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martes, 10 de diciembre de 2019

Cada uno es como es...

...Y cada cual elige la forma de expresión que mejor le define...
Para muchos es la música.
Para Yves Duteil, tan polifacético, una es la música con su guitarra y con sus letras, a veces de denuncia, a veces melancólicas y poéticas, y otras veces divertidas y de alegría contagiosa, como las que os traigo hoy.

"ME  PICA  LA  GUITARRA"

Me pica la guitarra,
entonces rasco un poquito.
Me alivia y se arregla
pero no parece muy serio.
Perdonadme, es muy extraño:
me ataca cuando quiere,
Es la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito. 

Habría podido ser (es hereditario)
oficial del Estado Mayor´
arzobispo o veterinario,
pasante de notario o buscador de oro.
El azar y la genética lo han dispuesto
de otra forma muy distinta:
puse los dedos en la música,
y por esto ahora...
Tengo picazón en la guitarra
entonces rasco un poquito,
me alivia y se arregla.
pero no queda muy serio.

En la industria, la electrónica
el comercio y los Seguros,
tenía dones para la práctica,
sí...pero sin referencias...
Tengo la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito,
me alivia las falanges,
pero no suena muy serio.
No hay nada que hacer para que cambie,
hay que admitirlo 
tengo picazón en la guitarra.
entonces escribo canciones.

Aprendí a leer, a escribir
y cuento con los diez dedos
para componer dulces divagares,
partiendo de cualquier cosa.
No creáis que lo hago para divertirme,
que corro detrás de los honores:
si provoco un poco a las musas,
no es por los derechos de autor:
Tengo picazón en la guitarra, 
entonces rasco un poquito.
Me alivia y se arregla.
Pero al cabo de una hora o dos,
cuando me tomo por un artista
esto da un resultado desastrado.
Me entristece profundamente.
Y cuando me siento infeliz...
Siento picazón en la guitarra,
entonces rasco un poquito, 
me alivia y se arregla.
Pero entro en un círculo vicioso.
No hay nada que hacer para que cambie,
hay que aceptarlo. 
Tengo la guitarra que me pica,
entonces intento cantar.

Consulté a un especialista 
para curarme, pero sin éxito.
Me dijo:"Si persiste la dolencia,
intente tomar un comprimido."
Incluso antes de entenderlo,
ya me había hecho cantante.
Y es por ello que en los escenarios,
entre los dos focos...
Tengo picazón en la guitarra
entonces rasco un poquito,
me alivia y se arregla
y si no queda muy serio,
es la más hermosa lección de música
que he recibido desde siempre,
es la mejor terapia cuando tengo penas de amor.

Tengo picazón en la guitarra,
entonces rasco un poquito
Me alivia y se arregla.
Y cuando sea muy mayor,
a mi muerte quiero que me instalen
con mi guitarra en la mano.
Si veis mi lápida
que bailotea en Todos los Santos,
Es la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito
entre las nubes con los ángeles
allí arriba en los cielos.
Perdonadme si molesta.
Me ocurre cuando quiere
Es la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito.
No hay nada que hacer para que cambie.
Y si dentro de un día o dos
os pica la guitarra,
entonces... ¡Era contagioso! 


                                      https://www.youtube.com/watch?v=wmpmGNu6pPQ

                                   
Y hay muchas cosas bonitas contagiosas en el mundo...
Como, por ejemplo... componer canciones, escribir poemas, pintar cuadros, hacer fotos, dibujar, redactar textos de denuncia social o de humor etc...
Son todas maneras hermosas de expresar lo que uno siente y lo que le apetece compartir con gente afín...
Resumiendo: expresar lo que uno es.

Me gusta mucho Duteil por sus letras variadas pero también por su trayectoria vital, muy entregado a la causa de la defensa de la infancia (y no sólo con sus canciones) y también de defensa del idioma... de estas personas que apetecería conocer "en persona" (y valga la redundancia.)
Y por esto...esto. :)

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Pompita de "cordón umbilical musical".
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martes, 9 de julio de 2019

Plegaria

Ya se fue el frío del invierno.



