sol, una estrella o más, o una flor que nos gusta, como las que jalonan a veces nuestros libros preferidos a modo de marcapáginas. Fechas que abren nuestras sonrisas cuando aparecen en los calendarios oficiales que las ignoran.
Pero todos tenemos también fechas negras. Fechas que ni marcamos en el calendario de cicatrices porque no las olvidaremos nunca. Hitos infelices de nuestro recorrido por los años. Perdidas de seres queridos. Recodos bruscos de nuestros caminos. Abruptos y difíciles de asimilar.
11 de Septiembre, NuevaYork...
11 de Marzo, Madrid...
13 de Noviembre, París.
Y tantas, tantísimas otras fechas de horror, de dolor producido por la locura de unos pocos.

El sábado por la mañana, mi amiga Juli me llamó.
Y mi amiga Mabel me mandó una foto sin palabras que me emocionó.
El sábado por la noche, mi amiga Paloma, una cariñosa carta que me emocionó igualmente.
Y más gente amiga o casi desconocida, hace un rato.
Una fecha que añadiré a mi calendario particular.
Para que me ayude a hacer contrapeso reconfortante.
Intentando equilibrar sentimientos para que la vida siga.
A pesar de la tristeza que me embarga desde el viernes al pensar en el dolor de quien ha perdido tanto en una noche que se anunciaba festiva y terminó en tragedia.
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martes, 3 de noviembre de 2015

Sol, lluvia y sol



                          Sol, lluvia y sol
                          Las hadas se disfrazan
                          De terciopelo



                                          Sombreros negros
                                          Los brujos se acercan
                                          Lluvia, sol, lluvia



                                                       Anillos raros
                                                       Aquelarre bailarán
                                                      ¡Ojo con ellos!

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Pompita de otoño
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jueves, 29 de octubre de 2015

Como cada fin de octubre

"... Por supuesto que conozco muchas y las entiendo perfectamente pero no me gusta usarlas; no sé exactamente por qué. Por educación recibida, por falta de costumbre... no sé.
Conozco muchas y por duplicado además: recién llegada aquí, algunas personas se empeñaron en darme "imprescindibles clases" para ampliar mi vocabulario: lo clásico.
Pero las reservo para cuando de verdad ya no me queda otra solución.
Y hasta creo que esto les da más fuerza: al no estar desgastadas de tanto uso, cuando las empleo yo, tienen más contundencia.
Y, dependiendo de la intonación, mis interlocutores entienden que, tan abrumada, no me salen otras palabras;  o que de verdad estoy hasta...
las narices. 

Esta faceta mía hace sonreír a más de uno, en plan burlón.
"¡Por favor! Si todo el mundo habla así ahora. No me seas rancia"
Pues hijos míos, seré una rancia anticuada y desfasada, pero no lo puedo remediar: es como una alergia.
Y si puedo evitarlas, las evito. Creo que el vocabulario es lo suficientemente rico como para hablar con claridad sin usar tantísimos. Quizás unos poquitos vale, en plan coletilla, de vez en cuando... Algunos tienen ese tic que me parece inofensivo... Pero los hay que en una frase de diez palabras te cuelan una docena. Y eso...
Y en el fondo me da pena por ellas: ellas nacieron limpias, sin malas intenciones y no tienen la culpa de que muchos las usen como insultos ¿no?...

Me refiero a las palabrotas, los tacos, las palabras malsonantes o como se las quiera llamar.
("Vous aviez deviné, j´espère."  como cantaba Brassens en "Le gorille".)

No me gustan los tacos. Y sin embargo..."

¿A qué viene todo este discurso? os estaréis preguntando.

Pues viene a que siempre que hablo de Brassens (y hoy toca, como cada fin de octubre), siempre recalco su envidiable manejo del idioma, su cultura, su poesía, su ternura, su sentido del humor...
Y si bien a él también, como una vez confesó, le costaba usar tacos, muchas veces lo hacía.
Y soberbiamente además, escribiendo canciones con mucho ingenio.
Tanto que esto le granjeó no pocos problemas con algunas. Canciones con su denuncia social y su ironía (de la cual no escapaba nadie; ni siquiera él.) Con su ternura y su poesía. Con su filosofía de palabras y de hechos.
Y con su idioma claro y genuino también, lo que hizo que en la Francia de los años 50 algunas fueron prohibidas en la radio. Tanto por los temas que este "toca narices" se atrevía a cantar como también por las palabras.
Brassens, incómodo para unos y genial para la mayoría.

Y como respuesta a las críticas o consejos recibidos, a modo de disculpa o justificación (pero por supuesto sin dejar escapar la oportunidad de reincidir en la provocación y seguir burlándose), escribió ésta que os traigo hoy. (Había muchas candidatas pero al final elegí  El pornógrafo (no descartando traer alguna más, en otro momento ;)


Antaño, cuando yo era un mocoso
tenía fobia a los tacos.
Y si pensaba "mierda" por lo bajini,
no lo decía.
Pero hoy, cuando ganarme las habichuelas
consiste en hablar como un bufón,
ya no pienso "mierda" ¡pardiez!
sino que lo digo

Soy el pornógrafo
del fonógrafo.
el pícaro 
de la canción.

