...mañana cumplimos años, mis pompitas y yo.
Y me pasa de año en año con ellas igual que me pasa con mis hijos, las miro, me asombro y me digo:
"No me lo puedo creer... ¡Pero si fue ayer cuando empezasteis a andar!... ¡Pero si fue ayer cuando empecé a soplar...! Y ¡qué creciditas os veo hijas mías! Y ¡qué guapas con estos colores en las mejillas! Incluso las menos altas y menos rubias. Jajaja... Cómo pasa el tiempo!... Qué mayor me estoy haciendo sin darme cuenta..."
Jajaja... No me toméis a mal este arranque de ombliguismo chocheando pero desde que ya no tengo abuela (y hace años), me necesito para todo: para inyectarme optimismo si hace falta, para hacerme la pelota (ahora se dice "mimar el ego" y dicen que es muy sano de vez en cuando aunque ¡sin abusar, eh!); e incluso para regañarme sin miramientos de vez en cuando también, no vayáis a creer... Menuda era mi abuela en eso también pero ¡ojo! siempre con razón y cariño...
Y sobre todo, tal como lo hacía ella, para obligarme a reflexionar; y sobre cualquier cosa.
Ella era así de grande; y servía lo mismo para un roto que un descosido.
Y hoy al cabo de estos seis años en vuestra compañía, reflexiono y me pregunto en voz alta lo que muchas veces me pregunto en voz baja... "¿Porqué escribo?..."
... Pues... No lo sé con exactitud...
¿Será porque disfruto jugando con las palabras, las conocidas, las recién descubiertas o las inventadas?...
¿Porque soy una parlanchina empedernida quizás y mientras escribo nadie me interrumpe ni me hace perder el hilo?...
¿Porque me gusta compartir lo que me gusta con la gente que me gusta... y a veces lo que me disgusta o me entristece también?...
¿Será porque me gusta saber lo que piensa la gente que me rodea, me visita y deja un poco de sí en sus comentarios?...
¿Porque al ver lápiz-tigre y papel siento picor infantil en los dedos?...
¿Será porque pretendo dejarles a mis hijos otros recuerdos sobre mí (aparte de mi soufflé de queso por supuesto, o mis erupciones volcánicas o mis remiendos a sus rodillas y a alguna cosa más?...)
¿Por qué escribo?... pienso, mientras los mirlos alborotan en el porche contándose sus historias. Y gracias a ellos recuerdo una frase:
"Un pajarito me ha contado que estamos hechos de historias."
Creo que es de Eduardo Galeano (pero no estoy muy segura porque lo que vuela lejos a menudo es mi memoria y a veces se mezclan mis lecturas...)
O ésa otra: "Las historias tienen que volar fuera de su jaula para no languidecer y morir."
(Ésta es de Eduvigis, la lechuza impertinente que tengo en el hombro, estoy segura.)
Y recuerdo otra frase, de Galeano también, en "El libro de los abrazos":
"¿Para qué escribe uno si no es para juntar sus pedazos?"...
¿Será por eso?... ¿Por todo lo anterior?... En realidad no lo sé.
Y vosotros... ¿por qué escribís?...
Quizás en vuestras razones encuentre la mía....
Anda, porfa, decidme "¿Porqué escribís?"...
Pero si es un secreto y no me lo contáis, lo entenderé; y con uno de vuestros abrazos de cada cumpleaños bloguero, estaré satisfecha y me servirá para festejar hoy como cada martes aquí.
(bueno... martes u otros días, que en esto también a veces se me mezclan las cosas y las fechas.)
Vosotros sois mi regalo de la cajita de cada mes de abril. ¿Lo sabíais?...
Así que gracias a todos por estar aquí un día más.
Y perdonadme si alguna vez he dejado vuestro comentario sin responder, por despiste; no me gusta ser ni parecer desconsiderada. Os prometo ser más atenta. Besos a todos.
Y me callo, que voy a emocionarme.
**********************
Pompita... emocionada.