Deja que el sol acaricie tu piel hilando su vida sedosa con tus canas.



Ama a los insectos que buscan secretos en tus arrugas.



Abre tus sentidos al tenue susurro de sus hojas.



Mira a los árboles a los ojos: ellos no mienten.



Comparte la sabiduría de sus ramas con la brisa.



Emborráchate del sabor de su savia joven.



Ayúdalos siempre

Pero sobre todo
                                                  Quiérelos, respėtalos, protégelos.

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Pompita desde un árbol.

martes, 2 de octubre de 2018

El final del verano

Nunca he padecido esta, para mí, extraña enfermedad que llaman  "síndrome postvacacional".
No pongo en duda su existencia y me compadezco de quien la sufre pero... soy inmune.

Soy inmune y desde siempre: cuando estudiaba o cuando trabaja fuera de casa disfrutaba de las dos cosas por igual. De los once meses y del mes tan esperado. De forma diferente pero con la misma ilusión...
Pero sé de algunos que no lo resisten: les sienta mal la transición... se deprimen, suspiran, gruñen, refunfuñan...hasta enferman de melancolía algunos.

Y para ellos quiero empezar el otoño con una canción que a mí siempre me ha servido en los momentos menos fáciles.
Vale... lo sé, un poco trasnochada quizás... Pero me gusta.
Como me gusta la gente dinámica, optimista, la que mira el lado sonriente de la vida y procura andar sobre o entre los cantos rodados o puntiagudos de la playa fijándose sólo en sus colores, sus formas, el camino que dibujan o imaginando los mensajes que encierran de tan viajados...
O los que podrían escribir sobre ellos aunque sea sólo con la caricia de la mirada.
Mensajes más resistentes, más perennes, menos efímeros que los dibujados en la arena de las vacaciones.

Así que os regalo estas piedras que me gusta seguir en la playa cuando paseo en ella.
No sé a dónde me llevan (y más de una vez me he perdido durante un rato, levantando la mirada y preguntándome: "Upppsss ¿qué hago aquí?"...) pero no me importa si en el paseo disfruto, que lo hago siempre.





Y esta canción a los que la necesitan para resistir.

          https://www.youtube.com/watch?v=MCZQN7MT3Gk

Y a los que no la necesitan, pues mi enhorabuena y una gran sonrisa cómplice.

El final del verano puede ser maravilloso también ¿verdad?... como cada estación ya que es principio de algo nuevo, diferente e ilusionante.
Como cada día también. Con sus chinitas o pedruzcos en el zapato o no.

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Pompita de final de verano y principio de otoño con ilusión.
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martes, 1 de mayo de 2018

La noticia

Llegó la noticia tan esperada por correo alado:
El carbonero se lo contó al rabilargo que se lo comunicó al herrerillo al le faltó tiempo para llevar la noticia al gorrión que siempre se lo pía al pinzón que a su vez manda mensaje a la abubilla que repite y repite "upupa, upupa" para el picogordo que por su parte...

Sobre un fondo verde de hierba tierna, entre perfumes y música estaba escrita la misiva que tanto ansiaba:

"Escuchad, escuchad, gritó la urraca:
Temprano esta mañana, una nube blanca de ribetes rosa se quedó prendida entre las ramas del manzano.


Luego el sol de mediodía bailó con la mimosa que se irguió hacia el cielo con su canto oloroso, repiqueteó el pito real. Yo los vi. Yo los vi. Yo los vi.


Pues yo olí cómo el atardecer encendía el alhelí liberando su perfume, silbó un mirlo.


Y al anochecer la pasión explotó entre las flores del membrillo japonés, canturreó el ruiseñor.


 Yo estaba cerca la noche que el lilo dibujó ramilletes de estrellas en las esquinas del papel vegetal, señaló el mito.


