martes, 24 de diciembre de 2019

Dos colores



                         Con el rojo de la pasión por la vida

                         y el verde de la esperanza de un mundo mejor,

                         desde mi particular árbol de Navidad,

                 os deseo a todos unas felices fiestas

                         rodeados de vuestra gente más querida.

                          Pasadlo requetebién y sed buenos.

                                                    Abrazotes a todos y nos "vemos" en 2020.

martes, 10 de diciembre de 2019

Cada uno es como es...

...Y cada cual elige la forma de expresión que mejor le define...
Para muchos es la música.
Para Yves Duteil, tan polifacético, una es la música con su guitarra y con sus letras, a veces de denuncia, a veces melancólicas y poéticas, y otras veces divertidas y de alegría contagiosa, como las que os traigo hoy.

"ME  PICA  LA  GUITARRA"

Me pica la guitarra,
entonces rasco un poquito.
Me alivia y se arregla
pero no parece muy serio.
Perdonadme, es muy extraño:
me ataca cuando quiere,
Es la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito. 

Habría podido ser (es hereditario)
oficial del Estado Mayor´
arzobispo o veterinario,
pasante de notario o buscador de oro.
El azar y la genética lo han dispuesto
de otra forma muy distinta:
puse los dedos en la música,
y por esto ahora...
Tengo picazón en la guitarra
entonces rasco un poquito,
me alivia y se arregla.
pero no queda muy serio.

En la industria, la electrónica
el comercio y los Seguros,
tenía dones para la práctica,
sí...pero sin referencias...
Tengo la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito,
me alivia las falanges,
pero no suena muy serio.
No hay nada que hacer para que cambie,
hay que admitirlo 
tengo picazón en la guitarra.
entonces escribo canciones.

Aprendí a leer, a escribir
y cuento con los diez dedos
para componer dulces divagares,
partiendo de cualquier cosa.
No creáis que lo hago para divertirme,
que corro detrás de los honores:
si provoco un poco a las musas,
no es por los derechos de autor:
Tengo picazón en la guitarra, 
entonces rasco un poquito.
Me alivia y se arregla.
Pero al cabo de una hora o dos,
cuando me tomo por un artista
esto da un resultado desastrado.
Me entristece profundamente.
Y cuando me siento infeliz...
Siento picazón en la guitarra,
entonces rasco un poquito, 
me alivia y se arregla.
Pero entro en un círculo vicioso.
No hay nada que hacer para que cambie,
hay que aceptarlo. 
Tengo la guitarra que me pica,
entonces intento cantar.

Consulté a un especialista 
para curarme, pero sin éxito.
Me dijo:"Si persiste la dolencia,
intente tomar un comprimido."
Incluso antes de entenderlo,
ya me había hecho cantante.
Y es por ello que en los escenarios,
entre los dos focos...
Tengo picazón en la guitarra
entonces rasco un poquito,
me alivia y se arregla
y si no queda muy serio,
es la más hermosa lección de música
que he recibido desde siempre,
es la mejor terapia cuando tengo penas de amor.

Tengo picazón en la guitarra,
entonces rasco un poquito
Me alivia y se arregla.
Y cuando sea muy mayor,
a mi muerte quiero que me instalen
con mi guitarra en la mano.
Si veis mi lápida
que bailotea en Todos los Santos,
Es la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito
entre las nubes con los ángeles
allí arriba en los cielos.
Perdonadme si molesta.
Me ocurre cuando quiere
Es la guitarra que me pica,
entonces rasco un poquito.
No hay nada que hacer para que cambie.
Y si dentro de un día o dos
os pica la guitarra,
entonces... ¡Era contagioso! 


                                      https://www.youtube.com/watch?v=wmpmGNu6pPQ

                                   
Y hay muchas cosas bonitas contagiosas en el mundo...
Como, por ejemplo... componer canciones, escribir poemas, pintar cuadros, hacer fotos, dibujar, redactar textos de denuncia social o de humor etc...
Son todas maneras hermosas de expresar lo que uno siente y lo que le apetece compartir con gente afín...
Resumiendo: expresar lo que uno es.