Ps Con la emoción se me iba a olvidar lo que os digo casi cada año:
"Mientras haya agua limpia, jabón perfumado y ganas de soplar..." ;)
.
Las pompas de jabón... infancia, belleza de las cosas efímeras que sin embargo no olvidamos, sentimientos, cosas impalpables sin las cuales no seriamos nadie.
martes, 4 de abril de 2017
jueves, 23 de marzo de 2017
En el camerino de las hadas
¿Dónde habré dejado los pendientes? ...
No, no, no. Estáis equivocadas, haditas del jardín. Nada de diademas ni de tacones de vértigo: esto
no es un concurso de belleza, señoritas… Guardad todo esto para el día de la inauguración.
Que por cierto se ha pospuesto otra vez: me acaban de avisar que la primavera se retrasa por culpa del tráfico aéreo: un atasco de nubes de nieve, encima de la Alameda nº6. *
Que por cierto se ha pospuesto otra vez: me acaban de avisar que la primavera se retrasa por culpa del tráfico aéreo: un atasco de nubes de nieve, encima de la Alameda nº6. *
martes, 7 de marzo de 2017
¿A qué saben las nubes?...
De repente notó frescor en los ojos a través de sus gafas negras.
Y preguntó:
- ¿Se escondió el sol verdad?
- Supongo... Noto una nube cruzando el cielo...
-... ¿A qué sabrán las nubes?...
Él cogió su mano y jugando dirigió su dedo índice hacia el cielo y le dijo:
- Dímelo tú.
Ella se rió, se llevó el dedo a la boca, lo saboreó y contestó muy seriamente:
- A helado de vainilla, mi preferido.
- Acertaste. Y ¿ésta otra?
- Muy fácil: a chantilly con moras y arándanos.
Siguieron caramelo de mandarina y sorbete de violeta, pollo asado y setas, espárragos silvestres y agua de mar...Y mil cosas deliciosas que inventaron sobre la marcha mezclándolas con recuerdos de sus lecturas descubiertas con las puntas de los dedos.
- ¿Y esta nube? A ver si lo adivinas...
Estuvo dudando, sacudiendo la cabeza; y volvió a apuntar con el dedo.
- No sé... No me gusta... Sabe rara... ¿A metal?... ¿A humo?...
¿A pólvora?..
- Podría ser... Se ha levantado aire: se aproxima una tormenta, creo.
Descubierto su nuevo juego, siguieron probando cada nube, cada día, apuntando al cielo.
Un banquete de sibaritas; entelequia donde mezclaron sin orden ni lógica el sabor de las nubes.
Unas desfilaban rápidamente, insípidas ya de tan conocidas. Otras tenían sabor a frutas exóticas que no supieron identificar. Algunas empachaban con sus ribetes de azúcar impalpable.
Tuvieron, de madrugada, desayunos opíparos de tímidas nubes azules. Y cenas anaranjadas de atardeceres melancólicos. Festines de cúmulos con sabor a tiza escolar. Meriendas deshilachadas y susurradas de brumas verdes. O rosadas a cualquier hora...
Y así, durante meses, degustaron el cielo a su manera.
Pero empezó el buen tiempo, sin nubes de ninguna clase. Se quedaron hambrientos de sueños. Preguntando cada día a los que miraban el cielo y redactaban informes meteorológicos:
-¿Tendremos nubes hoy?
Y se hundían en el silencio de un cielo sin relieve, con sabor amargo, cuando les contestaban tan ufanos que no; que no había nada en el cielo; que estaba totalmente despejado; que iba a ser un hermosísimo día de primavera; que ya era hora ¿no?...
Y se acabó el juego infantil del sabor de las nubes.
Pero años después, los dos seguían preguntándose, a solas detrás de sus párpados ciegos:
- ¿A qué sabrán las nubes?...
******************************
Pompita volando, con pregunta errática.