 Y una vinca solitaria firmó el mensaje de la primavera con su gran sonrisa, dijo el capuchino."



Extasiada al terminar tal lectura, levanté mi mirada inquisitiva hacia el cielo silencioso...
Pero bajo su frente de pizarra, negra y atormentada, refulgían unos ojos grises de donde manaban densas gotas heladas y brillantes, sembrando incertidumbre grisácea en el suelo de hierba tierna...

Me quedé absorta en el dibujo del reverso del mensaje: el pie de un arcoiris incompleto donde buscar un tesoro de primavera.



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Pompita en busca de colores primaverales
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jueves, 22 de febrero de 2018

Un espectáculo celestial 2

Ya he vuelto del norte del norte del norte ;)
Días intensos. Y vuelvo con los ojos llenos de imágenes maravillosas y con el alma repleta de sensaciones indescriptibles. :)))

Y me acordé de vosotros, los presentes en mi última entrada:

De ti, Little: nunca había visto tantas peluquerías y salones de belleza juntos en tan pocos metros cuadrados. :D Será que de tanto gorro para protegerse del viento frío, se estropean rápido los peinados de esas cabelleras tan rubias :)

De ti, Laura: qué fotazas maravillosas habrías hecho con tantos paisajes perfectos, casi irreales :) (tendrás que perdonarme las mías... :D)

De ti, Viento de Lebeche: con tanta agua que nunca está lejos, mezclando sus colores, agua dulce y salada de mar.

De ti, Juan, que en unos haikus magistrales habrías pintado cada momento mejor que nadie, con este arte que tú tienes :)

De ti, diego: por el azul insuperable de los cielos y el hielo. Los fulmares, el águila pescadora, los cormoranes y las cornejas cenicientas :) Y platos de bacalao y salmón, insuperables también :D

De ti, Tesa: por este frío intenso que tanto amas :D
(Y por este dolor mío de rodillas, tan intenso también, por el trote que les di. ;)

De ti, Dlt: por la Historia tan rica de este país y gentes tan peculiares ;)

También me acordé de ti, Marie-Fleur, mi Blomsy. Mucho. Y lo sabes.
Y de mi "galleguiña"...

Y de todos los que en un momento dado habéis pasado por aquí, compartiendo momentos dulces y leyendo mis divagares con ojos tan indulgentes.

Ya os contaré cosas...cuando mis fotos estén a punto ;) (Aviso: no esperéis maravillas: ya conocéis mi "arte" :DDD)

Pero que sepáis que... La luna no me mintió ;)

            ¡¡¡ LAS VI !!! Y LAS VI BAILAR :)))

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Pompita de vuelta
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martes, 9 de enero de 2018

Magia incomprendida

Salían de la ducha, apenas envueltos en las mantas esponjosas de ondas grisáceas colgadas de los árboles. Y lo adivinaron todo al toparse con la silueta negra que los olisqueaba desde abajo:
El gato apenas se movía, husmeando el cielo donde hoy no adivinaba ningún aletear prometedor.
El animal no entendía nada de este silencio expectante y sin ecos.
Pero ellos lo sabían desde hacía días: pronto les dejarían salir a tropel para jugar. Sus rizos blancos brillaban de impaciencia, su piel azulada se estremecía de placer anticipado...
Repasaron las imágenes guardadas de sus anteriores juegos y fechorías y ya listos, se amontonaron cerca de la puerta: era su hora. Iban a caer mansamente o bailando encima del paisaje.
Y los duendes de los copos hicieron su entrada. Nieve susurrante.
Nieva. Y sigue nevando. El gato negro se pasea, lame las gotas blancas que se escurren en su lomo. Y, desconcertado, da una vuelta al jardín irreconocible. Espera el sol... que hoy está de huelga.
El cielo sigue lleno de duendes juguetones. Le incordian: no entiende la risa de estos seres mojados y azules.
...Y se refugia en casa, cerca de la chimenea que ronronea.

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Pompita blanca y sonriente.
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martes, 4 de abril de 2017

Mañana...