Me gusta mucho Duteil por sus letras variadas pero también por su trayectoria vital, muy entregado a la causa de la defensa de la infancia (y no sólo con sus canciones) y también de defensa del idioma... de estas personas que apetecería conocer "en persona" (y valga la redundancia.)
Y por esto...esto. :)

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Pompita de "cordón umbilical musical".
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martes, 3 de diciembre de 2019

Monólogo de un parlanchín

"Ahí te quedas, guapo! Necesito tomar el aire y me voy a dar una vuelta" me dijo al cerrar la puerta. Y se fue.
Y aquí me quedé. ¿A dónde iba a ir?...
Pero me dolió la frasesita. Vaya si me dolió...
Mira que es cruel e ingrata... Yo, que siempre he estado aquí cuando me ha necesitado. Siempre. Y con todo lo que hemos compartido...
Muchas horas de conversación hasta altas horas de la noche, de lecturas, de películas, de soliloquios suyos, de bailar dócilmente con sus músicas o mecerla en sus momentos bajos, de escuchar impasible sus confidencias raras, de reírme con sus ocurrencias a veces disparatadas, de asentir en silencio con las sensatas, de ...
Pero bueno... esto es así... Nada es para siempre...

... De todas formas, no sé porqué, pero intuyo que volverá... Siempre vuelve.
A veces desaparece durante días y semanas, dejándome a solas con su gato.
Pero últimamente no se despega de mí...
La verdad es que la entiendo: modestia aparte, soy de buen ver, espalda ancha y hombros acogedores como hechos a la medida de su cuerpo y la trato muy bien y ... vale, lo confieso: me encanta (y a ella) el roce de nuestras pieles, acariciar sus codos puntiagudos y sus nalgas redondas que en mí han dejado huellas imborrables...
Sí, lo confieso: soy así de rarito; un poco verde y a veces gruñón también, como hoy...
Pero aún así, me quiere, lo sé: todavía brilla en sus ojos la ilusión infantil del día de nuestro primer encuentro, hace unos lustros...
Ahora viejo y ajado... bastante ajado y deslucido por los años... aunque ella se empeñe con mimo en cubrir mi piel blanca con una manta de colorines para que no me dañe el sol ni me arañe el gato que a veces se me acerca. Algunos días me unta de potingue hidratante y me acaricia largamente. Me cuida, me mima. Le soy imprescindible, creo... y yo por mi parte ¿dónde estaría sin ella?...

Me echaré una siesta aprovechando que no está: lo necesito con el trote que me da últimamente a todas horas...
.................................
¡Ah! ¡Oigo la llave en la cerradura! Es ella. Ha vuelto. Se acerca a mí suspirando.
"Necesitaba salir. Me ahogaba el estar en casa. En realidad, no me fui muy lejos, anduve un poco por el barrio, pero no te imaginas la gente que hay en las calles y las tiendas en estas fechas...y estoy agotada...¡Ansiaba mi sillón!"
Y se deja caer entre mis brazos.
Feliz, me balanceo a su ritmo y desde mis muelles que a ratos chillan como ratones enfadados o canturrean como pajaritos felices, cuic, cuic, cuic, le susurro unos versos de Lamartine que aprendí yo gracias a ella:
                   "Un solo ser nos falta y todo está despoblado..."
Acaricia mi brazo derecho y me contesta con su habitual ironía:
                     " Objetos inanimados, ¿tenéis un alma 
                       Que se ata a la nuestra y nos inclina a quereros?..."
Se ríe pero añade tiernamente: "Estoy segura.."
Y con este guiño de complicidad, sé que hoy nos tocará compartir una tarde de poesía y música clásica. ¡Me encanta el plan!

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Pompita de secretillos caseros dedicados a mi sillón.
Se lo merece... por las horas extras que hace últimamente desde mi operación... y lo que le queda.