Ps. Y algo nuevo para los "golosos"...
http://www.aemet.es/es/noticias/2017/03/Nuevo_Atlas_Nubes
.
martes, 28 de febrero de 2017
Miradas
https://www.youtube.com/watch?v=zI5ih9jlaLI
Había en el jardín ramos de luz.
El sol atravesaba los colores del sotobosque.
A orillas del hermoso estanque, un pescador solitario
dormitaba dulcemente con su caña entre los brazos.
Era un día de verano, ligero como un domingo.
El aire transparente bajo el follaje claro.
La felicidad estaba allí, apacible, entre las ramas
y los reflejos cambiantes de los árboles y los helechos.
El sol inundaba la orilla del río.
Parejas enlazadas bailaban en el pontón
cerca de mesas repletas de botellas y de vasos.
Unas guirnaldas colgadas se derramaban bajo los balcones.
Una mujer, de pie, miraba algo
con una luz mágica en el fondo de los ojos;
su brazo desaparecía bajo un ramo de rosas.
Estaba apoyada en un sofá extraño.
Era en el Grand Palais, en unos lienzos de maestros:
había un Monet y dos o tres Renoir.
Con el corazón en los cuadros me sentía renacer.
Y al cerrar los ojos, podría verlos de nuevo.
El mundo tiene la belleza de la mirada que en él posamos.
El jardín de Monet, el sol de Renoir
no son si no el reflejo de su visión de las cosas
de las cuales cada uno de nosotros puede ser el espejo.
La vida nos pinta les días al azar del viaje
en amor, en dolor o en melancolía.
Es un poco de este tiempo lo que dejamos en herencia,
enriquecido por la mirada que en él hemos posado.
*******************
Pompita sin más... por puro placer. :)
.
martes, 21 de febrero de 2017
Oír y ver
Hacía años que no las oía.
¿Por qué gritan tanto?
¿Están enfadadas por algo?
¿Avisan de algo?
¿De qué?
¿A quién?
¿Es un canto de felicidad?
¿Por qué motivo?...
Y hacía años que no las avistaba más que en mi imaginación.
Oteando el cielo. En vano.
Pero a veces se tiene suerte.
O se está en el lugar exacto y en el momento exacto.
Y hace unos días las oí.
Siempre se oyen primero: son gritonas, escandalosas incluso.
Y por supuesto las busqué. Y las encontré.
Eran muchas, muchísimas. Y más aún. Incontables.
Las vi.
Sobrevolando muy alto en un cielo despejado como a veces nos regala este febrerillo loco que alterna días de niebla y lluvia con días de sol primaveral.
Pero no las retraté esta vez.
No me hace falta: las tengo en el fondo de la retina.
Donde están mis mejores fotos.
Las que nunca conseguiré enseñar por mucho que lo intente.
¿De quién os estoy hablando?... Os podría poner unas de "mis fabulosas fotos" de hace años pero...mejor lo dejo a vuestra imaginación.
Y las pintáis en este cielo tan azul de hoy.
Este mismo rincón del lienzo donde aparecieron ellas. (un poco más arriba... un poco más...¡Ahí! Justo ahí. )
¡Ah!...Y ya sé lo que decían y traían...
Me lo contó un duende (O ¿es un ratoncillo?) de gorrito blanco que también las esperaba.
*********************
Pompita volando. Yendo y viniendo. Como ellas.
¿Por qué gritan tanto?
¿Están enfadadas por algo?
¿Avisan de algo?
¿De qué?
¿A quién?
¿Es un canto de felicidad?
¿Por qué motivo?...
Y hacía años que no las avistaba más que en mi imaginación.
Oteando el cielo. En vano.
Pero a veces se tiene suerte.
O se está en el lugar exacto y en el momento exacto.
Y hace unos días las oí.
Siempre se oyen primero: son gritonas, escandalosas incluso.
Y por supuesto las busqué. Y las encontré.
Eran muchas, muchísimas. Y más aún. Incontables.
Las vi.
Sobrevolando muy alto en un cielo despejado como a veces nos regala este febrerillo loco que alterna días de niebla y lluvia con días de sol primaveral.