...mañana cumplimos años, mis pompitas y yo.
Y me pasa de año en año con ellas igual que me pasa con mis hijos, las miro, me asombro y me digo:
"No me lo puedo creer... ¡Pero si fue ayer cuando empezasteis a andar!... ¡Pero si fue ayer cuando empecé a soplar...! Y ¡qué creciditas os veo hijas mías! Y ¡qué guapas con estos colores en las mejillas! Incluso las menos altas y menos rubias. Jajaja... Cómo pasa el tiempo!... Qué mayor me estoy haciendo sin darme cuenta..."

 Jajaja... No me toméis a mal este arranque de ombliguismo chocheando pero desde que ya no tengo abuela (y hace años), me necesito para todo: para inyectarme optimismo si hace falta, para hacerme la pelota (ahora se dice "mimar el ego" y dicen que es muy sano de vez en cuando aunque ¡sin abusar, eh!); e incluso para regañarme sin miramientos de vez en cuando también, no vayáis a creer... Menuda era mi abuela en eso también pero ¡ojo! siempre con razón y cariño...
Y sobre todo, tal como lo hacía ella, para obligarme a reflexionar; y sobre cualquier cosa.
Ella era así de grande; y servía lo mismo para un roto que un descosido.

Y hoy al cabo de estos seis años en vuestra compañía, reflexiono y me pregunto en voz alta lo que muchas veces me pregunto en voz baja... "¿Porqué escribo?..."
... Pues... No lo sé con exactitud...
¿Será porque disfruto jugando con las palabras, las conocidas, las recién descubiertas o las inventadas?...
¿Porque soy una parlanchina empedernida quizás y mientras escribo nadie me interrumpe ni me hace perder el hilo?...
¿Porque me gusta compartir lo que me gusta con la gente que me gusta... y a veces lo que me disgusta o me entristece también?...
¿Será porque me gusta saber lo que piensa la gente que me rodea, me visita y deja un poco de sí en sus comentarios?...
¿Porque al ver lápiz-tigre y papel siento picor infantil en los dedos?...
¿Será porque pretendo dejarles a mis hijos otros recuerdos sobre mí (aparte de mi soufflé de queso por supuesto, o mis erupciones volcánicas o mis remiendos a sus rodillas y a alguna cosa más?...)

¿Por qué escribo?... pienso, mientras los mirlos alborotan en el porche contándose sus historias. Y gracias a ellos recuerdo una frase:
"Un pajarito me ha contado que estamos hechos de historias." 
Creo que es de Eduardo Galeano (pero no estoy muy segura porque lo que vuela lejos a menudo es mi memoria y a veces se mezclan mis lecturas...)
O ésa otra: "Las historias tienen que volar fuera de su jaula para no languidecer y morir."
(Ésta es de Eduvigis, la lechuza impertinente que tengo en el hombro, estoy segura.)

Y recuerdo otra frase, de Galeano también, en "El libro de los abrazos":
"¿Para qué escribe uno si no es para juntar sus pedazos?"...  
 ¿Será por eso?... ¿Por todo lo anterior?... En realidad no lo sé.

Y vosotros... ¿por qué escribís?...
Quizás en vuestras razones encuentre la mía....
Anda, porfa, decidme "¿Porqué escribís?"...

Pero si es un secreto y no me lo contáis, lo entenderé; y con uno de vuestros abrazos de cada cumpleaños bloguero, estaré satisfecha y me servirá para festejar hoy como cada martes aquí.
(bueno... martes u otros días, que en esto también a veces se me mezclan las cosas y las fechas.)

Vosotros sois mi regalo de la cajita de cada mes de abril. ¿Lo sabíais?...
Así que gracias a todos por estar aquí un día más.
Y perdonadme si alguna vez he dejado vuestro comentario sin responder, por despiste; no me gusta ser ni parecer desconsiderada. Os prometo ser más atenta. Besos a todos.

Y me callo, que voy a emocionarme.