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Queridos amigos, lectores y comentaristas habituales,
 podréis comprobar que en los comentarios de hoy (4 de diciembre) constan unos cuantos eliminados por mí pero que conservo en mi correo y en otras partes, esperando no tener que utilizarlos ante la Justicia.
Un asunto muy desagradable que seguramente algunos habéis podido leer.
Espero que no vuelva a ocurrir y que esta "persona" no vuelva a aparecer.
Pero por si acaso, ya he tomado algunas medidas.

Un abrazo a todas las personas de bien que siempre serán bien recibidas.
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martes, 26 de noviembre de 2019

Reportaje en las aulas

Hoy 25 de noviembre del año ...:
En el marco de nuestro Espacio sobre el Pasado, nos encontramos hoy en un aula de Historia de la Humanidad.
Los alumnos y personal del centro están mirando, entre expectantes y desconcertados, una gran pantalla donde desfilan un montón de seres parecidos a ellos y gritando unas frases que ellos no entienden:

 "Ni una más"
"No quiero sentirme valiente cuando salga a la calle, quiero sentirme libre"
"La cantidad de ropa que uso no determina la cantidad de respeto que merezco."
"Me podréis romper la mano pero nunca la voz"

Los alumnos sorprendidos se miran entre si y empiezan las preguntas pues hay conceptos de los siglos anteriores que ellos no entienden.
Ellos son violetas desde el alma y desde que nacieron.
Y no conocen esto que se repite a lo largo del reportaje: el miedo o la falta de libertad.
Y menos aún conciben la violencia, como si el alma y el cuerpo de cada persona no fuese un altar inviolable dedicado a honrar la Vida.

La persona a la cabeza de la conferencia de hoy, les explica que en tiempos remotos, el mundo de las Personas se dividía en rosas, azules y arcoiris como ahora. Pero que ciertos azules a veces (o de forma permanente) se volvían negros en el alma y maltrataban a las personas rosas y arcoiris psicológicamente con su desprecio y físicamente hasta la muerte por considerarlas inferiores. Y esto a un ritmo cada día superior al del año anterior.
(En este momento, la sala entera se estremece y en los rostros horrorizados empiezan a correr las lágrimas)

La Persona encargada del Área de Educación tiene que aclarar ciertos términos.
Y luego prosigue:
"En esos tiempos prehistóricos, las cosas no andaban tan bien como ahora y a las Personas no se las reconocía como actualmente por su valía, sus aptitudes, sus gustos y su importancia para el bienestar de la sociedad sino sólo por el color de su piel: rosa, azul o arcoiris."
(¡Oh!  exclaman incrédulos algunos de los asistentes que se levantan, poniendo en duda las palabras del ponente pues les parecen inconcebibles)

"Ni existía el respeto al otro. Y algunos pensaban en las relaciones como en una propiedad de la que podían aprovecharse de la forma que querían y cuando querían sin tener en cuenta el deseo ni la voluntad de la otra persona."
 (aquí los gritos horrorizados suben de volumen e incluso algunas Personas salen al pasillo a vomitar tal es la impresión que les causa lo expuesto tan crudamente)

Pero el ponente prosigue:
"Ahora disfrutamos desde hace tiempo de la variedad de colores externos en nuestra piel y del interior violeta que da luz a nuestra mente y nos diferencia de las manadas de animales que poblaban la Tierra en los siglos pasados.
Pero es necesario que no olvidemos nunca lo que pasó para que no vuelva a suceder pues sería un retroceso muy grande en nuestra evolución perder esta variedad tan enriquecedora para todos. "

Y dando fin a su exposición, la Persona añade:
"Recordad todos: Para mantener nuestra mente violeta y luminosa necesitamos tanto del color rosa como del color azul pero nunca del oscurantismo del negro teñido de sangre."

Y los alumnos, pensativos, salen de la sala hacia sus quehaceres... pero siguen preguntándose porqué su estatus actual tan armonioso tardó tanto tiempo en llegar...

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POMPITA esperando el día en que ya no se hablará más de esta barbarie porque ya no existirá.
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martes, 19 de noviembre de 2019

Cuando los barcos vuelven...