Pero no las retraté esta vez.
No me hace falta: las tengo en el fondo de la retina.
Donde están mis mejores fotos.
Las que nunca conseguiré enseñar por mucho que lo intente.
¿De quién os estoy hablando?... Os podría poner unas de "mis fabulosas fotos" de hace años pero...mejor lo dejo a vuestra imaginación.
Y las pintáis en este cielo tan azul de hoy.
Este mismo rincón del lienzo donde aparecieron ellas. (un poco más arriba... un poco más...¡Ahí! Justo ahí. )
¡Ah!...Y ya sé lo que decían y traían...
Me lo contó un duende (O ¿es un ratoncillo?) de gorrito blanco que también las esperaba.
*********************
Pompita volando. Yendo y viniendo. Como ellas.
martes, 14 de febrero de 2017
Buscando aliados
¡¡Tranquilos!!... no es mi intención hablar de la coyuntura mundial o particular de cada uno: estos temas ya me aburren hasta decir ¡Basta!
Me dan incluso escalofríos... Y los que me conocéis un poco sabéis que no aguanto que me aburran; ni el frío.
Cuando me aburren, uno de mis aliados más seguro es la lectura.
Pero cuando tengo frío, me busco otros para luchar contra el monstruo del frío, que me aburre también.
Están los jerseys gruesos, las mantitas de lana, las bufandas kilométricas de tres vueltas o más, los calcetines (divertidos o no), la chimenea y muchos eteces entre los cuales está...
... el cocido madrileño.
No soy madrileña (ni tampoco de la Rioja como dicen que lo es esta "cosa" tan fantástica) y el descubrir aquí este plato tan parecido al pot-au-feu de mi tierra y mis amores me llenó de alegría, años ha.
Y siempre está presente en mi mesa los días de frío.
Parecidos por su origen humilde; y algo distintos por uno sólo de sus ingredientes, pues el pot-au-feu de mi infancia de l´Ile-de-France no lleva garbanzos por no crecer allí con tanta facilidad mediterránea como aquí.
¡Qué fallo climatológico! Con lo que me gustan...
Son como otros de mis queridos puntos suspensivos, tan tiernos... y que me llevan al nirvana en el plato.
Así que hace años y sin pensármelo dos veces, me hice tránsfuga gastronómica y me pasé al cocidito madrileño: ni mi mente ni mi estómago entienden de banderas ni de fronteras: si me gusta lo que pruebo, lo hago mío. Así de sencillo. (y que me perdonen mis antepasados)
Me gustan las comidas que son a la vez del terruño cercano y sin embargo de terruños universales como lo son las sopas ancestrales que encontramos en todas las culturas; con la riqueza de sus variantes que las hacen hermanas y sin embargo únicas, como lo son también sus habitantes de a pie; las comidas de cuchara, sencillas y nutritivas, bonachonas y sin artificios.
¡Ay!... esas comidas que se preparan casi solas, al chupchup del tiempo sin agobios y el de la paciencia, teniendo sus ingredientes elegidos con amor toda la responsabilidad del resultado que no falla nunca; y no dándome más trabajo que preparar las verduras que acompañan "el arreglo" de las carnes, los chorizos, los huesos, la gallina, las puntas de jamón y los eteces que varian de una casa a otra...
Y me gusta tanto que hasta canturreo al prepararlo, anticipándome con el disfrute del tuétano, objeto de codicia siempre escaso, a veces untado en las tostadas; y con la licencia mía de la "fusión cultural" con la mostaza de Dijon ("la mejor del mundo mundial", jeje, con esto no transijo, que se sepa.), la mostaza que acompañará la carne melosa y tiernita.
Y la rejilla de ganchillo casero que retiene los garbanzos en su sitio, y tan parecida a la rejilla de los rulos de mi abuela, hace que me suba una sonrisa a los ojos y a la boca pensando en ella... Ella que era tan verdadera y a quien le gustaba tanto comer bien; y cantar y bailar en las verbenas parecidas a las de las Vistillas...