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Pompita... emocionada.

Ps  Con la emoción se me iba a olvidar lo que os digo casi cada año:
       "Mientras haya agua limpia, jabón perfumado y ganas de soplar..." ;)
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martes, 28 de febrero de 2017

Miradas

                                               https://www.youtube.com/watch?v=zI5ih9jlaLI

Había en el jardín ramos de luz.
El sol atravesaba los colores del sotobosque.
A orillas del hermoso estanque, un pescador solitario
dormitaba dulcemente con su caña entre los brazos.

Era un día de verano, ligero como un domingo.
El aire transparente bajo el follaje claro.
La felicidad estaba allí, apacible, entre las ramas 
y los reflejos cambiantes de los árboles y los helechos. 

El sol inundaba la orilla del río.
Parejas enlazadas bailaban en el pontón
cerca de mesas repletas de botellas y de vasos.
Unas guirnaldas colgadas se derramaban bajo los balcones.

Una mujer, de pie, miraba algo
con una luz mágica en el fondo de los ojos;
su brazo desaparecía bajo un ramo de rosas.
Estaba apoyada en un sofá extraño.


Era en el Grand Palais, en unos lienzos de maestros:
había un Monet y dos o tres Renoir.
Con el corazón en los cuadros me sentía renacer.
Y al cerrar los ojos, podría verlos de nuevo. 

       El mundo tiene la belleza de la mirada que en él posamos.
       El jardín de Monet, el sol de Renoir
       no son si no el reflejo de su visión de las cosas
       de las cuales cada uno de nosotros puede ser el espejo.

       La vida nos pinta les días al azar del viaje
       en amor, en dolor o en melancolía.
       Es un poco de este tiempo lo que dejamos en herencia,
       enriquecido por la mirada que en él hemos posado.

*******************
Pompita sin más... por puro placer. :)
.

martes, 29 de septiembre de 2015

Invernadero viejo-nuevo


Me rondaba la idea desde hacía mucho tiempo.
El invernadero estaba en mal lugar, demasiado lejos de los bancales, demasiado a pleno sol en verano, demasiado desprotegido del viento del oeste que aquí sopla y bien y que más de una vez (y dos y tres y más: ya perdí la cuenta) le arrancó la techumbre endeble, volando sus placas de policarbonato a veces dentro de la parcela y otras veces a saber dónde. Y con el consiguiente cabreo y la obligada visita a la tienda de bricolaje para reponerlas. Un error de ubicación de principiante.

Así que había que mudar de sitio mi "segunda residencia" como lo llaman en casa (por el tiempo que en él paso y disfruto, con las manos en la tierra, incomunicada y absorta en lo mío.)
No fue cosa fácil el traslado.
Vale... No fue el traslado de los templos de Abu Simbel... pero casi.

Primero lo tuve que vaciar de esta montonada de cosas que guardo cual hormiguita "por si sirve" (que algunas veces sirve y otras no). Y como estuvo en desuso algún tiempo por varias circunstancias pues... menudo follón encontré ahí dentro. Y algunas sorpresas también.
Por ejemplo un pequeño avispero abandonado en un tiesto, un esbozo de nido de pájaro en otro y una despensa ratonil de bellotas amontonadas en un rincón. (Cosa sorprendente si se sabe que el invernadero es también uno de los lugares predilectos de siesta de Mun, mi gato cazador.)

Luego tuve que desmontarlo en parte, quitando las placas de los laterales.
Y lo más gordo... había que transportar el armazón metálico ¡sin desmontar! hasta su nueva ubicación. Sin desmontar porque demasiado nos acordamos del montaje inicial que fue una odisea descifrando un folleto de instrucciones que, como muchos, no estaba escrito precisamente para principiantes inexpertos.
Pero la cosa se consiguió entre tres mozos fuertotes y una servidora (no tan fuertota y que se limitó a dirigir el tráfico para sortear los obstáculos de árboles y arbustos. Ya sabeis: "Un poco más a la derecha, ahora a la izquierda. No ¡¡tu otra izquierdaaaa!!" Jeje.  E inmortalizar el momento estelar también.)