 "Monumento a la mujer del marinero" en Ayamonte
                                   monumento  que siempre me evoca esta canción:

"Quand les bateaux reviennent" ...........  de Yves Duteil

Cuando los barcos vuelven
quedan en sus flancos
jirones de desilusión
del viento que se los lleva.
Cuando los barcos vuelven...

Y los marineros de a bordo
ven crecer el acantilado,
y el curioso malestar,
y las luces del puerto
donde, en la madrugada,
las mujeres tiritando bajo la toquilla
tienen el labio algo pálido
y el corazón incierto...

Pues es el mismo viento:
el que levanta sus encajes,
se lleva a sus hijos
y se los devuelve.
Da a las gaviotas
esa lentitud tan hermosa
y hace de sus amantes
marineros infieles...

Cuando los barcos vuelven
se les ata al muelle,
la cuerda y la estaca,
única recompensa por su tormento.
Cuando los barcos vuelven...

Y los marineros se van,
rotos de cansancio:
hasta el suelo se tambalea
en el corazón de su casa.
La cama, ya deshecha,
se cubre de suspiros
y las mujeres zozobran
y su esperanza renace...

Pues es el mismo viento
que apaga su vela
cuando un atardecer de primavera
las encuentra menos guapas.
Da a los océanos
algunas arrugas nuevas
y enseña a las cometas
todos los caminos del cielo...

Entonces, durante algunos días,
el tiempo no existe...
y quizás por eso nace 
el peso de las despedidas
cuando los barcos se vuelven a ir...

Las mujeres en la madrugada
en el momento de la salida,
buscan en el pañuelo,
para medir sus días,
las cuentas ya tan pesadas
del rosario de marfil
y la imposible amarra 
que lleva a su amor...

Y es el mismo viento
que trae a la orilla
un poco del océano
hasta su rostro
donde el mar y el tiempo
en su ir y venir
han esculpido la estela
extraña y fascinante
de un barco que viaja... 



                                https://www.youtube.com/watch?v=mCQDD2x_VeM

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Pompita con sabor a mar, para Laura con quien comparto playa... a destiempo.
                                          Aquí la tienes, en su antiguo sitio :)
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martes, 5 de noviembre de 2019

Callejeando 2

Estoy de nuevo perdida...
Y digo yo... Si todos o casi todos empezamos el recorrido en el mismo sitio.


Y con el camino en general despejado para elegir destino



       ¿Porqué cada uno termina eligiendo calles tan distintas?...

        Aquí se refugian los últimos soñadores... músicos y poetas


Aquí, desfilan y se pavonean los políticos al acecho... es decir: todos.


Aquí se esconden los "previsores" de los paraísos fiscales....


Aquí siguen los cada día menos alegres y despreocupados (especie amenazada)


Y yo, de nuevo en esta encrucijada donde nos martirizan a diario con insultos y promesas huecas.
                                                       ... ¿a dónde ir?

                   ¿Con el gato que baila sin ton ni son?


  ¿ Con la urraca que bebe como los peces en los ríos (revueltos y contaminados)?


 ¿Es que ya no existe esta calle antigua de la Sabiduría, puerta del Renacimiento, otrora más transitada (o esto me parecía)?...


     Mi instinto me aleja de algunas calles preocupantes





O muy preocupantes incluso...



Podría preguntar mi camino pero unos muchos gritan...
              .... y otros muchos (o los mismos) se arrastran según sopla el viento.
Con lo cual ya no me fío de ninguno. Veletas.


 
Yo que siempre he tenido las ideas claras (en este aspecto por lo menos), por cuarta vez en tan poco tiempo, dudo: ninguno de los caminos vistos me convence...
Infinito cansancio al mirar el mapa. Y el panorama.

Sin embargo, tendré que levantarme, aunque sin ilusiones ni fe. Y me levantaré.
No me gusta quedarme sentada, mirando hacia otro lado.
Esto lo tengo claro a pesar de mi cansancio. Infinito cansancio.
Ni me gusta que otros elijan el camino por mí. (Por esto de "Quién calla, otorga")


En realidad, lo que estoy buscando es esta calle en concreto...
                                                                   ...¿Alguien sabe dónde se encuentra?...