Y ya siento el calorcito que, a la noche, reconfortará mi estómago con su caldo perfumado de un chorrito de jerez, hojitas de hierbabuena y su lluvia de estrellas o de letras... y luego sus croquetitas ricas, ricas... hum...
¡Ay! ¿Os lo podéis creer?...Estoy salivando de placer sólo con escribirlo...
Hasta... ¡hasta me pondría a bailar, al estilo más castizo, dando las tres vueltas de rigor con el cocidito!
Y visualizando el colorido del plato que se gesta en la olla, me compadezco de los sushis o los cupcakes aparatosos y artificiales que invaden las páginas de cocina últimamente...
Y apartando esas imágenes, sigo canturreando, enamorada del cocido, este plato auténtico y nutritivo. Sin trampa ni cartón. Y que no engaña nunca.
"No me hable usté
de los banquetes que hubo en Roma
cocidito madrileñooooo..."
https://www.youtube.com/watch?v=vLAF_TV6HcA
Hoy es martes y esta noche pondré los garbanzos a remojo pues según mandan los canones y siendo mañana miércoles, en mi cocina serrana madrileña particular, mañana tocará cocido, como hacen en las tascas de la capital (que una es de pueblo y a mucha honra pero procura estar al tanto de lo que allí se cuece).
Y sobre todo, sobre todo, como es de ley cuando hace frío (que sea miércoles, lunes o domingo)
***********************
Pompita "chupchup" con sonrisas desde mi cocina y desde mi "desván"...
Y con un guiño hacia quien tanto apreciaba mis puntos suspensivos... ;)
¡Va por ti, amiga galleguiña! :)
***********************
Ps :D Después de redactar mi particular "canto al cocido" me enteré de que empezó el viernes pasado la VII Ruta del Cocido madrileño. :)))
No me extraña... con este frío...
Espero que las charlas de sobremesa de los comensales no sean de temas... aburridos. ;)
.
Me dan incluso escalofríos... Y los que me conocéis un poco sabéis que no aguanto que me aburran; ni el frío.
Cuando me aburren, uno de mis aliados más seguro es la lectura.
Pero cuando tengo frío, me busco otros para luchar contra el monstruo del frío, que me aburre también.
Están los jerseys gruesos, las mantitas de lana, las bufandas kilométricas de tres vueltas o más, los calcetines (divertidos o no), la chimenea y muchos eteces entre los cuales está...
... el cocido madrileño.
No soy madrileña (ni tampoco de la Rioja como dicen que lo es esta "cosa" tan fantástica) y el descubrir aquí este plato tan parecido al pot-au-feu de mi tierra y mis amores me llenó de alegría, años ha.
Y siempre está presente en mi mesa los días de frío.
Parecidos por su origen humilde; y algo distintos por uno sólo de sus ingredientes, pues el pot-au-feu de mi infancia de l´Ile-de-France no lleva garbanzos por no crecer allí con tanta facilidad mediterránea como aquí.
¡Qué fallo climatológico! Con lo que me gustan...
Son como otros de mis queridos puntos suspensivos, tan tiernos... y que me llevan al nirvana en el plato.
Así que hace años y sin pensármelo dos veces, me hice tránsfuga gastronómica y me pasé al cocidito madrileño: ni mi mente ni mi estómago entienden de banderas ni de fronteras: si me gusta lo que pruebo, lo hago mío. Así de sencillo. (y que me perdonen mis antepasados)
Me gustan las comidas que son a la vez del terruño cercano y sin embargo de terruños universales como lo son las sopas ancestrales que encontramos en todas las culturas; con la riqueza de sus variantes que las hacen hermanas y sin embargo únicas, como lo son también sus habitantes de a pie; las comidas de cuchara, sencillas y nutritivas, bonachonas y sin artificios.