Luego, taladros en la base para volver a fijar cada cosa en su sitio y...


 ... luego volví a montar tabiques y tejado (intentando mejorar el invento). Y empecé a amueblar de nuevo colocando en las estanterías los cachivaches al uso.



Y acondicioné la novedad de un pequeño bancal interior para futuros cultivos delicados, esquejes y experimentos. (depues de los tomates, pepinos, berenjenas y demás cosas de verano al aire libre, pretendo comer también lechugas propias este invierno, con sabor auténtico y que, supongo, estarán a gusto en el invernadero nuevo.)


 Y ya. Ya lo tengo casi casi listo de nuevo. Y siguiendo con la dinámica de los "ya que...", también desplacé el bancal de las fresas y estoy haciendo nuevos esquejes de aromáticas y más cosas.
... Ahora sólo faltaría desplazar el compostero que ha quedado muy lejos del rincón huerto. Y ya tengo pensado su nuevo sitio y será más fácil.
Pero esperaré hasta la primavera (creo). Hay que saber dosificar los esfuerzos de las lumbares para luego poder disfrutar sin tener que dosificar pastillajos. ¿No os parece?

Ya os seguiré contando... cuando salga de mi nuevo invernadero.
(que por cierto es también un lugar ideal desde el cual cotillear pajaritos sin ser vista.)

Pompita de pre-estreno de invernadero nuevo-viejo y disfrutando con las manos en la tierra, en otoño también.
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martes, 28 de julio de 2015

Hay mil maneras pero...

... pero con mi entusiasmo, me estoy poniendo algo pesadita con Islandia ¿verdad? Cayendo en el tópico de quien vuelve de donde sea y da la lata a todo el mundo con sus fotos o películas (buenas y malas) hasta arrancarles un bostezo o dos y la frasesita irónica:
"Vámonos, es muy tarde y nuestros amigos tendrán que descansar."

Os podría haber hablado en cifras, en datos, de volcanes y recursos naturales o de movimientos de las placas tectónicas o de historia, arte y artesanía (y tengo tropecientas fotos de todo ello).
O de otras cosas que hacen de ese pequeño país un lugar muy entrañable.
Pero para esto están los especialistas, los estudiosos y los múltiples enlaces (a cual más interesante) que surgen en la pantalla si tecleáis
la palabra mágica:

                                          ISLANDIA


Un sitio tan repleto de maravillas naturales, de lugares que cortan el aliento, que hasta llegas a experimentar algo semejante al síndrome de Stendhal.
Quedé prendada de este país. De su sol de veinticuatro horas en esta estación. De sus aves. De sus piedras. De su agua. De su hielo aparente escondiendo fuego permanente. De su cielo. De su color...
Me apetecía compartir algunos de sus aspectos con vosotros y lo he hecho... a mi manera.
Hay mil formas de contar un viaje, dependiendo de los ojos de cada uno...

Porque os podría haber hablado también de gastronomía (sabéis que es un tema que me gusta y que retrata también a cada país).
Os podía haber hablado de comidas ricas o curiosas...
Y no me resisto ¡ea! y lo hago:
Hablar por ejemplo de la sorprendente "golosina" de las tiras secas de bacalao que se comen allí como las pipas aquí.
O del cordero tan sabroso.
O del pescado omnipresente y siempre sabroso también.
O de cierta sopa de mariscos que aparte de deliciosa, me vino de maravilla para entrar en calor en uno de los pocos días desapacibles que hubo.
O del asado de frailecillo que esquemas sentimentales (mis pajaritos no me lo perdonarían) me hicieron rechazar...
Y de otras (no probadas), como un plato tradicional de tiburón (hákarl) de preparación... "extraña", no apta para estómagos delicados (o estómagos no-islandeses).
O del skir, una clase de queso yogur delicioso. (me encantó uno mezclado con arándanos)
O del pastel con ruibarbo... O de...