En algún sitio tiene que estar...
                          ...era lo último que quedaba en el fondo de la caja de Pandora...

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Pompita pensativa.
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martes, 29 de octubre de 2019

Historia de un árbol

Vivía alejado de las sendas forestales
No era en absoluto un árbol de oficio.
Jamás había visto la sombra de un leñador
este gran roble de orgulloso tronco.

Habría conocido días de oro y seda
sin sus vecinos cercanos, de la peor ralea,
unos juncos malpensados, ni siquiera bambúes,
que se entretenían en sacarle de quicio.

Desde por la mañana hasta el anochecer, estos brotecitos
(justo cañas de pescar, apenas mirlitones)
giraban a su alrededor cantando enterita
la historia del roble y el junco.

Y a pesar de ser de madera (entre los robles es lo corriente)
la fábula no le dejaba indiferente.
Ocurrió que cansado de ser blanco de burlas,
se resignó al exilio.

Con esfuerzo, sacó sus grandes pies del alcorque
y se fue, sin darse la vuelta ni poco ni mucho.
Pero yo que le conocí, bien sé lo que sufrió
al dejar su ingrata tierra.

En la linde del bosque, el tenebroso roble
trabó relación con dos enamorados:
"Gran roble, déjanos en ti grabar nuestros nombres."
El gran roble no se negó.

Cuando agotaron su gran mochila de besos,
cuando de tanto besarse sus picos se desgastaron,
escucharon entonces, reteniendo lágrimas,
al roble contando sus cuitas.

"Gran roble, ven con nosotros, encontrarás la paz.
Nuestros juncos tienen educación y nada de insolencia.
Tendrás entre nosotros una agradable estancia
regado cuatro veces al día."

Dicho esto, los tres se ponen en camino
cada enamorado con una raíz en la mano.
¡Qué contento parecía! ¡Qué feliz parecía
el roble entre sus enamorados!

A la puerta de su choza lo hicieron plantar.
Fue entonces cuando empezó a diluirse la magia.
Pues a modo de riego, no tuvo más que la lluvia
de los perros levantando la pata.

Cogieron todas sus bellotas para alimentar a los cerdos,
con su bella corteza hicieron tapones,
con cada sentencia de muerte
a él, en herencia, le tocaba el ahorcado.

Después, esa mala gente, consumados vándalos,
lo cortaron en cuatro tablones y se hicieron una cama.
Y como la horrible harpía tenía un montón de amantes,
envejeció antes de tiempo.

Al final, en un triste día, esa pareja sin ley,
cogió el hacha y lo echó al fuego.
Como madera de caja, amargo destino,
pereció en la chimenea.

El cura de nuestro pueblo, apocado santito,
duda que su humo se eleve hasta Dios.
¿Qué sabrá él? ¡Menudo burro! 
¿Y quién le ha dicho que no hay robles en el paraíso?
¿Que no hay robles en el paraíso?...

 EL  GRAN  ROBLE...........Georges Brassens.

                              https://www.youtube.com/watch?v=4lmtkCaxCXo

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Me reúno a menudo con Brassens. Y cada año por estas fechas, comparto una de esas citas con vosotros.
Este año me apetecía rendirle homenaje a través de un árbol ya que ellos aparecen en muchas de sus canciones y de muchas formas...
Espero que os haya gustado.

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Pompita para todos los enamorados de los árboles...
¡Ojo! Para los verdaderos, no como los de esta canción ;)
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martes, 15 de octubre de 2019

Sin pies ni cabeza

Dice el refrán: "Quien no tiene cabeza, tiene que tener pies." Para enmendar olvidos. Como hacemos los que entramos en una habitación (punto B) y nos paramos preguntándonos: " ¿Qué venía a buscar?..."
Y volvemos al punto de partida (llamado A) donde de repente recobramos la memoria y volvemos ya con la respuesta al punto B.
Con el consiguiente paseo e incremento del número de pasos en el contador del día. (muy útil el contador para sacudir la conciencia de los sedentarios e intentar alcanzar los 10000 pasos diarios recomendados para la salud)