¡Ay!... esas comidas que se preparan casi solas, al chupchup del tiempo sin agobios y el de la paciencia, teniendo sus ingredientes elegidos con amor toda la responsabilidad del resultado que no falla nunca; y no dándome más trabajo que preparar las verduras que acompañan "el arreglo" de las carnes, los chorizos, los huesos, la gallina, las puntas de jamón y los eteces que varian de una casa a otra...
Y me gusta tanto que hasta canturreo al prepararlo, anticipándome con el disfrute del tuétano, objeto de codicia siempre escaso, a veces untado en las tostadas; y con la licencia mía de la "fusión cultural" con la mostaza de Dijon ("la mejor del mundo mundial", jeje, con esto no transijo, que se sepa.), la mostaza que acompañará la carne melosa y tiernita.
Y la rejilla de ganchillo casero que retiene los garbanzos en su sitio, y tan parecida a la rejilla de los rulos de mi abuela, hace que me suba una sonrisa a los ojos y a la boca pensando en ella... Ella que era tan verdadera y a quien le gustaba tanto comer bien; y cantar y bailar en las verbenas parecidas a las de las Vistillas...
Y ya siento el calorcito que, a la noche, reconfortará mi estómago con su caldo perfumado de un chorrito de jerez, hojitas de hierbabuena y su lluvia de estrellas o de letras... y luego sus croquetitas ricas, ricas... hum...
¡Ay! ¿Os lo podéis creer?...Estoy salivando de placer sólo con escribirlo...
Hasta... ¡hasta me pondría a bailar, al estilo más castizo, dando las tres vueltas de rigor con el cocidito!
Y visualizando el colorido del plato que se gesta en la olla, me compadezco de los sushis o los cupcakes aparatosos y artificiales que invaden las páginas de cocina últimamente...
"No me hable usté
de los banquetes que hubo en Roma
ni del menú del hotel Plaza en Nueva York"...
... "Porque tú eres gloria pura,
porque tú eres gloria pura,cocidito madrileñooooo..."
Hoy es martes y esta noche pondré los garbanzos a remojo pues según mandan los canones y siendo mañana miércoles, en mi cocina serrana madrileña particular, mañana tocará cocido, como hacen en las tascas de la capital (que una es de pueblo y a mucha honra pero procura estar al tanto de lo que allí se cuece).
Y sobre todo, sobre todo, como es de ley cuando hace frío (que sea miércoles, lunes o domingo)
***********************
Pompita "chupchup" con sonrisas desde mi cocina y desde mi "desván"...
Y con un guiño hacia quien tanto apreciaba mis puntos suspensivos... ;)
¡Va por ti, amiga galleguiña! :)
***********************
Ps :D Después de redactar mi particular "canto al cocido" me enteré de que empezó el viernes pasado la VII Ruta del Cocido madrileño. :)))
No me extraña... con este frío...
Espero que las charlas de sobremesa de los comensales no sean de temas... aburridos. ;)
.
martes, 7 de febrero de 2017
Petite fleur
Es una pequeña flor
del despertar de febrero.
Lleva años floreciendo,
en dos días brotando.
A veces me perfuma:
la luz del sol la anima
como si fuese primavera.
De maravilla su mente
va siempre vestida,
Es una pequeña flor,
hito en el calendario.
Pétalos sueltos y tiernos,
irisados y frágiles,
o pintados del imaginario.
Una estrella dibujada,
una perla multicolor,
mi pequeña flor
en el calendario.
**************************************
Pompita para ti, desde el calendario de mi corazón.
**********************************
Y con la música que esta mañana no salió.
martes, 17 de enero de 2017
Trasgo del hielo
Ocurrió.
Confiada, estaba flotando, no sabía hacia dónde, dejándose llevar, adormecida por una ola suave que la acunaba.
Entre cielo de agua titilante y cielo de tenue nube crepuscular, rubor brumoso de alhucema.
Y ocurrió.
De madrugada.
En una metálica madrugada de luna llena, estrellada y cortante.
De madrugada. Se quedó presa. Congelado el baile.
Muerto el ímpetu de sus sueños utópicos y viajeros.
Mordida por el soplo engañoso de un beso susurrado que recorrió su espina dorsal.