Os podría hablar también de la "experiencia humana" de un itinerario salpicado de anécdotas y vivencias, de un grupito de ocho (más una) personas de edades, circunstancias y orígenes dispares que practicaron quince días de convivencia compartiendo conocimientos distintos, buena voluntad cargando y descargando la furgoneta y participando en la cocina; y paciencia y sentido del humor también compartiendo habitación muchas veces "sonora" y con turnos para la ducha incluidos)
Os podría hablar de mil cosas más...

Pero sin embargo, no quiero cerrar el capítulo Islandia sin hablar de algo más: la suerte de haber conocido a un guía de lujo, gran profesional y sobre todo, bellísima persona, ilusionadísimo por hacernos llegar su amor a ese país. Un apasionado.
Y si bien nadie, creo, va a Islandia sin estar ya predispuesto a enamorarse de esa tierra de contrastes, fuego y hielo, día inacabable y noche interminable, Alberto consiguió su propósito. Vaya si lo consiguió. A base de conocimientos varios, experiencia de años y mucho buen humor.
Aquí lo tenéis, rindiendo pleitesía a las cascadas.



Lo que os puedo asegurar es que, por mucho que lo intentase, y a pesar de mi curiosidad referente a los idiomas, no podría contarlo nunca en islandés, esta lengua tan peculiar, porque...  Ég tala ekki islensku   
Con la ayuda de la chuleta y el mapa, sólo consigo recordar... ¿una docena de palabras?...Como por ejemplo...    
góðan daginn... Vestmannaeyjar...  lundi... Akureyri... Dimmuborgir... Gljúfrafoss...
Eyjafjallajökull ...  góða nótt!
Y sin la chuleta, sólo lo más fácil:
"Takk"
O lo que es lo mismo: "Gracias"

Pompita de muchas takk
para mi marido a quien robé "prestadas", por su calidad, unas fotos de glaciares que les hacían más justicia que las mías ;)
para Alberto, el "principito de los volcanes y las cascadas" ;) que nos hizo tan interesante y ameno el viaje.
... Y para vosotros si habéis llegado hasta aquí en vuestra lectura.
Os podría hablar de mil cosas más...
Pero tranquilos: no lo haré. (Si algún día no me leéis, que sea porque tenéis cosas más interesantes que hacer y no porque os eché a fuerza de cháchara machacona y mereciendo la frasesita de más arriba ;)
Os prometo que quería ser más escueta pero ha sido imposible.

                                                       Islandia es fascinante.

(...Pero algo de postre me he guardado para más adelante, para cuando os repongáis del empacho... ¡¡los trolls!! O ¿os creíais que se me había olvidado mi afición a lo fantástico? Pos no... E Islandia es una tierra rica en historia, en fantasía... y en trolls.)

                                                       Islandia es fascinante.

Valeeeeee. Ya me callo por hoy pero...
                                              Vertu blessaður
.

jueves, 23 de abril de 2015

Costurero


Hay libros que te enamoran desde las primeras páginas. 
Que te hablan. Que te embelesan.
Y que, al cerrarlos, te dejan con una sonrisa en los labios; aunque te quedas con pesar por la magia que se termina. 
Es lo que me pasó hace unos años con este libro:

 “Los hilos del corazón” ("Le coeur cousu") de Carole Martinez

Lo releí hace poco y algunos párrafos o capítulos son para mí pequeñas joyas. 
Dignas de ser regaladas en un día como hoy. 
Como éstas y otras muchas a lo largo de un libro a veces tierno, otras duro; pero siempre teñido de fantasía:


No os voy a "destripar" la historia (ni sabría hacerlo). Sólo intentar haceros llegar un poco de su poesía y las ganas de leerlo si no lo conoceis ya; 
O releerlo para empaparos de nuevo de magia lectora. 
Siguiendo el vuelo errático de una mariposa. O escuchando el relato de sus vivencias efímeras.
Un costurero, para mí lleno de ecos en esta fecha.