Pero ¿qué pasa si aparte de no tener cabeza, te encuentras sin pies?... Y sin posibilidad de cumplir con el contador de pasos...
Llevo una temporada sin mucha cabeza para escribir o con la cabeza en otro lugar y desde hace poco, sin pies operativos, atada al sillón...
Así que, ya harta de tanto leer, tanto crucigrama y sudoku, tantas películas enlatadas, tanta música y eteces (certifico que de todo se cansa uno si las dosis son excesivas y sin poder elegir el momento), he vuelto a descubrir...mis manos.

Siempre me han gustado las manualidades: bricolaje con madera, costura, punto, velas aromáticas, telar, repostería, mandalas, arcilla y un largo etc...
Y aprender técnicas nuevas o ahondar en otras ya conocidas.
Al cabo de apenas una semana de inmovilidad forzosa, ya no me queda ni un botón sin coser, ni un dobladillo, ni un arreglo pendiente así que con tal de no estar ociosa, cosa que no va conmigo, pensaba estudiar papiroflexia para cambiar de material pero...he reanudado con una vieja afición: el macramé.

Para quien no lo sabe es un arte milenario que consiste básicamente en hacer nudos, a veces sencillos y otras veces muy complicados. Y cuyo primer fin era marinero: tejer redes por ejemplo o atar cabos en los barcos o hacer hamacas o defensivos "puños de mono". Y gracias a los marineros, esta técnica viajó mucho por todo el mundo y seguro que todos habéis visto estos cuadros, muestrario de nudos marineros, nudos de macramé.
Luego, de esencialmente práctico, derivó en cosas de decoración (tapetes, pantallas de lámparas, cortinas o biombos) o detalles añadidos en la ropa (los flecos de los mantones de Manila por ejemplo o los adornos en los uniformes militares o las orillas de las toallas antiguas de mis bisabuelas).
El macramé, un arte que tuvo su momento de gloria en el siglo XIX, combinando unos pocos puntos básicos para obtener dibujos cada vez más complejos.
Y resurge en el siglo XX, con las artesanías hippies de inspiración étnica (pulseras de la amistad, collares, atrapa-sueños, bolsos, cuelga-tiestos, sandalias...)
Y como las modas son cíclicas, está de nuevo muy presente, como bien lo atestiguan los numerosos tutoriales que se ven en internet.

Es una actividad que presenta la gran ventaja de no necesitar más material que hilos de cualquier grosor o aspecto (desde seda a algodón y cuerda de embalar, pasando por hilos de bordar o hilos de plástico incluso (los famosos hilos scoubidou tan de moda en patios de recreos franceses de los años 50-60 y que inspiraron también una canción), ni exige tampoco más herramientas que las manos.

Hilos, manos y ganas de pasarlo bien, investigando, copiando modelos o inventando, dando rienda suelta a la inspiración, mezclando colores y puntos.
Y en esto estoy.

Hace años hice algunos bolsos para regalar y también un tapiz (para regalarme) y me gustaría repetir...
Los resultados del macramé se integran en cualquier ambiente, de decoración rústica, moderna, incluso muy minimalista, aportando su toque cálido... por artesanal con piezas únicas, a veces no perfectas...humanas.


Pero desde el sillón, una pieza tan grande es engorrosa de manejar... sobre todo si las manos están ocupadas con las muletas.
Así que últimamente, me limito en hacer macramé más humilde, más pequeño, como pulseras, llaveros, puntos de lectura o cosas parecidas, descubriendo puntos que no conocía.
Todavía no he llegado ni mucho menos a resultados tan espectaculares como los que se encuentran en la red  pero...seguiré intentándolo. Tengo tiempo libre...

Aquí un muestrario pequeño de mis cositas (faltan algunas, regaladas alrededor mío...)

                                  

Las manualidades son muy agradecidas, estimulantes y a la vez relajantes. Si te gustan, evidentemente. Y si tienes paciencia...y tiempo. Yo tengo de las dos cosas.
Pero el caso es hacer algo entretenido y no estar parada nunca... aunque se esté sin pies ni cabeza libres para otras cosas.