Atrapada en la inmovilidad repentina por el veneno.
Que se introdujo en sus venas, paralizándolas, deteniendo las pocas pulsaciones verdes que le quedaban.
Que volvió quebradizas sus frágiles orillas.
Sólo un relámpago breve de lucidez: el tiempo de ver el mortecino destello azul... Un vaho letal, aliento del malévolo trasgo del invierno. Silbando despreocupadamente entre las ramas...
Y su joroba cínica alejándose con paso tranquilo e indiferente hacia otra víctima.
***********************
Pompita helada.
.
sábado, 7 de enero de 2017
Pecadores...
Esto es un sinvivir... Por muchos buenos propósitos de principio de año, cuando no es por una razón es por otra y siempre termino cayendo en las trampas golosas:
Empezando por las golosinas sobrantes de los Trece Postres y del turrón y del mazapán y de los bombones de chocolate con licor (que son mi pasaporte al infierno pero que hay que terminar cuanto antes...)
Y siguiendo por la también pecaminosa brioche de la mañana de Navidad después de abrir los regalos por ejemplo. O la del chocolate con churros del día de Año nuevo con la excusa de recuperar energía para dedicarla a todo lo que nos traerá el año que acaba de empezar...
Siempre pecando. Dulcemente.
Y siempre con una buena coartada, una buena excusa...
La razón esta vez es de peso: respetar las tradiciones.
Porque no sé si lo habéis notado pero muchas de las tradiciones pasan por la cocina, por el estómago... y por la bascula también. (Ya lo dije...razón de peso.)
Y aún más en una casa de doble nacionalidad donde somos doblemente respetuosos con los legados de nuestros mayores y tenemos en cada hito festivo-religioso del año dobles motivos para disfrutar:
Cuando no es la bûche de Noël que mis hijos consideran imprescindible para que de verdad sea Navidad, toca el roscón o/y la galette des rois...
Y ¿porqué voy a negarlo?... Me gusta estar en la cocina cuando se trata de repostería.
Y ¿cómo voy a negarme?... Pues negándome.
Negándome a negarnos estos pequeños placeres.
Y pecamos todos juntos. Y tan felices.
Pero este año, (por esto de la alternancia de culturas y por disfrutar de la suerte de nuestras circunstancias dobles) , ha tocado tradición francesa y la galette.
Y ya que pecamos, disfrutemos porque partir del día 7... toca ser razonables... Y hacer más deporte... O rezar a san Nicasio *...
O dedicarnos a otros pecados...
...¡Pero dentro de nada tocarán las crêpes de la Candelaria francesa! ... ¡Y luego las torrijas de la Semana Santa española!...
Insisto: Esto es un sinvivir...
**************************
Pompita golosa y de momento... sin remordimientos. :D
* Ps. Aquí os pongo la plegaria a san Nicasio que me mandaron (no sé porqué) hace poco... por si os hace falta ;)
" San Nicasio, san Nicasio
Bájame la barriga
Sin ir al gimnasio "
A ver si funciona... :D
.
Empezando por las golosinas sobrantes de los Trece Postres y del turrón y del mazapán y de los bombones de chocolate con licor (que son mi pasaporte al infierno pero que hay que terminar cuanto antes...)
Y siguiendo por la también pecaminosa brioche de la mañana de Navidad después de abrir los regalos por ejemplo. O la del chocolate con churros del día de Año nuevo con la excusa de recuperar energía para dedicarla a todo lo que nos traerá el año que acaba de empezar...
Siempre pecando. Dulcemente.
Y siempre con una buena coartada, una buena excusa...
La razón esta vez es de peso: respetar las tradiciones.
Porque no sé si lo habéis notado pero muchas de las tradiciones pasan por la cocina, por el estómago... y por la bascula también. (Ya lo dije...razón de peso.)