Para divertir a la galería
escupo obscenidades,
bocanadas llenas de palabras groseras
totalmente incongruentes.
Pero al reencontrarme a solas bajo mi techo
mirándome a los ojos en mi espejo 
me señalo con el dedo
y me grito:" ¡Hombre incorrecto!
¡Que te den por allí...!"

Soy el pornógrafo
del fonógrafo.
el granuja
de la canción.

Cada sábado voy a confesarme
acusándome de haber hablado de nalgas
y le prometo en firme al marabú
tenerlas tabú.
Pero temiendo,
si no hablo ya de ellas,
con terminar en el comedor social,
pronto vuelvo a sentar en el tapete
las nalgas impías.

Soy el pornógrafo
del fonógrafo.
el sin vergüenza
de la canción.

Mi mujer tiene, dicho sea de paso,
una naturaleza concupiscente
que la impulsa a tumbarse desnuda
debajo del primero que pasa.
Pero, seamos sinceros, ¿puedo
hablar de ello en el cabaret
sin decir que tiene de forma muy aguda
fuego uterino?

Soy el pornógrafo
del fonógrafo,
el gamberro
de la canción.

Tendría sin duda felicidad
y quizás la cruz al Mérito
si cantase con decoro
el amor que lleva a Roma
pero mi ángel de la guarda me ha dicho:
"Nanay,
Cantar el amor te está prohibido
si no florece en el destino
de una puta."

Soy el pornógrafo
del fonógrafo.
el pillastre
de la canción.

Y cuando, contentillo, tarareo
al dueño de un cabaret
un adorable estribillo bucólico,
se pone melancólico.
Y me dice, ahogándose en lágrimas:
"Si le place cantar a las flores,
que por lo menos crezcan en la calle Blondel,
en un burdel."

Soy el pornógrafo
del fonógrafo,
el bribón
de la canción.

Cada atardecer, antes de cenar
asomando la nariz a mi balcón
contemplo a la buena gente
en el sol poniente.
Pero no me pidáis cantar esto
si os asusta oír aquí
que me gusta ver
pasar a los gilipollas
desde mi balcón.

Soy el pornógrafo
del fonógrafo,
el canalla
de la canción.

Las almas buenas de aquí abajo
cuentan firmemente
con que a la hora de mi muerte
Satán venga a ensartar
a este muerto mal hablado.
Pero ¡ojala! el gran manitú,
para quien la palabra no cuenta en absoluto,
admita en su Jerusalén a la hora última,

al pornógrafo
del fonógrafo,
al gamberro
de la canción.



                                                   https://www.youtube.com/watch?v=tBe0p13cPxk


Me gusta Brassens. Cualquier faceta suya. ¿Lo habíais notado?...

Ya sé que lo mío es una contradicción, que a ver si me aclaro, que no soy justa, que no soy imparcial pero... hay forma y forma.
Es que para mí, este tímido artesano del idioma, era un Señor.
Un auténtico Señor de las Letras. Con o sin tacos. Sin y con tacos.


Pompita de aniversario. Hoy es 29 de octubre.

(Todavía recuerdo el día que anunciaron su muerte...
Y lo primero que se me escapó fue:"oh! merde..." Y os pido disculpas.
No por el taco sino por, una vez más, enrollarme tanto. ;)
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martes, 13 de octubre de 2015

A orillas del río

                                                                foto: regalo de Diego

Lo despertó antes del amanecer una fragancia fresca de vegetación hinchada de promesas. Y supo que había llegado la hora de emprender el camino de vuelta a casa.
El río baja mansamente entre abrazos de avellanos que se inclinan sobre sus aguas indolentes; y conserva en esa hora temprana jirones de bruma flotando como algas aéreas donde se escurren pálidos destellos de sol.
En un recodo de la estrecha senda de tierra negra que sube bordeando el río, se para un instante. Reconoce cada tronco; acaricia con la mirada unas violetas rezagadas; intuye unas setas escondidas bajo zarzas; saborea unas moras tardías que han escapado al pico de los mirlos.
Y con los ojos entrecerrados, inspira largamente los olores familiares.
La neblina que se eleva del río tranquilo le envuelve de sonidos apagados: los murmullos del agua en la ribera herbosa, el aire saturado de humedad que se desliza de las ramas hacia su cuerpo musgoso, el roce de un animal reptando sobre el lecho de hojas de abedul, el vuelo repentino de un pájaro sorprendido. Y disfruta del placer reencontrado.
El duende del bosque reanuda su caminar pausado internándose ahora entre los helechos. Imperceptibles jeroglíficos vegetales que sólo unos pocos saben descifrar le llevarán a un claro de viejos carballos donde le esperan otros seres misteriosos.
En el nacimiento del río tienen su morada.

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Pompita de paseo en un día lluvioso.
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