El costurero de mi madre fue mi primera cueva de AliBaba. 
Y mi juguete más entretenido para ejercitar sentidos, para reconocer colores y formas. Y el tacto cálido del huevo de boj de los meticulosos remiendos. Y los olores de las telas nuevas o viejas, el cosquilleo en la nariz al acercarla a los trocitos de piel suave.
E incluso sorprendentes sabores pues a mis pocos años, las tizas de dibujar patrones sobre las telas, esas tizas, envueltas en su papel de seda,  se me antojaban de caramelo que había que catar, para adivinar con los ojos cerrados si eran la rosa o la azul.

Mi primer acercamiento a los números, contando-cantando botones esparcidos en la alfombra, formando retahílas sinuosas de trenes de vagones dispares o agrupándolos en conjuntos de colores, de tamaños o de dos agujeros o cuatro. 
Y haciendo collares o pulseras, trenzando hilos de bordar o ensartando botones, alternando flores de nácar, calidez de madera o hueso y anclas marinas de metal dorado; botones-relicarios llenos de recuerdos y que sus manos previsoras guardaban para darles otra vida. 

Mi primer contacto también con lo que hiere, corta o pincha y que hay que aprender a manejar con cuidado y respeto, observando.
Tijeras varias, algunas de formas curiosas, rectas o curvas, como el pico de diferentes pájaros alimentándose de telas diferentes. O tijeras enormes con dientes de cocodrilo. 
Y el erizo del acerico, enjoyado de cabecitas de cristal multicolor. 
Y jugar con el imán para recoger todos los alfileres sencillos en su cajita de cartón.
Tres o cuatro dedales. Uno de plata con sus iniciales.

Aprendizaje estimulado por el encantamiento de los muchos retales que siempre se podían combinar de infinitas maneras; y hacer, con lo aparentemente inservible, algo nuevo.
Retales siempre llenos de sorpresas que la navidad traía para mi muñeca: diminutos sombreros y bolsos, colchas del tamaño de un pañuelo multicolor o vestiditos para cada estación. Y que, curiosamente, eran igualitos, igualitos a los míos...
Despertar del juego de imitar. Cosas caseras, prácticas y modestas. Estuches para los lápices, bolsas varias, fundas de libros o cuadernos... 
Tantas cosas se pueden hacer con retales, hilo e imaginación ¿verdad?

Por ejemplo, impactantes obras de arte naïf como este patchwork del cual os traigo sólo un cachito. Como una página de un libro de tela. Como un manuscrito iluminado que no necesita texto para plasmar su mensaje.
Tapiz descubierto en una iglesia de Bath algunos lustros después.
Tapiz de paciencia y puntadas diminutas que me maravilló unos meses antes que el libro pero que para mí va unido a él, por su ingenuidad a veces, sus escenas primitivas y duras otras pero sobre todo por el conjunto de su derroche de colorido y de fantasía. De imaginación.


Composición de retales que, al igual que las lanas de mis mantitas de sofá, están llenos de sentimientos y recuerdos que arropan el presente. 
Como en esta película que me encanta también (a pesar de la traducción románticona de su título): 

                                            https://www.youtube.com/watch?v=PNIiPBsnftI 

 Aquí otro costurero. El mío. Poco activo hoy; pero que ha visto pasar también muchos momentos de disfrute. 
Y su apéndice del bolso, mi primer intento adolescente en el juego de juntar cositas; muy ajado ya de tanto pasearlo y donde guardo ahora las tareas de aguja "pendientes de" que, lo confieso, a veces tienen que esperar mucho tiempo...


... desplazadas por mi otro “costurero”, escondido en el primer cajón.
Que hace poco he vuelto a abrir.  
Futuros pedacitos me esperan.



Pompita hecha de retales: libro, película y costureros.
Pompita de recuerdos bonitos que quería compartir con vosotros.

                   Para desearos un   ¡ Feliz Día del Libro !
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