Y aún más en una casa de doble nacionalidad donde somos doblemente respetuosos con los legados de nuestros mayores y tenemos en cada hito festivo-religioso del año dobles motivos para disfrutar:
Cuando no es la bûche de Noël que mis hijos consideran imprescindible para que de verdad sea Navidad, toca el roscón o/y la galette des rois...
Y ¿porqué voy a negarlo?... Me gusta estar en la cocina cuando se trata de repostería.
Y ¿cómo voy a negarme?... Pues negándome.
Negándome a negarnos estos pequeños placeres.
Y pecamos todos juntos. Y tan felices.
Pero este año, (por esto de la alternancia de culturas y por disfrutar de la suerte de nuestras circunstancias dobles) , ha tocado tradición francesa y la galette.
Y ya que pecamos, disfrutemos porque partir del día 7... toca ser razonables... Y hacer más deporte... O rezar a san Nicasio *...
O dedicarnos a otros pecados...
...¡Pero dentro de nada tocarán las crêpes de la Candelaria francesa! ... ¡Y luego las torrijas de la Semana Santa española!...
Insisto: Esto es un sinvivir...
**************************
Pompita golosa y de momento... sin remordimientos. :D
* Ps. Aquí os pongo la plegaria a san Nicasio que me mandaron (no sé porqué) hace poco... por si os hace falta ;)
" San Nicasio, san Nicasio
Bájame la barriga
Sin ir al gimnasio "
A ver si funciona... :D
.
martes, 3 de enero de 2017
Última y primera
Última alegría del 2016 y primera alegría del 2017:
Este petirrojo que retraté el día 31, pensativo estaba. (¿Me gustará o no me gustará lo que nos ha puesto hoy?...) Tímido, como siempre. (¿me atrevo o no me atrevo con el comedero nuevo?...)
O como casi siempre... recuerdo a uno que un día de hace años entró en el salón pitpiteando, reclamando su desayuno...
Y hoy (ayer), lo he vuelto a ver, esta vez disfrutando de un menú de fiesta, aprovechando que ni los rabilargos ni las urracas se habían percatado todavía del banquete que les había preparado: unos poquitos garbanzos que sobraron del último cocido del 2016, con su pan y su grasa de jamón y más cosas. Y hasta les puse de postre algunas uvitas de ésas chiquitinas que me sobraron también pues no quise hacer trampa y me tomé valientemente las más gordas. (Este año, para variar, muy sabrosas por cierto. Y terminé en los tiempos. Voy progresando. A ver si con mi empeño en masticar bien este año, se me cumplen los deseos. O por lo menos uno o dos, tampoco quiero ser abusona.)
Al rato aparecieron unos carboneros también, con su chaleco de mayordomo siempre listos para limpiar la mesa que les pongo a diario. Hacía tiempo que no los veía: el comedero nuevo, tipo jaula-despensa (de los chinos, pues sí, como el anterior ) ha molestado a más de uno, por ser exclusivo para peques hambrientos (los que más necesitan de nuestra ayuda con este frío serrano), comedero selectivo que deja comer sólo a los que pueden entrar y salir a su antojo entre los barrotes.
Sí, me puse firme hace poco: ¡Ya está bien de alimentar a los más grandes que arramblan con todo, me dejan la mesa y las sillas del porche hechas un asco y sobre todo, sobre todo dejan a los más necesitados sin nada!...
(... tema ampliable esto último, ahora que lo pienso... pero no. Ya lo sabéis: mis pompas quieren ser amables y no gruñonas. Sólo hechas de agua limpia y jabón oliendo a flores silvestres. Que para otras cosas... con las tertulias políticas-televisivas-gritonas o de cotilleo nos sobra... y nos sobra... y nos sobra.)
Pero no retraté ayer a ninguno de mis peques alados, tan embelesada estaba con admirarlos. Me pasa a menudo: no tengo reflejo paparazzi con la máquina siempre lista. (sin embargo, un día de ésos os traeré algunas cosillas de otros momentos mágicos...)
Ha empezado bien el Año 2017 en mi jardín. Que siga.
*******************
Pompita con sonrisas de principio de año. :)))))))
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