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Pompita con pregunta...   ¿Os gustan las manualidades?...
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martes, 8 de octubre de 2019

Retrato, 2

... Es siempre puntual y me recibe con una sonrisa cercana y una frase amable.
Y añade:  "¡Cuánto tiempo sin vernos!"
 - "Sí, unos... siete años... Personalmente, no pensaba volver tan pronto pero... me parece que le traigo una nueva tarea... A ver lo que opina..."
Cortésmente, me indica un asiento donde me instalo, obediente y expectante...
Él se inclina, atento. Concentrado detrás de sus gafas. En silencio, con dedos expertos, busca algo en concreto, lo encuentra y luego aprovecha para comprobar el estado de conservación de sus últimas obras de arte (que por supuesto traigo conmigo en cada visita.)
Luego, volviendo al otro lado de su mesa, murmura para si mismo un "muy bien, perfecto, perfecto..." tranquilizador y a la vez satisfecho (me lo dice) con nuestro trabajo en común que a los dos nos ha costado esfuerzo.

Y me explica su plan. Que ya me imaginaba. Acertadamente.
(no sospecha él la imaginación que gasto yo a ratos...)
Su voz sin titubeos genera confianza, con el fluir pausado de las palabras exactas de quien domina su tema. Contesta a mis muchas preguntas pacientemente.
"Soy muy preguntona" digo pidiendo disculpas, medio sonriendo, algo turbada; y él asiente riendo de buena gana.
Y es cuando le afloran unas simpáticas arrugas rejuvenecedoras alrededor de los ojos y la boca. (debería reír más a menudo, pienso fugazmente... le sienta bien.)
Contagiada, me río también y aprovechando el momento distendido, miramos el calendario y quedamos para vernos de nuevo, muy pronto.

Encima de la camisa de rayas y la hipnótica corbata de colorines chillones, lleva, sin abotonar, una bata blanca impoluta, recién planchada, con su apellido bordado en azul en el bolsillito superior izquierdo donde asoma un bolígrafo rojo.
Azul y rojo...como las rayitas alternas y previsibles de su camisa, observa mi otro "yo" sustrayéndose un momento a la mirada amenazadora de la máscara, mientras él pelea con mi apellido...
Apellidos... Hablamos de nuestros apellidos respectivos, de ortografías no fáciles de memorizar e intercambiamos anécdotas. Y nos reímos de nuevo...
Es un hombre simpático a pesar de su letra tan indescifrable como su corbata.
Es un hombre simpático a pesar de todo... De ésos que dejan huella... Me cae bien.
Es mi traumatólogo de confianza.

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Pompita de visita programada
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martes, 1 de octubre de 2019

Retrato, 1

Es de talla mediana, con andar de oso tranquilo,  los hombros algo encorvados por la edad. El pelo gris ligeramente veteado de blanco, tupido y peinado con leves ondas, quizás de gomina, como una estrella de cine de otra época.
Pulcramente afeitado su rostro apenas arrugado y aún teñido de verano.
Ojos pequeños y brillantes aunque poco expresivos cuando no sonríe, serios, concentrados en su tarea.
Las manos, largas, finas y de uñas cortas e impecables manejan los incontables objetos aparentemente desordenados de su mesa con la seguridad que da la experiencia de años. Manos de artista...de pianista... o de pintor quizás... las paredes que le rodean van decoradas de grandes dibujos, esquemas, bocetos a lápiz y acuarelas. Quizás amante del arte africano también: por encima de su cabeza, una gran máscara de madera negra sonríe sardónicamente y sus manchas rojas hipnotizan, inquietantes.
Calza unos mocasines marrones de aspecto muy confortable. Viste pantalón oscuro, camisa clara de finas rayas rojas y azules donde sorprende una incongruente corbata, bien anudada, de dibujitos de colorines.
Es siempre puntual y me recibe con una sonrisa cercana y una frase amable.

                                                                           continuará...

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Pompita observando